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Estados Unidos y la Agencia Internacional de la
Energía distorsionaron las cifras del petróleo para
bajar su precio
Por Alfredo Jalife-Rahme-La Jornada
[12.11.2009]-
Actualización 8:20 am de Cuba
En
vísperas de la publicación anual Perspectiva Mundial
de Energía, de la muy controvertida Agencia
Internacional de Energía (AIE) –una creación de
Henry Kissinger en la década de los 70 para combatir
a la OPEP en favor de la curva de la demanda de los
países industrializados con el fin de maniatar la
oferta del oro negro–, pues nada menos que Terry
Macalister, del rotativo británico The Guardian
(9.11.09), muy cercano al gobierno neolaborista de
Gordon Brown, revela en forma exclusiva cómo las
principales (sic) cifras del petróleo fueron
distorsionadas por presión (¡súper sic!) de EU,
según confesiones de un alto funcionario de la AIE,
quien conserva el anonimato (el viejo truco de la
perfidia británica).
En
fechas recientes, en el disputado rubro de los
hidrocarburos a escala global han sucedido tras
bambalinas querellas intensas entre el gobierno de
Brown y la administración de Barack Obama, como
aconteció en el caso específico del mayúsculo
arreglo sobre el gas norafricano entre el gobierno
laborista británico y el régimen libio de Muamar
Kadafi, supuestamente un promotor del terrorismo
islámico, de acuerdo con la prensa anglosajona, que
se tuvo que tragar humillantemente sus
descalificaciones perentorias.
Sea lo
que fuere, la batalla planetaria por el control de
los hidrocarburos se ha intensificado –básicamente,
entre sus dos principales solicitantes apremiantes:
EU y China–, cuando el petróleo convencional (de
fácil acceso) ha disminuido en forma dramática –no
así el superabundante petróleo no convencional, de
alto costo para su extracción– frente a la creciente
demanda global que ha llevado su cotización, a
nuestro juicio muy barata (dada la devaluación
abrupta del dólar), a 80 dólares el barril, que va
que vuela a los tres dígitos.
En
este contexto de patadas bajo la mesa entre EU y
Gran Bretaña, los añejos controladores del oro negro
en todo el siglo XX, por el que sus trasnacionales
perpetraron todos los crímenes habidos y por haber,
Macalister hace explotar la bomba sobre la
desinformación deliberada de las cifras de los
hidrocarburos por la AIE a instancias de EU.
Un
soplón de la AIE, quien solamente encontró en el
mundo a Macalister, reportero de The Guardian, para
difundir su confesión estratégica (apostamos que ha
de ser un británico que trabaja para la AIE), reveló
que el mundo se encuentra más cerca de la extinción
del petróleo de lo que sus estimaciones (sic)
oficiales admiten. La imputación del soplón es
brutal: la AIE subestimó deliberadamente (¡súper
sic!) la inminente carestía por temor (sic) a
desencadenar compras de pánico.
En la
coyuntura presente del incipiente nuevo orden
multipolar, ¿no existe, entonces, el cacareado
mercado de la oferta y la demanda? ¿A qué plaza
financiera anglosajona –quizá, para paliar sus
enormes pérdidas especulativas– le conviene hacer
explotar ahora el precio del barril del petróleo?
El
soplón de marras, un alto funcionario de la AIE,
quien no deseó ser identificado por temor a
represalias, acusa que EU (¡extra súper sic!) ha
jugado un papel influyente (sic) al incitar (sic) a
la AIE a subestimar la tasa de declinación de los
campos petroleros existentes mientras
sobredimensionó (sic) las oportunidades de encontrar
nuevas reservas.
No hay
que ir tan lejos ni saber tanto: bastó ver la
conducta aberrantemente anómala de los encargados de
los hidrocarburos en el México neoliberal –en
especial, la tríada entreguista de Zedillo-Fox-Calderón
ayudada transexenalmente por la otra tríada apátrida
de Beltrones-Labastida-Gamboa–, quienes en su
conjunto desinformaron sobre las reservas que
sobrexplotaron y despilfarraron (con inyección de
nitrógeno) para beneficiar exclusivamente a EU en
detrimento de los intereses nacionales.
Ya
entendimos la felonía nada sorprendente de EU; pero,
¿cual habrá sido el papel de Gran Bretaña en el
manoseo interesado de las cifras de la AIE?
Con
justa razón, Macalister pone en tela de juicio la
precisión de las cifras de la AIE que salió
publicada un día después, en especial el sueño
guajiro de elevar la producción a 105 millones de
barriles al día (MBD) de los 83 millones actuales
–ya no se diga la cifra insensata (sic) de 120 MBD
¡ni siquiera es posible alcanzar 90! Nadie dice la
verdad por temor a que cunda el pánico en los
mercados financieros. ¿Más aún?
Macalister se burla de los constantes ajustes,
posteriormente recompuestos a la baja extractiva, de
la AIE, que opera como el legendario ladrón Procusto
en el Ático.
El
reportero británico, tan buscado por los soplones
internos de la AIE, le da juego a la opinión de los
críticos externos (sic) quienes asientan la teoría
del pico de petróleo.
Recordamos humildemente que Bajo la Lupa dio crédito
desde 1998 (hace ya 11 años) a la teoría del pico
que sustenta la curva parabólica del geofísico
Hubbert, según la cual el petróleo (convencional),
como cualquier producto químico depletable
(agotable), alcanzó su máximo nivel de producción y
ha acelerado su declinación.
A
juicio del soplón, detrás de la postura mendaz de EU
y su apéndice de la AIE, los estadunidenses temen
(sic) el fin de la supremacía (¡extra súper sic!)
del petróleo, debido a que ello amenazaría su poder
de acceso a los recursos petroleros. ¿A poco los
británicos no temen más que los estadunidenses el
fin de la era del petróleo barato?
Pues
sí: hoy el poder global se escribe con la letra P de
petróleo. A propósito, recomendamos ampliamente el
libro de F. William Engdahl con enfoque sobre la
geopolítica de los hidrocarburos a lo largo del
siglo XX: Un siglo de guerra: la política
angloestadunidense del petróleo y el nuevo orden
mundial (Pluto Press).
¿En
qué pretende ahora la banca anglosajona fincar su
nuevo orden mundial cuando perdieron el control de
los hidrocarburos? ¿En el gobierno mundial del papel
chatarra de los derechos especiales de giro (DEG)
propuesto por el megaespeculador George Soros (ver
Bajo la Lupa, 1º y 4.11.09)?
Macalister nos sale con una segunda fuente
clandestina en el seno de la AIE, quien devela su
imperativa regla de oro, que consiste en no molestar
(sic) con las cifras a los estadunidenses.
El
problema es que ya no se puede ocultar que el mundo
ha entrado a la zona del pico del petróleo (nota: lo
lograron 11 años, con nuestra humilde excepción)
cuando la situación es verdaderamente mala (sic).
¿Mala para quién? No para los productores.
Lo
grave radica en que muchos ingenuos, sin cultura
geopolítica, hacedores de las políticas públicas y
privadas de los países, diseñaron y formularon sus
planes basados en las mendacidades anuales de la
Perspectiva Mundial de Energía del centro teológico
de la AIE.
John
Hemming, quien encabeza un grupo parlamentario
británico sobre energéticos, se va a la yugular de
las mendacidades de la AIE, lo que obliga al
gobierno (nota: apareció el peine) reconsiderar las
profundas implicaciones de la política energética.
Se
confirma así la existencia del precio desinformativo:
uno de los Cinco precios del Petróleo (Ed. Cadmo &
Europa, Buenos Aires, 2006) que adujimos hace tres
años en nuestro libro agotado.
http://www.jornada.unam.mx/2009/11/11/index.php?section=opinion&article=020o1pol |