SERIE: UNA MIRADA AL RETROVISOR PARA COMPRENDER EL
PRESENTE (5ª PARTE)
Revolución
keynesiana y contrarrevolución neoliberal
Por Eric Toussaint
[02.10.2009]-
Actualización 4:30 pm de Cuba
Con la crisis de los años
treinta se desarrolló pragmáticamente una nueva ola
de críticas a las tesis neoclásicas. El movimiento
de crítica fue internacional y participaron de él
políticos, economistas de diferentes filiaciones,
burgueses progresistas, socialistas, marxistas.
Frente al desempleo de masas y a la depresión,
medidas como las propuestas de ejecución de grandes
obras públicas, planes presupuestarios de
reactivación anticíclica, e incluso la expropiación
de bancos fueron puestas en marcha por
personalidades y movimientos muy diversos: el doctor
Schacht en Alemania; el plan del socialista Deman en
Bélgica (1933); las propuestas de los fundadores de
la escuela de Estocolmo sostenidas por los
socialdemócratas suecos; las de los socialistas
fabianos y de J. M. Keynes en Gran Bretaña; los
trabajos de J. Tinbergen en los Países Bajos; los de
Frisch en Noruega; las investigaciones en Francia
del Grupo X-crisis; la presidencia de Lázaro
Cárdenas en México (1935-1940); el New Deal en
Estados Unidos del presidente Roosevelt, elegido en
1932.
Estas diferentes propuestas
y políticas pragmáticas tuvieron, en parte, una
formulación teórica en la Teoría general de la
ocupación, el interés y el dinero de J. M. Keynes en
1936.
La revolución keynesiana
Los trabajos preparatorios
de Keynes (1883-1946) que convergen en la Teoría
General estuvieron marcados por la necesidad de
encontrar una solución, compatible con el
mantenimiento del sistema capitalista, para la
crisis generalizada del sistema. Fueron parcialmente
el fruto de un amplio trabajo colectivo y dieron
lugar a elaboraciones colectivas e individuales que
culminaron en corrientes keynesianas diferentes, a
veces totalmente opuestas. Algunas se aproximan al
análisis de Marx (por ejemplo, el polaco M. Kalecki,
que además ya había formulado antes de Keynes
algunos elementos clave de la Teoría General, y la
inglesa Joan Robinson), mientras que otros se fueron
aproximando progresivamente a las tesis liberales
combatidas por Keynes.
J. M. Keynes declara en uno
de sus textos que debía mucho al filósofo inglés
Georges Edward Moore, ya que éste le enseñó a
liberarse de la moral predominante de su época y
«protegió al conjunto de nosotros de esta reductio
ad absurdum final del benthanismo conocido bajo el
nombre de marxismo».[1]
Keynes desarrolló una
actividad política activa desde la Primera Guerra
Mundial. Empleado del Tesoro británico, participó
activamente en las negociaciones del Tratado de
Versailles que dio fin a la primera guerra mundial
(1918). Al oponerse a la magnitud de las
reparaciones exigidas a Alemania, renunció a la
delegación británica y a continuación publicó la
obra titulada Las Consecuencias Económicas de la Paz
(Keynes, 1919).
En 1926, en su ensayo
titulado El final del laisser-faire, afirmaba,
refutando a Adam Smith: «No es correcto de ningún
modo deducir de los principios generales de la
economía política que el interés personal
debidamente entendido obra siempre en favor del
interés general».[2]
En los años veinte, Keynes
atacó la política del gobierno conservador dirigido
por Winston Churchill. Se opuso a la política
liberal, que había desencadenado una huelga de
mineros y posteriormente una huelga general en 1926.
Desde ese momento defendió una política de fuertes
inversiones públicas. Apoyó al partido liberal, pero
mantuvo relaciones de simpatía con el partido
laborista. En 1929 fue nombrado por el gobierno
laborista, surgido de la derrota de conservadores y
liberales, miembro de la Comisión McMillan,
encargada de estudiar la situación económica. En
1930 sería consejero del mismo gobierno. La crisis
económica, que se acentuó tras el crash de Wall
Street de 1929, lo condujo a elaborar un análisis
del empleo, del interés y de la moneda que refuerza
su convicción en favor de una intervención activa de
los poderes públicos. Para suplir la insuficiencia
de la demanda, estos deben aumentar sus gastos y
relanzar así la economía y el empleo.
A partir de esta época
mantuvo una amplia polémica con von Hayek. Aunque
éste rechazaba algunas tesis de Smith, Ricardo,
Walras y Jevons, que lo hace coincidir con algunas
posiciones de Keynes, desarrolló junto a Ludwig von
Mises (1881-1973) un pensamiento ultraliberal
opuesto en lo esencial a la revolución keynesiana.
Para Keynes y sus partidarios, la causa última de la
gran depresión era el hundimiento de la inversión.
Por el contrario, para von Hayek y sus colegas la
causa de la crisis económica era la superinversión
provocada por una política monetaria laxista. Para
Keynes era necesario desarrollar el consumo y la
inversión mediante una fuerte intervención pública.
Para von Hayek, la intervención pública desviaba los
fondos disponibles para la inversión privada. Para
Keynes había que subir los salarios para estimular
el consumo. Para von Hayek, era preciso bajar los
salarios si se quería restablecer el pleno empleo.
La polémica se publicaba en la prensa británica en
1932 (The Times, 17 y 19 de octubre de 1932).
Keynes opinaba que se debía
desarrollar una política que redujera al mismo
tiempo una tasa de desempleo muy elevada y una
distribución muy desigual de los ingresos. Si los
poderes públicos no perseguían los objetivos de
pleno empleo y de reducción de las desigualdades,
según él, era grande el riesgo de ver un fascismo
triunfante, o el comunismo bolchevique. Uno de los
objetivos de las políticas públicas debía ser la
reducción de los tipos de interés elevados que
desvían hacia las finanzas los recursos disponibles.
Disminuyendo los tipos de interés se procuraba
tender a la eutanasia de los rentistas, plaga del
capitalismo. Al mismo tiempo, Keynes declaraba que
las consecuencias de su teoría «son moderadamente
conservadoras dado que si bien indica la importancia
vital de establecer algunos controles centrales en
ámbitos que hoy se dejan completamente en manos de
la iniciativa privada, deja aún en estas manos
muchos campos de actividad». Plantea que su teoría
«no defiende francamente un sistema de socialismo de
Estado, que controlaría la mayor parte de la vida
económica de la comunidad».[3]
Las posiciones de Keynes
encontraron una aplicación práctica en diferentes
regiones del mundo hasta los años setenta y
siguieron influyendo en numerosos economistas tales,
como Samuelson, Galbraith, Tobin, Prebish.
La preparación de la
contrarrevolución ultraliberal
Se produjo una fuerte
reacción a las políticas de intervención activa de
los poderes públicos para sostener la demanda y
aproximarse al pleno empleo desde el momento en que
fueron concebidas. F. von Hayek y L. von Mises se
emplearon a fondo intentando demoler las propuestas
de Keynes desde inicios de la década del treinta.
«Desde 1945, en diversos medios académicos y
círculos del mundo de los negocios, surgen en
paralelo proyectos buscando reunir defensores
cualificados del liberalismo a fin de organizar una
respuesta de conjunto a los partidarios del
intervencionismo del Estado y del socialismo.
Citamos tres centros donde se organiza esta nueva
resistencia de postguerra: el Instituto
Universitario de Altos Estudios Internacionales (IUAEI)
de Ginebra, la London School of Economics (LSE) y la
Universidad de Chicago».[4]. Al finalizar la segunda
guerra mundial, von Hayek enseñaba en la London
School, y fundó con von Mises, en 1947, la Sociedad
del Mont-Pèlerin. La primera reunión, en la que
participaron 36 personalidades liberales, tuvo lugar
en abril de 1947 en el Hôtel du Parc en la localidad
de Mont-Pèlerin, cerca de Vevey, Suiza. Fue
financiada por banqueros y patronos de la industria
suiza. Tres importantes publicaciones de Estados
Unidos (Fortune, Newsweek y The Reader’s Digest)
enviaron delegados. Por otra parte, The Reader’s
Digest acababa de publicar una versión resumida de
una obra clave de von Hayek, Camino de servidumbre,
donde se encuentra el pasaje siguiente: «Es la
sumisión del hombre a las fuerzas impersonales del
mercado que, en el pasado, hizo posible el
desarrollo de una civilización que sin esto no
habría podido hacerlo; es por la sumisión que
participamos cotidianamente en la construcción de
algo más grande que lo que todos nosotros podemos
comprender plenamente».[5] En dicho encuentro
participaron economistas y filósofos de derecha de
diferentes «escuelas de pensamiento». «Al terminar
este encuentro se fundó la Sociedad de Mont-Pèlerin,
una especie de francmasonería neoliberal, bien
organizada y consagrada a la divulgación de las
tesis neoliberales, con reuniones internacionales
regulares».[6] Citaremos entre los miembros activos
de esta sociedad desde los primeros años a von Hayek,
von Mises, Maurice Allais, Karl Popper, Milton
Friedman.
La Sociedad de Mont-Pèlerin
se constituirá en un think tank de la contraofensiva
neoliberal. Muchos de sus miembros obtendrían el
premio «Nobel de economía» (Hayek en 1974, Friedman
en 1976, Allais en 1988).
Traducido por Griselda
Pinero y Raúl Quiroz
* La primera parte de esta
serie«Una mirada al retrovisor para comprender el
presente» fue publicada el 11 de junio de 2009 en el
sitio www.cadtm.org, con el título «Adam Smith está
más cerca de Karl Marx que de los neoliberales que
actualmente lo ensalzan» http://www.cadtm.org/Adam-Smith-esta-mas-cerca-de-Karl,4461;
la segunda parte titulada «La obstinada ideología
neoliberal apareció el 15 de junio y la tercera
parte, «El eclipse liberal de los años treinta a los
años setenta del siglo xx», el 24 de junio; «La
obstinada ideología neoliberal»; la tercera parte
"El eclipse liberal de los años treinta a los años
setenta del siglo XX" se publico el 24 de junio 2009
http://www.cadtm.org/El-eclipse-liberal-de-los-anos;
la cuarta parte "El impetuoso retorno de la
ideología liberal en los años setenta" se publico el
21 de septiembre 2009 http://www.cadtm.org/El-impetuoso-retorno-de-la
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[1] Citado por M. Beaud y
G. Dostaler, La Pensée économique depuis Kaynes,
Editions du Seuil, Paris 1996, p. 37
[2] Idem, p.40
[3] John M Keynes, «Notas
finales sobre la filosofía social a que podría
conducir la Teoría General», Teoría general de la
ocupación, el interés y el dinero, Fondo de Cultura
Económica de España, S.L., Madrid, 1980
[4] Charles-André Udry,.
«Los Origenes del neoliberalismo: F von Hayek: el
apostol del neoliberalismo», Desde los Cuatro
Puntos, n°1, Mexico, 1997,
[5] Friedrich von Hayek,
Camino de servidumbre, Alianza Editorial, Madrid,
2008.
[6] Perry Anderson,
«Historia y lecciones del neoliberalismo»,
Universidad de California, Los Angeles.
www.correntroig.org/IMG/pdf/neoliberalismo_P_Anderson.pdf |