Como una espada de Damocles
penden hoy sobre las sociedades de Centroamérica los
Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritos con
Estados Unidos, que amenazan con devorar aún más las
riquezas de la región.
En entrevista con Prensa
Latina, el investigador salvadoreño Raúl Moreno
señaló que en el caso de su país las consecuencias
del TLC tras seis meses de aplicado son nefastas.
Moreno detalló que en el
tema de acceso a mercados, el tratado ha abierto un
contingente de importación de productos
agroalimentarios exentos de aranceles y subsidiados
en sus estructuras de costo por Estados Unidos.
Ello ha provocado el
desplazamiento de la producción nacional salvadoreña
y centroamericana, así como la pérdida de nuestra
capacidad para producir nuestros propios alimentos,
explicó.
"Hemos perdido nuestra
soberanía alimentaria, además de aceptar una
invasión de productos modificados genéticamente",
agregó.
En ese sentido, Moreno
-quien participó en el Congreso Internacional
ALBA-ALCA efectuado en la capital venezolana- señaló
que un ejemplo ilustrativo lo constituye el caso de
un producto como el arroz.
Actualmente, indicó, el
mercado arrocero salvadoreño es abastecido en un 87
por ciento por las importaciones, mientras que el 13
por ciento complementario es de producción nacional.
Esta última cifra equivale
a unas 12 mil toneladas métricas, frente a las 62
mil que van a entrar sólo en el primer año del TLC
sin pagar aranceles y con un subsidio de 80 por
ciento del costo de producción.
Moreno subrayó que ello
significa el quiebre de la producción salvadoreña de
arroz, lo cual se traduce en generación de
desempleo, incremento de la pobreza, más migración y
profundización del ciclo de exclusión social.
Por otra parte, el
académico sostuvo que en el tema de la propiedad
intelectual el TLC profundiza el tratamiento dado a
este elemento en la Organización Mundial del
Comercio (OMC).
En materia de inversiones,
Moreno precisó que a raíz de la firma del TLC se
observa la imposibilidad del gobierno salvadoreño de
poder defender sus propias políticas públicas.
Ahora se enfrentan con
prohibiciones contenidas en los acuerdos, como
aquellas relacionadas con el desempeño de las
empresas extranjeras.
Estas pueden incluso llevar
a juicio a los gobiernos y Estados centroamericanos
frente a tribunales corporativos.
A su vez, la contratación
pública a partir de la privatización de los
servicios estatales presenta en la actualidad un
camino más expedito para participar en cualquier
tipo de licitación, dijo.
Para Moreno, esto
representa un gran peligro para su país, pues las
experiencias privatizadoras en la región han sido
negativas respecto a los pueblos, acotó.
Tenemos más de un 60 por
ciento de la población en situación de pobreza que
no tiene capacidad para poder pagar esos servicios
si son privatizados, enfatizó.
Ante esa panorámica, el
especialista manifestó que el movimiento social
salvadoreño se encuentra una fase que calificó de
interesante.
Estamos en un proceso de
transición y fortalecimiento pues cada vez más las
personas toman conciencia frente a estos temas
sensibles para el desarrollo de nuestros países,
apuntó. (Tomado de Visiones Alternativas)