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Clausura Raúl Segundo Período de Sesiones de la VII
Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder
Popular
Foto:
Juan Moreno
[28.12.2008]- Actualización 9:20 am de Cuba
Discurso pronunciado por el Presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros de la República de
Cuba, compañero Raúl Castro Ruz, en el Palacio de
Convenciones, el 27 de diciembre de 2008, «Año 50 de
la Revolución». (Versiones Taquigráficas - Consejo
de Estado)
Compañeras y compañeros:
Nos
separan pocos días del final de un año en que el
país ha enfrentado retos difíciles. A los vaivenes
de una economía mundial en declive sostenido, se han
sumado fenómenos naturales cada vez más
impredecibles y devastadores. En Cuba, el resto del
Caribe y América Latina, se alternan sequías,
huracanes e inundaciones de intensidad y frecuencia
crecientes.
Ha sido una nueva oportunidad para que millones de
cubanos saquen a relucir esa fibra de quienes no se
doblegan ante las dificultades, por insuperables que
puedan parecer. También se ha ratificado que cuando
trabajamos unidos, de forma organizada y solidaria,
se multiplican los frutos del esfuerzo y los
recursos invertidos.
La recuperación de los daños ocasionados por los
tres últimos huracanes, en general marcha
satisfactoriamente. Ya se aprecian los primeros
resultados de la paulatina restauración de las
producciones agropecuarias. También se han hecho
importantes inversiones para el equipamiento de
brigadas que elevarán sustancialmente la capacidad
de construcción de viviendas. Ya están en el país
las primeras cuatro grandes brigadas destinadas al
movimiento de tierra que demandan las nuevas
urbanizaciones.
Por otra parte, se ha adquirido equipamiento y
materiales para la construcción de carreteras, vías
férreas y el restablecimiento de las redes
eléctricas y de comunicaciones, lo que se ha logrado
en plazos menores que en situaciones anteriores,
aunque los daños fueron mayores. Son solo algunos
ejemplos de cuanto se ha venido haciendo durante los
últimos meses.
No obstante, debemos estar conscientes de la
magnitud de esta tarea, en particular la
recuperación de las viviendas. Hay más de 500 mil
afectadas por los huracanes en el presente año en 35
municipios, y en otros 12 se suman más de 70 mil
dañadas por eventos meteorológicos de años
anteriores. De todas ellas, aún resta por reparar o
construir totalmente el 77%.
Me han asegurado que puede concluirse en tres años,
pero seamos realistas y no nos engañemos, con un
esfuerzo continuado pudiera necesitarse de tres a
seis años.
Sin embargo, en medio de un ambiente de trabajo y
sacrificio de la mayoría, algunos intentaron lucrar
en medio de esa situación a costa de las necesidades
de sus compatriotas. Recibieron la respuesta firme
de los órganos de Orden Interior, de la Fiscalía y
los Tribunales, apoyados por la población a través
de las organizaciones de masas.
Debe quedar claro que no habrá retrocesos en el
propósito de fortalecer la institucionalidad, la
disciplina y el orden en todas las esferas del país,
sin los cuales sencillamente no es posible avanzar.
Los resultados económicos alcanzados en el presente
año fueron abordados tanto en esta sesión plenaria
como en los días previos.
La realidad económica adversa presente durante
prácticamente todo el 2008, unida a las muchas horas
que la dirección del país tuvo que dedicar a la
búsqueda de las mejores alternativas para
garantizar, pese a las dificultades, la
alimentación, la salud, la educación y la
satisfacción de las demás necesidades básicas de
nuestro pueblo, obligaron a situar en una segunda
prioridad el estudio y la adopción de decisiones en
asuntos también importantes.
En otros se ha logrado avanzar, como en ir poniendo
las tierras ociosas en manos de quienes puedan y
estén dispuestos a hacerlas rendir frutos. Este es
un frente decisivo en que hay que estar alerta ante
cualquier retraso o violación de lo establecido.
Además hay avances en el acopio y distribución local
de leche y del resto de los alimentos que es posible
producir en el país; en la racionalización del
transporte y su incremento cuando ha sido posible;
en la construcción de grandes obras hidráulicas,
acueductos y sistemas de alcantarillado o la
rehabilitación de los existentes en varias ciudades;
el crecimiento sostenido del turismo y una modesta
elevación de la sustitución de importaciones, por
sólo mencionar algunas de las más importantes
tareas.
Ello ha permitido afrontar mejor el crecimiento de
los gastos como consecuencia de las pérdidas
ocasionadas por los grandes fenómenos meteorológicos
que nos afectaron e incluso en mayor medida por el
aumento descomunal, salvo oscilaciones coyunturales,
de los precios de prácticamente todo lo que
importamos.
En alimentos, por ejemplo, este año el país tuvo que
pagar 907 millones de dólares más que en el 2007, de
esa cifra, cerca de 840 millones por incrementos de
precios. Han bajado en las últimas semanas, pero lo
han hecho aún más los de nuestros principales
renglones exportables.
El precio promedio del níquel en el 2008 ha sido un
41% inferior al del 2007, y 80% menor que el récord
que alcanzó en ese año. También han disminuido los
del azúcar y los productos del mar, entre otros que
Cuba exporta.
La crisis financiera que estalló en los Estados
Unidos ha evolucionado rápidamente hasta
transformarse en la crisis económica global que el
compañero Fidel pronosticó hace no menos de una
década, la más profunda en casi 80 años.
La realidad es que ningún Premio Nobel de Economía,
ninguna escuela de pensamiento económico, ningún
organismo internacional puede decir con certeza
hasta cuándo y hasta dónde llegará.
El año próximo es por tanto de mucha incertidumbre
en la economía mundial y debemos estar preparados
para enfrentar ese serio reto, que ya nos viene
afectando de manera apreciable.
Pese a tantas dificultades, la economía creció,
aunque menos que lo planificado, en lo que
influyeron de modo determinante, como mencioné
anteriormente, las pérdidas ocasionadas por los
huracanes, con un monto cercano a los diez mil
millones de dólares, es decir, alrededor del 20 por
ciento del producto interno bruto del presente año.
Por su importancia, insisto en una idea que he
expresado otras veces: nadie, ni un individuo ni un
país, puede darse el lujo de gastar indefinidamente
más de lo que recibe por la venta de sus
producciones o por los servicios que presta.
El escenario desfavorable de la economía mundial y
nuestras propias dificultades, exigen optimizar las
posibilidades que nos brindan las relaciones
económicas mutuamente ventajosas, que venimos
desarrollando con naciones amigas de todos los
continentes, en especial con la hermana República
Bolivariana de Venezuela, impulsadas personalmente
por su Presidente, el compañero Hugo Chávez Frías.
Nuestro elemental deber es ajustar los gastos en
divisas a los volúmenes que estamos en condiciones
de ingresar. Es una batalla en que la victoria
depende del incremento paulatino de las producciones
destinadas a la exportación o que sustituyen
importaciones con eficiencia y ahorro, y de
garantizar una mayor y mejor oferta de servicios a
personas de otros países, que como el turismo y la
salud aportan considerables ingresos.
Además de una necesidad imperiosa, constituye un
deber elemental para con las futuras generaciones.
No sería ético aumentar los gastos no productivos a
costa de contraer deudas que tendrían que pagar
nuestros hijos y nietos.
En consecuencia, entre otras medidas, se decidió
reducir en un 50% los gastos previstos en viajes al
exterior de los organismos, y lo mismo se ha
indicado respecto al sector empresarial. El objetivo
no es disminuir tareas ni gestiones necesarias, sino
hacerlas con mayor racionalidad.
No se trata de un cambio en la estrategia económica
adoptada, al contrario, significa ser totalmente
consecuentes con ella. No se ha engavetado ninguno
de los temas de los que he hablado en los últimos
tiempos. En cada uno de ellos se han ido
instrumentando las medidas parciales que han
permitido las circunstancias y se avanzará, sin
apresuramientos ni excesos de idealismo, según se
disponga de los recursos y concluyan los estudios
necesarios.
Estrechamente relacionado con lo anterior, debemos
estar conscientes de que para ir resolviendo
paulatinamente las distorsiones existentes en el
sistema salarial, hay que ir eliminando las
gratuidades indebidas y los subsidios excesivos. De
lo contrario, sencillamente las cuentas no cuadran.
Dos más dos siempre suma cuatro, jamás cinco; hay
que actuar con realismo y ajustar todos los sueños a
las verdaderas posibilidades. Esto significa cumplir
con el principio socialista de que cada cual reciba
según su trabajo.
Las gratuidades deben limitarse estrictamente a
asegurar a todos los ciudadanos por igual cuestiones
vitales como la educación, la salud y la seguridad y
asistencia social, que junto a la cultura y el
deporte, para mantener incluso los niveles actuales,
se requerirá producir más e incrementar los ingresos
al presupuesto, pues los gastos crecen de año en
año. La tarea es nada sencilla y se necesita de la
comprensión y el apoyo de todos.
Un ejemplo de ello es lo que analizó el Consejo de
Ministros y lo que se informó a ustedes ampliamente
ayer, en cuanto a eliminar la práctica de garantizar
planes vacacionales, ofertas gastronómicas y otras a
precios altamente subsidiados, que se venían
ofreciendo a cuadros, trabajadores destacados y
otros sectores de la población. El costo anual en
divisas por este concepto era de casi 60 millones de
dólares; tal vez un poquito más, si tenemos en
cuenta la parte de subsidio que recibe el campismo
pasa de 60 millones de dólares anuales. Este es el
único país del mundo que hace eso.
Que se entienda bien, no se trata de si lo merecen o
no quienes han disfrutado de esa posibilidad, ni de
limitar el derecho a ir a esos centros, sino de si
resulta racional mantener una forma de estímulo que
representa tan alto costo, en las difíciles
circunstancias actuales o en cualquier otra.
Es sabido que la gran mayoría de las personas no
aprecia justamente una gratuidad o un elevado
subsidio generalizado, como parte de la retribución
que recibe, en la que sólo considera el salario.
Ayer discutimos ampliamente este tema. Tiene otras
muchas facetas, las cuales seguiremos discutiendo,
y lo advertimos sin que nos tiemble la voz, que
deben ser analizadas para paulatinamente irlas
eliminando, junto con el proceso de darle el
verdadero valor al salario. No hay otra solución.
La prioridad de otros asuntos nos impidió concluir
los estudios y presentar a esta sesión de la
Asamblea la nueva composición del Gobierno. Por
tanto solicitamos a ustedes aplazar esta decisión,
lo que no implica que puntualmente, como se ha
venido haciendo, se realicen otros cambios en el
transcurso del 2009.
Estos temas están íntimamente vinculados con las
transformaciones estructurales y de concepto que
deben ser sometidas a la consideración y aprobación
del VI Congreso del Partido.
Por ejemplo, se encuentran en una etapa muy avanzada
los estudios para la creación de la Contraloría
General de la República, como un órgano
jerárquicamente superior a los organismos de la
administración central del Estado que estaría
subordinado directamente al Consejo de Estado y
tenemos el propósito de presentar dicha propuesta en
el próximo período de sesiones de la Asamblea.
El proyecto concibe que este órgano asuma las
funciones del actual ministerio de Auditoría y
Control, a las que se agregan otras, pues se prevé
otorgarle más facultades que las que suele tener en
determinados países, limitadas fundamentalmente al
control de los fondos públicos.
Dicho en pocas palabras, aspiramos a que contribuya
de manera decisiva a fortalecer la exigencia en el
cumplimiento estricto del deber por todas las
estructuras de dirección, sin suplantar en sus
responsabilidades a los ministros ni a ningún otro
funcionario.
Incluso, en los casos en que detecte la ausencia de
normas o regulaciones, promoverá que sean elaboradas
y presentadas ante las instancias correspondientes.
En muchos lugares esa situación está presente tanto
en la empresa como en la nación.
¿Dónde está escrito cuáles son los deberes, cuáles
son las funciones, por las cuales ustedes tienen que
dirigir su trabajo y realizar las exigencias en el
cumplimiento del deber de cada uno que mencionaron
aquí varios diputados refiriéndose a temas muy
concretos? Ausencia total de normas o regulaciones.
Esta Contraloría General de la República velará
además por eso, y le amplío el concepto, porque ya
es hora de que muchos empecemos a ver qué falta por
regular dentro del área de trabajo de cada cual.
Todo requiere regulación como guía sobre la cual
basar el trabajo.
Exigir conlleva controlar, educar, orientar,
prevenir y hacer cumplir lo dispuesto; pero eso que
tiene que hacerse cumplir; lo dispuesto, tiene que
estar escrito, no es por lo que se le ocurra a cada
cual. Si llegado el momento hay que sancionar a
alguien, no podemos limitarnos a los comisores
directos de las violaciones. Debe incluir también a
los que con su actuar negligente propician o
permiten su ocurrencia, es decir, los llamados
responsables colaterales, que son precisamente los
que no exigen.
Durante muchos años he meditado sobre estas
cuestiones, en primer lugar analizando críticamente
mi propio trabajo y también el de los demás. He
llegado a la conclusión de que uno de nuestros
problemas fundamentales es la falta de exigencia
sistemática a todos los niveles. Observen, mediten,
miren hacia un lado, miren hacia el otro y también
mírense hacia adentro.
Hay que estar siempre dispuesto a buscarse problemas
y a enfrentar incomprensiones. Dirigir es en primer
lugar saber exigir, desde la base hasta los niveles
superiores.
No se puede dirigir y controlar y a la vez ser
tolerante; desempeñar el papel del «buena gente»
como suele decirse popularmente. De ahí los diversos
calificativos, por lo regular denigrantes, que les
endilgan a cuantos actúan como realmente debe
hacerse.
Tampoco es posible dirigir sin dominar las
disposiciones y documentos rectores de nuestro
trabajo. No estamos acostumbrados a regirnos por los
documentos, y cuando aparece uno, le vemos el título
y allá va a dormir a las gavetas. Hay que regir, se
rige el trabajo por documentos rectores, aprobados
en los niveles correspondientes, preferiblemente
discutidos de manera democrática, con la
participación de todos los que deben participar y de
los que deben hacerlo cumplir.
En muy pocas instituciones de este país —las hay,
muy pocas— está regulado desde que usted ingresa
hasta la forma en que lo tienen que enterrar, si
muere en ese organismo, y qué se hace en cada caso.
Cito esos dos extremos. Pero hay otros donde no se
rigen por nada y es muy común la violación
inconsciente —y como cosa natural— de regulaciones
oficiales y de leyes de la república, de este propio
Parlamento, y no pasa nada.
Decía que tampoco es posible dirigir sin dominar las
disposiciones y documentos rectores de nuestro
trabajo.
Lamentablemente, no todos tienen el hábito de
estudiarlos ni consultarlos con la periodicidad
requerida, que es la única forma de aplicarlos de
manera consecuente.
La Contraloría no va a eliminar por sí sola estos
problemas, que provienen de vicios enraizados —tan
enraizados como el marabú; pero el marabú se
arranca, el marabú se quema, y sobre la tierra que
hoy es protegida por lo menos por el marabú, pueden
producirse frutos útiles para el país—, pero
contribuirá —me refiero a la Contraloría— a la
batalla que estamos librando contra ellos, con el
apoyo de otros organismos, particularmente de la
Fiscalía General de la República, y junto al Partido
y otras instituciones no estatales que representan
en su conjunto a toda la sociedad. Daremos el máximo
de apoyo a ese empeño, paso a paso y sin
extremismos, pero de forma cada vez más rigurosa y
enérgica. Mediten sobre estas cuestiones que acabo
de decirles y observen.
En la anterior sesión de la Asamblea nos
concentramos en dos temas principales: la nueva Ley
de Seguridad Social y la necesidad de incrementar la
incorporación al trabajo, su productividad y
eficiencia.
Coincido con las opiniones vertidas durante la
sesión: hemos aprobado una Ley de Seguridad Social
justa, respetuosa de los intereses de los
trabajadores y que a su vez tiene en cuenta las
realidades económicas y demográficas del país.
Como ha informado nuestra prensa, el 2008 va a
concluir con un ligero aumento de la natalidad
respecto a años anteriores, pero esto no significa
todavía un cambio en la tendencia sostenida al
incremento de los ciudadanos de edad avanzada
respecto a los más jóvenes, con la consiguiente
disminución progresiva de la población laboralmente
activa.
Son razones insoslayables y muy difíciles de
revertir, que imponen la necesidad de aumentar la
edad de jubilación y así lo ha comprendido la gran
mayoría de nuestros trabajadores, después de
profundas discusiones en que se escuchó y tuvo en
cuenta la opinión de todos.
El pasado mes de junio hicimos un llamado a la
reincorporación a las aulas de maestros y profesores
jubilados o que habían dejado de impartir clases por
diversas razones. La respuesta ha justificado
nuestra expectativa. Nos satisface felicitar a los
siete mil educadores que respondieron, y hoy aportan
su experiencia y conocimientos en los diferentes
niveles de enseñanza, en particular la primaria,
media y preuniversitaria, donde se presenta el mayor
déficit de docentes.
Ha sido un refuerzo muy importante para el abnegado
e insustituible destacamento que constituyen
nuestros educadores. Así lo demuestran los otros
nueve mil que han rebasado la edad de jubilación y
continúan en sus puestos. Esta tarea no concluye
aquí, sobre todo en las provincias que han obtenido
hasta ahora menores resultados.
Igual ocurrió anteriormente con los más de 1 600
ingenieros, técnicos de nivel medio y obreros
calificados, que ya estaban en retiro y se
reincorporaron a las FAR, gran parte de ellos para
participar en la importante tarea de la
modernización de nuestro armamento y otros medios de
la defensa, tema del que hablé en la anterior sesión
de la Asamblea; 1 600 retirados volvieron.
Son ejemplos que demuestran que nuestro pueblo
siempre responde cuando se trabaja seriamente, con
argumentos sólidos y una correcta organización.
En esa ocasión también hablé de que cada provincia
debe garantizar, además de los profesores que
requiere, los constructores, policías y el resto de
la fuerza de trabajo hoy deficitaria. Algo se ha
avanzado. En el primer semestre ingresaron a cursos
de formación como policías, 867 jóvenes de la
capital de la república, e igualmente está cubierta
la matrícula de los que comenzarán a prepararse en
febrero del 2009. Las provincias más atrasadas son
Matanzas y La Habana.
En la próxima sesión de la Asamblea, volveré a
recordarlo para que no se nos olvide.
En cuanto a los constructores, debo decir que la
respuesta es muy, muy insuficiente en este sector
clave para el desarrollo del país en todos los
aspectos, hasta para las miles de viviendas que
tenemos que construir. Veremos qué podemos hacer.
Son pasos dentro del conjunto de medidas que habrá
que continuar adoptando, hasta que trabajar
constituya realmente algo vital para todos. Dicho
más claro: que las personas sientan la necesidad de
trabajar para satisfacer sus necesidades,
independientemente de la conciencia de todo
ciudadano honesto sobre este primordial deber.
No nos engañemos más; si no hay la presión, si no
existe la necesidad de trabajar para satisfacer mis
necesidades, y me lo están dando gratis por aquí o
por allá, nos quedaremos sin voz llamando al
trabajo. Esa es mi forma de pensar, y por eso todo
lo que estoy proponiendo va en gran parte encaminado
hacia ese objetivo. No nos engañemos.
Compartimos la preocupación de muchos compatriotas
respecto a individuos que no aportan a la sociedad,
pero debemos estar conscientes de que son problemas
que no resuelve una disposición, ni siquiera una
ley. Requieren un enfoque que integre acciones
políticas, económicas, legales y administrativas, y,
sobre todo, lo que les acabo de decir: que sientan
la necesidad de trabajar.
En las relaciones internacionales son considerables
los éxitos del país. Hemos cumplido cabalmente con
nuestra responsabilidad como Presidente del
Movimiento de Países no Alineados, hoy más activos y
cohesionados. En la ONU fue aprobada la resolución
contra el bloqueo por décimo séptima ocasión
consecutiva. Hace pocos días en Brasil, la Cumbre
del Grupo de Río recibió con una ovación el ingreso
de Cuba como miembro pleno, e igualmente fueron
escuchadas con respeto y atención las valoraciones
de nuestro país por los mandatarios asistentes a las
cumbres de América Latina y el Caribe sobre
Integración y Desarrollo, y del Mercado Común del
Sur.
Las naciones de nuestro subcontinente han pasado de
las peticiones a la exigencia en cuanto al cese de
las agresiones contra Cuba por parte de los Estados
Unidos, tanto en eventos multilaterales como de
forma individual por un número creciente de
gobiernos y parlamentos.
Ejemplo de esa transformación es el pronunciamiento
contra el bloqueo adoptado de forma unánime en la
Cumbre de América Latina y el Caribe sobre
Integración y Desarrollo.
En el año continuamos batallando sin descanso por el
regreso a la Patria de nuestros Cinco Héroes.
Renovamos ante sus familiares y el pueblo el
compromiso de no desmayar jamás en ese esfuerzo
hasta que regresen a su Patria (Aplausos
prolongados).
La inmediata e importante ayuda recibida tras el
paso de los huracanes, junto a los incontables
mensajes de solidaridad y aliento, son gestos que
aprecia y agradece nuestro pueblo, a la vez que otra
muestra palpable del respeto y el cariño que Cuba ha
sabido ganarse con su actuación siempre vertical y
de principios en sus relaciones con el resto de los
países, y su cooperación solidaria y desinteresada
en incontables campos, especialmente en los de la
salud y la educación.
Vivimos un momento histórico radicalmente diferente,
muy diferente al de aquellos años en que los
gobiernos de América Latina, salvo muy contadas y
honrosas excepciones, se plegaban en bloque de
manera sumisa a los dictados de Washington para
aislar a Cuba. Hoy estamos cosechando los frutos de
una política exterior firme, solidaria y basada en
principios inviolables, concebida y llevada a la
práctica por el compañero Fidel durante casi cinco
décadas, aun en las más difíciles circunstancias.
Fuimos anfitriones en el año que concluye de
importantes reuniones internacionales, la más
reciente la Tercera Cumbre Cuba-CARICOM, efectuada a
comienzos de diciembre en Santiago de Cuba con
excelentes resultados, y a la que por primera vez
asistieron todos los mandatarios de los países que
integran la Comunidad del Caribe. Además, hemos
tenido el honor de recibir a numerosos Jefes de
Estado y de Gobierno, y a personalidades de la
política, la economía, la religión, la ciencia y la
cultura de todos los continentes.
Hace 50 años, por estos días el Ejército Rebelde, en
estrecha coordinación con los combatientes de la
lucha clandestina, obtenía sus grandes y decisivas
victorias finales a lo largo y ancho del país. No
transcurrió una semana y ante el empuje de la
Revolución, se desplomó la tiranía fruto del golpe
de Estado que casi siete años antes terminó de sumir
al país en la tragedia.
El triunfo en nuestra última Guerra de Liberación
llegó exactamente cinco años, cinco meses y cinco
días después del heroico intento de «tomar el cielo
por asalto» en Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de
julio de 1953.
La victoria del Primero de Enero no marcó el final
de la lucha, sino el inicio de una nueva etapa
caracterizada por la cada vez más masiva y
consciente participación del pueblo, en la que no ha
habido un minuto de tregua durante el medio siglo
transcurrido. Así han sido también estos últimos 12
meses, especialmente intensos y complejos, a los que
hemos pasado balance.
Por eso concluyo deseándoles, a ustedes y a todos
nuestros compatriotas, para el año 2009 salud y
mucha energía. Vamos a necesitar de ambas, como he
dicho otras veces, ¡trabajo hay de sobra!
Los revolucionarios cubanos podemos mirar hacia el
pasado con la frente en alto y al futuro además con
la misma confianza en nuestra fuerza y capacidad de
resistir.
Felicitémonos todos por el aniversario 50 del
triunfo de la Revolución, en primer lugar a su
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (Aplausos
prolongados y exclamaciones), quien nos ha ido
conduciendo, ayer, hoy y siempre, ¡de victoria en
victoria!
Muchas gracias.
(Ovación y exclamaciones de Viva Raúl)
Videos de la intervención del General de
ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos
de Estado y de Ministros:
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