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Cimiento económico
Editorial de Cambio
[28.01.2010]- Actualización
1:30 pm de Cuba
La
evaluación de los indicadores económicos que realizó
Evo Morales Ayma durante la ceremonia del pasado 22
de enero en la que asumió la Presidencia del Estado
Plurinacional de Bolivia demostró que durante 2009
el país coronó el mejor desempeño económico en
Sudamérica, pese a una crisis financiera
internacional cuyos efectos golpearon en diverso
grado a todas las economías del mundo.
Por
eso es destacable el apoyo a la continuidad de la
política macroeconómica por parte del Primer
Mandatario, quien ratificó como ministro de Economía
y Finanzas Públicas a Luis Alberto Arce Catacora y
al equipo de profesionales que, bajo su liderazgo,
tiene en sus manos el manejo del modelo económico,
productivo, social y comunitario del nuevo Estado
Plurinacional de Bolivia.
No
obstante, si bien la ratificación de Arce Catacora
es una señal inequívoca para la población, los
inversionistas privados y los agentes económicos
–porque representa la continuidad de la política
económica con estímulo fiscal para alentar el
consumo y la estabilidad de precios mediante medidas
de intervención del Estado en los mercados–, el
desafío mayor para los siguientes años constituirá
la diversificación productiva, para que Bolivia no
siga dependiendo de los excedentes que generan los
hidrocarburos y la industria minera.
El
propio ministro Arce, en una entrevista reciente con
Cambio, identificó como una de las debilidades de la
economía boliviana el no haber avanzado mucho en la
diversificación productiva durante el primer
gobierno del presidente Morales (2006-2010), y
señaló que la tarea central de la nueva gestión
gubernamental será encarar esta asignatura
pendiente.
En
este sentido, uno de los desafíos fundamentales de
la administración del Estado Plurinacional será la
consolidación del vigente modelo económico,
productivo, social y comunitario en la ejecución del
programa de gobierno 2010-2015, además de la
industrialización de los recursos naturales, como
los hidrocarburos, el hierro del Mutún, el litio del
salar de Uyuni y del cobre del yacimiento de
Corocoro, entre otros emprendimientos industriales,
energía, infraestructura productiva y caminera, y
consolidación y ampliación de las políticas sociales
en beneficio de los sectores más vulnerables de la
población.
Sin
embargo, a diferencia del 22 de enero de 2006,
cuando Evo Morales asumió por primera vez el mando
de un país sumido en un crónico déficit fiscal,
falta de empleo y reservas internacionales de apenas
1.714 millones de dólares –entre otros indicadores
negativos–, la nueva gestión de gobierno que se
inició este viernes cuenta con sólidas bases
económicas que vislumbran un futuro favorable. Por
eso, como señalara el vicepresidente Álvaro García
Linera, a Bolivia le espera una década de oro para
cimentar el nuevo Estado.
Esos
cimientos que dan certidumbre a la población en su
conjunto se traducen, según el último informe del
Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, en que
Bolivia logró un superávit fiscal sostenido de 4,5%
en 2006, 1,7% en 2007, 3,2% en 2008 y 0,1% en 2009.
Es decir, por primera vez en más de 50 años un
gobierno coronó excedentes en el haber después de
cubrir todas sus obligaciones, o sea, los ingresos
fueron más que los gastos.
En los
últimos cuatro años también se registró un
crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4,8%
durante 2006, 4,56% en 2007, 6,15% en 2008 (todo un
récord) y 3,7% estimado en 2009, a pesar del
contexto de la crisis financiera internacional. En
tanto que el PIB per cápita (por persona) subió de
1.010 dólares registrado en 2005 a 1.651 dólares en
2008, y no obstante de algunos brotes especulativos
que la oposición empresarial puso en vigencia entre
2007 y 2008; durante 2009 la inflación apenas
alcanzó a 0,26%.
Otro
indicador favorable es que el tipo de cambio se
mantuvo estable en 7,07 bolivianos por cada dólar
estadounidense, lo que generó certidumbre en la
población y se acumularon cifras históricas en las
Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco
Central de Bolivia (BCB), las que en 2005 apenas
alcanzaban a 1.714 millones de dólares; durante 2009
llegaron a 8.580 millones de dólares.
En ese
sentido, la reducción de la deuda externa boliviana
fue otro hito, ya que de 4.942 millones de dólares
en 2005, bajó a 2.585 millones de dólares en 2009.
Además, la bolivianización frente al dólar generó
confianza de la gente en la política desplegada por
el Gobierno. Por ello, los depósitos en moneda
extranjera en el sistema bancario bajaron del 84% en
2005 a 53% en diciembre de 2009. Hoy la gente confía
en el boliviano, ahorra y realiza sus transacciones
en una moneda nacional valorizada.
En el
ámbito tributario, de unas recaudaciones que en 2005
llegaban a 15.881 millones de bolivianos (2.246
millones de dólares), en 2009 ascendieron a 30.571
millones de bolivianos (4.324 millones de dólares),
y la buena gestión económica se tradujo en la
redistribución de los ingresos a través del pago de
los bonos que benefician a los sectores más
vulnerables.
En este contexto nace
el Estado Plurinacional y asume los desafíos de
implementar la nueva Constitución, consolidar el
modelo económico, mantener la estabilidad
macroeconómica, el crecimiento económico sostenido,
la redistribución del ingreso con la aplicación de
políticas sociales, apuntalar la industrialización
de nuestros recursos naturales y crear
infraestructura, pero fundamentalmente consolidar la
diversificación productiva para crear más empleos.
El cimiento está ahí, el reto es materializar las
esperanzas del pueblo. |