Caracas.— El camino de la
integración parece hoy más desbrozado en la región
con expresiones concretas de unión ratificadas en
recientes giras de presidentes latinoamericanos.
En un recorrido el
presidente de Venezuela, Hugo Chávez, concretó con
sus homólogos Néstor Kirchner (Argentina), Tabaré
Vázquez (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador) y Evo
Morales (Bolivia) acuerdos que materializan planes
concretos de integración.
El mandatario venezolano
manifestó en más de una ocasión durante su periplo
la intención de contribuir a la unidad y
mejoramiento del nivel de vida de los
latinoamericanos, tal como lo aspiró 200 años atrás
El Libertador, Simón Bolívar.
Fue precisamente una semana
caracterizada por las visitas de otros presidentes
latinoamericanos a países de la región: Morales a
Perú, Kirchner a México y el brasileño Luiz Inacio
Lula da Silva a México, Honduras, Nicaragua, Jamaica
y Panamá.
Pero sin dudas, fue la de
Chávez la que más atrajo la atención por la firma de
proyectos de gran impacto integrador para los
pueblos de los países visitados.
El más importante y
abarcador resultó el Tratado de Seguridad
Energética, un instrumento vinculado a la
Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA),
suscrito en esta ocasión por Argentina, Uruguay y
Ecuador.
El mismo, firmado también
el pasado sábado en Caracas por nueve países del
Caribe, garantiza el suministro estable de recursos
energéticos a esas y otras naciones que no tengan
suficientes reservas o presenten limitaciones para
su extracción y distribución.
En cuanto a Argentina,
también destacó la compra de bonos por valor de 500
millones de dólares, tras lo cual el total de
títulos comprados por Venezuela a la nación austral
ascendió a más de cinco mil millones.
La visita a Uruguay dejó
como saldo un convenio para la ampliación de la
refinería La Teja, que posibilitará elevar su
capacidad de 50 mil a 100 mil barriles diarios.
También se aprobó la
constitución de una empresa mixta entre las
petroleras estales de ambos países, ANCAP y PDVSA,
para la explotación de pozos en la Faja Petrolífera
del Orinoco.
El tratado tiene varias
líneas, suministro directo de petróleo y gas,
búsqueda de fuentes alternativas, creación de
empresas mixtas y mecanismos de ahorro y eficiencia
energéticas.
Vale resaltar entre otros
proyectos de contenido social y humano, la donación
venezolana de 10 millones de dólares para recuperar
el Hospital de Clínicas, el mayor del servicio
público de la nación uruguaya.
De Montevideo, Chávez viajó
a Quito y lo ocurrido allí puede resumirse en una de
sus frases: «Nunca un país petrolero en el mundo ha
firmado con otro que no tiene petróleo, o tiene poca
energía, un convenio para garantizar su suministro
por 100 años».
En la capital del centro
del mundo acordó junto a Rafael Correa la
construcción de una refinería que, según palabras de
Chávez, podría ser la más grande de la cuenca del
Pacífico, que procesará crudos de ambas naciones.
En Bolivia, Chávez firmó
acuerdos energéticos con Kirchner y Morales por un
valor de 1 100 millones de dólares, uno de los
cuales contempla la constitución de la empresa
PetroAndina. La misma contará con una inversión
inicial de 600 millones de dólares y realizará
trabajos de exploración petrolera y gasífera al
norte de La Paz y en los departamentos de Tarija y
Chuiquisaca.
Entre los acuerdos se
contempla también la construcción de una planta
termoeléctrica en Tarija.
Argentina por su parte
otorgó a Bolivia un crédito de 450 millones de
dólares para la construcción en la región del Chaco,
fronteriza entre ambos, de una planta separadora de
líquidos de gas, la más grande de Suramérica según
el Gobierno boliviano.
Resultó una gira por la
integración, centrada en el polémico y difícil tema
energético, pero con un alto contenido social que
garantiza una integración con bienestar de los
pueblos suramericanos, más que beneficios económicos
y comerciales.