Compañeros de la
Presidencia
Distinguidos invitados;
Compañeras y compañeros
diputados:
Ustedes han podido disponer
con antelación del informe que recoge los resultados
económicos más importantes del presente año y las
perspectivas para el 2008, lo cual permitirá que nos
concentremos en los aspectos más significativos del
mismo.
Este año la economía cubana
alcanzará un crecimiento del 7,5%. Esta cifra es
inferior al 10,0% planificado, lo que se ha visto
afectado por la incidencia en la construcción y la
agricultura de las afectaciones climáticas a lo
largo del año; así como el retraso en las
importaciones de bienes de consumo que han influido
en la reducción de la circulación mercantil
minorista, entre los factores más importantes a
señalar.
No obstante, este nivel de
crecimiento resulta significativo y supera al 5,6%
mostrado por América Latina, donde Cuba logra el
quinto lugar entre los 33 países que se computan por
CEPAL, al tiempo que expresa la consolidación
gradual de la economía cubana que acumula un
incremento del 42.5% en su PIB, solo entre el 2004 y
el 2007.
En este sentido, no debemos
dejar de señalar, tal y como explicamos ya el pasado
año, que el PIB de Cuba resulta hoy perfectamente
comparable con cualquier país del mundo.
Para ello nos atenemos a
sistemas estadísticos reconocidos internacionalmente
y nuestro país reitera su derecho a que se reflejen
limpiamente sus logros sin cortapisas ni
cuestionamientos mal intencionados, como se pretende
en las publicaciones de algunos organismos
internacionales y en los órganos de prensa al
servicio de los enemigos de nuestro pueblo.
Como ya hemos señalado, se
trata de Cuba y para nadie pasa inadvertida la
fuerza del ejemplo de este país agredido, bloqueado
y calumniado y que, no obstante, se encuentra entre
los de más alto crecimiento de la región.
EL PRECIO DE IMPORTACION DE
LOS ALIMENTOS CRECIO EN 24%
Adicionalmente debe
señalarse que el crecimiento logrado se obtiene en
medio de una elevación de precios de los alimentos
importados de casi un 24% y más del 7% en los del
petróleo, así como de tensiones financieras
acrecentadas y del recrudecimiento de la guerra
económica desatada por EE.UU. contra nuestro país,
cuyo bloqueo nos cuesta ya más de 89 mil millones de
dólares.
En medio de condiciones
singularmente tan o más complejas, nuestra economía
deberá crecer un 8,0% el próximo año.
Para explicar los
resultados que podemos mostrar en este año, debemos
reconocer ante todo el sostenido esfuerzo, la
capacidad de resistencia y la unidad de nuestro
pueblo en torno a su Revolución.
Este esfuerzo se
materializa en el crecimiento de un 5,0% en la
productividad del trabajo; un 16,8% de las
inversiones; el crecimiento de sectores clave como
el agropecuario, que lo hace en un 24,7%, la
industria en un 7,8%; el transporte en un 7,9%; y
los servicios con un 11,7%. Igualmente se
incrementan un 24,0% las exportaciones de bienes y
servicios frente a un 2,0% las importaciones,
obteniéndose un saldo positivo en la balanza
comercial.
Estos favorables resultados
se reflejan con un impacto directo en la población
cuando, a pesar de las carencias y dificultades que
aún subsisten, crece la producción y el acopio de
leche y carne de cerdo; se reducen los cortes
eléctricos conocidos como apagones en un 87,5% en
relación al 2005 y se ha resuelto el 75,0% de las
zonas de bajo voltaje; crece modestamente el
transporte de pasajeros un 10,1% en la capital, y se
mejoran sus condiciones en Santiago de Cuba y
Camagüey, así como en la Isla de la Juventud y
Holguín; se concluyen alrededor de 300 obras
sociales de los programas de la Batalla de Ideas,
entre ellas, 45 policlínicos reparados y ampliados;
se estima concluir 51 790 viviendas; se eleva el
nivel nutricional de la población a 3 287
kilocalorías y 89,9 gramos de proteínas diarias, de
lo cual entre el 62,0 y el 64,0% se ofrece a precios
subsidiados; crece el empleo estatal y se disminuye
el desempleo al 1,8%, al tiempo que el salario medio
llega a 408 pesos y se estimula a más de 820 mil
trabajadores con una cifra superior a los 118
millones de CUC. Asimismo, se asignaron
adicionalmente más de 39 millones de CUC a las
provincias orientales para obras de alto impacto
social.
Sin embargo, al tiempo que
se reconocen los graduales avances que muestra la
economía cubana, es preciso fijar nuestra atención
en aquellos aspectos que impiden alcanzar lo que nos
hemos propuesto, conscientes de que en nuestro
desempeño están presentes las limitaciones objetivas
y subjetivas que impuso el periodo especial, no
rebasado aún, y que resta todavía mucho que hacer
para lograr la satisfacción de las necesidades del
pueblo y asegurar el desarrollo del país.
En tal sentido, el llamado
a la reflexión sobre problemas medulares de la
economía cubana presente en el discurso del
compañero Raúl, el pasado 26 de julio, y el debate
franco y abierto de los mismos al que se convocó, ha
permitido tomar el pulso de los problemas que más
preocupan y de las soluciones que más urgentemente
se reclaman.
La respuesta precisa y
oportuna en el ámbito correspondiente de cada uno de
los planteamientos recogidos, es un compromiso que a
todos concierne, conscientes de que tal y como se
señalara en el propio discurso ya mencionado. «No
son asuntos que resuelva una simple crítica ni una
exhortación, aunque se haga en un acto como este.
Requieren ante todo trabajo organizado, control y
exigencia un día tras otro; rigor, orden y
disciplina sistemáticos desde la instancia nacional
hasta cada uno de los miles de lugares donde se
produce algo o se brinda un servicio», añadiendo más
adelante «...alerto una vez más que todo no puede
resolverse de inmediato».
Para alcanzar las
soluciones a nuestros problemas económicos debe
contarse en primer lugar con planes donde el nivel
de las actividades se corresponda con los recursos
financieros, materiales y humanos de que realmente
se disponga.
Elaborar planes
deficitarios conspira contra la eficiencia
económica, no permite atender adecuadamente lo que
debe priorizarse e impone ajustes sobre la marcha,
que impiden alcanzar los objetivos propuestos.
En tal sentido, aunque se
ha hecho un esfuerzo, todavía el plan 2008 presenta
un déficit en la balanza de pagos que debemos
enfrentar y resolver, haciendo los ajustes que
resulten indispensables.
En estas situaciones
resulta decisivo el incremento de la productividad
del trabajo, que crece un 5.0% en este año y,
además, es superada ligeramente por el incremento
del salario medio, que aumenta un 5.4%,
manteniéndose una tendencia negativa que hay que
revertir definitivamente. Al respecto cabe subrayar
que permanecen aún sin explotar los factores
organizativos, que sin recursos adicionales, pueden
elevar sustancialmente la productividad hasta en
casi un 60% de los casos, como se comprobó
recientemente.
Todo ello debe acompañarse
de una planificación y una gestión económica más
eficiente, brindando particular atención al proceso
de discusión del plan y el presupuesto con los
trabajadores, donde se observan muy discretos
avances, todavía lejos de lo que se requiere.
En tal sentido, corresponde
a las direcciones administrativas la correcta
preparación de las asambleas, eliminándose los
informes que no dicen nada al trabajador en su
puesto de trabajo; ha habido falta de respuestas
apropiadas y concretas a los planteamientos de los
trabajadores; y no se han preparado adecuadamente
los encargados de dirigir la asamblea, lo cual,
entre otros problemas, limita el alcance de los
modestos resultados obtenidos.
La conducción de nuestro
proceso de desarrollo transita por una adecuada
política inversionista, propósito aún no logrado.
Al respecto es conveniente
destacar que los cambios estructurales que se
precisan demandan de una infraestructura
indispensable, que sufrió un deterioro significativo
durante el periodo especial y que además requiere
ampliarse. De ahí el elevado peso de las inversiones
para la generación eléctrica, obras hidráulicas y
transporte en esta etapa, e igualmente las que se
demandan en instalaciones con vistas a brindar los
servicios sociales básicos para asegurar el
desarrollo del potencial humano del país. Todo ello
constituye el soporte imprescindible para el
incremento de la producción agrícola, industrial y
de servicios y de ahí su importancia en estos
momentos.
También merece especial
atención la cantidad de viviendas terminadas, cifra
inferior a la prevista, a pesar de contarse con un
mayor respaldo material, careciéndose, sin embargo,
de la necesaria capacidad constructiva.
Esta situación debe
mejorarse en el 2008 con un incremento en la
producción de elementos prefabricados y la
constitución de brigadas estatales para apoyar el
plan de construcciones previsto.
ES PRECISO UNA MEJOR
PLANIFICACIÓN Y PREPARACIÓN DE LAS INVERSIONES
En general en el 2008 es
preciso una mejor planificación y preparación de las
inversiones; priorizar las de bajo costo y alto
impacto; concluir las que están en proceso antes de
iniciar nuevas obras; desarrollar el adecuado
mantenimiento constructivo y tecnológico de todas
las nuevas inversiones y asegurar el de las
instalaciones ya existentes; y priorizar las
inversiones en sectores clave para el país como el
sector energético, la producción de alimentos, el
aseguramiento de las exportaciones y la sustitución
de importaciones.
El ahorro como fuente
inmediata de recursos, especialmente portadores
energéticos, aún no se logra a los niveles
requeridos, ni es un proceso conscientemente
asimilado por nuestras entidades, que no cuentan con
planes verdaderamente rigurosos para reducir el
gasto.
Al respecto se imponen
disminuciones significativas para el 2008, tomando
en cuenta el elevado crecimiento previsto en los
precios, así como las posibilidades que se abren con
la reorganización del transporte de carga que se
lleva a cabo y las medidas que permiten un mayor
ahorro de combustibles y electricidad con la
adquisición de equipos más eficientes.
Sobre este tema hay que ser
especialmente exigentes para que el combustible se
emplee en las actividades previstas, sin provocar
afectaciones a las mismas o a la población, por la
deficiente planificación y control de estos
recursos.
Por otro lado, si bien este
año el sector agropecuario muestra una recuperación,
se encuentra aún por debajo de sus posibilidades.
Para su solución gradual se
requiere un significativo volumen de recursos que
deben asignarse a los productores más eficientes,
pero también profundas transformaciones
estructurales y organizativas que permitan aumentar
a corto plazo la eficiencia económica de la
producción agropecuaria, reduciendo su costo y
eliminando las trabas que impiden su avance,
haciendo producir la tierra al máximo de sus
potencialidades.
Es preciso avanzar en el
2008 en la sustitución de las importaciones de
alimentos como arroz, frijoles, leche, frutas y
harina de trigo, así como pienso para la
alimentación animal, entre los rubros con mayores
posibilidades en lo inmediato. Para ello se
planifica un nivel superior de producción nacional
con una adecuada política de estímulo y
aseguramiento a los productores, que ya muestra
modestos resultados en la leche y la carne de cerdo.
Ciertamente el programa de
sustitución de importaciones elaborado este año
identificó un conjunto de potencialidades no solo en
los alimentos, sino también en un grupo de
producciones industriales, sobre lo que se trabaja
aceleradamente, identificando los requerimientos de
capital de trabajo e inversiones que puedan brindar
los mejores resultados a corto plazo.
Especial atención requieren
también los servicios que se brindan a la población.
Tienen un amplio
reconocimiento los logros en la esfera de la salud y
el avance de los indicadores vitales de nuestra
población.
Sin embargo, la calidad de
los servicios que se reciben por la población no se
corresponde con la prioridad y los recursos que el
país destina a esta importante esfera.
También deberá ser objeto
de una atención priorizada las tendencias
demográficas del país, factor de importancia
estratégica para nuestro desarrollo y sobre el cual
se comienzan a implementar un conjunto de medidas
dirigidas a frenar el decrecimiento de la población,
que se repite en el 2007; estimulen el incremento de
la natalidad y brinden adecuada atención a la
población mayor, tomando en cuenta que ya hoy más
del 16% de la misma supera los 60 años.
Compañeras y compañeros
diputados:
Nuestro pueblo siempre ha
dado pruebas de su unidad y espíritu de combate
frente a todas las dificultades.
Este año no ha sido la
excepción.
Encabezados por el Partido,
se vienen librando numerosas batallas en todos los
frentes, cumpliendo todas las indicaciones que
nuestro Comandante en Jefe planteó en su proclama
del 31 de julio del 2006.
Igualmente las profundas
reflexiones del compañero Fidel han acompañado los
avances de la Revolución durante el presente año,
creando conciencia de los problemas que debemos
afrontar, como parte de la humanidad convencida de
que vale la pena luchar por un mundo mejor.
Próximo ya a iniciarse el
año que marcará medio siglo de transformaciones
revolucionarias en nuestra patria más allá de las
insuficiencias propias de toda obra humana, podemos
sentir orgullo del camino recorrido junto a Fidel y
Raúl y asegurar la continuidad de su obra con la
unidad de nuestro pueblo y la convicción de que las
futuras generaciones serán fieles a su ejemplo y a
sus enseñanzas.
Muchas gracias.