La Organización de Turismo del
Caribe (OTC) concluyó hoy aquí una reunión que sentó
bases para sus dos grandes retos del 2007: acoger la
Copa Mundial de Cricket y lidiar con los efectos de
una ley de Estados Unidos.
Iniciativas y planes para
enfrentar esos dos desafíos animaron la XXIX
Conferencia Anual de esa entidad, reconocida como la
plataforma regional para el debate y difusión de
ideas, conceptos y programas asociados a la
principal actividad económica de la mayoría de sus
32 países y territorios miembros.
Entre sus resultados
destacan la decisión de ratificar la creación de la
Compañía para el Desarrollo del Turismo Caribeño, de
la cual son copropietarios a partes iguales la OTC y
la Asociación de Hoteles de la zona.
La nueva compañía se
estableció para aprovechar oportunidades de
negocios, su razón de ser, explicaron ejecutivos del
sector.
El encuentro se convocó con
el objetivo de analizar e intercambiar experiencias
y criterios con vistas a continuar elevando la
competitividad de esta industria.
Con ese fin coincidieron en
Gran Bahama ministros, empresarios, turoperadores,
hoteleros, representantes de aerolíneas y expertos.
Sus conferencias y
talleres, entre otras actividades, prestaron
especial atención a la Cooperación, Innovación,
Renovación: Creando un nuevo Caribe, el tema central
de esta cita de cuatro días que registró la cifra
record de 748 participantes.
Los debates aportan a la
preparativos que acomete el Caribe para la venidera
Copa Mundial de Cricket, la mayor competencia jamás
organizada en la región, en la cual inervendrán
equipos de 16 países.
El torneo se extenderá
durante 47 días a partir del 11 de marzo y se
disputará en nueve sedes. Para la ocasión se espera
una gran afluencia de visitantes.
La conferencia dedicó buena
parte a reflexionar sobre las previsibles
consecuencias de una ley que Estados Unidos aplicará
a partir del próximo 8 de enero.
Esa norma establece que sus
nacionales deben portar pasaporte al regresar a casa
por vía aérea desde países vecinos, medida
justificada en la necesidad de reforzar los
controles fronterizos.
Como varios destinos se
nutren mayormente de norteamericanos, muchos de
ellos acostumbrados a viajar con su licencia de
conducción u otro documento de identidad, el nuevo
requisito puede devenir un factor que desestimule el
flujo de esos vacacionistas al Caribe.
Ante esa situación, que
implicará la pérdida de 180 mil empleos y una merma
de dos mil 600 millones de dólares en los ingresos,
según estudios preliminares, la OTC y otras
organizaciones regionales rechazan la aplicación
inmediata de esa ley, en tanto se otorga una
prórroga mayor a las compañías de crucero.
Enfrascados en gestiones
con autoridades del sector para lograr un mayor
apoyo, los destinos afectados insisten en que se
debe eliminar esa diferencia a fin de garantizar
igualdad de condiciones para quienes desean viajar a
esta zona.
La posición del Caribe
incluye la promoción de la unidad regional en ese
empeño, por la cual abogó con fuerza el Primer
Ministro de Bahamas, Gerry P. Christie, al inaugurar
la conferencia.
Esta realidad obliga al
turismo caribeño a mejorar y diversificar su oferta,
pues la nueva legislación eliminará para los
turistas norteamericanos una de las ventajas que
para ellos hoy tiene venir a esta zona: viajar sin
pasaporte.
Según explicó el Secretario
General de la OTC, Vincent Vanderpool-Wallace, las
preocupaciones también se fundamentan en los costos
de ese trámite, lo cual se compara con un impuesto
adicional para quienes escogen destinos caribeños.
Comienza así una nueva
etapa para la industria turística del Caribe, cuya
actividad y resultados siempre inciden en las
aspiraciones de mejoras socio-económicas para los
pueblos de la región. (Tomado de Prensa Latina)