Relatoria del
XI Encuentro Internacional de Economistas sobre
Globalización y Problemas del Desarrollo
[10.03.2009]-
Actualización 4:50 pm de Cuba
Tras las visiones reformistas de Davos y
transformadoras del Fórum Social Mundial, La Habana
se convierte nuevamente en escenario de análisis de
la coyuntura internacional y del proceso de
globalización vigente, para hacer predominar el
pensamiento y el discurso desde diferentes
posiciones ideológicas sobre los problemas
mundiales, que preocupan a todos por igual,
independientemente de que las soluciones las
vislumbren en el marco de un sistema capitalista
reformado o de un sistema más justo, conducente al
socialismo.
Se
han reunido entre los días 2 y 6 de marzo en el
Palacio de las Convenciones de Cuba casi 1 500
especialistas. Sus deliberaciones se han enriquecido
con los aportes de más de 250 ponencias procedentes
de 52 países y de 27 Organismos Internacionales y
Regionales.
Por
primera vez se incorpora en los debates de nuestros
eventos el análisis de la relevancia de las
estadísticas en la medición de la realidad económica
y social, con la participación de autoridades y
técnicos de varios institutos de estadísticas de la
región.
El XI
Encuentro ha privilegiado los temas de mayor interés
e impacto vinculados a la crisis financiera y otras
manifestaciones de la crisis sistémica del
capitalismo. El centro de los debates ha girado en
torno a:
Diversos enfoques teóricos de la crisis global y
los retos de las ciencias económicas y sociales
para perfeccionar la crítica y participar
activamente en el diseño de propuestas de
soluciones de corto, mediano y largo plazo.
El
debate actual entre neoliberales y keynesianos y
la necesidad de retomar el pensamiento marxista y
hacer uso de la ciencia de la economía política y
del método dialéctico en función de la práctica
social transformadora.
La
polarización entre el automatismo del mercado y la
regulación estatal en función del proceso de
desarrollo.
Las
relaciones entre las migraciones internacionales y
el desarrollo, especialmente desde la perspectiva
de los países subdesarrollados.
El
vínculo entre democracia, derecho y desarrollo
desde la óptica de la teoría crítica de la
sociedad, en las actuales condiciones de
globalización.
La
caracterización de las tendencias políticas de los
gobiernos de América Latina, destacando las
peculiares condiciones que han dado lugar a
procesos muy genuinos en algunas naciones.
Sobre
las crisis energética, alimentaria y ambiental, se
ha resaltado:
La
evolución del mercado petrolero en las últimas
décadas, con énfasis en las bruscas fluctuaciones
de los años recientes, así como las principales
tendencias en el sector del gas natural.
El
papel de las energías alternativas en el
enfrentamiento a la crisis energética, y el
vínculo de este tema con los problemas
alimentarios, así como la imbricación de la
economía y la ecología política, como vía para
abordar la conjunción de los intereses económicos
y ambientales en la contemporaneidad.
La
importancia de diversificar la matriz energética
de las economías en desarrollo y potenciar las
tecnologías de producción e información que
contribuyan a la preservación del medio ambiente.
Los
programas para el desarrollo de la producción de
biocombustibles y su relación con el precio de las
materias primas.
La
necesidad de modificar los patrones de producción
y consumo tradicionales, controlar los recursos
energéticos, desarrollar las fuentes renovables de
energía y garantizar su sostenibilidad.
El
vínculo entre medio ambiente y desarrollo,
especialmente los efectos sociales negativos de la
privatización de recursos estratégicos de gran
sensibilidad social, como es el caso del agua.
Los
retos derivados del cambio climático, como desafío
global y las limitaciones de las soluciones
propuestas hasta el momento a ese nivel para
enfrentarlo.
La
inter-vinculación de la crisis financiera con los
mercados especulativos de productos agrícolas.
El
impacto de la crisis alimentaria en la producción
agrícola mundial, y sus efectos
económico-sociales, así como el deterioro de los
precios de los productos básicos, y el
estancamiento de las negociaciones del tema
agrícola en los marcos de la OMC.
Las
amenazas y oportunidades del uso de los
transgénicos en el sector alimentario, subrayando
la importancia del principio precautorio.
Las
afectaciones a los países subdesarrollados de las
políticas de subvención agrícola de los
desarrollados, particularmente por parte de la
Europa comunitaria, mediante su política agraria
común (PAC) y los Estados Unidos, con su renovada
Farm Bill, cuyos efectos han sido reconocidos por
la propia OMC.
Espacio privilegiado logró en nuestro evento:
El
desarrollo de la ciencia y la tecnología en el
contexto actual, sus impactos socioeconómicos, las
perspectivas para el siglo XXI y el
cuestionamiento de la hegemonía norteamericana en
este contexto.
El
papel de la innovación para el aumento de la
productividad en la industria y de la
competitividad nacional.
Los
desafíos que enfrentan los países subdesarrollados
en la esfera científico-técnica, con énfasis en el
imperativo de promover el desarrollo
científico-técnico y tecnológico, especialmente en
ramas de punta como la nanotecnología.
Empresas y cooperativismo fueron temas ampliamente
analizados, y se destacó:
La
necesidad de construir una nueva teoría
latinoamericana del desarrollo e
internacionalización empresarial y del desarrollo
local, que tenga en consideración las
particularidades culturales de esta región también
en lo referente a la microempresa y en la
potenciación de redes de valor como elemento clave
para el progreso local y el enfrentamiento a las
empresas transnacionales.
La
conveniencia de continuar obteniendo elementos y
mantener bajo observación las experiencias de
internacionalización empresarial de China y la
India.
Las
experiencias, desafíos y perspectivas del sector
de cooperativas y la necesidad de recuperar la
naturaleza y esencia cooperativa a partir de
estructurar un nuevo modelo de gestión consecuente
con la responsabilidad social de este sujeto,
reforzado con acciones de integración y educación
colectivista.
Las
relaciones comerciales y financieras internacionales
generaron fructíferas deliberaciones que resaltaron:
Las
desventajas de los países subdesarrollados dentro
del diseño del sistema de comercio internacional,
que se hacen aún más notables debido a la
tendencia actual a la eliminación de las
preferencias y la prevalencia del trato recíproco,
lo que resulta especialmente peligroso, si se
tiene en cuenta la relación existente entre el
comercio y el desarrollo.
Las
repercusiones de la crisis actual en la esfera
comercial, tanto con respecto a la reducción de la
demanda mundial y, correspondientemente, de los
flujos, como en la sensible disminución de su
financiamiento, lo que afecta en especial a los
países subdesarrollados, con economías más
abiertas y dependientes y cuestiona los basamentos
teóricos de su funcionamiento.
El
riesgo de un mayor proteccionismo, incluso al
interior de los esquemas de integración.
Las
repercusiones en las negociaciones comerciales
multilaterales en curso, derivadas de la adversa
coyuntura actual, donde se destacan la posibilidad
de la paralización de las mismas o del logro de
acuerdos presionados por las circunstancias.
La
extensión de la crisis monetaria y financiera
internacional a todos los segmentos del mercado,
agudizando la inestabilidad e incertidumbre.
La
volatilidad de las principales divisas, en muchos
casos divorciados estos movimientos de sus
fundamentos macroeconómicos, como el caso del
dólar norteamericano que experimenta una
apreciación mientras la economía se sumerge en la
recesión.
El
incremento de la fragilidad del sistema bancario
internacional y el aumento del número de entidades
que presentan problemas en virtud del contagio con
la crisis hipotecaria de Estados Unidos.
La
caída de los mercados bursátiles de Asia,
Norteamérica y Europa por la fuerte aversión al
riesgo de los inversionistas que se mueven en un
marco de profunda desconfianza respecto a las
economías industrializadas.
Los
efectos de la crisis sobre los mercados
emergentes, que se han contagiado por diversos
canales comerciales y financieros, contribuyendo a
la salida de capitales a gran escala y la caída de
reservas monetarias internacionales.
El
riesgo potencial de nuevas manifestaciones que
profundicen la crisis de la deuda.
El
peligro potencial que representa la actual crisis
para la paz mundial y como para evitarlo se impone
mantener el comercio, los flujos de capital y
mejorar las relaciones económicas internaciones
pues sin prosperidad económica no habrá paz.
De
las manifestaciones de la crisis se pasó al análisis
de sus causas e impactos en la sociedad,
considerando:
Algunos enfoques que atribuyen principalmente las
causas de la crisis a problemas de mal manejo de
las políticas gubernamentales, especialmente las
monetarias y financieras, unido a falta de
altruismo en la sociedad e irresponsabilidad de
algunos agentes económicos y ciudadanos que
adquieren deudas sin suficiente capacidad
solvente.
La
crisis como un momento necesario del ciclo
capitalista y el papel de la caída drástica de la
cuota general de ganancia y la explosión de las
burbujas financieras.
El
carácter estructural de la crisis, que profundiza
su esencia destructiva hacia la naturaleza y la
sociedad.
Las
complejas y agresivas connotaciones de la crisis
sistémica del capitalismo en el orden económico,
social, geopolítico, militar, ambiental,
ideológico y civilizatorio.
La
conformación de respuestas contra hegemónicas,
orgánicas en función de una práctica
transformadora post neoliberal que capitalice el
declive de la hegemonía estadounidense actual.
El
impacto de la crisis financiera actual en la
educación y la salud de la población, así como en
los Fondos de Pensiones, que se han invertido en
valores bursátiles y otros instrumentos
financieros, con elevadas pérdidas de esos activos
y la necesidad de un seguro estatal para
garantizar los ingresos de subsistencia a los
jubilados.
La
urgencia de evaluaciones que posibiliten dirigir
las políticas del sector salud a la atención
primaria con un enfoque integrador, fortaleciendo
el papel del Estado frente a las tendencias
privatizadoras existentes.
La
responsabilidad del estado con la calidad de la
educación, como esfera estratégica del desarrollo,
base del bienestar futuro de los pueblos.
El
tratamiento de la desigualdad social, la pobreza,
la vulnerabilidad y la precarización laboral,
combinando la filosofía, la sociología, la
economía, la política y la ética.
El
aumento de la desigualdad y la exclusión social
generado por el diferente acceso de la población a
la telefonía celular, internet y otras nuevas
tecnologías comunicacionales, que acentúan las
brechas digitales.
La
insatisfacción con el enfoque unidimensional de
medición de la pobreza, promovido por organismos
internacionales, incapaz de resolver la
constatación compleja y multidimensional del
bienestar.
El
fraccionamiento y la profundización de la
precarización de la clase obrera, a consecuencia
de la desregulación de los mercados laborales, y
la sobre-explotación de los recursos no
renovables.
El
papel del sistema cultural y el empoderamiento de
los grupos tradicionalmente excluidos para
presionar en la búsqueda de soluciones a favor de
las grandes mayorías.
Las
falencias de algunos indicadores de medición del
desarrollo social, y la necesidad de utilizar
nuevos indicadores que reflejen a quién beneficia
el crecimiento económico.
La
necesidad de revisar los indicadores de bienestar
existentes y realizar propuestas metodológicas que
permitan medir las condiciones de vida de la
población.
El
rescate de los principios y valores de
solidaridad, reciprocidad, complementariedad y de
protección medioambiental propios del imaginario
colectivo de los pueblos indígenas en aras de un
nuevo reordenamiento socioeconómico y cultural
opuesto a la globalización neoliberal.
Los
principales conductos de transmisión de la crisis
hacia la región, con énfasis en los canales
comerciales y financiero-monetarios.
Las
condiciones de Latinoamérica y el Caribe para
hacer frente a los efectos de la crisis, con
argumentos favorables y desfavorables según sus
fortalezas y vulnerabilidades, en especial la
nueva coyuntura política prevaleciente en algunos
países que en algunos casos apuntan hacia la
construcción del socialismo y en otros muchos
hacia una sociedad más justa, democrática y
humana.
La
necesidad de fomentar entidades y mecanismos
financiero-monetarios en América Latina y el
Caribe para enfrentar mejor la actual crisis
económica. En esa dirección, han sido acogidas
favorablemente propuestas como el Banco del ALBA y
el SUCRE.
La
vigencia de la teoría de la Plantación, para
analizar las vías y medios a través de las cuales
se produce la sustracción del excedente que
generan los países caribeños, , independiente de
las transformaciones que han tenido lugar en su
estructura productiva.
El
turismo en el Caribe como uno de los sectores
líderes en la economía subregional, con
potencialidades para generar vínculos
intraregionales, que contribuyen a priorizar el
enfrentamiento de la pobreza del área.
Las
diferentes dimensiones de la integración
latinoamericana, que contribuyan al acercamiento
entre las naciones favoreciendo su mejor inserción
en la economía internacional y privilegiando los
intereses de los pueblos. Con mayor profundidad se
analizaron los ejes energético, de conexión
infraestructural, productivo, de coordinación
macroeconómica, colaboración en las esferas
científico-técnica, social, y política.
Los
peligros de los Tratados de Libre Comercio
propuestos por las grandes potencias a las
naciones más atrasadas, por cuanto eliminan el
trato preferencial e incluyen aspectos
especialmente nocivos como el tratamiento que se
pretende lograr para la propiedad intelectual, las
compras públicas e inversiones extranjeras.
Como cada año, el XI Encuentro acogió una sesión
de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad. Se
destacó la existencia de una creciente resistencia
frente al modelo neoliberal imperante y la
necesidad de avanzar hacia la construcción de una
memoria y conciencia colectiva. En este sentido se
destacó la necesidad de continuar construyendo el
nuevo sujeto social histórico que de forma
coherente defina los objetivos estratégicos
comunes y de acciones conjuntas, así como las
estrategias de acción colectiva. Se denunció la
forma en que los medios masivos de comunicación
defienden la ideología dominante y legitiman el
orden establecido. La política de desinformación
tiene en el caso de Cuba una demostración
evidente.
Reformular el orden internacional actual, contando
con la participación de todos los países en su
definición y aprobación.
Lograr una mayor cohesión entre los países en
desarrollo, con el objetivo de redefinir los polos
de poder mundial.
Reestructurar con urgencia la arquitectura
financiera internacional y regional.
Nacionalizar los bancos en quiebra, para
garantizar los créditos destinados a la producción
de bienes y servicios y a la población.
Cumplir estrictamente las normas establecidas por
el Banco Internacional de Pagos de Basilea,
respecto al límite máximo de préstamos.
Condenar la existencia de los Paraísos Fiscales,
diseñando las acciones conducentes a su
desarticulación.
Promover la estabilidad bancaria y financiera
mediante la instrumentación de mecanismos
impositivos y la aplicación de normas de
supervisión y regulación a entidades financieras.
Diseñar mecanismos de regulación que impidan la
utilización de los Fondos de Pensiones con fines
especulativos.
Profundizar la integración entre naciones
subdesarrolladas como principal alternativa para
enfrentar la crisis global y la propuesta
hegemónica estadounidense.
Priorizar el enfoque del Desarrollo Humano,
enfatizando en la redistribución de la riqueza y
en la sustentabilidad ambiental.
Priorizar los objetivos sociales, éticos y
ecológicos en la formulación de diseños de
políticas económicas para el desarrollo.
Reconocer el derecho de los pueblos indígenas a
participar activamente en el destino de sus
pueblos.
Reforzar la interrelación entre el estado, la
empresa y las universidades para facilitar la
transferencia tecnológica y acelerar la
introducción de los nuevos conocimientos a la
práctica productiva.
Evaluar la posible creación de una universidad
virtual del sur con la participación de los
docentes más calificados, para generar y
socializar soluciones a los problemas de los
pueblos.
Fortalecer la responsabilidad del Estado con los
sectores de la educación y la salud como respuesta
a las tendencias privatizadoras que han
prevalecido en los últimos años en algunos países.
Evaluar la factibilidad financiera y política de
instaurar una "renta básica ciudadana" a la que
tendría derecho toda la población
incondicionalmente, como alternativa práctica para
disminuir la pobreza y reducir la creciente
concentración del ingreso.
Desarrollar las políticas sociales y culturales
que promuevan la creación artística en nuestros
pueblos.
Considerar el cooperativismo como parte importante
de la cultura social y de la estrategia de
desarrollo latinoamericano.
Aprovechar las posibles oportunidades de la actual
crisis para América Latina, formulando y aplicando
medidas de política económica adecuadas a nivel
nacional y regional.
Vigilar los desequilibrios globales y crear un
frente común en el marco de los Países No
Alineados para alcanzar acuerdos Globales o
Regionales que garanticen el control y la
supervisión efectiva de las operaciones
financieras, especialmente aquellas desvinculadas
de la economía real.
Potenciar las opciones que brindan las nuevas
tecnologías para socializar el pensamiento
alternativo de la izquierda.
Considerar las Naciones Unidas como el Foro único
y legítimo para el rediseño del Orden Económico
Internacional y la reestructuración de su
arquitectura financiera. Rechazar los intentos de
que este ejercicio sea exclusivo de grupos
selectos.