[25.01.2008]-
Actualización 2:30 pm de Cuba
He aquí algo en lo que todos
podríamos estar de acuerdo con George Bush, tal como
lo expresó en su discurso del estado de la Unión:
"Tenemos ante nosotros cosas por terminar." Aparte
de esto, resulta difícil creer en gran parte de lo
que dijo. "Mientras sigamos confiando en la gente
nuestro país prosperará, nuestras libertadas
seguirán estando aseguradas y el estado de la Unión
seguirá siendo fuerte", afirmó.
Pero el estado de nuestra
Unión es todo menos fuerte. Tomemos en consideración
los siguientes datos:
1. Estados Unidos dedica
más de 700.000 millones de dólares anuales a gastos
militares
El presupuesto para 2008
destina 506.900 millones de dólares al Departamento
(Ministerio) de Defensa y a las actividades
relacionadas con las armas nucleares del
Departamento de Energía, además de 189.400 millones
de dólares a operaciones militares en Iraq y
Afganistán. [1]
Otra parte de la
financiación militar se contabiliza en el
Departamento de Seguridad Nacional y otros
organismos.
El Congreso ha aprobado
cerca de 700.000 millones [2] para las guerras de
Afganistán e Iraq. Se trata sólo de la cifra
asignada, y no incluye los costes sociales: pérdida
de vidas, heridas, etc. El monto gastado en las
citadas dos guerras de Afganistán e Iraq excede ya a
lo gastado en la guerra de Vietnam, ajustado a la
inflación.
Corresponde a Estados
Unidos aproximadamente la mitad de todo el gasto
militar mundial. [3]
Según algunos métodos de
cálculo, más de la mitad del gasto federal
discrecional va destinado ya a fines militares. [4]
2. La riqueza se está
concentrando de manera vertiginosa
Tan vertiginosa, en
realidad, que es difícil mantenerse al día
estadísticamente. Según Sam Pizzigati, del
prestigioso boletín informativo Too Much, en 2004,
el 1% más rico de la población estadounidense poseía
por encima de 2,5 billones de dólares netos más que
todo el 90% más bajo de esta misma población.
La concentración de riqueza
e ingresos refleja un cambio radical de las últimas
tres décadas en cómo se comparte el ingreso en EE UU:
en 1976, el 1% más rico de la población recibía el
8,83% del ingreso nacional; en 2005, este porcentaje
era del 21,93%. [5]
3. Las compensaciones a los
altos ejecutivos y los financieros de Wall Street se
han disparado
El alto ejecutivo medio de
una empresa de las que figuran en el Fortune 500
recibe 364 veces el salario que recibe un
trabajador, según informa el Institute for Policy
Studies. En 1980 la proporción era de 40 a 1. [6]
Sin embargo, los gerentes
de empresas manufactureras y de servicios no
financieros no son los ganan más dinero hoy día. En
la actual economía hiperfinanciera, son los gurús de
las finanzas los que se están haciendo realmente
ricos. Y lo están consiguiendo a pesar de las
enormes pérdidas que está acumulando Wall Street.
Los incentivos de los ejecutivos de Wall Street
alcanzaron los 33.200 millones de dólares en 2007,
sólo un 2% menos que el año anterior, según la
oficina del Controlador financiero del Estado de
Nueva York. Las compensaciones y beneficios globales
en siete de las principales empresas financieras
alcanzaron los 122.000 millones, un 10% más respecto
a 2006, a pesar de que los ingresos netos globales
de estas empresas se redujeron en un 6%. [7]
Sin embargo, ni siquiera
los bancos de inversión tradicionales pueden pagar
las escandalosas compensaciones que reciben los
gestores de fondos de capital privados y hedge funds,
algunos de los cuales consiguen más de 1.000
millones de dólares en un sólo año. Además, gracias
a una estratagema fiscal, estos individuos pagan
unos impuestos sobre sus ingresos que equivalen a
menos de la mitad de lo que debe pagar un dentista
que ingrese 200.000 dólares por año.
4. Las grandes
corporaciones se están haciendo con una parte mayor
de la riqueza nacional
Los beneficios de las
grandes corporaciones alcanzaron el 8% del PIB
durante la última década, según informa Business
Week, en lugar de un 6,5% a comienzos de la década
de 1990. [8]
5. La burbuja inmobiliaria
y el colapso de las hipotecas de alto riesgo (subprime)
están expulsando a millones de familias de sus
hogares
El Center for Responsible
Lending (Centro para un Endeudamiento Responsible)
considera que 2,2 millones de préstamos hipotecarios
de alto riesgo concedidos durante los últimos años
han terminado ya en quiebra o acabarán en ejecución
hipotecaria. Los propietarios de las viviendas
perderán 164.000 millones de dólares con estas
operaciones ejecutivas, según previsión del citado
Center for Responsible Lending. [9] En total, las
pérdidas derivadas de la caída de precios de la
vivienda pueden alcanzar los 2 billones de dólares
(2.000.000.000.000). Una de cada cinco hipotecas de
alto riesgo suscritas durante los últimos dos años
acabará probablemente en ejecución hipotecaria.
6. La brecha de riqueza
entre blancos y negros no tiene visos de cerrarse, y
de hecho está ensanchándose.
Si tomamos como referencia
la evolución de esta brecha durante el periodo
1982-2004, los ciudadanos estadounidenses de origen
africano sólo alcanzarán la paridad con sus
compatriotas blancos dentro de 594 años, según la
asociación United for a Fair Economy. Pero la
catástrofe de las hipotecas de alto riesgo se está
cebando especialmente en las comunidades
minoritarias, y está provocando lo que United for a
Fair Economy estima como el mayor empobrecimiento de
la gente de color en la moderna historia de Estados
Unidos. [10]
7. Las mujeres siguen
teniendo más bajos salarios que los hombres
La relación de los salarios
femeninos respecto a los salarios masculinos, en
promedio, es de 80,8%, para trabajadores a tiempo
completo, según el Institute for Women’s Policy
Research. Los avances en la equiparación entre sexos
se han frenado considerablemente desde 1990, pasando
de 11,4% de 1980 a 1990 a sólo 5,4% en los quince
años siguientes. [11]
8. Más de uno de cada seis
niños vive en la pobreza.
¿Se puede hacer acaso una
acusación peor a la sociedad más rica de la
Historia? En 2006, la tasa de pobreza en Estados
Unidos era de 12,3%, que en el caso de los niños
ascendía a 17,4%. Además, el umbral oficial de la
pobreza es absurdamente bajo. Tal como lo define la
Office of Management and Budget, el umbral de la
pobreza para una familia de cuatro miembros, en
2006, fue de 20.614 dólares, y para una persona sola
de 10.294. [12]
9. Más de 45 millones de
personas no tienen seguro de enfermedad
Según la Oficina del Censo
(Census Bureau), 47 millones de personas no tenían
seguro de enfermedad en 2006, lo que representa el
15,8 % de la población. [13]
10. El déficit comercial
estadounidense representa más del 5% del PIB
En 2006, dicho déficit
alcanzó la cifra de 763.600 millones de dólares.
[14] En algún momento este déficit comercial deberá
equilibrarse, y según parece ahora ello sucederá más
temprano que tarde. A medida que el dólar sigue
perdiendo su valor, es de esperar una mayor
inflación y más altos tipos de interés a medio
plazo. Y en consecuencia, el nivel de vida real, en
términos económicos, descenderá.
11. La eficiencia
energética es hoy día peor que hace dos décadas
El consumo en promedio de
la flota de automóviles y camiones estadounidenses
es hoy 9,40 litros/100 km, más alto que el de 1987,
que era de 9,08 litros/100 km. [15] La normativa no
ha cambiado, salvo en una pequeña cantidad impuesta
por la ley energética de 2007, y cada vez hay más
vehículos todo terreno y monovolúmenes en las
carreteras.
12. La infraestructura se
está viniendo abajo
La American Society of
Civil Engineers (Asociación de ingenieros civiles)
estima que harán falta 1,6 billones de dólares, a lo
largo de un periodo de cinco años para devolver las
infraestructuras del país a un estado aceptable.
[16]
13. Más de dos millones de
personas están encerradas en prisiones
¡Qué despilfarro tan
colosal de talento humano! A finales de 2006 había
2.258.983 reclusos en las cárceles federales,
estatales o locales de EE UU [17], un 2,9% más que
en 2005. La población reclusa ha crecido un 3,4%
annual desde 1995. El grupo de varones
afroamericanos sufre prisión a razón de 6,5 veces
más que el de varones blancos, y el de varones de
origen latinoamericano 3 veces más que éstos.
Esta situación es peor –en
algunos casos mucho peor— que a comienzos del
gobierno de George W. Bush, pero sus raíces se
hunden en la política bipartidista llevada a cabo
durante los tres decenios pasados, favorable a la
desregulación, la entrega de activos públicos a las
empresas privadas (privatización), la globalización
corporativa, el carácter hiperfinanciero de la
economía, unos gastos militares extravagantemente
altos, las reducciones de impuestos a los ricos y
los recortes de la red de seguridad social.
Si Estados Unidos ha de
experimentar un cambio real –y reforzar realmente el
estado de la Unión— es preciso dar marcha atrás en
todas estas políticas.
www.counterpunch.org/weissman01302008.html
Robert Weissman es redactor
jefe del Multinational Monitor, de Washington DC, y
director de Essential Action.
S. Seguí pertenece a los
colectivos de Rebelión y Cubadebate. Esta traducción
se puede reproducir libremente a condición de
respetar su integridad y mencionar al autor, el
traductor y la fuente.
Notas