|
FAO y transgénicos: apuesta equivocada
Por Silvia Ribeiro
[08.03.2010]- Actualización 10:00 pm de Cuba
Es
grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar
los transgénicos como solución al hambre y la crisis
climática en el tercer mundo, cuya expresión más
reciente es la conferencia Biotecnologías agrícolas
en los países en desarrollo (Guadalajara, México, 14
de marzo). Frente a las críticas que van en aumento,
los funcionarios de FAO (Organización de Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura)
declararon que la biotecnología es más que
transgénicos y ellos sólo plantean opciones. Pero
los documentos que coordinó la FAO para la
conferencia no recogen cuestiones fundamentales
sobre biotecnología, como el dominio de las empresas
trasnacionales sobre todo el sector. Ignoran también
los resultados a la vista del uso de biotecnología
agrícola: la contaminación transgénica de las
variedades campesinas, el aumento del uso de
agrotóxicos de esos cultivos (que empeora el cambio
climático) y otros impactos sobre el ambiente y la
salud de los consumidores.
Si FAO
hubiera querido realizar un proceso de discusión
sobre opciones, no podría haber organizado una
conferencia sesgada, sin la participación de los
actores fundamentales, y desechando las posiciones
críticas. Ahora, lo que hace la FAO es condonar la
apropiación de las semillas y la cadena alimentaria
del planeta que crece por parte de unas pocas
trasnacionales de transgénicos, lo cual agravará el
hambre y el caos climático.
La
conferencia partió de un proceso errado desde el
inicio: no estaban –y siguen sin estar– los
campesinos y agricultores familiares y sus
organizaciones, que son nada menos que los que
producen la alimentación de la mayoría del planeta y
son la clave más importante para enfrentar la crisis
climática y alimentaria. Este rol fundamental de las
campesinas, pastores, pescadores artesanales y otros
pequeños productores ha sido confirmado con nuevos
datos en varios reportes recientes. (Por ej. ¿Quien
nos alimentará? Preguntas ante la crisis climática y
alimentaria, del Grupo ETC
www.etcgroup.org/es/node/4952)
Pero
la FAO no se preocupó por esta notable falta, sino
que consideró que invitando a una decena de
individuos de organizaciones no gubernamentales
internacionales cumplía con la formalidad
participativa. La mayoría de esos invitados
seleccionados por FAO son de organizaciones de las
trasnacionales de la industria de los transgénicos
(como Croplife y Biotechnology Industry Organization,
BIO) u organizaciones de grandes agricultores
industriales y ONG e instituciones que son
favorables o turbiamente ambiguas a los transgénicos.
Como excepción, Pat Mooney, director del Grupo ETC,
aceptó integrar el comité de pilotaje de esta
conferencia, luego de mucha insistencia de parte del
secretariado de la FAO que aseguró sería un proceso
justo y neutral.
El 23
de febrero 2010, Pat Mooney, Premio Nobel
Alternativo y uno de los más profundos conocedores
del trabajo de la FAO desde hace 40 años, renunció
públicamente a este comité, luego de constatar que
en todo el proceso, la FAO nunca tomó en cuenta
ninguna de sus observaciones y recomendaciones, pero
sí usó su nombre para justificar ante organizaciones
mexicanas que no les permitirían participar en la
conferencia, pero que Mooney representaba sus
preocupaciones.
Entre
muchas otras ausencias graves en los documentos, una
de las más ofensivas es el hecho de que aunque la
conferencia se realiza en México, centro de origen
del maíz, la FAO no se ha dignado incluir en el
reporte ni pedir cuentas al gobierno mexicano sobre
la contaminación transgénica de variedades nativas.
Ni sobre la ya ocurrida ni la que ahora promete el
gobierno con la aprobación de 24 siembras
experimentales de maíz transgénico a favor de las
trasnacionales Monsanto, DuPont-Pioneer y Dow.
Uno de
los principales organizadores de la conferencia,
Shivaji Pandey, por décadas funcionario del Centro
Internacional del Investigación Agrícola sobre Maíz
y Trigo (CIMMYT) ubicado en Texcoco, México y
actualmente presidente del Grupo de Trabajo sobre
Biotecnología de la FAO, contestó con una breve y
aséptica nota a las preocupaciones que dirigieron a
la FAO más de mil 500 organizaciones de 70 países
demandando que la FAO debía llamar la atención del
gobierno mexicano ante la escalada de contaminación
y restablecer la moratoria, por ser centro de origen
del maíz. Pandey contestó con su mantra de que la
biotecnología incluye muchas tecnologías, que tienen
mucho potencial y los transgénicos sí, algunos
riesgos, pero que en definitiva era un problema
nacional. ¿Cómo puede un funcionario de la FAO
considerar el centro de origen del maíz del mundo
–siendo además uno de los cuatro principales
cereales bases de la alimentación de toda la
humanidad– un problema nacional?
No hay
en los documentos para la conferencia ninguna
mención a la gravísima contaminación transgénica en
centros de origen y diversidad como México. Sin
embargo, los mismos funcionarios de Cibiogem que en
México aprobaron en forma irresponsable condonar la
contaminación trasgénica pasada y aumentarla para
permitir el lucro de las trasnacionales, serán
ponentes en la conferencia de la FAO ¡en el tema de
bioseguridad! Seguramente no mostrarán las críticas
que han recibido de más de 700 científicos contra la
aprobación de siembras de maíz transgénico (www.uccsnet.org).
Mientras tanto, afuera, en calles, plazas y centros
de Guadalajara y otras partes del mundo, habrá una
gran variedad de actividades de la sociedad civil y
organizaciones campesinas para denunciar estas
falacias y defender, realmente, las alternativas
campesinas que necesitamos para enfrentar las
crisis. Definitivamente, no incluyen transgénicos.
-
Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC |