Notas acerca de las
relaciones: China-Cuba
Por Julio A. Díaz Vázquez
Profesor Titular
Centro de Investigaciones de Economía Internacional
Universidad de La Habana
[01.08.2008]-
Actualización 11:40 am de Cuba
1959:
Nueva Etapa en los Vínculos China-Cuba. Al aprobarse
la Primera Declaración de la Habana (2-9-1960), fue
anunciada la ruptura de Cuba con Taiwán y se
oficializaron las relaciones con la "Nueva China".
El 28 de septiembre de 1960, un comunicado conjunto
marcó el rumbo en las relaciones sino-cubanas, que
tomaron cuerpo en 1961 con la visita a China del
Comandante Ernesto "Che" Guevara.
El
Comercio. Durante los siguientes treinta años esas
relaciones pasarían por diferentes etapas, alguna
condicionada por las divergencias entre China y la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Al establecerse y efectuarse la primera reunión de
la Comisión Mixta Intergubernamental para las
Relaciones Económicas y Comerciales (CMIREC, 1988),
el intercambio se ha multiplicado.
En
1995, se modificó la tradicional forma de
intercambio comercial, aplicada desde la década del
60 del pasado siglo, basada en convenios
comerciales, pagos quinquenales y protocolos anuales
mediante los cuales Cuba exportó azúcar a cambio de
mercancías chinas por igual valor. Desde 1999, a
tono con las reformas aplicadas en la economía y el
comercio exterior de China, todas las operaciones
del intercambio mercantil entre ambos países
transcurren en moneda libremente convertible, a
través de créditos, y con los mecanismos de pago que
acuerden las partes contratantes.
Las
partidas principales que entran en el comercio
bilateral comprenden exportaciones chinas de
maquinarias, equipos electrodomésticos, bombillos de
bajo consumo, manufacturas textiles, vehículos y
otros medios de transporte, calzados y alimentos.
Cuba exporta a China, en lo fundamental, níquel,
azúcar, mariscos, cítricos, chatarra, tabaco,
productos biotecnológicos y ron.
Para el país caribeño, el mercado chino tiene
relevancia especial, pues ofrece créditos en
condiciones ventajosas, acceso al mercado en
expansión más grande del mundo, y permite adquirir
equipos imprescindibles para reanimar sectores de la
economía muy deprimidos, como el transporte, y
desarrollar otros, como las telecomunicaciones.
Tanto el flujo mercantil como el de bienes entre
ambos países decrecieron con la caída de la economía
cubana entre 1990 y 1995. En la primera década del
nuevo siglo, en cambio, experimenta un alza
permanente, siendo China el segundo socio comercial
de Cuba, con un intercambio comercial de 2.700
millones de dólares en 2007, según fuentes chinas.
Esta evolución puede apreciarse en la Tabla 1.
Tabla 1.
|
Comercio Exterior China-Cuba: 1999-2006.
(Millones de pesos) |
| |
1999 |
2000 |
2001 |
2002 |
2003 |
2004 |
2005 |
2006 |
|
Exportaciones |
432.2 |
443.8 |
548.5 |
516.9 |
501.6 |
583.0 |
884.9 |
1569.4 |
|
Importaciones |
49.5 |
89.5 |
73.7 |
76.6 |
77.3 |
80.1 |
104.0 |
245.7 |
|
Inter. Total |
481.7 |
533.3 |
622.2 |
593.5 |
578.8 |
663.1 |
998.9 |
1815.1 |
|
Saldo |
382.5 |
354.3 |
474.8 |
440.3 |
424.3 |
502.9 |
780.9 |
1323.7 |
Fuente: Anuario Estadístico de Cuba, Edición de
2007, Oficina Nacional de Estadísticas, pp. 129,
132, 135.
Un
primer análisis de estos datos destacaría que los
montos totales se han multiplicado por 3,8, a un
ritmo de más del 15% anual, con saldos crecientes
favorables a China y una mayor diversificación de
sus exportaciones; estructura que reproduce los
desequilibrios en el intercambio entre áreas
desarrolladas y subdesarrolladas. También es
desigual el papel relativo de ambos socios: mientras
China es el segundo proveedor internacional de Cuba,
la Isla, aunque relevante para China en el contexto
del Caribe, ocupa un lugar modesto en su intercambio
con Latinoamérica.
Los
contratos de níquel convenidos entre 2005 y 2009 por
la empresa Cuba Níquel para la venta al consorcio
Minmetals de 20.000 toneladas de sínter, a razón de
4.000 toneladas anuales, fueron incrementados a
partir de 2006 hasta las 10.000 toneladas. Mientras,
los embarques de azúcar cubana han oscilado entre
las 300-400.000 toneladas, por la caída en el
cultivo de la caña de azúcar.
Servicios. En esta esfera, al intensificar la
cooperación económica, China otorgó a Cuba la
categoría de Destino Turístico de Gobierno,
requisito indispensable, según sus leyes, para
organizar la acogida de contingentes de turistas
asiáticos en Cuba. Entre 1999 y 2005, el registro de
visitantes chinos sólo ascendió a 35 mil. No
obstante, existen las premisas para integrar la
variante del multidestino dentro del Caribe con
viajeros procedentes de China.
Finanzas e Inversiones. Teniendo en cuenta las
limitaciones del sector externo cubano, el crédito y
las relaciones financieras, en general, constituyen
una de las facetas más importantes de los vínculos
económicos China-Cuba. Ante la compleja situación
que enfrentó la Isla en los años 90 del pasado
siglo, el gobierno chino otorgó financiamientos
comerciales, satisfizo las entregas de sus
exportaciones y concedió facilidades para la
liquidación de la deuda acumulada.
En
1995, facilitó un crédito para cubrir el desbalance
comercial a largo plazo, con bajos intereses.
También aseguró financiamiento en condiciones
favorables y de pago para potenciar la recuperación
de la industria azucarera cubana, mediante el Seguro
al Crédito a la Exportación, a través de la compañía
de Seguro de China. En 2001, Cuba recibió otra línea
de crédito por unos 6,5 millones de dólares, sin
intereses, por cinco años, para el sector
educacional.
En
2004, se implementaron variadas medidas: un Acuerdo
de Cooperación Económica y Técnica; mediante un
canje de notas se ampararon créditos a Cuba para
adquirir suministros para la salud pública por algo
más de 12 millones de dólares, y se rubricaron otros
dieciséis importantes documentos que profundizaron
las relaciones bilaterales de cooperación económica
y científico-técnica en educación, salud pública,
fitosanitaria, acuicultura, equipos de rayos X para
inspección, servicios meteorológicos, petróleo,
turismo, ferrocarriles, puertos, etc.
A
través de dos convenios se cubre la continuación del
crédito de 200 millones de dólares para ampliar las
telecomunicaciones, y 150 millones para la
producción de televisores, lo que hizo posible que
la empresa china Haier y el Grupo de la Electrónica,
de Cuba, comenzaran la producción conjunta, en un
plazo de dos años, de un millón de televisores Atec-Haier
para programas educativos, consumo de la población y
exportación. Con diseño y algunos elementos cubanos,
sus componentes electrónicos serán chinos. Otro
convenio permitió aplazar por diez años, sin
intereses, el pago de los créditos recibidos por
Cuba en 1990-1994. A partir de 2003, Cuba ha
cumplido rigurosamente los pagos y compromisos
suscritos con China.
En
2006, el Memorando de Entendimiento, suscrito entre
el gobierno de Cuba y un grupo de grandes consorcios
de China, otorgó un techo financiero de mil 800
millones de dólares para cubrir operaciones de
corto, mediano y largo plazos, lo que está
permitiendo el desarrollo de amplios programas
sociales y de reanimación económica. Una parte de
los créditos recibidos por esta vía ha posibilitado,
en la esfera del transporte, ejecutar convenios con
la Zhengzhou Yutong Group Co. Ltd. para la entrega
de 5.348 vehículos, a un costo de 370 millones de
dólares. Operación que incluye 600 ómnibus
articulados para el servicio urbano a un costo de
120 millones de dólares; decenas transitan por las
calles de La Habana sustituyendo a los popularmente
llamados "camellos".
Ruedan en el país miles de ómnibus para el servicio
interprovincial y urbano, y circulan las primeras
doce locomotoras, valoradas en dieciséis millones de
dólares. Con equipos chinos se remotorizan 10 mil
camiones para el transporte cañero y agropecuario en
general. Además, prestan servicio los equipos y
material técnico para reparar y atender la
modernización de la red de distribución eléctrica
del país. También fueron adquiridos 100 equipos para
la recogida de basura, 40 de los cuales entraron en
servicios en Ciudad de La Habana.
Por
otro lado, en la esfera de las inversiones mixtas
funcionan 10 empresas chino-cubanas; 6 de ellas, en
China; y 4, en Cuba (Ver tabla 2), dedicadas a la
agricultura, telecomunicaciones, industria ligera,
turismo, biotecnología y salud. Las inversiones
chinas en la Isla se estiman en unos 50 millones de
dólares; las de Cuba, en el país asiático en unos 40
millones. La Corporación Nacional de Petróleo de
China (CNPCh) y Cuba-Petróleo (Cupet) firmaron un
acuerdo para la exploración y búsqueda de
hidrocarburos en dos bloques de la plataforma marina
de Cuba, en aguas del Golfo de México.
Tabla 2.
Empresas Conjuntas China-Cuba.
Taichí S.A. Cuba Minagri 12/1/99 Producción arroz
Operaciones
GKT
Cuba MIC 30/3/00 Moderniz. Telec. Operaciones
UCC
Fujían Cuba MINIL 7/8/97 Calz. Rop. Depr.
Operaciones
Habana SunCuba Cuba MINTUR 10/10/02 Const. Exp.
Hotel Ejecución
Shanghai SunCuba China MINTUR 10/10/02 Const. Exp.
Hotel Operaciones
Chang-Heber China CIGB 15/01/00 Produc. Interferón
Operaciones
Bistec. Pharmaceutical China CMAB 2/1/02 Prod. Ant.
Monocl. Operaciones
Beijing Neurot, Limt China Neurot 17/5/07
Neurotecnología Ejecución
Hosp. Oft. Mixt. Xining China SMC 2006 Oper. Trat.
De la vista Operaciones
Hosp.Oft. Mix. Hebei China SMC 2007 Oper. Trat. De
la vista Operaciones
Fuente: Datos Recopilados por el Autor.
En
la rama del turismo se creó la empresa mixta Cuba-Shanghai,
con mayoría de la Corporación Cubanacán S.A., y la
compañía Suntime Internacional, de China. Cubanacán,
levantó un hotel de cinco estrellas, veintiocho
plantas y 685 habitaciones en el distrito de Pudong,
y el centro gastronómico La Gloria Cubana, ambos en
Shanghai.
Otra esfera promisoria es la empresa mixta Biotec
Pharmaceutical, fundada entre el Centro
Internacional de Ciencias, de China, y el Centro de
Inmunología Molecular, de Cuba. El bioproducto
cubano PPG (anticolesterol) se registró en China,
exportándose 0,6 millones de tabletas anuales en los
últimos seis años.
También son destacables las entidades mixtas Gran
Kaimán —asociación entre el Grupo Electrónico, de
Cuba, y Gran Dragón, la corporación de
telecomunicaciones de China—, que produce
equipamientos para el mercado nacional y el de
América Latina, y Hongda-c-Kure —entre el Centro de
Salud Animal, de la Isla, y el grupo corporativo de
alta tecnología chino Hongda.
Está planteado que los dos hospitales de excelencia
especializados en oftalmología, situados en Xining,
provincia de Quinhai, y en Zhijiashuang, provincia
de Hebei, se multiplicarán progresivamente hasta una
cadena de 50 centros de igual categoría.
A
la vez, China y Cuba han creado las bases jurídicas
mediante un Acuerdo para la Protección Recíproca de
las Inversiones (APPRI), firmado en 1995, y
renegociado y actualizado en 2007, y un convenio,
vigente desde 2001, para evitar la doble
tributación.
En
2005, fue creado el Grupo de Inversiones en el marco
de la CMIREC, y los dos países tratan de estimular
la creación de empresas conjuntas y canalizar
inversiones por parte de las empresas chinas,
especialmente en Turismo, Industria Ligera, Minería
y Petróleo, Derivados del Azúcar, Siderurgia, Pesca
y Electrónica, todo recogido en el Memorando de
Cooperación suscrito en 2005.
Cooperación. La colaboración científico-técnica y la
ayuda en programas de desarrollo ramales ha tenido
un incremento sostenido, en particular, desde 1995.
Especialmente beneficiosos han sido los proyectos
relacionados con el cultivo de arroz, soya, sorgo y
maíz, la obtención de semillas mejoradas, el
pronóstico de sismos, la explotación y utilización
de la energía solar y la biotecnología.
También, se han concertado acuerdos de cooperación
cultural, educacional, deportivos y de ciencia y
tecnología. En la educación se implementa el
Programa de estudio del idioma chino y de español
para chinos; 160 jóvenes caribeños se preparan en
China, y 500 estudiantes chinos perfeccionan su
español en Cuba. En Tarará se restauran y
rehabilitan las instalaciones para la sede del
programa. Además, esta previsto abrir en Cuba el
Instituto Confucio. Vínculos culturales reforzados
por la centenaria presencia china en Cuba. Para
conservar y desarrollar esas costumbres y
tradiciones, China brinda apoyo a los descendientes
que viven en la Isla.
Asimismo, la cooperación ha incluido diferentes
donativos: uno de 6,1 millones de dólares para
adquirir tejidos destinados a la confección de los
uniformes escolares; otro de cuatro millones de
dólares para la compra de materiales generales y
para ejecutar proyectos de cooperación técnica,
etcétera.
Además, el proyecto conjunto Thrips Palmi facilitó
la puesta en marcha en Matanzas de una planta de
fermentación de bioplaguicidas, única de su tipo en
el país, para la cual China donó 2,9 millones de
dólares en equipamiento de laboratorio y tecnología.
En la rama energética se construyen y remodelan
pequeñas centrales hidroeléctricas; y se instaló el
"Parque Eólico de Gibara" con tecnología facilitada
por China.
Por
otra parte, en el transcurso de la XVIII sesión de
la CMIREC Cuba-China (Beijing, diciembre de 2005)
fueron firmados varios convenios, entre ellos, el de
cooperación bilateral en biotecnología para los
próximos 3-5 años, e inició sus actividades el grupo
de trabajo para la colaboración en ese sector.
A
Modo de Conclusiones. En los últimos 15 años se han
reiterado acontecimientos de hondas repercusiones en
los tradicionales vínculos y coincidencias políticas
e ideológicas China-Cuba: reiteradas visitas del más
alto nivel de Gobierno y Partido, apreciaciones
compatibles en diversos asuntos de la escena
internacional e identificación política. Se ha
subrayado el papel solidario que llenaron los
créditos y préstamos del gobierno y empresas chinas
cuando Cuba enfrentó un "doble bloqueo".
Sin
embargo, se evidencia que ambos países tienen ante
sí desafíos que exigirán ingentes esfuerzos,
comprensión y mucho trabajo de las partes para
perfeccionar los mecanismos de promoción, ejecución
y control de la actividad económica y
científico-técnica, estimular las inversiones
conjuntas, y avanzar en el dominio de las realidades
mutuas.
Entre otros elementos, es necesario enriquecer la
estructura de los bienes que la Isla comercializa en
el mercado chino. Resultaría positivo que los
incrementos habidos en las ventas de níquel, se
acompañaran con la elevación de la cuantía y
ampliación de los rubros del corto surtido actual.
Esto puede ser extensible a las exportaciones de
azúcar. La reanimación que experimenta el cultivo de
la caña y la eficiencia de la industria azucarera
permiten avizorar la recuperación de los niveles
previos a 1990.
Al
mismo tiempo, la promisoria presencia de productos
biotecnológicos en el mercado chino abre nuevos
caminos para incrementar y diversificar nuestras
exportaciones, y alcanzar el progresivo equilibrio
en la balanza comercial. Es harto evidente que las
grandes corporaciones de China están incursionando
en los mercados internacionales, mientras para Cuba
los intercambios comerciales registran crecientes y
positivos índices. No obstante, una de las
debilidades presentes en las relaciones económicas
entre los dos países es lo poco significativo de la
llegada de inversores chinos a la Isla.
Teniendo en cuenta que en 2010 más 30 millones de
chinos visitarán países extranjeros, el turismo es,
sin dudas, una rama que puede ofrecer halagüeñas
perspectivas para el inversor chino. La modalidad
del "multidestino" —otros países del Caribe también
recibieron la categoría de Destino Turístico de
Gobierno— es especialmente atractiva y digna de
estudio.
No
puede perderse de vista que las corporaciones chinas
son incentivadas por el gobierno para que
incrementen su salida a la economía internacional,
pero deben regirse por directivas que priorizan las
inversiones en las ramas energética, de materias
primas, servicios, I+D e infraestructura. Flujos
inversionistas que deberán obtener mercados, elevar
las ganancias, satisfacer demandas internas,
exportar a terceros países, hacerse de marcas de
prestigio, obtener acceso a tecnologías y ganar
puntos en la competencia.
Para conseguirlo, intentan acogerse a políticas de
privilegios, minimizar las inversiones, emplazarse
donde exista abundante fuerza de trabajo y tierras
baratas, así como proximidad a las fuentes de
materias primas. Razones que, en alguna medida,
explican la magra inversión china en Cuba. A ello se
agrega, entre otros factores, la pobre e incipiente
experiencia empresarial acumulada en Cuba a partir
de 1990, y que la estrategia negociadora parece no
fuera la más idónea.
Un
factor positivo para potenciar en el futuro próximo
las oportunidades del mercado de la Isla, desbrozar
barreras y abrir nuevos cauces es el llamado a
"introducir los cambios estructurales y conceptos
que resulten necesarios (…) con sentido crítico y
creador, sin anquilosamiento ni esquematismos" (Raúl
Castro, 26-7-07). La implementación de los
"perfeccionamientos" necesarios en la economía
cubana, superar las ineficiencias presentes en el
desempeño empresarial e insuflar mayor dinamismo al
desarrollo económico son factores que ofrecen un
lugar para las inversiones extranjeras, poniendo en
práctica políticas que eviten los errores del
pasado.
Sin
embargo, las medidas para "introducir los cambios
estructurales y conceptos necesarios" no se
identifican —como lo hacen algunos economistas, y
observadores externos— con ver en el "modelo chino"
la solución para los imprescindibles cambios
económico-sociales que acomete el país.
Más
bien, las transformaciones gestadas por la "reforma
y apertura" en China; la "renovación" en Vietnam;
los "ajustes en la economía" que se implementan en
Cuba, y, en menor medida, perceptibles en la
República Democrática Popular de Corea, sugieren la
formación de otros "modelos socialistas" alejados de
la teoría y la práctica del "socialismo real". El
avance en la creación de modelos propios en la
construcción socialista refuerza la tendencia a la
pluralidad, de acuerdo a las experiencias de cada
país y las cambiantes realidades que signan los
derroteros geopolíticos del siglo XXI.
Por
otra parte, si bien resulta positivo que el
seguimiento de las reformas chinas y vietnamitas
motive reflexiones sobre la conveniencia de
experimentar en algunos de sus resultados, no es
menos cierto que las diferencias geográficas y
socio-culturales marcan distancias que no deben
menospreciarse. Asia se ha convertido en la economía
más dinámica del planeta. Crecer y desarrollarse es
un imperativo para no ser apartado del camino. China
y Vietnam optaron por aceptar el reto de la
globalización y entrar a competir con esas reglas
del juego.
Cuba, en el área de América Latina, enfrenta su
propio desafío globalizador para reinsertarse en la
economía internacional, agravado por la hostilidad y
el bloqueo de los Estados Unidos; y la lenta
recuperación que experimenta la región
Latinoamericana para dejar atrás los azotes o
secuelas de las políticas neoliberales aplicadas en
el resiente pasado.
La
población urbana cubana es de más 80% y menos del
20% radica en sitios rurales. China y Vietnam se
distinguen por todo lo contrario; 64% y 36% en la
primera y cerca del 80% y el 20% en la segunda. En
tanto, Cuba se caracterizó históricamente por una
economía agraria, pero no campesina como la china o
vietnamita. Lo que, en buena medida, explica los
enormes esfuerzos que el despliegue económico
modernizador ha exigido para incorporar el mercado a
la dirección de la economía y, aún demanda, en los
dos países asiáticos.
La
extensión territorial y población no deben pasarse
por alto. Diferencias regionales, zonas de pobreza,
comunicaciones, etc., tienen influencias evidentes
para acelerar o retardar las políticas innovadoras.
China presenta las mayores disparidades. Vietnam,
además del atraso secular y subdesarrollo de la
economía, enfrenta la creciente brecha entre el
Norte-Sur del país. Distorsiones no presentes tan
marcadamente en las regiones cubanas.
El
factor cultural debe atenderse. China reabre el
debate de finales del siglo XIX e inicios del XX con
la difusión de influencias intelectuales que
abogaban porque el país se abriera a occidente en la
captación de tecnologías e instituciones
democráticas. Vietnam, colonia francesa por muchos
años, estuvo más abierto a estas tendencias. Cuba,
por el contrario, tiene sus raíces nacionales y
culturales dentro de la tradición occidental.
Finalmente, no debemos pasar tampoco por alto que
las dos naciones asiáticas acumulan una vida
cultural y aldeana de miles de años; así como que la
estructura y tradición familiar desempeñan papeles
muy diferentes en los asentamientos asiáticos y
caribeños. Lo que no significa, por ejemplo, ignorar
el análisis del positivo papel desempeñado por las
industrias rurales en China.
Por
último, lo dicho no debe obviar la necesidad y
validez de ilustrarse sobre la evolución
económico-social de China en los últimos 30 años,
tanto en lo positivo como lo negativo. Observación
que también es extensible a lo que acontece en
Vietnam. Lo sensato y lúcido radica en estudiar,
aprender, experimentar, antes de generalizar
cualquier solución, con "espíritu creador"; y así se
trabaja en el país, con la voluntad de "cambiar todo
lo que deba ser cambiado", factores que parecen
marcaran el rumbo en el próximo futuro de la Isla.
Todo ello, dentro de la perspectiva: Las relaciones
entre China y Cuba constituyen hoy un ejemplo de
transparencia y colaboración pacífica entre dos
naciones que sostienen los ideales del socialismo. |