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LA ECONOMÍA MUNDIAL DEL 2010
El 2010: agudización de la cronicidad del capitalismo

Por Marcelo Saavedra-Vargas (*)

[29.01.2010]- Actualización 7:30 pm de Cuba

En este nuevo milenio, los pueblos indígenas del Abya-Yala continúan su emergencia (de emergencia) con fortaleza y demostrando una comprensión cabal y ancestral de los desafíos que, como Humanidad, nos toca resolver.

Somos testigos no solamente del colapso del sistema capitalista, que engendra desequilibrios importantes en todas las esferas de la vida humana y de nuestro planeta Tierra (Pacha Mama, para los pueblos del Sur y la Isla de la Tortuga, para los indígenas del Norte), sino también de la visión profunda de sostenibilidad de los pueblos indígenas, a nivel planetario (como bien lo demuestra la fallida Conferencia de Copenhague, en días pasados).  

La percepción moderna y occidental demuestra sus grandes impasses y no puede presentar, ante la Humanidad, una salida creíble o factible de este gran imbrogglio, pues sus soluciones vienen filtradas por el espejismo del 'avance científico' o  del 'desarrollo tecnológico' que, en realidad, son fuente de las crisis actuales, antes que postulados que permitan la resolución de las graves crisis que marcan nuestra era.  

Como pueblos indígenas, casi de forma generalizada, criticamos la verticalidad del mundo capitalista y la falsa creencia que la especie humana es el cenit de la creación. Las teorías occidentales (accidentales) mantienen elementos arbitrarios y ficticios que no pueden aprehender la dimensión de las crisis y menos indicarnos caminos por los cuales definir soluciones.  

Por ejemplo, la falsa creencia que la prevalencia de precios, como medida y método de intercambio, se basa en supuestos de la teoría clásica liberal que pretende que estos (los precios) reflejen un mundo de escasez y midan los retornos a los factores de producción: la mano de obra, la tierra, el capital (y la capacidad de empresariado). Los pueblos indígenas consideramos que esta taxonomía está absolutamente

fallida pues no indica los valores que nosotros asignamos a los productos, procesos y sistemas: valores rituales y valores simbólicos, pero sobre todo, valores espirituales y valores inmanentes.  

La ciencia económica también equivoca el análisis cuando solamente toma en cuenta los valores cuantificables y se ajusta a una visión del fenómeno social-productivo y desdeña, con actitud colonial, la visión de mundo de los pueblos originarios del continente y del planeta entero.  

Como pueblos indígenas, los más negativamente afectados por la insurgencia del sistema capitalista, especialmente durante la globalización, consideramos que el sistema colonial impuesto a nuestras naciones se realiza desde una visión modernista, desarrollista, "civilizatoria", y occidental. Estos son los fallos iniciales desde el primer momento del "contacto".  

La tiranía de los derechos  

Mencionamos solamente las ficciones más importantes que se impusieron a nuestras naciones y sus órdenes sociales, desde la llegada del invasor europeo. La noción de derechos, por ejemplo, se impone a rajatabla y se traduce en la noción de propiedad, tan extraña y foránea a los pueblos indígenas, como los dioses a los que nos obligaron adorar. 

Si se hace un recorrido lingüístico por territorios indígenas, se podrá comprobar que las culturas indígenas no contienen la noción/palabra para 'derechos'. De hecho, en el libro "The Tyranny of Rights", escrito por Brewster Kneen en el 2009, se realiza una investigación colateral para descubrir que en ninguna nación autóctona existe una contraparte a la noción de 'derechos'. En contraste, sí se encuentran nociones tales como Responsabilidades, Integridades, y/o Dignidades, que pueblan el imaginario indígena, en forma de mitos, leyendas, ritos y profecías e incorporados a formas de gobierno indígenas (como las Confederaciones en América del Norte), el gran estado inca, la majestuosa civilización maya y azteca, y, en general, en las cosmogonías indígenas.  

El modelo impuesto sigue vigente y con seguridad predecimos que el nuevo año 2010 no resultará en resoluciones a la(s) crisis, pues sus causas permanecen intactas y las formas de entenderlas también continúan abstraídas de las relaciones fundamentales que mantenemos con nuestra Madre Tierra.  

La crisis  

La 'crisis' es en realidad un conjunto de impasses que se interrelacionan, se inter-amplifican y se distribuyen a nivel planetario. Podemos citar, la crisis financiera, el impasse de la sobreproducción, el sobre-consumo y la sobre-polución [que se basa en otro arrogante supuesto que considera a nuestra Madre Tierra como infinita en su capacidad de proveer "recursos naturales" e infinita en su capacidad de absorber desechos (industriales) de los centros capitalistas], la crisis energética, la dramática y profunda crisis medioambiental (en todas sus esferas), la crisis de la biodiversidad, y un largo etc.  

Ante todo los pueblos indígenas denunciamos con gran indignación la crisis de valores que subsumen la crisis actual del sistema capitalista y del modelo de comprensión occidental. Esta profundísima crisis particular convierte a la especie humana no solamente en la mayor amenaza al equilibrio que nuestra Pacha Mama se empeña en mantener, sino en un inminente peligro para nuestra propia especie que, luego de 200 años de total anomalía, podría desaparecer de la faz de la tierra, para dar paso al auge de la vida en todo el planeta. La edad geológica del antropoceno (nombrada tras nuestro impacto devastador sobre los seres y sistemas vivos del planeta) no es un honor sino una constatación triste y fehaciente de nuestro negativo impacto en el equilibrio planetario.  

La llegada del Accidente al Abya-Yala  

La llegada del Occidente a nuestras tierras y territorios es una suerte de Accidente que tiene como consecuencia el cercenamiento de nuestros vínculos sagrados y ancestrales con nuestra Madre Tierra (Pacha Mama) y la imposición de un modelo económico, político y societal que pretende cortar de raíz las relaciones sagradas y duraderas de nuestra Tierra en Fruición (Abya-Yala).  

No debemos olvidar que el 90% de los recursos a nivel mundial son usufructuados por el 15% más rico de la humanidad, ensuciando por varias generaciones el único soporte que tendremos: nuestra Madre Tierra. La huella ecológica de los países centrales al capitalismo comparada con la de los pueblos "en vías de desarrollo" lo dice todo.

Sólo para graficar, EEUU tiene una huella ecológica de 12.22 hectáreas por persona, mientras que Bolivia tiene 1.29 y Cuba 2.1. Esto es una razón de casi 10 veces en relación a una boliviana tipo o casi 6 veces que un cubano. Este injusto sistema se ha puesto en pie por varias centurias y exacerbado a partir de la firma del Consenso de Washington, firmado en la década de los 90 y recientemente reforzado por la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en

Copenhague (COP15). En este, los países con mayor responsabilidad por el desastre climático (y crisis generalizada) produjeron un documento ilegitimo y que resultó en una conferencia fallida para la gran familia humana. Sin embargo, en esta misma Conferencia, los pueblos indígenas mostraron con gran claridad su propuesta frente al colapso

del capitalismo, sintetizadas por las alocuciones del presidente indígena Evo Morales de Bolivia, defendiendo los derechos de la Madre Tierra. Evo también recordó que Fidel Castro había pedido en la década de los 80 y 90 la sustitución del pago de la deuda externa por la deuda ecológica que tienen los países más desarrollados con la Humanidad entera.

Los pueblos indígenas marcan rumbo en COP15  

La fracasada Conferencia COP 15, acerca del cambio climático en Copenhague, nos muestra con vehemencia la forma en que los poderes imperiales, las metrópolis capitalistas, han administrado y pretenden seguir administrando el planeta. Con relación al acuerdo que alcanzaron los plutocracias/aristocracias mundiales, el modelo básico de generación y acentuamiento de las crisis queda entero y oxigenado. De hecho, se pretende aprovechar la crisis para que los mercados se encarguen de volverla lucrativa (para los más ricos). Esto redundará en una acentuación de la crisis no solamente durante el 2010 sino también en los años venideros.  

Solo la histórica marcha de los pueblos podrá restaurar los equilibrios perdidos y olvidados, desmantelar el modelo colonial y postular nuevos (pero ancestrales) principios que nos permitan tener nuestro lugar adecuado en el orden de los sistemas vivos en el planeta y el universo. Con humildad y sin miedo, los pueblos indígenas del Abya-Yala vamos recorriendo el camino que nuestras profecías nos anuncian e indican. Nuestros postulados se realizan tomando en cuenta nuestras generaciones futuras hasta la séptima piel, en consonancia con el respeto a nuestra Pacha Mama, en honor a nuestros ancestros y con un profundo respeto y veneración ante lo sagrado de la vida.  

(*) Profesor del Programa de Estudios Aborígenes de la Universidad de Ottawa. Canadá.

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