Según el científico
social británico David Harvey
Por
Fernando Arellano Ortiz-Cronicon.net
[04.11.2010]- Actualización
9:10 am de Cuba
David
Harvey, uno de los más connotados intelectuales de
la izquierda anglosajona, y un geógrafo y urbanista
de prestigio mundial fue el conferencista central
del IV Encuentro Internacional de Economía Política
y Derechos Humanos, organizado por la Universidad
Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires.
Su
visión crítica de la crisis capitalista desde su
óptica europea y norteamericana da luces respecto
del límite al que ha llegado el mundo por culpa de
un sistema codicioso y depredador que no tiene
límites.
Harvey es conocido además por sus formulaciones en
torno al Derecho a la Ciudad y a la Acumulación por
desposesión. En la capital argentina se detuvo para
explicar ésta última.
Autor de varios trabajos ya clásicos sobre urbanismo
y la dinámica espacial del capitalismo, cuenta
también con trabajos de investigación que
constituyen contribuciones importantes a la teoría
económica. Ha escrito una obra de referencia en el
campo de la crítica cultural: La condición de la
postmodernidad. Nació en 1935 en el Reino Unido. Se
doctoró en la Universidad de Canbridge en geografía
histórica, actualmente es profesor en la City
University de Nueva York y catedrático visitante de
London School of Economics.
El
Observatorio Sociopolítico Latinoamericano
www.cronicon.net recogió sus planteamientos en la
siguiente síntesis:
Acumulación por desposesión
Mi
visión del neoliberalismo es la apropiación de un
conjunto de ideas de Friedrich Hayek y Milton
Friedman, según las cuales la libertad está
garantizada con propiedad privada más fuerte,
mercado libre y reducción del Estado. Esta retórica
no es sino un mecanismo para la reestructuración y
consolidación del poder de clase y, en este sentido,
el proyecto neoliberal ha sido todo un éxito. Es una
idea que reproducen los medios de comunicación, pero
lo cierto es que lo aparente es muy distinto a la
realidad.
El
ajuste estructural fue condición del FMI para salvar
la crisis de México en 1994, que en últimas es una
intervención gubernamental porque los banqueros
hicieron lo que se les vino en gana pero luego el
rescate corrió por cuenta del Estado y, por ende, de
los ciudadanos. Por eso las finanzas del Estado se
disminuyen y que los ciudadanos se frieguen, como ha
sucedido en Grecia, España y el estado
norteamericano de California. Como resultado de la
crisis fiscal viene la austeridad en perjuicio de
los derechos básicos de la sociedad. Es decir, se ha
protegido a los bancos y se ha destruido al pueblo.
Infortunadamente en algunos países del mundo el
neoliberalismo que es un proyecto de acumulación y
dominación, se ha profundizado y ha ganado fuerza.
Sin embargo, el capital ha tenido dificultades para
lograr rentabilidad por lo que ha acudido a la
economía ficcional, a la especulación, además se
enfrenta a serias limitaciones medioambientales, de
mercado y de rentabilidad. No se puede olvidar que
el surgimiento de la clase capitalista no dependió
originalmente de su capacidad de generar excedente.
Descansaba en su habilidad para apropiarse de éste,
tratarlo como si fuera de su propiedad privada y
enviarlo a circular en busca de mayor excedente.
Mientras que el comercio, la banca y la usura
proveen oportunidad de obtener beneficios, el
capitalismo como un sistema social llega a depender
de la formación de un proletariado y en el empleo
del trabajo asalariado. No obstante, para el
neoliberalismo los trabajadores han constituido un
problema, pese que la crisis no fue causada por los
sindicalistas.
Es
que un mercado capitalista libre y desregulado solo
puede sobrevivir destruyendo las dos fuentes
principales del bienestar social: la tierra y el
trabajador.
Necesitamos comprender el modo en que la deuda
nacional y el sistema de crédito han sido, desde el
comienzo, vehículos fundamentales para la
acumulación primitiva, o para lo que yo llamo
acumulación por desposesión.
Hay
una cantidad agregada de acumulación a través de la
desposesión que debe ser mantenida si el sistema
capitalista pretende adquirir algún tipo de
estabilidad. El desarrollo geográfico a través de la
desposesión, en consecuencia, es un corolario de la
estabilidad capitalista.
Pero esto habla solamente sobre una parte de la
historia de la acumulación capitalista a través de
la desposesión. La otra mitad mira de manera más
cercana a la canibalización de bienes que va dentro
del sistema capitalista mismo como acciones (tales
como el capital financiero) que aprovechan
oportunidades para apropiarse de bienes ajenos
(tales como industriales o terratenientes) o como
los territorios o las configuraciones regionales de
capital: ciudades, regiones, estados, buscan
adquirir o destruir los bienes de sus rivales a
través de la competencia comercial y/o las maniobras
geopolíticas incluyendo intervenciones militares y
disrupciones.
Componentes de la acumulación por desposesión
Cuatro grandes módulos componen la acumulación por
desposesión en tanto patrón capitalista dominante en
la era neoliberal. El primero consiste en la
privatización y mercantilización de recursos vitales
en grados que las utopías negativas de la ciencia
ficción no habían previsto, como por ejemplo, la
comercialización del aire a través de la compra y
venta de cuotas de emisión de gases, transformando
en negocio la degradación medioambiental, o la
privatización del ciclo vegetal por parte de
transnacionales como Monsanto que por medio del
patentamiento de semillas modificadas con el tiempo
resultan irremplazables dada la modificación del
hábitat.
El
segundo módulo es la financiarización iniciada en
los años setenta y ampliada en los noventa, pero que
recién en 2008 dio lugar a una nueva crisis
capitalista con graves consecuencia sociales.
Las
turbulencias y derrumbes económicos gira el tercer
módulo: la gestión y manipulación de la crisis, que
en 2005 fue una trampa para transferir activos de la
periferia hacia el centro del capitalismo. En la
medida en que los activos valiosos pierden su valor
en las crisis, son adquiridos por migajas a través
de ellas. Se calcula el equivalente a 50 planes
Marshall lo que ha sido transferido de la periferia
a los acreedores del centro.
Las
redistribuciones estatales es el cuarto módulo y
tiene que ver con otras prácticas de desposesión
fuera las mencionadas privatizaciones, mediante las
cuales los Estados nacionales suelen ser agentes
indispensables de la restauración plutocrática más
contundente de la historia del capitalismo. Estas
otras formas incluyen algunas paradojas
particularmente visibles en Chile e Irak, donde la
ola privatizadora a través de la cual se concretó la
desposesión, abarcó casi todas las áreas, salvo el
recurso madre (cobre y petróleo respectivamente) que
siguió en manos de los Estado dadas las necesidades
de fortalecer sus funciones de gendarme.
Cualquier teoría del desarrollo geográfico desigual
dentro del capitalismo debe incorporar la
acumulación y la devaluación a través de la
desposesión como fuerza fundamental si quiere tener
validez general.
China, un gran sistema de producción
Si
bien el modelo económico de China que le está
permitiendo crecer a un 10% anual no puede ser
permanente, esta nación constituye un gran sistema
de producción. Hubo una huelga de los trabajadores
gracias a la cual lograron un 30% de aumento en sus
salarios lo que ha fortalecido el mercado interno.
A
los países que tienen vínculos comerciales con China
les está yendo muy bien, pero esta gran nación
asiática puede ser el nuevo epicentro de la crisis.
La gran pregunta es en dónde ser la próxima crisis.
Lo
que comenzó siendo una exploración a tientas de
nuevas ecuaciones sociales y productivas, adquirió
una dinámica de desarrollo fabulosamente acelerada a
partir de la neoliberalización del resto del mundo.
En un comienzo, el Partido Comunista chino había
abierto la puerta muy lentamente, a partir de las
"cuatro modernizaciones" de Deng Xiaoping en 1978, y
el experimento de Guandong que en 1987 volvió
exitoso el perfil exportador por el lado de las
ventajas comparativas. Pero luego, un desarrollo con
dinámica autosostenida en China, cebado por el giro
neoliberal del capitalismo avanzado, comenzó a
disputar la tutela del proceso a la posibilidad de
comando que se esmeraba por conservar el Partido.
Este despegue económico con proyección en la
económica global no puede explicarse con
independencia de la liberalización de flujos
capitalistas a partir de la década de 1990,
provenientes del centro capitalista en busca de
mercados, mano de obra barata y recursos naturales.
Tres factores que, disponibles en proporciones
chinas y coordinados por el Partido Comunista más
fuerte que haya existido jamás, transformaron al
país en el "centro de producción deslocalizada a
gran escala" más grande del mundo.
Las
contradicciones dinámicas en China son diversas y
conciernen a distintas esferas de la realidad
social. La capacidad de exportar parte de esas
contradicciones al resto del mundo al modo del
imperialismo social, parecen lejanas por el momento,
más por el tamaño de la escala china que por falta
de disposición a hacer valer la pretensión de
fábrica global.
¡Hasta aquí hemos llegado!
Desde el punto de vista capitalista el mundo se está
suicidando, por esa razón hay que crear un proyecto
revolucionario alternativo al capitalismo que
permita mejorar las condiciones de la gente, para
afirmar que otro mundo es posible.
Que
podamos salir de esta crisis sistemática del
capitalismo por alguna otra vía depende, y por
mucho, de la relación de fuerzas entre las clases
sociales. Depende de hasta qué punto el conjunto de
la población diga: "¡hasta aquí hemos llegado; hay
que cambiar el sistema!"
No
basta, por lo tanto, denunciar la irracionalidad del
capitalismo. Es importante recordar lo que Marx y
Engels apuntaron en el Manifiesto Comunista con
respecto a los profundos cambios que el capitalismo
trajo consigo: una nueva relación con la naturaleza,
nuevas tecnologías, nuevas relaciones sociales, otro
sistema de producción, cambios profundos en la vida
cotidiana de las personas y nuevos arreglos
político-institucionales. Todos esos momentos
tuvieron un proceso de co-evolución. El movimiento
anticapitalista tiene que luchar en todas esas
dimensiones y no solamente en una de ellas como
muchos grupos hacen actualmente. El gran fracaso del
comunismo fue el no conseguir mantener en movimiento
todos esos procesos. Fundamentalmente, la vida
diaria tiene que cambiar, las relaciones sociales
tienen que cambiar.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso
del autor mediante una licencia de Creative Commons,
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