Ha sido el año que concluye sin
dudas uno de los más difíciles desde que comenzó el
período especial.
Se han reunido en el 2008 una
creciente espiral especulativa en los precios de las
principales importaciones del país, durante la mayor
parte del año; el impacto catastrófico de tres
potentes huracanes, que afectaron en breve plazo
prácticamente a toda la isla; el estallido de la
crisis económica mundial más fuerte desde la década
de los años 30 del pasado siglo, a todo lo cual se
añade no obstante 17 años consecutivos de condena en
las Naciones Unidas, la criminal guerra económica de
Estados Unidos contra Cuba; próxima a cumplir medio
siglo y que ya nos ha costado más de 93 mil millones
de dólares e invalorables sufrimientos y sacrificios
a nuestro pueblo.
A pesar de estas adversas
circunstancias, la economía cubana crecerá este año
un 4.3%. Esta cifra queda por debajo del 8%
planificado, sobre la base de premisas más
favorables, pero es altamente significativa, en un
mundo donde las principales potencias capitalistas
no solo no atinan a frenar la caída en picada de sus
economías; sino que ignoran siquiera cuando se
detendrá la crisis y hasta donde alcanzará el poder
destructivo de la misma.
Al evaluar los discretos resultados
positivos de nuestro crecimiento económico frente a
un mundo marcado por el caos energético, la amenaza
de una hambruna de enormes proporciones, la
destrucción masiva del medio ambiente y la falta de
perspectivas para la vida de cientos de millones de
seres humanos, no debemos pasar por alto que sólo ha
sido el esfuerzo constante de nuestro pueblo y la
obra de la Revolución lo que nos hace capaces de
resistir y vencer cualquier obstáculo económico o
coyuntura climática adversa.
Este resultado se apoya en el
trabajo mancomunado de todo el país que se
materializa en el crecimiento de un 2.6% en la
productividad del trabajo; un 6.6% de las
inversiones, mayormente en ramas decisivas para la
producción y los servicios; el crecimiento de
sectores claves como el agropecuario, que - a pesar
de las afectaciones - lo hace un 1.6%; la industria
que aumenta un 1.2% y donde crecen 13 ramas de las
21 que la componen; la construcción que lo hace en
un 3.3%; el transporte en un 7.4%; las
comunicaciones en un 9.0%; y los servicios en un
8.0%.
Igualmente crecen un 7.2% las
exportaciones de bienes y servicios; el turismo se
recupera y se estima llegue a 2 millones 350 mil
visitantes, creciendo un 9.3%; en tanto que la
sustitución de importaciones avanza gradualmente;
lográndose un ahorro de 265 millones de CUC, cifra
dos veces y media superior al año 2007.
En este punto considero que resulta
necesario reflexionar sobre el significado de este
crecimiento de la economía, ante una justa inquietud
que sabemos existe, pues muchos se preguntan como se
reflejan esos crecimientos en sus condiciones de
vida.
Habría que aclarar en primer
término, que aunque fuera nuestro deseo, no todos
los recursos que se crean con el trabajo de nuestro
pueblo y que se expresan en el PIB, alcanzan en solo
un año para cubrir todas las necesidades acumuladas
y las nuevas que surgen.
Para cubrir la demanda interna, el
país debe asegurar un volumen de inversiones que son
la única garantía para un desarrollo sostenible, que
no representan un consumo personal inmediato, pero
que sí son la base para su futura satisfacción. Hoy
estos recursos para invertir resultan todavía
insuficientes, pues cubren solo el 14% del PIB.
El 78% del PIB se dedica al consumo
personal y social. El consumo personal alcanza el
49% del PIB este año. El otro 29% se dedica a cubrir
necesidades económicas y sociales de todo tipo.
En relación a la demanda externa, se
requiere adicionalmente recursos para satisfacer las
necesidades de importación y el pago de los
compromisos financieros internacionales. Esto
representa el 8% del PIB del presente año.
De tal modo, como puede apreciarse,
no todo crecimiento de nuestra economía puede
reflejarse de inmediato en un incremento del
consumo.
Los resultados que tienen un impacto
más directo en la población a pesar de las carencias
y dificultades aún presentes en este año, se
expresan: en el reforzamiento alimentario a los
territorios más afectados por los huracanes, con 27
mil toneladas de alimentos, a un costo superior a 26
millones de dólares, que benefician a dos millones y
medio de habitantes, a lo que se añade la venta a
toda la población de alimentos para compensar la
caída de la producción agropecuaria por valor de 66
millones de dólares; se concluyó el 72% del programa
de reparación de redes eléctricas, incluyendo el 90%
de las zonas de bajo voltaje y se reducen los
"apagones" un 13% en relación al año anterior; se
adquirieron 913 ómnibus nuevos y 248 de segunda mano
para todo el país, incluyendo la capital, donde se
transporta como promedio un millón de pasajeros
diarios; se estima terminar 42 mil viviendas y se ha
recuperado el 22% de las dañadas por afectaciones
climáticas acumuladas en el país; se terminaron 31
policlínicos, alcanzándose 272 instalaciones
reparadas y ampliadas de manera capital, e
igualmente se instalaron 41 equipos médicos de alta
tecnología; se logra una tasa del 72.7% de la
población entre 18 y 24 años estudiando en la
educación superior; se aumentaron las cuantías
mínimas de las pensiones de la seguridad social y
las prestaciones de asistencia social; se inició
aunque es aún insuficiente, un programa de atención
a necesidades de la población con ventas en moneda
nacional.
También se mantuvo la asignación
adicional de recursos a las provincias orientales y
el MEIJ por 32 millones 60 mil CUC para obras de
impacto social, aún con las limitaciones financieras
que se han enfrentado.
Estas limitaciones derivan en primer
término, de los daños causados por los huracanes
Gustav, Ike y Paloma que alcanzan un costo estimado
de 9 mil 722 millones de dólares, incluyendo como lo
más significativo 530 mil 758 viviendas afectadas,
prácticamente en todo el país. La magnitud de los
daños materiales ocurridos convierten a estos
eventos en los más devastadores de la historia de
los huracanes en Cuba, lo cual se informa con más
detalle en el documento que se circuló con
anterioridad a los diputados.
La creciente espiral especulativa en
los precios de las principales importaciones del
país durante la mayor parte del año provocó un
incremento del 53% en el precio de los alimentos, lo
que nos obligó a pagar 839 millones 600 mil dólares
por encima del pasado año sin trasladar este aumento
de precios al consumo normado, al consumo social, a
la gastronomía y solo se incrementó el precio a un
grupo reducido de productos en las TRD.
En el caso de los combustibles, se
alcanzó en julio de este año el precio récord de
146.65 dólares el barril WTI, estimándose para Cuba
un crecimiento del 56.6% en los precios en relación
al 2007, lo que representó un impacto adicional en
nuestras importaciones de mil 336 millones 500 mil
dólares.
Por último, baste señalar que el
precio del níquel hasta noviembre promedió 21 mil
837 dólares la tonelada, de 37 mil 216 alcanzado en
el 2007, llegando a descender hasta 8 mil 810
dólares en octubre. Se estima que los ingresos por
exportación de níquel se queden unos 250 millones de
dólares por debajo de lo previsto para este año.
La situación que en síntesis hemos
expuesto hasta aquí, nos obliga a concentrar la
atención en aquellos aspectos de nuestra labor que
impiden superar las dificultades y alcanzar los
objetivos que nos hemos propuesto.
En primer lugar, constituye una
necesidad insoslayable fortalecer la disciplina
financiera y planificar las actividades económicas y
sociales, de acuerdo a los recursos disponibles y en
el orden de prioridad que el país decida.
Tal y como señalara el General de
Ejército Raúl Castro el pasado mes de julio en esta
misma Asamblea: "En el socialismo es indispensable
que en los planes económicos la asignación de
recursos se ajuste estrictamente a los ingresos
disponibles".
Para lograr esto, es preciso
aumentar la eficiencia y en primer lugar la
productividad del trabajo para crear las riquezas
necesarias antes de consumirlas.
Sin embargo, todavía hay quienes no
tienen conciencia de que todos debemos aportar
nuestro trabajo para ser retribuidos de acuerdo a
los resultados, superando gradualmente las
deformaciones que existen en nuestro sistema
salarial, así como el exceso de gratuidades
indebidas y subsidios indiscriminados.
Llama la atención que si bien se
reporta una muy baja tasa de desempleo del 1.6%, 189
mil personas que se encuentran en edad laboral no
estudien ni trabajen, pero disfruten de todos los
beneficios parasitariamente, fenómeno que habrá que
enfrentar resueltamente empleando los métodos
adecuados para eliminar esa forma, hasta hoy impune,
de explotación de los que trabajan o se preparan
para hacerlo por los que en nada contribuyen a la
sociedad.
Por otro lado, si bien es cierto que
no todo se puede resolver de inmediato, estamos
obligados a trabajar más aceleradamente para crear
las condiciones que nos permitan fortalecer la
moneda nacional y eliminar la dualidad monetaria,
que hoy impide la correcta medición de los fenómenos
económicos y crea importantes obstáculos para
nuestro desarrollo.
En nuestra gestión económica estatal
existe todavía lentitud e ineficiencia, así como
falta de la debida comunicación y coordinación entre
empresas y organismos.
Esto se manifiesta en las
dificultades que se continúan presentando en la
preparación y ejecución del proceso inversionista
con un elevado nivel de recursos inmovilizados; en
el gasto excesivo e insuficiente ahorro de
combustible y electricidad; en la lentitud del
proceso de sustitución de importaciones y en el
desarrollo de nuevas exportaciones, esferas a las
que hay que brindar la mayor atención por su
importancia estratégica y donde persiste en muchos
cuadros una mentalidad importadora y consumista.
Compañeras y compañeros diputados:
Las perspectivas económicas
internacionales para el 2009 presentan
características de mayor complejidad aún que las
enfrentadas el actual año, en la medida en que se
profundiza una crisis económica de grandes
proporciones.
En estas condiciones es
indispensable una mayor capacidad de previsión y
análisis de nuestros cuadros y no emprender
actividades para las que no se asegure el respaldo
financiero, material o de fuerza de trabajo
suficiente.
Consecuentemente el plan del 2009 se
ha elaborado con un elevado nivel de incertidumbre,
aun cuando los supuestos y premisas de que se ha
partido para ello, han sido manejados con el mayor
rigor posible.
Para enfrentar con éxito esta tarea
minimizando los riesgos, se elaboró un plan que
reduce los gastos adecuándolos a los ingresos para
lo cual han debido posponerse inversiones y otros
gastos no imprescindibles y se continúa trabajando
para contar con algunas reservas que permitan
enfrentar los imprevistos.
Igualmente se priorizan los
objetivos esenciales del país para lograr un
crecimiento del 6% en el año 2009.
Próximo se encuentra ya el 50
aniversario del triunfo de nuestra Revolución y no
serían suficientes las palabras para expresar lo que
ello significa para la historia de nuestro heroico
pueblo, protagonista de todas las luchas libradas en
esta etapa.
Debo decir, sin embargo, que esto no
hubiera sido posible sin los compañeros que nos han
guiado durante todos estos años, encabezados por
nuestro Comandante en Jefe y el compañero Raúl que
fundaron un partido que es la garantía de la
continuidad histórica de la Revolución y sembraron
en todos nosotros con su ejemplo la semilla de las
virtudes a que debemos aspirar para servir y honrar
a nuestro pueblo.
A 50 años de la victoria del 1ro.
de enero de 1959 no sólo tiene la Revolución una
obra magnífica que mostrar, sino que puede
enorgullecerse de contar con sólidas perspectivas
para nuestro desarrollo económico y social.
Se avecinan tiempos de duro esfuerzo
y de combate sin tregua frente a las dificultades,
empezando por nuestras propias insuficiencias y
errores. Pero al igual que hace 50 años hoy junto
con Fidel y Raúl contamos con todo un pueblo
convencido de que, aunque en lo adelante todo sea
aún más difícil, la victoria nos pertenece.
Muchas gracias