El IX Encuentro Internacional
de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo, reunirá en La Habana del 5 al 9 de
febrero a especialistas y académicos de todos los
credos y tendencias, unidos raigalmente por la seria
preocupación ante los inciertos destinos de la
Humanidad.Este foro,
único por su compromiso y alcances, se ha convertido
en el ágora de lo más avanzado del pensamiento
mundial. Es el laboratorio de toda la insurgencia
conceptual y la lucidez de contracultura ante los
dogmas de la globalización neoliberal.
La alucinación de progreso
que prometía el reino del mercado salvaje y
totalitario ha degenerado en la más pasmosa
pesadilla. La gran aldea vive un Apocalipsis de
asimetrías, desigualdades, exclusiones y violencia,
que ya no se ciñen solo a la periferia oprimida y
mísera, si no que avanza como la resaca de un
tsunami, hacia los epicentros del gran poder
financiero y económico.
La paradoja es que, en
nombre de la desregulación y del forcejeo de
mercado, a título del sueño global de un maná
especulativo, cada vez se condena y atomiza más a
las personas, y se les aparta e insolidariza. Y eso
tiene su límite en la paciencia de los terrícolas.
No han sido en balde las
citas en La Habana, donde se han ido atando los
hilos de una extensa red de pensamiento rebelde y
movilizativo en pos de la salvación humana.
Demasiados talentos no pueden estar equivocados en
el empeño de buscar alternativas para tejer una
globalización solidaria, que primigenie al ser
humano por encima de las utilidades y del terror
real, no el de los pretextos para recalentar la
economía de los disparos. No es ya una utopía el
ansia del desarrollo pacífico y justiciero en medio
de la globalización.
Mientras los grandes
usureros rapiñan el mundo a golpe de misiles, en
tanto las aberraciones imperiales comienzan a minar
sus propios cimientos de grandeza, acá en La Habana
sigue tejiéndose el consenso de la desenajenación
humana con el recurso más renovable y limpio: la
inteligencia, el sentido común y la racionalidad que
deberán invertir las reglas de juego de este casino
desenfrenado, en el cual unos pocos dillers imponen
sus trampas.
De un encuentro a otro aquí
en La Habana, el comportamiento de la economía
mundial y de las relaciones internacionales nos va
aportando evidencias del irreversible curso de la
crisis que al final del túnel dará una luz a la
humanidad. Hay cada vez más ovejas que se descarrían
de ese rebaño orwelliano pastoreado por el libre
comercio, el libre flujo de capitales, la libre
inversión y todas las libertades que se toman los
poderosos para sojuzgar a los indefensos.
América Latina está
recomponiéndose con otras texturas, nacidas de
abajo, de sabanas, campos y favelas, de mirarnos
hacia adentro con estos ojos nuestros y no con
lentes prestados.
Y a los zares de la
economía y las finanzas globales, que son
emperadores de las grandes cruzadas bélicas, y
también defoliadores de la vida, comienzan a
atragantárseles las mentiras disfrazadas de palabras
seductoras, de "derechos" que andan torcidos ya de
no cumplirse. Por eso estamos otra vez en La Habana,
para seguir uniendo voluntades en un camino ya
irreversible por un sueño de hermandad global.