Más de 180 países
expresarán su rechazo al bloqueo estadounidense
contra Cuba
Por Paco Azanza Telletxiki
[22.10.2009]-
Actualización 3:20 pm de Cuba
El
próximo miércoles, día 28 de octubre y casi con
total seguridad, la inmensa mayoría de los países
miembros de la ONU se pronunciarán por décimo octavo
año consecutivo por la derogación del bloqueo que el
gobierno estadounidense mantiene contra Cuba.
El
bloqueo es ilegal de acuerdo a los preceptos de la
Convención de Viena, aun entre países en guerra, e,
invicta durante tanto tiempo la decisión de resistir
por parte de los bloqueados, su anacrónica
aplicación únicamente obedece al sentimiento de odio
y venganza que el gobierno imperialista profesa
hacia el pueblo libre y soberano que, hace más de
cincuenta años, decidió tomar las riendas de su
propio destino.
Concebido casi desde el mismo triunfo de la
Revolución, su primario objetivo era el de causar
hambre y sufrimiento a la población cubana, para que
ésta reaccionara contra su propio gobierno y,
desesperada, reclamara ayuda precisamente a sus
verdugos; como si los revolucionarios de la Isla
fuesen bobos y desconocieran la verdadera
procedencia de los males que despiadadamente les han
golpeado durante todos estos años.
Desposeídos de sus perversos privilegios en tierra
ajena, los imperialistas yanquis pensaron que, al
igual que en ridículas películas Hollywoodenses, aún
podían escribir un nuevo guión que les permitiera
materializar sus parásitas ambiciones. Pero se
equivocaron, porque Cuba ya había decidido
revolucionar el podrido sistema sociopolítico
existente hasta 1959, y la valiente decisión no fue
el capricho temporal de un puñado de locos, sino la
legítima y acertada determinación de todo un pueblo.
Pasado un tiempo, los imperialistas se dieron
perfecta cuenta de que con el bloqueo causaban daño
infinito al rebelde pueblo cubano, pero también
llegaron a la conclusión de que, por inhumana que
fuera, su obcecada política jamás serviría para
rendirlo. En cualquier caso, lejos de derogarlo,
decidieron mantenerlo y endurecerlo hasta límites
insospechados –William Clinton, por ejemplo, llegó a
afirmar que el bloqueo es "un tonto y fallido acto
de proxenetismo", pero no lo eliminó, sino que en
1996 firmó la Ley Helms-Burton; Lawrence Wilkerson,
quien fuera Jefe de Despacho (2002-2005) del ex
Secretario de Estado, Colin Powell, expresó que "el
embargo es un fracaso total a un gran costo para el
pueblo de Cuba y el pueblo de Estados Unidos"; y el
propio Obama, cuando era Senador Estatal por
Illinois, en 2004, opinó que se debía "terminar el
embargo contra Cuba" porque "había fracasado
absolutamente"-. A día de hoy, pues, el duro castigo
que desde hace cinco décadas todavía mantienen
contra Cuba, no puede obedecer a la esperanza de que
aún puedan "recuperarla", sino al sentimiento de
odio y venganza, ya mencionado unas líneas más
arriba, de un imperio que, decadente, se siente
humillado y herido por no haber podido doblegar al
pequeño país que, durante casi sesenta años y
siempre mediante la fuerza, mantuvo a sus pies.
Este heroico pueblo con su admirable comportamiento
ha sido –y es- ejemplo vivo para los pueblos
oprimidos, no sólo de América sino de todo el mundo.
Grandísimo "pecado" que un imperio tan dañino y
orgulloso jamás podrá "perdonar". Ante la inutilidad
de esperar un "indulto" por parte de gente tan
despreciable, el pueblo cubano sabe que sólo cabe
continuar con la lucha, acrecentándola en la medida
de lo posible. Y es que la población revolucionaria
conoce muy bien las palabras que Antonio Maceo –hoy
todavía vigentes- escribió el 14 de julio de 1896:
"La libertad se conquista con el filo del machete,
no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes
incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de
los [norte]americanos: todo debemos fiarlo a
nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda
que contraer deudas de gratitud con un vecino tan
poderoso".
Cuba no está sola en su empeño, sin embargo –aunque
no todos los apoyos que reciba podrán considerarse
provenientes de gobiernos realmente amigos, se verá
claramente el próximo día 28-. Cuba no estará nunca
sola en su reclamo de justicia por infinidad de
razones, pero fundamentalmente por dos de ellas: las
humildes semillas de su política internacionalista
hoy son plantas vigorosas solidamente enraizadas en
numerosos países del mundo; y la segunda razón
–asociada de alguna manera a la primera- es que la
defensa de Cuba revolucionaria es imprescindible
para cualquier pueblo deseoso y necesitado de
emancipación, ¡y desgraciadamente son tantos los
ultrajados y oprimidos!
El
genocida bloqueo ha privado a Cuba de más de 96.000
millones de dólares en todos estos años, cifra que
llegaría a 236.221 millones si el cálculo fuera
realizado a los precios actuales del dólar; y si le
añadiéramos los gastos generados por los
innumerables actos de terrorismo perpetrados por la
contrarrevolución y la invasión mercenaria de Playa
Girón estaríamos refiriéndonos a más de 300.000
millones dólares. Un monto económico muy importante
que, bien gestionado, podía haber evitado el ingente
sufrimiento causado por diez presidentes yanquis a
los habitantes de la Isla irredenta. La cuestión
ahora es si Obama se sumará a la siniestra lista al
cabo de su mandato, o será, durante el mismo –o los
mismos-, quien finalmente rompa con la estúpida
costumbre. De momento, a pesar de su pretendida
buena disposición y bajo el ridículo argumento de
obrar "en el interés nacional de Estados Unidos", el
pasado 11 de septiembre renovó las sanciones.
A
los que de manera intencionada tergiversan la
realidad, culpando al socialismo cubano y a su
Dirección de unos males claramente provocados por el
imperio, no les diré nada, ni siquiera me molestaré
en mostrarles el más grande de los desprecios. Para
los escépticos sin malicia, que lamentablemente
todavía quedan en demasía, he aquí algunos
ilustrativos ejemplos que, en forma de grandes
carteles y para todo aquel que quiera leerlos, se
muestran visibles en diferentes lugares de la Isla:
Un día de bloqueo equivale a 139 ómnibus urbanos;
una semana a 48 locomotoras; tres semanas a los
materiales para terminar la autopista nacional de
Cuba; cinco minutos a los materiales para construir
una vivienda de dos cuartos; tres días de bloqueo
equivalen a la impresión de todos los libros de
texto de un curso escolar; tres días a los lápices,
libretas y demás materiales docentes de un curso
escolar en Cuba; dos horas a todas las máquinas
braille que se necesitan en toda la Isla; cinco
horas de bloqueo equivalen a los dializadores
anuales para todos los pacientes; doce horas a toda
la insulina anual necesaria para los 60.000
pacientes de Cuba… Y podríamos seguir, ya que la
lista es interminable, pero no creo que sea
necesario.
El
próximo día 28, más de 180 países exigirán al
imperio norteamericano el cese del bloqueo contra
Cuba. Consolidada tan importante demanda y para que
ésta sea realmente efectiva, quizá haya que
exigirles nuevos pasos a sus respectivos gobiernos,
si quieren que la postura que el miércoles adopten
sea del todo creíble.
La
Carta Magna de Naciones Unidas no contempla ningún
derecho a veto, ya que no menciona para nada la
regulación del Consejo de Seguridad. En todo caso,
lo que determina es la igualdad –siempre
inexistente- de todas las naciones, y, además,
prohíbe el uso de la fuerza militar a no ser que
vaya en interés de todos los países miembros.
Urge una transformación radical de la ONU; su
democratización es imprescindible si no se quiere
que el sentir mayoritario de la organización caiga
siempre en el cubo de la basura. No se debe aceptar
de ninguna manera que un solo país pueda quebrantar
la voluntad de todos los demás –el pasado año 185
votaron contra el bloqueo y 3, uno de ellos con
derecho a veto, a favor de mantenerlo-. Con todo, la
del miércoles será una victoria importante para
Cuba. |