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EXCLUSIVO PARA EL ECONOMISTA ON LINE
"Nos aproximamos a una nueva crisis de la deuda"


[12.11.2009]- Actualización 8:20 am de Cuba

El profesor belga Etic Toussaint superó nuestras expectativas al contestar el cuestionario remitido por El Economista On Line (1) y con sus respuestas transformó este diálogo en una suerte de proposiciones a los países del Sur con vistas a enfrentar los problemas que se avecinan.

Además de las crisis que ya padece el mundo actual, desde la financiera y la energética hasta la ecológica y alimentaria, en esta entrevista nos alerta que están creándose las condiciones para el agravamiento de una crisis de vieja incubación y que en los últimos años se intentó ignorar: la crisis de la deuda externa.

Las observaciones de Toussaint están avaladas por venir de un estudioso que constantemente viaja desde su atalaya en Lieja, Bélgica, hasta los mismos escenarios donde se producen los fenómenos económicos y sociales que enfrentan los países del Sur.

No es un observador impávido ni conformista. Así lo revela el dato que aquí encontrará el lector sobre la importancia que concede a la constitución de una estrategia común de los países de América Latina para hacer frente a la deuda.

A continuación transcribimos el diálogo que sostuvimos por medio electrónico:

1.- El Economista (Cuba): Queremos conocer cómo se han desarrollado los lazos de colaboración entre el Comité que Ud. preside y las instituciones que en distintos países del Tercer Mundo reclaman la cancelación de la deuda externa.

Eric Toussaint: Primero hay que tener en cuenta que el CADTM es una red internacional con presencia en 26 países. Cuatro de ellos son del Norte: Bélgica, Francia, Suiza y Japón. Los restantes 22 países están distribuidos entre Asia (India y Pakistán), África subsahariana (12 países), el mundo árabe (3 países) y América Latina y el Caribe (5 países).

Los organismos miembros del Comité son sindicatos, organizaciones de mujeres, de campesinos, de juventudes, los que en sus respectivos países se constituyen en coalición para trabajar sobre el tema de la deuda. Entonces estamos hablando de movimientos ciudadanos que exigen de su país, de sus autoridades, llevar adelante acciones para poner fin al pago de una deuda fraudulenta e ilegítima.

En segundo lugar, el CADTM esta relacionado con otras redes internacionales que también trabajan sobre el tema de la deuda. Entre estas figuran Jubileo Sur, organización creada en 1999 y con presencia en África, Asía y América Latina, pero sin representación en el Norte. Otra red, Latindad, con presencia solo en América Latina y con sede en Perú. Además tenemos a Eurodad, en este caso una red europea; y también mantenemos vínculos con diferentes campañas nacionales en países del Norte.

Con estas redes y campañas internacionales hemos constituido un comité de colaboración internacional que se llama International Facilitation Team. Este equipo de trabajo, el cual está conformado por CADTM, Jubileo Sur, Eurodad y Jubileo-Estados Unidos, convoca a la celebración de asambleas mundiales.

La primera asamblea mundial sobre la deuda tuvo lugar en Cuba en el año 2005, con delegados de más de 40 países. La última asamblea mundial convocada por este equipo se llevó a cabo en Quito, en septiembre del 2008.

En tercer lugar, el CADTM mantiene contacto con gobiernos de países del Sur que buscan asesoría y colaboración en el tema de la deuda.

En este nivel hemos colaborado activamente con el gobierno de Rafael Correa, en Ecuador. Cuando el gobierno ecuatoriano constituyó una comisión de auditoría integral de la deuda pública, interna y externa, el CADTM formó parte de la misma. Yo personalmente representé al Comité en dicha comisión, que trabajó de julio de 2007 a septiembre de 2008. El informe final fue entregado en septiembre y se hizo público al mes siguiente.

Basado en el informe, el gobierno decidió suspender el pago de US$ 3 000 millones de deuda comercial en la forma de bonos 2012 y 2030. Asimismo los resultados de la auditoría y la decisión unilateral soberana del gobierno de Ecuador permitieron convencer a los acreedores de los bonos de revender estos al estado ecuatoriano con un descuento del 65%.

Mediante las negociaciones celebradas, que terminaron en junio del 2009, el 91% de los bonos fueron vendidos por sus acreedores al gobierno. Esto representó un ahorro de cerca de US$ 2 000 millones, sobre una deuda total comercial en bonos 2012 y 2030 de US$ 3 000 millones. En términos de servicio de la deuda, esta transacción represento un ahorro anual para el Ecuador de US$ 300 millones.

Entonces, cuando un gobierno del Sur se comunica con nosotros para pedir asesoramiento de nuestra parte y esta petición proviene de un gobierno democrático, aceptamos con entusiasmo la colaboración, pues consideramos que el resultado en el caso de Ecuador ha sido globalmente positivo.

Asimismo estamos en contacto con el gobierno de Fernando Lugo, en Paraguay, para empezar una auditoría de la deuda.

Estos son, en líneas generales, los tres tipos de relaciones y contactos que el CADTM mantiene a nivel mundial sobre el tema de la deuda.

2.- El Economista (Cuba): Aunque está demostrado que la deuda del Tercer Mundo es incobrable, los bancos privados conceden cada año nuevos préstamos a los países subdesarrollados, principalmente con el propósito de que paguen los intereses vencidos, con lo cual aumenta también cada año el monto de la deuda. ¿Cuánto tiempo más cree Ud. que puede durar esta diabólica espiral?

Eric Toussaint: Creo que hay 2 ejemplos emblemáticos, registrados a principios del siglo XXI, que apuntan hacia una salida de esta situación.

Una es la experiencia de Argentina entre 2001 y 2005; y más recientemente la actuación del gobierno de Rafael Correa en Ecuador que acabo de mencionar.

En el caso de Argentina, suspendió el pago de su deuda comercial de unos US$ 100 000 millones desde finales de diciembre del 2001 hasta marzo del 2005. Esta fue una decisión unilateral, condenada de forma generalizada por los grandes organismos financieros como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo, el Club de Paris, todos los cuales pronosticaron un caos para Argentina. Sin embargo, el resultado fue totalmente opuesto.

Argentina, en diciembre del 2001, estaba viviendo una recesión desde hacía 36 meses. Esta recesión continuó a lo largo del 2002, pero gracias al no pago de la deuda y a la utilización de los recursos ahorrados por el gobierno de Eduardo Duhalde, y posteriormente de Néstor Kirchner, en inversiones de tipo social, planes de trabajo, etc., lograron relanzar la actividad económica y el consumo en el país.

A la postre, entre los años 2004 y 2006, Argentina registró un crecimiento del orden del 8% anual del PIB, lo que demuestra que la declaración unilateral de no pago puede convertirse en una solución para reactivar la actividad económica. (2)

El segundo ejemplo es el caso antes mencionado de Ecuador. Esta experiencia se refiere a un gobierno que, aunque tenía reservas para pagar la deuda, decidió suspender su pago por el carácter fraudulento de este endeudamiento. Ecuador logró imponer a los acreedores su solución, es decir pagar de manera anticipada con un descuento del 65% sobre los títulos. De esta forma la deuda no fue completamente anulada, sino solo eliminada de forma parcial.

Estos dos ejemplos son una muestra que para romper el círculo vicioso del cual se habla en la pregunta, son necesarios actos unilaterales soberanos, basados en argumentos del Derecho Internacional, para lograr una reducción radical de la deuda.

En este sentido, desde mi punto de vista, seria mejor imponer un repudio unilateral a todas las deudas que son identificadas como ilegitimas, odiosas y fraudulentas: esta es la salida.

No creo en una salida concertada entre países acreedores y países deudores. Nunca, de manera voluntaria, el conjunto de países acreedores, a través de sus instituciones como el FMI o el Banco Mundial, van a renunciar a cobrar el total de la deuda. Esto no va a ocurrir.

Lo que puede suceder, de parte de los países acreedores, son decisiones unilaterales soberanas de anulación de deuda. El caso emblemático en este escenario es Noruega. El país nórdico decidió en el 2006 renunciar a seguir cobrando la deuda respecto a la venta de barcos pesqueros hecha en los años ochenta.

El gobierno noruego tomó esta decisión después de realizar una auditoría sobre los pagos pendientes de cinco países en desarrollo, a saber, Ecuador, Perú, Jamaica, Sierra Leona y Egipto. Noruega adoptó esa postura bajo la presión de la movilización de los movimientos sociales, de los movimientos anti-deuda de Noruega, incluyendo al movimiento de las Iglesias Luteranas de Noruega, los que desde hacia varios años apoyaban las reivindicaciones de las asociaciones ecuatorianas que reclamaban la cesación de pagos.

Es importante señalar que la campaña contra la deuda en Ecuador estuvo apoyada por redes internacionales, como la red del CADTM.

En resumen, para mi la solución puede provenir de dos fuentes. La primera consiste en los actos soberanos unilaterales de parte de países acreedores del Norte bajo la presión de los movimientos sociales. La segunda fuente son los actos soberanos de países del Sur que declaren la nulidad de la deuda basados en el Derecho Internacional e interno.

3.- El Economista (Cuba): Más del 60% de la deuda del Tercer Mundo está contraída con los bancos privados y muchos de ellos están representados en el llamado Club de Londres a los efectos de negociar con los países deudores. De acuerdo con su experiencia, ¿cuáles son los obstáculos principales que se requiere vencer a fin de lograr que los países subdesarrollados también se unan en un bloque para negociar con sus acreedores?

Eric Toussaint: Realmente es motivo de profunda preocupación la incapacidad de los países del Sur de unirse con criterios comunes y coherentes para adoptar una estrategia unificada frente a los acreedores, mientras que los acreedores en general sí consiguen trabajar de forma conjunta, a través de varios organismos que los apoyan (Banco mundial, FMI, Club de Paris, asociación de banqueros privados, etc.)

Entonces, primero que todo, es fundamental que los países que de momento no tienen problemas de solvencia o liquidez, como el grupo de países exportadores de petróleo o de otras materias primas, se den cuenta que sus intereses en el mediano plazo se corresponden con los intereses de las naciones mas frágiles de la cadena de la deuda.

En este sentido, es importante reforzar la situación de los más débiles al acercar su posición a la postura de países como Ecuador. Si Venezuela o Brasil se hubieran acercado a la postura de Ecuador frente a los acreedores se habrían podido imponer a estos últimos condiciones todavía más provechosas para los países de la región.

La correlación de fuerzas es favorable a los países del Sur porque, gracias a sus reservas, tienen como resistir a un bloqueo financiero de los acreedores del Norte. Hay que aprovechar la presente disponibilidad de reservas para imponer medidas fuertes por parte de los países del Sur.

Es un error esperar a que las reservas se reduzcan para proceder a negociar. No hay que esperar a estar contra la pared para organizar un frente de resistencia común.

En estos momentos los acreedores del Norte están sumidos en sus contradicciones internas relacionadas con el rescate de los respectivos sistemas financieros nacionales y del sistema financiero internacional. Una postura radical de los países del Sur podría desembocar en soluciones favorables a sus intereses.

El problema entonces es que, al no existir un sentido de urgencia respecto a la crisis, los gobiernos de los países del Sur piensan que pueden seguir refinanciando su deuda y contratar nuevas deudas sin mayores problemas.

Desde el punto de vista estratégico, para mi es un error adoptar este tipo de postura. Espero que en futuras discusiones, en eventos tales como el Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, que celebrará la Asociación de Economistas y Contadores de Cuba en marzo de 2010, se pueda replantear la constitución de una estrategia común de los países de América Latina frente a la deuda.

4.- El Economista (Cuba): Cada día es mayor el número de economistas que opinan que las potencias capitalistas están resueltas a salir de la actual crisis mundial sin aceptar cambios sustanciales en el orden económico y financiero internacional, aunque a la postre tal intransigencia sólo acarree nuevas y mayores crisis para el sistema económico regido por el mercado. ¿Qué comentario desea hacer al respecto?

Eric Toussaint: Comparto el criterio expuesto en esta pregunta. Las grandes potencias capitalistas no están dispuestas realmente a organizar un nuevo orden económico internacional. Menciono este término, porque se refiere a la exigencia formulada por el Movimiento de Países No Alineados en los años 60 y 70 del siglo pasado.

Ese nuevo orden internacional que implica relaciones equitativas entre países del Norte y del Sur, es rechazado por las grandes potencias capitalistas. Lo que estas buscan es como negociar una limitada extensión de los centros de poder y decisiones con las principales economías emergentes, empezando con China y continuando con Rusia, India y Brasil. Esta extensión se esta ejecutando al otorgar a esos países un poco más de voz en las grandes organizaciones financieras internacionales, tales como el Banco Mundial y el FMI, las cuales han sido dominadas históricamente por los intereses de las grandes potencias. Así estas potencias están dispuestas a abrir algunos espacios pero no a replantear a nivel mundial la cuestión de un cambio democrático del orden político, financiero y económico planetario.

Por eso me parece fundamental, a nivel de encontrar salidas, empezar desde el Sur la creación de nuevos organismos multilaterales. Me refiero a fortalecer el Banco del Sur, al cual ya adhieren 7 países de América Latina; fortalecer, o dar vida, al sistema monetario regional a nivel del ALBA, el cual se conoce actualmente como SUCRE; extender el ALBA.

Lograr convencer a los países africanos y asiáticos de dotarse ellos también de bancos regionales y dentro del marco de un acercamiento tricontinental, organizar una red de Bancos del Sur. Avanzar en acuerdos de colaboración monetaria, tales como el acuerdo de Chiang Mai entre los países del sudeste asiático.

Con este tipo de acuerdos, en caso de una crisis de balanza de pagos, los países pueden disponer de las reservas internacionales comunes, lo que elimina la necesidad de recurrir a la ayuda condicionada del parte del FMI, que siempre exige la implementación de políticas neoliberales a cambio de sus recursos.

Es decir, frente a la falta de voluntad de las grandes potencias capitalistas, la solución no es la transformación del G-8 en G-14 o G-20. La solución pasa por la construcción desde abajo, por parte de los países del Sur, de mecanismos multilaterales para coordinar sus políticas económicas, monetarias y sociales, así como replantear la reivindicación de la necesidad de un nuevo orden económico internacional.

Para mi, adherir a un Banco del Sur tendría que implicar la renuncia a la membresía del FMI o del Banco Mundial, con el propósito de debilitar a estas instituciones que mostraron su total incapacidad de reforma interna para satisfacer las necesidades de los pueblos.

También me parece muy importante que los países del Sur se doten de un CIADI (Centro Internacional de Arreglos sobre Diferendos en materia de Inversiones) que responda a sus intereses. El CIADI es el tribunal del Banco Mundial, el cual casi siempre falla en favor de los intereses de las grandes transnacionales.

Seria muy positivo para los países del Sur salir del sistema del CIADI, como lo hizo Bolivia en mayo del 2007, como lo anunció Ecuador en julio del 2009, y reunirse para constituir un CIADI del Sur. Esto implicaría que a partir de ahora las empresas transnacionales tendrían que presentar sus querellas ante un organismo del Sur, que tomaría en cuenta los intereses y los argumentos del Sur, como no ocurre en el caso del CIADI que está dentro de la estructura del Banco Mundial.

5.- El Economista (Cuba): En el Encuentro Internacional sobre

Globalización y Problemas del Desarrollo celebrado a comienzos de este año en La Habana, Ud. alertó sobre el peligro de que la caída de los precios de las materias primas y productos básicos en el mercado internacional agrave a extremos catastróficos el endeudamiento de los países del Tercer Mundo?

Eric Toussaint: Nos aproximamos a una nueva crisis de la deuda. No sabemos con exactitud cuándo tendrá lugar, pero los ingredientes de una nueva crisis están cristalizando, se están reforzando.

¿Cuales son estos ingredientes? En primer lugar el costo del refinanciamiento de la deuda de los países en desarrollo ha aumentado como consecuencia de la crisis financiera que comenzó en Estados Unidos en el año 2007 y que todavía no está superada. Hay que considerar también que con el congelamiento de los mercados financieros y los problemas de solvencia de los bancos, los nuevos créditos son negociados con tasas de interés y primas de riesgo muy altas. Estos préstamos, como ustedes han señalado antes, son concedidos para rembolsar antiguas deudas. Al exigir retribuciones más altas para los nuevos créditos, los bancos y mercados financieros hacen más difícil el refinanciamiento de la deuda.

El segundo ingrediente es la crisis económica mundial, con la caída de la actividad económica que tiene como consecuencia una reducción en los ingresos por exportaciones de los países en desarrollo. Esta disminución es producto, a su vez, de los menores volúmenes y menores precios de las exportaciones de los países en desarrollo a los mercados internacionales. A partir de Junio de 2008 comenzó un descenso en los precios de las materias primas y los productos agrícolas. Es verdad que hubo un repunte en el primer semestre de este año, pero aun así, los precios siguen estando alrededor de un 50% por debajo de los máximos alcanzados antes del verano del 2008.

Hasta el momento la tormenta económica ha sido sorteada con las importantes reservas acumuladas entre 2004 y 2008, producto de los altos precios de las materias primas exportadas por los países en desarrollo durante ese lapso de tiempo. De esta forma, los países del sur han utilizado parte de sus reservas para refinanciar su deuda, lo que a su vez ha provocado la caída de estas reservas a un ritmo bastante rápido.

Así, en el caso de estallar una nueva crisis de la deuda, este círculo vicioso de refinanciamiento de la deuda a través de nuevos préstamos se volverá insostenible. Se producirán inevitablemente defaults, suspensiones de pagos, etc. No sabemos cuándo ocurrirán, pero es probable que en los próximos años veamos nuevos escenarios de este tipo.

Finalmente hay que tener en cuenta la explosión de la deuda pública en los países del Norte como resultado de los paquetes de rescate del sistema financiero, que han representado un costo enorme para los tesoros públicos de esas naciones.

Este incremento de la deuda pública de los países del Norte va a dar un nuevo impulso a la ofensiva neoliberal en favor de más privatizaciones con el fin de disponer de liquidez para rembolsar la deuda pública y, también, en contra del gasto social y del Estado de Bienestar en los países donde se logró protegerlo de manera significativa. Me refiero, por ejemplo, a países como Francia, Alemania, Bélgica.

Es realmente impresionante el hecho de que, a pesar del descalabro de la ideología y de los planes neoliberales, por falta de alternativas tenemos más de lo mismo a nivel de políticas de la mayoría de los gobiernos del Norte. Es decir, un aumento de la orientación neoliberal.

Resalto el tema porque, a lo largo de la presente crisis, este fenómeno ha sido tan fuerte que varios comentaristas han imaginado un retorno hacia políticas neokeynesianas por parte de los gobiernos, mientras que lo que ha ocurrido en la práctica contradice este pronóstico.

Tanto en los países del Sur, como en los del Norte, los empleos e ingresos de los sectores populares serán sometidos a mayores presiones a nombre del pago de la deuda pública. Esto da más argumentos a los que luchamos en este terreno, para buscar unificar las resistencias de los oprimidos del Norte con los pueblos del Sur.

Considero que en las próximas ediciones del Foro Social Mundial, de los Foros Continentales, el tema de la deuda pública será sumamente relevante para los movimientos populares a nivel global. Esto nos da más responsabilidad como Comité para la Anulación de la Deuda para brindar propuestas de alternativas comunes tanto en el Norte como en el Sur.

Notas:

(1) El cuestionario fue elaborado por José Bodes Gómez.

(2) Para dar una visión completa, hace falta añadir que de manera injustificada el gobierno de Néstor Kirchner puso fin a la suspensión de pago en marzo 2005 concluyendo un acuerdo de canje con los tenedores de bonos de la deuda comercial. Kirchner trocó mas del 70% de los antiguos bonos contra nuevos con un descuento de alrededor del 50% garantizando una tasa de interés muy alta. Consecuencia: el servicio de la deuda pública argentina volvió a aumentar de manera totalmente exagerada. Recientemente, el gobierno de Cristina Fernández

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