La Casa Blanca presiona para
que toda Latinoamérica suscriba acuerdos
comerciales. Pero los recientes resultados en las
elecciones legislativas en ése país marcan una
vuelta al proteccionismo de la mano de los
demócratas.
Con eje principal en las
consecuencias de la ocupación de Irak y Afganistán,
la Casa Blanca obtuvo una derrota considerable en
las elecciones que debían renovar el Capitolio,
donde perdieron el control tanto de la Cámara de
Representantes como el Senado. Y una de las
consecuencias va a ser el regreso de las posturas
proteccionistas, bandera exhibida históricamente por
el Partido Demócrata. Y aquí aparece toda la América
Subriograndense.
El presidente George Bush
presiona hace seis años para alcanzar tratados de
libre comercio (TLC) con los países del continente,
pero la apuesta se redobló cuando en 2005, los
países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur,
integrado entonces por Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay) y Venezuela le dijeron no al Area de Libre
Comercio para las Américas (ALCA), intento de crear
una zona para que los capitales y las mercancías
fluyesen libremente pero no así las personas.
Desde entonces, Chile, los
países de Centroamérica, República Dominicana,
Colombia y Perú alcanzaron a suscribir TLC con el
Departamento del Tesoro de Washington. Pero de estas
naciones, sólo Santiago y las de istmo más la mitad
de la isla La Española consiguieron que el Capitolio
aprobase los acuerdos alcanzados a nivel del Poder
Ejecutivo. Pero para Bogotá y Perú la situación
parece ser un poco más complicada.
¿Por qué? El Congreso de
Estados Unidos tiene una herramienta que otorga a la
Casa Blanca para la negociación de acuerdos
comerciales conocido como "fast track" o "vía
rápida". Mediante este mecanismo, los acuerdos que
el Departamento del Tesoro suscribe con otras
naciones puede ser sólo aceptado o rechazado, pero
no modificado. Esta herramienta no es cedida a
perpetuidad, sino que el actual mandatario tiene
hasta mediados del año entrante para alcanzar
convenios, pero más allá de ese plazo debe pedir una
nueva autorización al Congreso. Y es aquí donde el
nuevo escenario político en la capital
estadounidense indica que las mayorías demócratas no
se los van a otorgar.
Se espera que en la Cámara
de Representantes, 16 congresistas críticos del
libre comercio reemplazarán a 16 partidarios, según
los cálculos del Instituto Suizo de Economía
Internacional, de la Universidad de St. Gallen. En
la cámara alta, cinco senadores demócratas son
considerados más hostiles al libre comercio que los
oponentes a los que derrotaron, según The Wall
Street Journal.
Por este motivo, el propio
mandatario colombiano viajó a Estados Unidos para
solicitarle que su país pueda acceder al TLC que ya
se negoció, y por el que cedió tanto. Durante una
visita de dos días, Alvaro Uribe se va a reunir con
representantes republicanos y demócratas del
Congreso, además de altos funcionarios del gobierno
estadounidense, incluyendo la secretaria de Estado,
Condoleezza Rice.
El mandatario colombiano
-en representación de Perú, Bolivia y Ecuador-
también intentará impulsar la aprobación por parte
del Congreso de los tratados de libre comercio que
Estados Unidos firmó con Perú y que suscribirá con
Colombia el próximo 22 de noviembre, y la
continuación de las preferencias arancelarias
conocidas como Aptdea, que también incluye a Bolivia
y que se trata de un mecanismo de "ayuda" a los
países productores de insumos de drogas tóxicas para
la erradicación y reemplazo de este tipo de
cultivos.
Es mencionado también
Ecuador porque ese país también se encontraba en
tratativas para alcanzar un TLC con la potencia,
pero la nacionalización de las operaciones de la
petrolera Onyx en territorio ecuatoriano colocó en
el freezer cualquier intento de acuerdo. También
debemos mencionar a Uruguay, y en menor medida
Paraguay, que coquetearon con la Administración Bush
para alcanzar algún tipo de pacto, pero que no
lograron plasmarse. Estos dos últimos países, en su
condición de integrantes del Mercosur, no pueden
suscribir tratados bilaterales y permanecer en el
bloque de los cinco.
Las consecuencias del
triunfo de los demócratas no sólo van a tener
efectos en América Latina, sino en el resto del
mundo, por sobre todo en lo que queda de la Ronda de
Doha del Desarrollo de la Organización Mundial de
Comercio (OMC). Aunque esta ronda iniciada en la
capital de Qatar en 2001 había prácticamente muerto
en julio pasado, cuando todos los países señalaron a
Estados Unidos como responsable por su falta de
flexibilidad en el tema de los subsidios agrícolas,
todavía quedaba alguna esperanza de resucitarla.
Pero ahora, con el partido de F.D. Roosvelt y J.F.
Kennedy nuevamente manejando ambas cámaras, se le
puede extender el certificado de defunción.
Y las naciones vecinas que
predican el libre comercio –o que se someten a lo
que la Casa Blanca pide- y que los privilegian en
perjuicio de la integración regional, ahora van a
quedar desacomodadas. Porque si antes no querían
avanzar más en sus vínculos con sus vecinos y
hermanos, por considerar que el Imperio los llamaba
a ser socios, ahora que ese mismo imperio les cierra
las puertas ¿qué harán?