ALAI AMLATINA, 06/04/2009, St.
Augustine (Trinidad y Tobago).- Cuba, y en
particular su ex presidente, Fidel Castro, es ya un
jugador en la próxima V Cumbre de las Américas. Esto
se hace evidente por la información que ha salido de
La Habana, Moscú, Santiago de Chile y La Paz, en las
últimas 48 horas.
El viernes 3 de abril, el
presidente nicaragüense Daniel Ortega se reunió con
Fidel Castro y le entregó una copia del proyecto de
Declaración de Puerto España, que se enviará para su
aprobación por parte de los líderes de los 34 países
que asistirán a la Cumbre.
Fidel expresó su firme
opinión acerca de la Declaración, señalando la
ausencia de toda mención a la exclusión de Cuba de
la reunión o al bloqueo de larga data de los Estados
a su país, sistemáticamente condenado por la mayoría
de los países miembros de la comunidad
internacional.
También parecía predecir
que varias reservas al proyecto serán introducidas
por Jefes de Estado que encuentran algunas de las
ideas «inaceptables».
Fidel publicó luego su
comentario de la reunión y sus opiniones sobre la
Declaración en su columna regular <http://alainet.org/active/29767>,
ampliamente disponible en Internet.
La relevancia de todo esto
parece haber escapado a los grandes medios de
comunicación. El que un Jefe de Estado que asistirá
a la Cumbre divulgue el contenido de la Declaración
a ser adoptada a un Estado no asistente, y a quien
–al menos técnicamente- es un ciudadano privado de
tal Estado, para pedir sus opiniones sobre la
Declaración; y que esta revelación en sí misma sea
revelada y que las opiniones críticas de este
ciudadano sobre la Declaración tuvieran una amplia
exposición mediática; a mi me parece que es
virtualmente desconocida en la práctica de las
relaciones internacionales.
Solo que la cumbre en
cuestión se supone que es "de las Américas", que el
Estado no asistente es Cuba, que tiene relaciones
diplomáticas plenas con casi todos los asistentes, y
que el 'ciudadano' es Fidel Castro.
Fidel, por supuesto, cuenta
con un enorme respeto entre la mayoría de los
líderes hemisféricos por haber desafiado la
hostilidad de Washington durante casi cincuenta
años, por los impresionantes logros sociales de la
Revolución Cubana y por los numerosos actos de
solidaridad de Cuba en el hemisferio e
internacionalmente.
Como Presidente, dio un
fuerte apoyo a la Nicaragua de Ortega en la década
de 1980 cuando el gobierno sandinista estaba
luchando para defenderse en la "guerra sucia" que
fue librada por los Contras respaldados por la
Administración Reagan, que costó la vida a miles de
nicaragüenses.
Me parece impensable que
Ortega, después de haber mostrado la Declaración a
Castro y recibido su respuesta, no dé seguimiento de
esta cuestión para plantear el tema de Cuba en la
Cumbre, incluso si no había previsto hacerlo antes.
Y es probable que podrá contar con el apoyo de los
otros mandatarios de América Latina y el Caribe;
todos quienes han expresado su apoyo al
levantamiento del bloqueo. Incluso es posible que
algunos de esos líderes hayan conocido previamente
de su intención de examinar el proyecto de
Declaración con Fidel.
Al día siguiente de la
reunión Ortega-Castro en La Habana, la Presidenta
Michelle Bachelet de Chile se reunió con el
Presidente Medvedev de Rusia en Moscú.
Los dos Presidentes
encontraron el espacio, en su comunicado conjunto
que se ocupa de cuestiones de peso tales como la
energía y la cooperación militar, para pedir el fin
del embargo de los EE.UU. a Cuba y para su
integración en las "estructuras regionales
multilaterales"-una referencia indirecta a la OEA,
de la cual Cuba fue excluida desde 1962.
Michelle Bachelet, cabe
recordar, en América Latina es considerada como
parte de la izquierda "moderada". En casa sufrió un
impasse político cuando, después de una reunión con
Fidel a principios de este año; su anfitrión
escribió una columna que parece respaldar el reclamo
de Bolivia por un acceso al Océano Pacífico a través
de lo que hoy es territorio chileno, incautado en
una guerra con Bolivia hace más de un siglo.
El incidente provocó una
disputa política en Santiago que llevó a la renuncia
del Ministro de Asuntos Exteriores de Bachelet. Sin
embargo, su gobierno ha señalado, en vísperas de la
próxima Cumbre, que su posición de principio sobre
Cuba permanece intacta.
Lo mismo ocurre con el
Presidente Medvedev, para quien el acercamiento de
las relaciones con Washington bajo Obama es
igualmente acompañado de un acercamiento de las
relaciones con La Habana, a la que visitó a
principios de este año, expresando el deseo de
reconstruir muchos de los estrechos vínculos que
existían entre los dos países en el apogeo de la
Unión Soviética.
En el mismo día de la
reunión Bachelet-Medvedev, el Presidente Evo Morales
de Bolivia, hablando en una conferencia de prensa en
La Paz, formuló un llamamiento a Barack Obama, para
que levante el bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto a Cuba desde febrero de 1962.
Este llamado ya fue
aprobado en la primera Cumbre de América Latina y
Caribe en Bahía, el pasado mes de diciembre, así
como en la cumbre Cuba-CARICOM en Santiago de Cuba
que se celebró a principios de ese mismo mes.
Estos llamamientos han
alcanzado un crescendo. Cuba se ha convertido en el
huésped invisible de la Cumbre de Puerto España, y
Fidel Castro, la fantasma que ronda sus
deliberaciones.
Con suerte, alguien en la
Casa Blanca tendrá la sensatez de poner a Barack
Obama al tanto de las nuevas realidades en el
hemisferio, y él tendrá la cordura de reconocerlas,
cuando no, acogerlas.
De otra manera, ¿quién
quedará aislado?: ¿Cuba? ¿O los Estados Unidos?