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REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL
Haití: el subdesarrollo y el genocidio
[27.11.2010]- Actualización 7:30 am de Cuba
Hace
solo unos meses, el 26 de julio de 2010, Lucius
Walker, líder de la organización norteamericana
Pastores por la Paz, en un encuentro con
intelectuales y artistas cubanos, me preguntó cuál
sería la solución para los problemas de Haití.
Sin
perder un segundo le respondí: "En el mundo actual
no tiene solución, Lucius; en el futuro del que
estoy hablando sí. Estados Unidos es un gran
productor de alimentos, puede abastecer a 2 000
millones de personas, tendría capacidad para
construir casas que resistan a los terremotos; el
problema es la forma en que se distribuyen los
recursos. Al territorio de Haití hay que restituirle
otra vez hasta los bosques; pero no tiene solución
en el orden actual del mundo."
Lucius
se refería a los problemas de ese país montañoso,
superpoblado, desprovisto de árboles, combustible
para cocinar, comunicaciones e industrias, con un
elevado analfabetismo, enfermedades como el VIH, y
ocupado por las tropas de Naciones Unidas.
"Cuando esas circunstancias cambien ―le añadí―
ustedes mismos, Lucius, podrán llevarle alimentos de
Estados Unidos a Haití."
El
noble y humanitario líder de Pastores por la Paz
falleció mes y medio después, el 7 de septiembre, a
la edad de 80 años, legando la semilla de su ejemplo
a muchos norteamericanos.
No
había aparecido todavía una tragedia adicional: la
epidemia del cólera, que el 25 de octubre reportó
más de 3 000 casos. A tan dura calamidad se suma que
el 5 de noviembre un huracán azotó su territorio,
causando inundaciones y el desbordamiento de los
ríos.
Este
conjunto de dramáticas circunstancias merece
dedicarle la debida atención.
El
cólera apareció por primera vez en la historia
moderna en 1817, año en que se produjo una de las
grandes pandemias que azotaron a la humanidad en el
siglo XIX, que causó gran mortalidad principalmente
en la India. En 1826 reincidió la epidemia,
invadiendo a Europa, incluyendo a Moscú, Berlín y
Londres, extendiéndose a nuestro hemisferio de 1832
a 1839.
En
1846 se desata una nueva epidemia más dañina
todavía, que golpeó a tres continentes: Asia,
África, y América. A lo largo del siglo, epidemias
que afectaban a esas tres regiones se fueron
repitiendo. Sin embargo, en el transcurso de más de
100 años, que comprende casi todo el siglo XX, los
países de América Latina y el Caribe se vieron
libres de esta enfermedad, hasta el 27 de enero de
1991, en que apareció en el puerto de Chancay, al
norte de Perú, que primero se extendió por las
costas del Pacífico y después por las del Atlántico,
a 16 países; 650 mil personas se enfermaron en un
período de 6 años.
Sin
duda alguna, la epidemia afecta mucho más a los
países pobres, en cuyas ciudades se aglomeran
barrios populosos que muchas veces carecen de agua
potable, y las albañales, que son portadoras del
vibrión colérico causante de la enfermedad, se
mezclan con aquellas.
En el
caso especial de Haití, el terremoto deshizo las
redes de una y otra donde estas existían, y millones
de personas viven en casas de campaña que muchas
veces carecen incluso de letrinas, y todo se mezcla.
La
epidemia que afectó nuestro hemisferio en 1991 fue
el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo
Ogawa, exactamente el mismo que penetró por Perú
aquel año.
Jon K.
Andrus, Director Adjunto de la Organización
Panamericana de la Salud, informó que la bacteria
presente en Haití era precisamente esa. De ello se
derivan una serie de circunstancias a tomar en
cuenta, que en el momento oportuno determinarán
importantes consideraciones.
Como
se conoce, nuestro país viene formando excelentes
médicos haitianos y prestando servicios de salud en
ese hermano país desde hace muchos años. Existían
problemas en ese campo muy serios y se avanzaba año
por año. Nadie podía imaginar, por no existir
antecedentes, que se produjera un terremoto que mató
a más de 250 mil personas y ocasionó incontables
heridos y lesionados. Frente a ese golpe inesperado,
nuestros médicos internacionalistas redoblaron sus
esfuerzos y se consagraron a su trabajo sin
descanso.
En
medio del duro desastre natural, hace apenas un mes
se desató la epidemia de cólera con gran fuerza; y
como ya expresamos, en tales circunstancias
desfavorables se presentó el huracán.
Ante
la gravedad de la situación, la Subsecretaria
General de las Naciones Unidas para Asuntos
Humanitarios, Valerie Amos, declaró ayer que se
necesitaban 350 médicos y 2 000 enfermeras más para
hacer frente a la enfermedad.
La
funcionaria llamó a extender la ayuda más allá de
Puerto Príncipe, y reveló que los suministros de
jabón y de agua limpia solo llegan al 10 por ciento
de las familias instaladas fuera de la capital, sin
señalar a cuántos llegaban en esa ciudad.
Diversos funcionarios de Naciones Unidas lamentaron
en los últimos días que la respuesta de la comunidad
internacional al pedido de ayuda hecho para
enfrentar la situación no llegaba al 10% de los 164
millones de dólares solicitados con urgencia.
"Amos
reclamó una reacción rápida y urgente para evitar la
muerte de más seres humanos a causa del cólera",
informó una agencia de noticias.
Otra
agencia comunicó hoy que la cifra de haitianos
muertos se eleva ya a "1 523 personas, 66 mil 593
han sido atendidas, y más de un millón de habitantes
siguen durmiendo en las plazas públicas".
Casi
el 40% de los enfermos han sido atendidos por los
integrantes de la Brigada Médica Cubana, que cuenta
con 965 médicos, enfermeros y técnicos que han
logrado reducir el número de muertes a menos de 1
por cada 100. Con ese nivel de atención el número de
bajas no alcanzaría la cifra de 700. Las personas
fallecidas, como norma, estaban extremadamente
debilitadas por desnutrición o causas similares. Los
niños detectados a tiempo, apenas fallecen.
Es de
suma importancia evitar que la epidemia se extienda
a otros países de América Latina y el Caribe, porque
en las actuales circunstancias causaría un daño
extraordinario a las naciones de este hemisferio.
Se
impone la necesidad de buscar soluciones eficientes
y rápidas a la lucha contra esa epidemia.
Hoy se
tomó la decisión por el Partido y el Gobierno de
reforzar la Brigada Médica Cubana en Haití con un
contingente de la Brigada "Henry Reeve", compuesto
por 300 médicos, enfermeras y técnicos de la salud,
que sumarían más de 1 200 colaboradores.
Raúl
estaba visitando otras regiones del país, e
informado en detalle de todo.
El
pueblo de Cuba, el Partido, y el Gobierno, una vez
más estarán a la altura de su gloriosa y heroica
historia.
Fidel
Castro Ruz
Noviembre 26 de 2010
9 y 58 p.m. |