[15.10.2007]-
Actualización 12:45 pm de Cuba
Nuevos robos de marcas,
recrudecimiento de la persecución a nuestras
empresas y a las operaciones financieras del Estado
cubano; represalias cada vez más humillantes contra
quienes se atrevan a comerciar con la Isla o
intenten realizar con ella cualquier transacción,
confirman el carácter de guerra económica del
bloqueo de Estados Unidos contra nuestro pueblo.
Las compra-ventas que nunca
existieron, el gasto adicional que ha representado
suplirlas en otras latitudes, y las amenazas y el
chantaje a quienes osen trasponer el cerco, acumulan
un impacto en la economía cubana de más de 89 000
millones de dólares hasta hoy, según cálculos
conservadores. Pero los Economistas y Contadores
cubanos, como parte de este pueblo, sabemos que el
bloqueo es mucho más que eso.
Bastaría al mundo repasar
algunos de los bochornosos y más recientes capítulos
del hostigamiento, para comprobar la hipocresía del
discurso washingtoniano, que pretende reivindicar
como suyos conceptos tan lacerados por la misma
prepotencia de la Casa Blanca tales como
"democracia", o "respeto a los derechos humanos".
La obsesión heredada y
asumida por sucesivas administraciones
estadounidenses de derrotar a cualquier costo a la
Revolución, las ha hecho verdugos implacables de
todo un pueblo y convertido a su política anticubana,
en ejecutora de un verdadero acto de genocidio,
según está tipificado por la Convención de Ginebra
de 1948.
El gobierno de Estados
Unidos llega a un grado tal de refinada crueldad,
que para los hospitales infantiles cubanos niega
toda posibilidad de adquirir medicamentos y
tecnologías imprescindibles para cumplir su humana
tarea. A científicos, artistas e intelectuales
nuestros se les prohíbe reiteradamente la entrada en
aquel país, mientras que académicos y Premios Nóbel
norteamericanos no se les da licencia para
participar en nuestros eventos.
En el último año, su
también recrudecida extraterritorialidad pisotea la
soberanía nacional de terceros, y hace sentir a la
comunidad internacional, en carne propia, los
rigores de la demencia. Ejemplo de ello: es la
negativa a hospedar en hoteles de diferentes países
a ciudadanos cubanos, así como cancelar cuentas
bancarias de residentes cubanos en el exterior en
instituciones financieras no norteamericanas.
Son esos los antecedentes
con que la Asamblea General de la ONU se dispone a
analizar el tema, por decimosexta ocasión
consecutiva, el próximo 30 de octubre.
Sin ropajes que puedan
cubrirla, la felonía de la Casa Blanca comparece
desnuda.
Asociación Nacional de
Economistas y Contadores de Cuba
Octubre 5 de 2007. "Año 49
de la Revolución"