|
Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz
Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl
Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y
de Ministros, en la clausura del Sexto Período
Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de
la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el
Palacio de Convenciones, el 18 de diciembre de 2010,
"Año 52 de la Revolución"
[19.12.2010]- Actualización 8:30
pm de Cuba
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
El
discurso en esta ocasión es ligeramente mayor que
los anteriores; pero esta, realmente, ha sido una
sesión de la Asamblea excepcional, por los temas
discutidos, las opiniones de ustedes y los
documentos aprobados.
Cuando
me dirigía para esta Asamblea, al ver en el
periódico la fecha, 18 de diciembre, inmediatamente
vino a mi mente un simple detalle histórico, hace
exactamente 54 años, no pensábamos vivir tanto
entonces, en las circunstancias en que nos
encontrábamos, el naciente Ejército Rebelde, las
actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias y la
Revolución en sí misma, que después del desastre y
el gran revés sufrido, en un lugar conocido como
Alegría de Pío, tres días después del desembarco, el
5 de diciembre de ese año, durante 13 días, en
pequeños grupos desandando, tratando de pasar los
dos cercos inmediatos que nos pusieron, por fin,
ayudados por los campesinos, me uní al pequeño grupo
que tenía Fidel.
El
encuentro fue ya por la noche. Después del abrazo
inicial me separó y la primera pregunta fue:
"¿Cuántos fusiles traes?" "Cinco", contesté; "Y dos
que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!"
(Aplausos.) Y parece, por lo visto, que tenía razón.
Es una
feliz coincidencia, y quise empezar las palabras
finales de esta actividad con tan grato recuerdo.
Compañeras y compañeros:
Llevamos varios días reunidos debatiendo asuntos
trascendentales para el futuro de la nación. En esta
oportunidad, además del habitual trabajo en
comisiones, los diputados han sesionado en plenaria,
con el propósito de analizar los detalles de la
situación económica actual, así como las propuestas
del presupuesto y el plan de la economía para el año
2011.
También los diputados han dedicado largas horas a
valorar a profundidad y esclarecer dudas e
inquietudes acerca del Proyecto de Lineamientos de
la Política Económica y Social del Partido y la
Revolución.
Nuestros medios de difusión han publicado con
amplitud el desarrollo de estos debates, para
facilitar la información de la población.
A
pesar de la incidencia en la economía nacional de
los efectos de la crisis mundial, el irregular
comportamiento de las lluvias durante 19 meses,
desde noviembre de 2008 hasta junio del actual año,
y sin excluir errores propios, puedo afirmar que el
plan del 2010 ha tenido un desempeño aceptable para
los tiempos que vivimos. Se alcanzará la meta de
crecimiento de 2.1 por ciento del Producto Interno
Bruto, más conocido por sus siglas PIB; se elevaron
las exportaciones de mercancías y servicios, sin
concluir el año ya se alcanzó la cifra prevista de
visitantes extranjeros, aunque nuevamente se
incumplirán los ingresos, se consolida el equilibrio
financiero interno y, por vez primera en varios
años, comienza a apreciarse una dinámica favorable,
todavía limitada, en la productividad del trabajo en
comparación con el salario medio.
Continúan disminuyendo las retenciones de
transferencias al exterior, o lo que es lo mismo,
las limitaciones que nos vimos obligados a imponer a
finales del año 2008 en los pagos desde los bancos
cubanos a los suministradores extranjeros, las
cuales serán suprimidas totalmente el próximo año y,
al propio tiempo, se han logrado significativos
avances en la renegociación de la deuda con nuestros
principales acreedores.
Nuevamente deseo agradecer la confianza y
comprensión de nuestros socios comerciales y
financieros, a quienes ratifico el más firme
propósito de honrar puntualmente los compromisos
contraídos. El Gobierno ha impartido instrucciones
precisas de no asumir nuevas deudas sin la seguridad
de cumplimentar su pago en los plazos pactados.
Como
fue explicado por el Vicepresidente del Gobierno y
Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo
Jorge, el plan del próximo año prevé un crecimiento
del PIB del 3.1%, que deberá alcanzarse en medio de
un escenario no menos complejo y tenso.
El año
2011 es el primero de los cinco incluidos en la
proyección a mediano plazo de nuestra economía,
período en el que, de manera gradual y progresiva,
se irán introduciendo cambios estructurales y de
conceptos en el modelo económico cubano.
Durante el próximo año proseguiremos de manera
decidida en la reducción de los gastos superfluos,
promoviendo el ahorro de todo tipo de recursos, el
cual, como hemos dicho en varias ocasiones,
constituye la fuente de ingresos más rápida y segura
a nuestra disposición en estos momentos.
Igualmente haremos, sin descuidar en lo más mínimo,
sino elevando la calidad de los programas sociales
en las esferas de la salud, la educación, la cultura
y el deporte, en las cuales se han identificado
enormes reservas de eficiencia en el uso más
racional de la infraestructura existente. También
incrementaremos las exportaciones de bienes y
servicios, al tiempo que continuaremos concentrando
las inversiones en aquellas actividades de más
rápida recuperación.
En
materia del plan y el presupuesto, hemos insistido
en que tiene que acabarse la historia repetida de
los incumplimientos y los sobregiros. El plan y el
presupuesto son sagrados, repito, desde ahora el
plan y el presupuesto son sagrados y se elaboran
para ser cumplidos, no para conformarnos con
justificaciones de cualquier tipo y hasta con
imprecisiones y mentiras, intencionadas o no, cuando
no se logran las metas trazadas.
A
veces algunos compañeros, sin un propósito
fraudulento, aportan informaciones inexactas de sus
subordinados sin haberlas comprobado y caen en la
mentira inconscientemente, pero esos datos falsos
nos pueden conducir a decisiones erradas con mayor o
menor repercusión en la nación. Quien así actúa,
también miente y sea quien sea, debe ser demovido
definitiva y no temporalmente del cargo que ocupa y,
después del análisis de los organismos
correspondientes, también separado de las filas del
Partido si milita en él.
La
mentira y sus nocivos efectos han acompañado a los
hombres desde que aprendimos a hablar en épocas
remotas, motivando la respuesta de la sociedad.
Recordemos que en los diez mandamientos bíblicos, el
número ocho dispone: "No darás falso testimonio ni
mentirás". Igualmente en los tres principios éticos
morales fundamentales de la civilización inca se
establecía: no mentir, no robar, no ser holgazán.
Voy a
repetir estos principios que aún usan los
descendientes de los incas en la actualidad: no
mentir, no robar y no ser holgazán o no ser vago.
Están bien esos tres principios, ¿eh? Vamos a tratar
de tenerlos presentes.
Hay
que luchar para desterrar definitivamente la mentira
y el engaño de la conducta de los cuadros, de
cualquier nivel. No por gusto el compañero Fidel en
su brillante definición del concepto Revolución,
entre otros criterios, señaló: "No mentir jamás ni
violar principios éticos". Conceptos que aparecen
reflejados en la primera página de los Lineamientos
que hemos estado discutiendo, en el folleto que se
imprimió.
Tras
la publicación el pasado 9 de noviembre del Proyecto
de Lineamientos de la Política Económica y Social,
el tren del VI Congreso del Partido está en marcha,
ya que el verdadero congreso será la discusión
abierta —como ya se está efectuando— y franca con
los militantes y todo el pueblo de sus enunciados,
lo que en un genuino ejercicio democrático,
permitirá enriquecerlos, al tiempo que, sin excluir
opiniones divergentes, logremos la conformación de
un consenso nacional acerca de la necesidad y la
urgencia de introducir cambios estratégicos en el
funcionamiento de la economía, con el propósito de
hacer sustentable e irreversible el Socialismo en
Cuba.
No hay
que temerle a las discrepancias de criterios y esta
orientación, que no es nueva, no debe interpretarse
como circunscrita al debate sobre los Lineamientos;
las diferencias de opiniones, expresadas
preferiblemente en lugar, tiempo y forma, o sea, en
el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma
correcta, siempre serán más deseables a la falsa
unanimidad basada en la simulación y el oportunismo.
Es por demás un derecho del que no se debe privar a
nadie.
Mientras más ideas seamos capaces de provocar en el
análisis de un problema, más cerca estaremos de su
solución apropiada.
La
Comisión de Política Económica del Partido y los 11
grupos que la conformaron, trabajaron durante largos
meses en la elaboración de los citados Lineamientos,
que como se ha explicado, constituirán el tema
central del Congreso, partiendo de la convicción de
que la situación económica es la principal tarea del
Partido y del Gobierno y la asignatura básica de los
cuadros a todos los niveles.
Durante los últimos años habíamos insistido en que
no podíamos dejarnos llevar por improvisaciones y
apresuramientos en esta esfera, teniendo en cuenta
la magnitud, complejidad y las interrelaciones de
las decisiones a adoptar. Es por ello que pienso que
hicimos bien en aplazar el Congreso del Partido,
aunque hemos debido resistir, precisamente, los
reclamos honestos y también los mal intencionados
dentro y fuera de Cuba para que apuráramos la
adopción de múltiples medidas. Nuestros adversarios
en el exterior, como era de esperar, han impugnado
cada paso que dimos, primero los descalificaban como
cosméticos e insuficientes, ahora tratan de
confundir a la opinión pública presagiando el seguro
fracaso y concentran sus campañas en la exaltación
del supuesto desencanto y escepticismo con que dicen
nuestro pueblo ha acogido este proyecto.
A
veces da la impresión de que sus deseos más íntimos
les impiden apreciar la realidad. Haciendo evidentes
sus verdaderas pretensiones, nos exigen sin tapujos
desmontar el régimen económico y social que
conquistamos, como si esta Revolución estuviera
dispuesta a someterse a la más humillante rendición
o lo que es igual, regir su destino por
condicionamientos degradantes.
A lo
largo de 500 años, desde Hatuey hasta Fidel, es
mucha la sangre derramada por nuestro pueblo para
aceptar ahora el desmantelamiento de lo logrado al
precio de tanto sacrificio (Aplausos).
A
quienes abriguen esas infundadas ilusiones, vale
recordarles, otra vez, lo expresado en este
Parlamento el 1ro de agosto de 2009: cito: "A mí no
me eligieron Presidente para restaurar el
capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución.
Fui elegido para defender, mantener y continuar
perfeccionando el Socialismo, no para destruirlo",
(Aplausos) fin de la cita.
Hoy
añado que las medidas que estamos aplicando y todas
las modificaciones que resulte necesario introducir
en la actualización del modelo económico, están
dirigidas a preservar el Socialismo, fortalecerlo y
hacerlo verdaderamente irrevocable, como quedó
incorporado en la Constitución de la República a
solicitud de la inmensa mayoría de nuestra población
en el año 2002.
Es
preciso poner sobre la mesa toda la información y
los argumentos que fundamentan cada decisión y de
paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos
habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo.
Siempre un Estado tendrá que mantener en lógico
secreto algunos asuntos, eso es algo que nadie
discute, pero no las cuestiones que definen el curso
político y económico de la nación. Es vital
explicar, fundamentar y convencer al pueblo de la
justeza, necesidad y urgencia de una medida, por
dura que parezca.
El
Partido y la Juventud Comunista, además de la
Central de Trabajadores de Cuba y sus sindicatos
junto al resto de las organizaciones de masas y
sociales, tienen la capacidad de movilizar el apoyo
y la confianza de la población mediante el debate
sin ataduras a dogmas y esquemas inviables, que
constituyen una barrera psicológica colosal, que es
imprescindible desmontar poco a poco y lo lograremos
entre todos (Aplausos).
Ese es
precisamente el contenido fundamental que reservamos
a la Conferencia Nacional del Partido a celebrarse
en el año 2011, después del Congreso, en fecha que
se fijará más adelante; en ella analizaremos, entre
otras cuestiones, las modificaciones a los métodos y
estilos de trabajo de la organización partidista, ya
que, a consecuencia de las deficiencias presentadas
en el desempeño de los órganos administrativos del
Gobierno, el Partido a lo largo de los años se tuvo
que involucrar en el ejercicio de funciones que no
le corresponden, lo cual limitó y comprometió su
condición de vanguardia organizada de la nación
cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y
del Estado, en consonancia con el artículo cinco de
la Constitución de la República.
El
Partido debe dirigir y controlar y no interferir en
las actividades del Gobierno, a ningún nivel, que es
a quien corresponde gobernar, cada uno con sus
propias normas y procedimientos, según sus misiones
en la sociedad.
Es
necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de
todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario
que comienza a delinearse. Se trata sencillamente de
transformar conceptos erróneos e insostenibles
acerca del Socialismo, muy enraizados en amplios
sectores de la población durante años, como
consecuencia del excesivo enfoque paternalista,
idealista e igualitarista que instituyó la
Revolución en aras de la justicia social.
Muchos
cubanos confundimos el Socialismo con las
gratuidades y subsidios, la igualdad con el
igualitarismo, no pocos identificamos la libreta de
abastecimientos como un logro social que nunca
debiera suprimirse.
Al
respecto, estoy convencido de que varios de los
problemas que hoy afrontamos tienen su origen en
esta medida de distribución, que si bien estuvo
animada en su momento por el sano empeño de asegurar
al pueblo un abastecimiento estable de alimentos y
otras mercancías en contraposición al acaparamiento
inescrupuloso por algunos con fines de lucro,
constituye una expresión manifiesta de
igualitarismo, que beneficia lo mismo a los que
trabajan y a aquellos que no lo hacen o que no la
necesitan y genera prácticas de trueque y reventa en
el mercado sumergido, etc, etc.
La
solución a este complejo y sensible asunto no es
sencilla, pues guarda estrecha relación con el
fortalecimiento del papel del salario en la sociedad
y ello sólo será posible, si a la par de reducir
gratuidades y subsidios, elevamos la productividad
del trabajo y la oferta de productos a la población.
En
esta cuestión, como en la reducción de las
plantillas abultadas, el Estado Socialista no dejará
desamparado a ningún ciudadano y mediante el sistema
de asistencia social, asegurará que las personas
impedidas para trabajar reciban la protección mínima
requerida. En el futuro existirán subsidios, pero no
a los productos, sino a las cubanas y cubanos que
por una u otra razón realmente los necesiten.
Como
se conoce, desde el mes de septiembre se eliminó la
distribución normada de cigarros, un artículo que
recibía sólo una parte de la población y que es
obvio, por sus nocivos efectos a la salud, no
constituye un producto de primera necesidad.
El
próximo año —y ya se habló aquí en los debates que
sostuvimos— no podremos darnos el lujo de gastar
casi 50 millones de dólares —47 exactamente— en
importaciones de café para mantener la cuota que
hasta el presente se distribuye a los consumidores,
incluyendo a los niños recién nacidos. Se prevé, por
ser una necesidad ineludible, como hacíamos hasta el
año 2005, mezclarlo con chícharo, mucho más barato
que el café, que nos cuesta casi tres mil dólares la
tonelada, mientras que aquel tiene un precio de 390
dólares.
Por lo
tanto, si queremos, seguir tomando café puro y sin
racionamiento, la única solución es producirlo en
Cuba, donde está probado que existen todas las
condiciones para su cultivo, en cantidades
suficientes que satisfagan la demanda y hasta
exportarlo con la más alta calidad.
Después de la guerra de agresión norteamericana
contra Viet Nam, el heroico e invicto pueblo
vietnamita nos solicitó que le enseñáramos a sembrar
café, y allá fuimos; se le enseñó, se le trasladó
nuestra experiencia. Hoy Viet Nam es el segundo
exportador de café del mundo. Y un funcionario
vietnamita le decía a su colega cubano: "¿Cómo es
posible que ustedes que nos enseñaron a sembrar café
el otro día, ahora nos estén comprando café?" No sé
qué le habrá contestado el cubano. Seguro que le
dijo: "El bloqueo."
Estas
decisiones, y otras que será necesario aplicar,
aunque sabemos que no son populares, sí son
obligadas para poder mantener y mejorar incluso los
servicios gratuitos de salud pública, educación y la
seguridad social a todos los ciudadanos.
del,
en su histórico discurso el 17 de noviembre de 2005,
expresó, y cito: "Una conclusión que he sacado al
cabo de muchos años: entre los muchos errores que
hemos cometido todos, el más importante error era
creer que alguien sabía de Socialismo, o que alguien
sabía de cómo se construye el Socialismo", fin de la
cita. Hace apenas un mes, exactamente al cabo de
cinco años, Fidel a través de su mensaje en ocasión
del Día Internacional del Estudiante, en la reunión
sostenida con varios de ellos, ratificó esos
conceptos que conservan total vigencia.
Por mi
parte, recuerdo los planteamientos de un laureado
científico soviético que hace alrededor de medio
siglo —en la época en que fue el primer hombre al
cosmos, que fue Gagarin—, consideraba que aunque
teóricamente se había documentado la posibilidad del
vuelo del hombre al espacio, no dejaba de ser un
viaje a lo ignoto, a lo desconocido.
Si
bien hemos contado con el legado teórico marxista
leninista, donde científicamente está demostrada la
factibilidad del Socialismo y la experiencia
práctica de los intentos de su construcción en otros
países, la edificación de la nueva sociedad en el
orden económico es, en mi modesta opinión, también
un trayecto hacia lo ignoto —hacia lo desconocido—,
por lo cual cada paso debe meditarse profundamente y
ser planificado antes del próximo, donde los errores
se corrijan oportuna y rápidamente para no dejarle
la solución al tiempo, que los acrecentará y al
final nos pasará la factura aún más costosa.
Tenemos plena conciencia de los errores que hemos
cometido y precisamente, los Lineamientos que
estamos discutiendo marcan el inicio del camino de
la rectificación y la necesaria actualización de
nuestro modelo económico socialista.
Nadie
debe llamarse a engaño, los Lineamientos señalan el
rumbo hacia el futuro socialista, ajustado a las
condiciones de Cuba, no al pasado capitalista y
neocolonial derrocado por la Revolución. La
planificación y no el libre mercado será el rasgo
distintivo de la economía y no se permitirá, como se
recoge en el tercero de los Lineamientos generales,
la concentración de la propiedad. Más claro ni el
agua, aunque no hay peor ciego que el que no quiere
ver.
La
construcción del Socialismo debe realizarse en
correspondencia con las peculiaridades de cada país.
Es una lección histórica que hemos aprendido muy
bien. No pensamos volver a copiar de nadie,
bastantes problemas nos trajo hacerlo y porque
además mucha veces copiamos mal, como decíamos ayer;
aunque no ignoramos las experiencias de otros y
aprendemos de ellas, incluyendo las positivas de los
capitalistas.
Abundando sobre el necesario cambio de mentalidad
mencionaré un ejemplo: si hemos arribado a la
conclusión de que el ejercicio del trabajo por
cuenta propia constituye una alternativa más de
empleo para los ciudadanos en edad laboral, con el
fin de elevar la oferta de bienes y servicios a la
población y liberar al Estado de esas actividades
para concentrarse en lo verdaderamente decisivo, lo
que corresponde hacer al Partido y al Gobierno en
primer lugar es facilitar su gestión y no generar
estigmas ni prejuicios hacia ellos, ni mucho menos
demonizarlos, y para eso es fundamental modificar la
apreciación negativa existente en no pocos de
nosotros hacia esta forma de trabajo privado. Los
clásicos del marxismo leninismo al proyectar los
rasgos que debían caracterizar la construcción de la
nueva sociedad, definieron —especialmente Lenin— que
el Estado, en representación de todo el pueblo,
mantendría la propiedad sobre los fundamentales
medios de producción.
Nosotros absolutizamos ese principio y pasamos a
propiedad estatal casi toda la actividad económica
del país. Los pasos que hemos venido dando y daremos
en la ampliación y flexibilización del trabajo por
cuenta propia, son el fruto de profundas
meditaciones y análisis y podemos asegurar que esta
vez no habrá retroceso.
Por su
parte, la Central de Trabajadores de Cuba y los
respectivos sindicatos nacionales, se encuentran
estudiando las formas y métodos para organizar la
atención a esta fuerza laboral, promover el
cumplimiento estricto de la Ley y los tributos y
motivar en estos trabajadores el rechazo a las
ilegalidades. Debemos defender sus intereses
—repito—, debemos defender los intereses de los
trabajadores por cuenta propia, igual que hacemos
con cualquier otro ciudadano, siempre que actúen en
cumplimiento de las normas jurídicas aprobadas.
En
esta dirección reviste gran importancia la
introducción en los diferentes niveles de la
enseñanza de los conceptos básicos del sistema
tributario con el objetivo de familiarizar, de
manera permanente y concreta, a las nuevas
generaciones en la aplicación de los impuestos como
la forma más universal de redistribución de la renta
nacional, en interés del sostenimiento de los gastos
sociales, incluyendo la ayuda a los más necesitados.
A
escala de toda la sociedad, debemos fomentar los
valores cívicos de respeto y cumplimiento por los
contribuyentes de sus obligaciones tributarias,
crear en las personas esa cultura y disciplina,
bonificar a los que cumplen y sancionar la evasión
de impuestos.
Otra
tarea en la cual, a pesar del avance logrado, falta
mucho por hacer es la atención a las distintas
formas productivas en la agricultura, de modo que se
eliminen las diversas trabas existentes para
potenciar las fuerzas productivas en nuestros campos
y que, en correspondencia con el ahorro en la
importación de alimentos, los agricultores obtengan
ingresos justos y razonables por su sacrificada
labor, lo cual no justifica que se impongan precios
abusivos a la población.
A más
de dos años de iniciada la entrega de tierras
ociosas en usufructo, pienso que estamos en
condiciones de valorar la asignación de áreas
adicionales, por encima de los límites que regula el
Decreto-Ley 259, de julio de 2008, a aquellos
productores agropecuarios con resultados destacados
en la utilización intensiva de los suelos bajo su
responsabilidad.
Considero oportuno aclarar que las tierras
entregadas en usufructo constituyen propiedad de
todo el pueblo, por lo que si un día en el futuro se
requirieran para otros usos, por una necesidad
constructiva de una obra social o de una carretera o
de lo que sea, el Estado compensaría a los
usufructuarios lo invertido y les abonaría el valor
de las bienhechurías.
En su
momento, una vez que concluyamos los estudios, a
partir de las experiencias que hemos ido acumulando,
presentaremos al Consejo de Estado las
correspondientes propuestas de modificación del
citado Decreto-Ley, donde los campesinos tienen su
representante, que es precisamente el compañero Lugo
Fonte, presidente de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños.
Una de
las barreras más difíciles de sortear en el empeño
de formar una visión diferente, y así debemos
reconocerlo públicamente, es la ausencia de una
cultura económica en la población, incluidos no
pocos cuadros de dirección, los cuales, evidenciando
una ignorancia supina en la materia, al enfrentar
problemas cotidianos adoptan o proponen decisiones
sin detenerse un instante a valorar sus efectos y
los gastos que se generan, ni si existen recursos
asignados en el plan y el presupuesto con ese
destino.
No
descubro nada cuando afirmo que improvisar, en
general, y en la economía en particular, conduce a
un seguro fracaso, con independencia de los buenos
propósitos que se pretenda alcanzar.
El
pasado 2 de diciembre, en ocasión del 54 aniversario
del desembarco del Granma, el órgano oficial de
nuestro Partido reprodujo un fragmento del discurso
que pronunciara Fidel en 1976, en igual fecha,
cuando se conmemoraban apenas 20 años del suceso y
que por su vigencia y actualidad he considerado
oportuno citar. Decía Fidel en aquel momento, hace
34 años: "La fuerza de un pueblo y de una revolución
consiste precisamente en su capacidad de comprender
y enfrentar las dificultades. A pesar de todo
avanzaremos en numerosos campos y lucharemos
denodadamente por elevar la eficiencia de la
economía, ahorrar recursos, reducir gastos no
esenciales, aumentar las exportaciones y crear en
cada ciudadano una conciencia económica. Antes dije
que todos somos políticos, ahora añado que todos
debemos ser también economistas y, repito,
economistas, no economicistas, que no es lo mismo
una mentalidad de ahorro y eficiencia que una
mentalidad de consumo", fin de la cita.
Economistas, no quiere decir que nos pongamos todos
ahora a buscar un título de economista, tenemos
suficientes, es dominar los principios de la
economía, no es hacerse doctor en economía.
Continuaba el compañero Fidel diciendo: "…ahora
añado que todos debemos ser también economistas y,
repito, economistas, no economicistas, que no es lo
mismo una mentalidad de ahorro y eficiencia que una
mentalidad de consumo", fin de la cita.
El
corazón de estos Lineamientos que ustedes tienen y
la precisión de la orientación del desarrollo
económico que en este momento es, producir lo que se
pueda exportar, ahorrar importaciones e invertir en
las obras que se recuperen más rápido, y, además,
elevar la eficiencia de la economía. Ahorrar
recursos, reducir gastos no esenciales —de todo eso
hablamos en estos días—, aumentar las exportaciones
y crear en cada ciudadano una conciencia económica
"y, repito, economistas, no economicistas, que no es
lo mismo una mentalidad de ahorro y eficiencia que
una mentalidad de consumo", fin de la cita. Dicho un
2 de diciembre, hace 34 años.
Diez
años después, el primero de diciembre de 1986,
durante la sesión diferida del III Congreso del
Partido, Fidel expresó, cito: "Mucha gente no
entiende que el Estado Socialista, ningún Estado,
ningún sistema puede dar lo que no tiene, y mucho
menos va a tener si no se produce; si se está dando
dinero sin respaldo productivo. Estoy seguro de que
las plantillas infladas, el exceso de dinero
entregado a la gente, los inventarios ociosos, los
despilfarros, tienen que ver mucho con el gran
número de empresas irrentables que hay en el país…"
fin de la cita.
A 34 y
24 años, respectivamente, de estas dos citas que
acabo de hacer, y de estas orientaciones del Jefe de
la Revolución, esos y muchos otros problemas siguen
estando presentes.
Bueno,
¿y qué hacíamos? ¿Por qué no se cumplieron las
instrucciones u orientaciones del Jefe de la
Revolución? Aplaudimos los discursos, gritamos viva
la Revolución, y después las cosas siguen iguales.
Él
hizo lo que le correspondía, y yo trato de encontrar
una explicación y expreso que Fidel con su
genialidad iba abriendo brechas y señalando el
camino, y los demás no supimos asegurar y consolidar
el avance en pos de esos objetivos.
Nos
faltó en realidad cohesión, a pesar de la unidad que
tiene este pueblo alrededor de su Partido, de sus
dirigentes, de su Gobierno, nuestra arma estratégica
fundamental para poder sobrevivir más de cinco
siglos, en una fortaleza sitiada, frente al más
poderoso imperio que ha existido en la historia.
Pero nos faltó cohesión, organización y coordinación
entre el Partido y el Gobierno; en medio de las
amenazas y urgencias cotidianas descuidamos la
planificación a mediano y largo plazos, no fuimos
suficientemente exigentes ante violaciones y errores
de carácter económico cometidos por algunos
dirigentes y también demoramos en rectificar
decisiones que no tuvieron el efecto esperado pero
supervivieron.
Más de
una vez, y aquí mismo en este Parlamento, me he
referido a que en esta Revolución casi todo está
dicho, y que debemos revisar qué orientaciones del
Jefe de la Revolución hemos cumplido y cuáles no,
desde su vibrante alegato "La Historia me Absolverá"
en el juicio del Moncada hasta hoy. Recuperaremos
las ideas de Fidel que siguen vigentes y no
permitiremos que nos vuelva a pasar lo mismo. Por
eso, las orientaciones y la línea, que han marcado
el Partido y el gobierno sobre errores, violaciones,
etcétera, etcétera. Si queremos salvar la Revolución
hay que cumplir lo que acordemos, y no permitir
después del Congreso —como ha sido hasta ahora en
muchos casos muy elocuentes— que los documentos
vayan a dormir el sueño eterno de las gavetas, como
se estuvo explicando en estos días de discusiones,
fructíferas, democráticas y verdaderamente
profundas. Así es como queremos que el pueblo
continúe discutiendo esos Lineamientos, cerca de 100
días hay para eso. O rectificamos o ya se acabó el
tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos
hundimos, y hundiremos, como dijimos con
anterioridad, el esfuerzo de generaciones enteras,
desde el indio Hatuey, que vino de lo que hoy es la
República Dominicana y Haití —el primer
internacionalista en nuestro país—, hasta Fidel, que
nos ha conducido genialmente por estas situaciones
tan complicadas desde el triunfo de la Revolución
(Aplausos).
No
olvidemos nunca, los menos jóvenes, o los que
tenemos más edad, pero seguimos siendo jóvenes y
estamos en la pelea (Aplausos), y las nuevas
generaciones también —de las cuales ayer hicieron
uso de la palabra algunos elocuentemente—, las
palabras del discurso inicial de Fidel una vez
llegado a la capital, desde el cuartel principal de
Batista, antigua Columbia, hoy escuela Ciudad
Libertad. Dijo desde ese lugar: "La Revolución ha
triunfado, la alegría es inmensa, pero queda mucho
por hacer todavía. No nos equivoquemos pensando que
desde ahora todo será fácil, tal vez ahora todo sea
más difícil." Y esa orientación precisa y visionaria
se ha cumplido a lo largo de cincuenta y tantos
años.
No iba
a ser un camino de rosas, sabíamos la fuerza que
íbamos a desafiar, solo contando con el pueblo y con
el armamento, el arrebatado a Batista, después
seguimos armándonos todo lo que pudimos, hasta hoy,
y fomentado y educado por él también, la gran unidad
que tiene nuestro pueblo, que debemos siempre cuidar
como la niña de nuestros ojos, como la propia vida.
Pero esa unidad no puede ser por decreto; más unidad
tendremos, porque será del dominio de todos, si se
aplican métodos absolutamente democráticos en todo
el desenvolvimiento político de la nación, desde un
núcleo del Partido hasta el órgano supremo del poder
del Estado, que es esta Asamblea que está reunida
aquí, con paciencia.
Tenemos un país instruido, con un alto nivel de
instrucción, y tenemos muchas cosas positivas,
gigantescos avances que se han logrado, que no
corresponde en esta actividad estar enumerando,
ustedes las conocen. Nuestra prensa habla bastante
de eso, de los logros de la Revolución, en los
discursos también abundamos; pero hay que ir a la
médula de los problemas, como se ha hecho en esta
sesión de la asamblea del Parlamento.
Es
decir que las cuestiones que hemos analizado y los
errores que hemos criticado, no pueden volver a
suceder, se está jugando la vida de la Revolución.
Los
mismos errores, si simplemente son analizados con
honestidad, nada más, vamos a analizarlos con
honestidad y profundidad, desde luego, pueden
transformarse en experiencias y lecciones para
superarlos y no volver a incurrir en ellos. ¿Ustedes
no han oído decir que el ser humano es el único
animal que tropieza más de una vez con el mismo
obstáculo? Yo conozco a algunos aquí que han chocado
cinco, seis y diez veces, y si no los paramos
seguirán, y no es que se den un golpe en el tobillo
o en la punta del pie, es que cuestan muchos
millones los errores que se cometen. La enumeración
que hacía el propio Vicepresidente, el ministro de
Economía y Planificación, Murillo, o la que hizo el
presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del
Parlamento, que acaba de hablar, el compañero
Osvaldo Martínez: dejamos de percibir tantos
millones por el precio que tiene el azúcar, todos
estos años ha tenido un precio por el suelo y ahora
que levantó, por no cumplir los planes del azúcar,
por equis motivos, dejamos de percibir tantos
millones de dólares; en tal otra actividad, por no
cumplirse los planes dejamos de recibir tanto.
Yo le
decía a Machado, comentando mientras los oíamos,
comentando allí a su lado: si sacas la cuenta de los
millones que hemos perdido por dejar de cumplir los
planes, ve a ver cuántos problemas hubiéramos
resuelto. Es así en todo.
Y por
eso soy defensor a ultranza de acabar con el
secretismo, aunque algún secreto hay que mantener,
ayer hablamos de algunos, que no pienso publicar;
fíjense que de mis intervenciones en la Asamblea no
se ha publicado apenas nada en prensa, yo pedí que
fuera así, precisamente para hablar, la sesión fue
cerrada para poder discutir aquí, como se dice, a
calzón quitado; no hubo que quitarse tanta ropa,
pero discutimos lo que había que discutir. Así debe
ser.
Y soy
un defensor de la lucha contra el secretismo, porque
detrás de esa adornada alfombra es donde se ocultan
las fallas que tenemos, y los interesados en que sea
así y siga así. Y yo recuerdo algunas críticas; "sí,
saquen en el periódico tal crítica", le orienté yo
mismo, antes, hace muchos años, y, naturalmente, no
se habló de un organismo, sino de un producto,
etcétera. Inmediatamente la gran burocracia empezó a
moverse: "Esas cosas no ayudan, desmoralizan a los
trabajadores." ¿A qué trabajadores van a
desmoralizar? Como en una ocasión, en la gran
empresa estatal lechera, El Triángulo. Se llevaba
semanas, porque uno de los camiones de esa vaquería
que estaba ahí —eso es bastante inmenso, lo sigue
siendo, creo que ahora es un centro genético... (Le
dicen que es la Triunvirato). Triunvirato, verdad,
El Triángulo es en Camagüey. Un camioncito de esa
parte estaba roto, y entonces toda la leche que se
producía en las vaquerías de esa zona, de ese lugar
—no de la empresa completa— se la echaban a unos
cerdos que estaban criando.
Fue
entonces que le digo a un secretario del Comité
Central para atender la agricultura en esa etapa,
mete en Granma, cuenta todo esto que está pasando,
haz una crítica.
Revolví el avispero; lo que no sabían que era yo el
que lo había orientado, y algunos vinieron y hasta
me comentaron que: "Esas cosas no ayudan, porque
desmoralizan a los trabajadores", etcétera.
Cerca
de la ciudad, de la capital de la provincia, allá
botando leche, echándoselas a los cerdos de ellos.
Por
eso, ¿secretismo? No. El que quiera guardar secretos
de sus propias deficiencias que luche y dedique ese
gran esfuerzo en evitarlas —me refiero a las
deficiencias.
Es
decir que los errores, si simplemente son analizados
—como mencionábamos hace un momento— con honestidad,
pueden transformarse en experiencias y lecciones
para superarlos y no volver a incurrir en ellos.
Si no
lo hacemos así, continuamente estaremos repitiendo
el mismo error. Por eso yo soy de los que digo que
en Cuba hay animales —estoy hablando de cuando se
dice que el hombre es el único animal que choca dos
veces con el mismo obstáculo, pero en Cuba hay más.
No se
olviden de otro dominicano, gran internacionalista,
jefe de nuestro Ejército Libertador, el Generalísimo
Máximo Gómez, que nos conocía bien, estaba casado
con una cubana, sus hijos nacieron en el campo de la
lucha, murieron muchos de necesidades, y Manana con
él, ahí detrás, dondequiera, y decía: "Los cubanos o
no llegan o se pasan." ¿Es así? (Les responden que
sí). Vamos a ver si nos pasamos, pero en el
cumplimiento estricto del deber.
O sea
que esa es precisamente la gran utilidad que tiene
el análisis profundo de los errores y esa debe
empezar a ser una norma permanente de conducta de
todos los dirigentes, de todas las instancias, de
todos los niveles. Quien no lo haga así, está
violando el principal deber como dirigente.
La
realidad de los números, además, está por encima de
todas nuestras aspiraciones y deseos. En la
aritmética elemental del primer grado de la escuela
primaria, se aprende a temprana edad que dos más dos
da cuatro, no cinco ni seis —como ya dijimos en una
ocasión aquí mismo—; no hay que ser economista para
comprenderlo, que dos y dos son cuatro, y aquella
vez añadí: "...pero a veces por nuestras
deficiencias, dos y dos resulta tres", es decir que
no hay que ser economista para comprenderlo, por
tanto, si en un momento dado tenemos que hacer algo
en materia económica y social por encima de los
recursos disponibles, hagámoslo, o podemos hacerlo,
pero tiene que ser con conciencia de las
consecuencias y sabiendo de antemano que al final la
crudeza de los hechos y de los números se impondrá
irremisiblemente, por muchos buenos deseos que
tengamos.
Cuba
dispone, por otro lado, de decenas y decenas de
miles de profesionales graduados por la Revolución
en las especialidades de economía, contabilidad y
finanzas, por sólo mencionar algunas de este perfil,
que no hemos sabido utilizar adecuadamente en
provecho del desarrollo ordenado de la nación.
Contamos con lo más preciado —al cual se ha referido
en diferentes ocasiones el compañero Fidel—, el
capital humano, que debemos cohesionar con el
concurso de la Asociación Nacional de Economistas y
Contadores (ANEC) para emprender la tarea de educar
en esta materia, de manera constante y sistemática,
a nuestro pueblo instruido y a sus dirigentes en
todos los niveles. Una numerosa representación del
Comité Nacional de la ANEC participó —con nosotros y
varios de los dirigentes presentes, y el Consejo de
Ministros también, o casi todo— en los primeros
seminarios sobre los Lineamientos que organizamos y
muchos de sus miembros están inmersos en el proceso
de discusiones en marcha. Aquí vino la Dirección
Nacional completa a estos seminarios y después se
incorporaron en las provincias o en los municipios
para esta actividad ya, directamente, con los
militantes del Partido y la población.
En
este sentido, cabe destacar la contribución decisiva
de miles y miles también de contadores para
recuperar el lugar que corresponde a la contabilidad
—ustedes saben lo que estoy hablando y cómo anda la
contabilidad en este país, en casi todas las
empresas— en la dirección de la actividad económica,
que como sabemos es una condición indispensable para
asegurar el éxito y el orden en todo lo que nos
proponemos.
En
estas circunstancias, nadie debe perder de vista la
relevancia de mantener un enfoque diferenciado hacia
la juventud —estoy en otro tema, de los graduados
universitarios y técnicos medios en la actualidad, o
sea, un tratamiento, un enfoque diferente, como
ustedes vieron en la primera resolución del
Ministerio de Trabajo—, y en correspondencia con
ello, debo resaltar la decisión de excluir de los
procesos de disponibilidad laboral a los recién
graduados en el plazo del cumplimiento del Servicio
Social. Si no, van a ser los primeros sacrificados.
Ahora
bien, no se trata de ubicarlos en funciones no
afines a su perfil profesional, como ha sucedido en
el pasado, cuando han ido a cumplir su servicio
social, independientemente del título o conocimiento
teórico que es portador, que han llegado a ponerlos
hasta de porteros del centro laboral, porque
precisamente ese período que tienen que pasar está
diseñado para adiestrarlos en la base de la
producción y los servicios, completar en la práctica
la formación teórica de las escuelas y universidades
y cultivar en ellos el amor al trabajo. Si no
hacemos eso estamos sacrificando el futuro
inmediato, los que van a continuar.
No
menos importante resulta la labor que corresponde a
los cuadros y especialistas involucrados en la
elaboración y revisión de los documentos legales, a
tono con las modificaciones que se vayan
instrumentando; por ejemplo, sólo para dar cobertura
jurídica —que no se debe dar un paso, aplicar un
paso que no se tenga en cuenta primero esto, la
cobertura jurídica— a dos Lineamientos (los números
158 y 159), referidos al ejercicio del trabajo por
cuenta propia, su régimen tributario y los procesos
de disponibilidad laboral, se ha requerido emitir
casi 30 disposiciones, entre decretos-leyes —que hoy
fueron aprobados los que se promulgaron en el
período—, acuerdos del Gobierno y resoluciones de
varios ministerios e institutos nacionales.
Hace
sólo unos días —miren este ejemplo— una resolución
del Ministerio de Finanzas que modificó los precios
de acopio de un grupo de productos agropecuarios,
tuvo que dejar sin efectos otras 36 resoluciones de
ese propio organismo, emitidas en diferentes fechas
de años anteriores, pero todas vigentes. ¿Quién
puede dominar la actividad como esta de precios de
los productos agropecuarios, a los que se les pone
precio y no están por la oferta y la demanda, 36
documentos? Por muchas computadoras que existan o lo
que sea, eso es imposible. Y así hay muchas
decisiones de este tipo plasmadas en documentos,
unos detrás de otro, uno modificando a otro; el otro
al que viene detrás, etcétera. Una sustituyó a 36,
pero todas vigentes.
Estos
hechos dan una idea del trabajo que en materia de
ordenamiento jurídico tenemos por delante con el fin
de reforzar la institucionalidad —eso no es porque
nos gusten los papeles, toda actividad tiene que
estar regulada en un documento, aprobada
oficialmente— del país, y eliminar tantas
prohibiciones irracionales que han perdurado por
años, sin tener en cuenta las circunstancias
existentes, creando el caldo de cultivo para
múltiples actuaciones al margen de la ley, que
frecuentemente dan lugar a la corrupción en
distintos grados. Puede llegarse a una conclusión
probada por la vida: las prohibiciones irracionales
propician las violaciones, lo que a su vez conduce a
la corrupción y la impunidad, por eso creo que la
población tiene razón —y que lo han planteado desde
el análisis del discurso de 2007, que no era un
discurso que ameritaba discutirse en la población,
salvo que se les dijo: "Opinen de lo que quieran", y
aquí mismo informé en una ocasión los resultados de
esa encuesta. Era, además, para ir sacando más
experiencias para esto que estamos haciendo ahora, y
se lograron grandes experiencias, y muchos de los
planteamientos que hicieron en aquella etapa, se
están repitiendo ahora en estas discusiones de los
Lineamientos, o sea, llevaban años— en sus
preocupaciones respecto a los engorrosos trámites
asociados a la vivienda y la compra-venta de
vehículos entre las personas, por solo citar dos
ejemplos, que actualmente son objeto de estudio para
su solución, pero de manera ordenada. Por eso
recordábamos ayer, como decía Marino, el Estado
regula sus relaciones con el individuo, pero el
Estado no se tiene que meter en nada que sea
pretender regular las relaciones entre dos
individuos, y que si yo tengo un carrito, un
cacharrito o lo que sea, un almendrón, como le
llaman ahora, y es mío, tengo derecho a vendérselo
al que me dé la gana, cumpliendo también las
regulaciones del registro de propietario.
Al
propio tiempo, se impone simplificar y agrupar la
legislación vigente, por lo general bastante
dispersa. Los documentos rectores se elaboran para
ser del dominio de aquellos responsabilizados con su
cumplimiento, no para ser engavetados. En
consecuencia, es preciso educar a todos los cuadros
y exigirles trabajar con las disposiciones legales
que rigen sus funciones y controlar que esto se
cumpla como un requisito de idoneidad para ocupar un
cargo determinado. Ayer o antes de ayer sacamos un
ejemplo, que era como un común denominador de todas
las provincias en un hecho concretamente. Era normal
para todos que llegó el papel y fue a parar a una
gaveta, y eso fue el otro día, y la vida caminando.
Vale
recordar, otra vez, que el desconocimiento de la ley
no exime a nadie de su cumplimiento y que, según la
Constitución, todos los ciudadanos tienen iguales
derechos y deberes, por lo cual quien cometa un
delito en Cuba, con independencia del cargo que
ocupe, sea quien sea, tendrá que enfrentar las
consecuencias de sus errores y el peso de la
justicia.
Pasando a otro asunto, también recogido en los
Lineamientos, del plan del próximo año —como ya se
informó aquí— se han excluido 68 inversiones de
importancia para el país por no cumplir los
requerimientos establecidos, entre ellos, la
determinación del financiamiento, la preparación
técnica y de proyectos, la definición de las fuerzas
constructoras capaces de acometerlas en los plazos
fijados y la evaluación de los estudios de
factibilidad. No permitiremos el derroche de los
recursos destinados a inversiones a causa de la
espontaneidad, la improvisación y la
superficialidad, que en no pocos casos, han
caracterizado al proceso inversionista. Y cuando se
discutió en el último Consejo de Ministros y muchos
de ustedes escucharon, ya eso se acabó, y el que lo
viole tiene que atenerse a las consecuencias de
cualquier tipo.
Al
tratar estos temas es obligado referirme al papel
determinante que corresponde jugar a los cuadros del
Partido, el Estado, el Gobierno, las organizaciones
de masas y juveniles en la conducción coordinada y
armónica del proceso de actualización del modelo
económico cubano.
Tenemos ahora un campo de batalla especial y bien
preparado, para demostrar que todo esto se puede
hacer, y hacerlo bien, y ni pasarnos ni quedarnos
cortos, como decía el Generalísimo.
En el
curso de la paulatina descentralización que
desplegamos, se han adoptado diversas medidas en
favor de elevar la autoridad de los dirigentes
administrativos y empresariales, a quienes
continuaremos delegando facultades. En paralelo se
perfeccionan los procedimientos de control y se
eleva a niveles superiores la exigencia frente a las
manifestaciones de negligencia, indolencia y otras
conductas incompatibles con el desempeño de cargos
públicos.
Se
encuentra aquí, sentada allí en la primera fila, la
vicepresidenta del Consejo de Estado, Gladys
Bejerano, que —como ustedes saben— es una eficiente
Contralora General de la República.
Cuando
un día existía ese ministerio —eso depende ahora del
Consejo de Estado y en nombre de este órgano, para
el funcionamiento diario la atiendo yo, igual que al
Fiscal General de la República, y les doy tareas—,
en el MAC, que era el Ministerio de Auditoría y
Control, a pesar de que no podía hacer mucho porque
se aceptaban todas las justificaciones y siempre
tenían algún padrino, etcétera, no era bien vista
por algunos la compañera Gladys Bejerano. Y siempre
cuando controlaba venía la quejita a alguien,
cualquiera: "Bueno, esto no ayuda." Algunos decían:
"Eso desmoraliza" —¡qué cosa es esa!—, "que la
compañera Gladys es muy dura, dice las cosas muy
duras". Eso es lo que queremos, eso es lo que les
exijo constantemente.
Entonces, en una ocasión —todavía yo no tenía esta
responsabilidad—, digo: "Yo creo que debemos
disolver ese ministerio." Vi rostros alegres, se
miraban; menos la cara triste de Gladys, porque
parecía que le despreciábamos su importante trabajo.
Dejo que pase casi un minuto, unos segundos, y
expresé entonces: "Vamos a disolver ese ministerio,
porque tiene igual jerarquía que los demás
ministros, y vamos a hacer la Contraloría General de
la República subordinada al Consejo de Estado y a
ella la vamos a proponer como Vicepresidenta."
Volvieron los rostros a ensombrecerse y ella volvió
a reír felizmente (Risas). No es broma lo que les
estoy contando (Aplausos), no es broma lo que estoy
contando.
O sea,
hablaba de que a los dirigentes administrativos,
ministros, etcétera, gobiernos provinciales y
municipales, se les va a ir incrementando la
autoridad y respaldándolos, y descentralizando
facultades desde arriba.
Hemos
dicho que el Gobierno municipal tiene que tener
facultades y recursos, y también hablamos de cómo
obtenerlos, y que seguiremos delegando facultades.
En paralelo se perfeccionan los procedimientos de
control y se eleva a niveles superiores la exigencia
frente a las manifestaciones de negligencia,
indolencia y otras conductas incompatibles con el
desempeño de cargos públicos.
Igualmente, tenemos plena conciencia del daño que ha
ocasionado a la política de cuadros durante años el
fenómeno de la "pirámide invertida", es decir, que
los salarios no están en correspondencia con la
importancia y jerarquía de los puestos de dirección
ocupados, ni existe la diferenciación adecuada entre
unos y otros, lo cual desestimula la promoción de
los más capaces hacia responsabilidades superiores
en las empresas y en los propios ministerios. Esta
es una cuestión fundamental que debe ser solucionada
de acuerdo con lo señalado en los Lineamientos
números 156 y 161, referidos a la política salarial.
El VI
Congreso del Partido debe ser, por ley de la vida —y
tengan esto presente constantemente—, el último de
la mayoría de los que integramos la Generación
Histórica; el tiempo que nos queda es corto, la
tarea gigantesca, y, sin el menor asomo de
inmodestia, vanidad personal o sentimentalismo,
pienso que estamos en la obligación de aprovechar el
peso de la autoridad moral que poseemos ante el
pueblo para dejar el rumbo trazado y algunas otras
cuestiones importantes resueltas (Aplausos).
No nos
creemos más inteligentes o capaces que nadie, ni
nada por el estilo, pero sí estamos convencidos que
tenemos el deber elemental de corregir los errores
que hemos cometido en estas cinco décadas de
construcción del Socialismo en Cuba y en ese
propósito emplearemos todas las energías que nos
quedan, que afortunadamente no son pocas (Aplausos).
Redoblaremos la constancia y la intransigencia ante
lo mal hecho, los ministros del Gobierno y otros
dirigentes políticos y administrativos conocen que
contarán con todo nuestro respaldo cuando, en el
cumplimiento de sus funciones, eduquen, sobre todo
eduquen, y a su vez exijan a sus subordinados y no
teman buscarse problemas, que por lo regular nadie
quiere entrar en ese terreno; no teman buscarse
problemas por enfrentar lo mal hecho, porque
buscarse problemas es en estos momentos una de
nuestras tareas principales para superar todas esas
deficiencias que hemos mencionado.
También para todos está claro que no nos encontramos
en aquellos años iniciales tras el triunfo en 1959
—en aquellos primeros meses—, cuando algunos que
ocuparon cargos gubernamentales, muy especialmente
en el primer gobierno aquel que nombró Urrutia, con
excepción de Defensa y Agricultura, que se le dijo:
"Deje eso tranquilo", pensando en reforma agraria y
en los armamentos que se ocuparon o que íbamos a
ocupar. Estoy hablando del 2 de enero; después que
Fidel habló en el parque "Céspedes", salió para el
puesto de mando principal del enemigo a hablarles a
aquellos soldados para que se sumaran —porque había
un golpe de Estado en La Habana— y no sabíamos
manejar ni los tanques, ni la artillería y otros
medios que tenían allí. Dejó que Urrutia y otros
compañeros dirigentes del 26 de Julio de la época,
en la universidad de Santiago de Cuba, nombraran el
Gobierno.
Yo fui
portador de ese mensaje a Urrutia, al amanecer del 2
de enero, porque el acto de la plaza se acabó pasada
la media noche, y le comuniqué: "No tocar, se
recomienda no tocar el Ministerio de la Agricultura
ni el de Defensa." Fue lo único que se le dijo. Y
cuando le informé de parte de Fidel que nombrara al
coronel Rego Rubido, el que se acababa de rendir a
Fidel en el Alto del Escandel, el Primero de Enero,
allá fue Urrutia y empezó a darse paseítos por el
garaje de la casa de Vista Alegre donde fui a verlo,
una multitud rodeando el patio de la casa saludando,
y duró un rato la discusión: "¡Yo no puedo nombrar
un casquito jefe del Ejército Rebelde!" Le decía:
"Mire, Presidente, Fidel sabe lo que está haciendo.
Hay un golpe de Estado en La Habana, va para Bayamo
a hablarles a los soldados de Batista…" Y fueron
aquellos que se les sumaron en el camino y en el
transcurso de la semana que tardaron, llegaron aquí
a Columbia ya con alguna barbita que se la dejaron
crecer. Guillermo venía ahí con Fidel y otros de los
que están presentes: Colomé, Ramiro vino con el Che,
Polito vino con Fidel. Álvaro no sé qué hizo, tenía
15 años. ¿Te quedaste allá o viniste también? (Dice
que se quedó en Santiago.) Te quedaste en Santiago;
hiciste bien, porque tú eres santiaguero.
Entonces no había manera, 5 000 soldados enemigos en
la ciudad y apenas yo tenía dos o tres escoltas nada
más; creamos algunas columnas, porque le preparamos
a Fidel una buena fuerza; se fue Lussón que era jefe
de una columna más poderosa, de la cual formaba
parte Colomé; Belarmino iba ahí en la otra columna,
a Efigenio lo montamos en algunos aviones viejos que
le ocupamos a Batista, para que llegara y ocupara la
policía en La Habana. Efigenio Ameijeiras era el
jefe de la Columna 6, frente a Guantánamo, y lo
había hecho jefe de tres columnas que rodeaban a la
ciudad que pensábamos tomar el 2 de enero, al
comprobar la traición del general Cantillo, y tenía
que empezar a ver qué hacía. Yo me metí en el mismo
despacho de Chaviano, en el mismo en que me
interrogaron cuando el Moncada, entré por la misma
puerta.
Cuando
fui prisionero, por suerte, muchos días después que
cesó la represión y la matanza de compañeros que
asaltaron el Moncada, no me pegaron, a mí no me
dieron, no pasé por esa experiencia. Dentro de esa
circunstancia traté de portarme lo más dignamente
posible, sin insolencia, y me pasaron por hileras de
soldados que me iban insultando y el capitán y los
oficiales que me llevaban se lo pedían: "Démelo,
Capitán, para hacer justicia".
Cinco
años, cinco meses y cinco días después, el Primero
de Enero, entramos a Santiago de Cuba y yo fui al
cuartel Moncada a hablarle a toda esa gente, y ahora
entré entre vítores por el mismo lugar, y llevé un
solo escolta, y les hablé. La misión era recoger a
todos los oficiales y llevarlos a El Escandel, al
lado del Caney, para que hablaran con Fidel. De ahí
yo no pude salir, me cargó una multitud de soldados
y sargentos me llevó al barrio de ellos, ahí al lado
del cuartel Moncada, y allí estuve, no podía salir
de allí, me dieron café, etcétera, etcétera (Le
dicen algo), ¿eh?, ¿el Gerolán? Estoy hablándole a
la tropa, y empiezan: "Gerolán, Gerolán", y les
pregunto a los oficiales de Batista, ¿Qué es el
Gerolán ese?, no me hacían caso, "¡Gerolán!", y yo
hablando a puro pulmón, desde un balcón, y, ¡qué vá!,
nadie me decía lo que era el Gerolán, y no me
dejaban hablar. El que iba conmigo no sabía tampoco;
hasta que un oficial, me parece que era contador,
algo ahí de la logística, un teniente o subteniente,
se me acerca y dice: "Oiga, Comandante, Gerolán es
el salarito extra que les dan cuando están en
campaña" y digo: "¿Y qué, no se lo han pagado?" Me
responden: "No, porque aquí ni se reportaban los
muertos para poder robarse el dinero los jefes."
Entonces digo: "Mañana, cuando la fortaleza esté en
manos nuestras, Gerolán para todos ustedes." ¡Eeehhh!,
se acabó el mundo. Digo: ¡Qué tropa tenemos delante
aquí! (Risas.) Pedimos un préstamo a un banco y les
pagamos el Gerolán, esos pobres soldados no
tenían... Eso es lo que Guillermo quería recordar.
Bueno,
¿y qué es lo que era el Gerolán? Era un jarabillo
malo por ahí, que creo que tenía propiedades
especiales, que los charlatanes toman (Risas).
Entonces, decía que también para todos está claro
que no nos encontramos en aquellos años iniciales
tras el triunfo…
Ah,
bueno, no acabé el cuento de Urrutia, ¿no? Testigo
Melba Hernández —que no está aquí hoy—, que no la
veía desde México, después ella pudo venir y estuvo
en el Tercer Frente con Almeida, y como esas casas
de Vista Alegre tienen un garaje desde el que se
baja por una escalerita a la cocina, ella estaba en
la cocina esperando que se acabara la bronca
aquella, yo le hice señas que esperara, y Urrutia
dándose paseítos para arriba y para abajo con la
mano en la espalda, y el tiempo pasando, hasta que
me salió parece que lo de gallego y le dije unas
cuantas frases que no puedo repetir aquí. Digo:
"Oiga, yo llevo siete años luchando contra Batista,
he estado en todo, en combates, preso, en el exilio,
etcétera, ¿usted cree que a mí no me molesta que un
casquito ahora dirija el ejército? Ese no manda a
nadie, todo me lo consulta a mí, porque allí lo voy
a tener en el despacho, en el propio despacho del
jefe del regimiento." Y así fue, la primera orden
que le di fue: "Vamos a ir sacando a todos estos
soldados que hay aquí." Y como los puentes estaban
volados y no quería que se toparan con Fidel por
ahí, aunque iban desarmados, usé las tres fragatas
de la marina de guerra de Batista que estaban allí,
y en grupos de 500 los fui mandando para el centro y
el occidente del país que era donde vivían.
Le
dije unas cuantas cosas. Cuando le hablé duro, y le
digo: "¡Fidel sabe lo que hace y yo obedezco a
Fidel!", entonces siguió dándose paseítos, y dice:
"Bueno, Comandante, vamos a ver una solución, "yo
creo que es razonable, ¿usted no cree?" Digo: "Sí,
es lo que pienso." "Bueno, está bien." Después de
eso le di un beso a Melba y me fui a cumplir con mi
deber.
Yo
estaba en Santiago, Fidel me dejó de jefe de las
provincias orientales, en aquel momento. Yo no fui a
la toma de posesión, fue en la Universidad de
Santiago, yo no fui a eso.
Ustedes han visto cómo desarrollamos nuestras
reuniones, ¿no?
Cuando
me voy, me llama el viejo Urrutia y dice:
"Comandante, hace falta que me nombre un ayudante de
campo, un comandante de ayudante de campo." Digo:
"Yo se lo mando, Presidente." Digo: ¿A quién meto
ahí, caballeros? —yo adiviné ya los líos que íbamos
a tener con este hombre; no habían pasado, febrero,
marzo, cuatro o cinco meses… ustedes conocen la
historia—, y me cruzo con Machado Ventura (Risas),
andaba con una Thompson ya, Comandante, y le digo:
"Oye, Machado" —no le quiero contar este incidente,
eso solo se lo conté a Fidel y a nadie más, cuando
vine en febrero a La Habana—, "Oye, Machado, el
Presidente me ha pedido esto y esto, me parece que
tú eres el más idóneo." "¡Nooo!, yo lo que tengo es
que buscarme un trabajo como médico", me contestó
Machado. Digo: "Deja el trabajo ese, ahora es que
empieza este lío." Y por fin aceptó.
Urrutia viene para La Habana y yo sigo en Oriente.
Ya cuando yo vengo a La Habana, en febrero, ya
empiezan los problemas con Urrutia, y siguen los
problemas con Urrutia, que no se publicaron, los
pasos que estaba dando Urrutia, la irracionalidad
completa de Urrutia, hasta como persona. Lo primero
que hizo fue quedarse con el sueldo de Batista y con
los gastos de representación y, por supuesto, se
compró una chocita igual que Grau, que por ahí debe
estar, aunque él se fue.
Entonces, digo: "Bueno, voy a llamar a mi amigo
Machado a ver qué hay", y cuando llamo al Palacio y
pregunto por Machado, dicen: "No, Machado se fue de
aquí hace tanto tiempo." Digo: "¿Dónde se metió
Machado?" Y me lo encuentro de médico en el
municipio La Habana, ¿era así? (Responde que sí.) Es
decir que lo califiqué como el primer desertor de
las modernas Fuerzas Armadas Revolucionarias
(Risas). Menos mal que con su trabajo después limpió
esa afrenta.
Después de reírnos un poco a costa de Machado, mi
amigo, vamos a continuar.
También para todos está claro que no nos encontramos
en aquellos años iniciales tras el triunfo en 1959,
cuando algunos que ocuparon cargos gubernamentales
—y ahí es donde surge la anécdota del gobierno
aquel— renunciaban para patentizar su oposición a
los primeros pasos radicales que emprendía la
Revolución, sobre todo la Reforma Agraria, la
primera, el 17 de mayo de 1959, y por ello esa
actitud se catalogaba entonces de
contrarrevolucionaria. O sea, renunciaban para
demostrar su oposición a las medidas radicales, y lo
calificábamos: "Eso es contrarrevolución", pero se
aceptaba la renuncia. Hoy lo verdaderamente
revolucionario y honesto es al revés, cuando un
cuadro de cualquier nivel se sienta cansado, o
incapaz de ejercer su cargo a cabalidad, o de
cumplir con las nuevas orientaciones que estamos
dando, lo correcto es solicitar, en ese caso, su
renuncia, con dignidad y sin ningún temor, lo que
siempre será preferible a ser destituido.
Con
relación a este asunto, debo hacer referencia a tres
compañeros que ocuparon importantes
responsabilidades en la dirección del Partido y el
Gobierno, y que por las faltas que cometieron, el
Buró Político les solicitó la renuncia a su
condición de miembros de este organismo de
dirección, del Comité Central y de diputados a la
Asamblea Nacional del Poder Popular. Se trata de
Jorge Luis Sierra Cruz, Yadira García Vera y Pedro
Sáez Montejo. Los dos primeros fueron liberados
además de las responsabilidades como ministros del
Transporte y vicepresidente del Gobierno y la
Industria Básica, respectivamente, o sea, Sierra y
Yadira García; Sierra por tomarse atribuciones que
no le correspondían y que le condujeron a serios
errores en la dirección, que hoy los estamos
pagando; y Yadira García por un pésimo trabajo al
frente de un ministerio tan importante como la
Industria Básica, que incluye petróleo, minería,
etcétera, reflejado de manera particular en el débil
control sobre los recursos destinados al proceso
inversionista, propiciando el derroche de estos,
como se comprobó en el proyecto de expansión de la
empresa niquelífera Pedro Soto Alba, en Moa,
provincia de Holguín. Ambos compañeros fueron
criticados severamente en sendas reuniones conjuntas
de la Comisión del Buró Político y el Comité
Ejecutivo del Consejo de Ministros.
Por su
parte, Pedro Sáez Montejo, dando muestras de
superficialidad incompatibles con el cargo de Primer
Secretario del Partido en Ciudad de La Habana,
infringió normas del trabajo partidista, lo cual fue
discutido con él por una comisión del Buró Político,
presidida por mí e integrada por los compañeros
Machado Ventura y Esteban Lazo.
Es
justo hacer constar que los tres reconocieron los
errores señalados a cada uno y asumieron una actitud
correcta, razón por la cual la Comisión del Buró
Político decidió mantener su condición de militantes
del Partido. Igualmente, se consideró conveniente
ubicarlos a todos en trabajos afines a sus
respectivas especialidades, algunas en la base,
otros, como Sierra, que es ingeniero mecánico, en un
tallercito de una base de reparación general de
tanques de guerra, un taller de 11 o 14 compañeros
que hacen piezas, y él está al frente de ellos.
En el
plano personal, los tres seguirán siendo mis amigos,
pero yo solo tengo compromisos con el pueblo y muy
especialmente con los caídos en estos 58 años de
lucha ininterrumpida desde el golpe de Estado de
1952. Si así hemos procedido con tres altos
dirigentes partidistas y gubernamentales, sépase que
esta es la línea que seguirá el Partido y el
Gobierno con todos los cuadros. Mayor exigencia, a
la vez que alertaremos y adoptaremos las medidas
disciplinarias pertinentes cuando se detecten
transgresiones de lo establecido.
Como
estipuló la Ley modificativa de la División Político
Administrativa, el próximo mes de enero, se
constituirán las nuevas provincias Artemisa y
Mayabeque, cuyos órganos de Gobierno iniciarán su
funcionamiento bajo nuevas concepciones
organizativas y estructurales, mucho más racionales
que las existentes en la actual provincia La Habana.
Se han
definido las funciones, estructuras y plantillas. Se
trabaja en la definición de sus atribuciones, así
como en las relaciones con los organismos de la
Administración Central del Estado, las empresas
nacionales y las organizaciones políticas y de
masas. Seguiremos muy de cerca esta experiencia para
su gradual generalización al resto de los órganos
locales de Gobierno, o sea, de todo el país, en el
transcurso de los próximos cinco años. Defendemos la
utilidad de proseguir elevando paulatinamente la
autoridad de los gobiernos provinciales y
municipales y dotarlos de mayores facultades para el
manejo de los presupuestos locales, a los cuales se
destinará parte de los impuestos generados en la
actividad económica con el fin de contribuir a su
desarrollo.
En
medio de la convulsa situación internacional avanzan
las relaciones con los pueblos y gobiernos de casi
todas las naciones.
El
mundo ha recibido asombrado las escandalosas
revelaciones de cientos de miles de documentos
clasificados del Gobierno de los Estados Unidos, una
parte de ellos muy recientes, sobre las guerras en
Irak y Afganistán y, luego, sobre los más variados
temas de sus relaciones con decenas de Estados.
Aunque
todos se preguntan qué estará ocurriendo
verdaderamente y cómo podría relacionarse esto con
los vericuetos de la política norteamericana, lo
difundido hasta ahora demuestra que ese país, aunque
disimule con una retórica amable, sigue en lo
esencial las políticas de siempre y actúa como un
gendarme global.
En las
relaciones con los Estados Unidos no se aprecia la
menor voluntad de rectificar la política contra
Cuba, ni siquiera para eliminar sus aspectos más
irracionales. Se hace evidente que en esta cuestión
sigue prevaleciendo una minoría reaccionaria y
poderosa que sirve de sustento a la mafia anticubana.
Estados Unidos no solo desprecia el reclamo
abrumador de 187 países que demandan poner fin al
bloqueo económico, comercial y financiero contra
nuestro país, sino que en el año 2010 endureció su
aplicación e incluyó nuevamente a Cuba en sus listas
espurias, mediante las cuales se arrogan el derecho
de calificar y difamar a Estados soberanos para
justificar acciones punitivas o incluso actos de
agresión.
La
política de Estados Unidos contra Cuba no tiene la
menor credibilidad. No les queda más remedio que
acudir a la mentira para reiterar acusaciones entre
las que sobresalen, por su escandalosa falsedad, que
somos un país patrocinador del terrorismo
internacional, tolerante ante el tráfico interno de
niños y mujeres con fines de explotación sexual,
violador flagrante de los derechos humanos y
responsable de restringir, de manera significativa,
las libertades religiosas.
El
Gobierno norteamericano trata de esconder sus
propios pecados y pretende evadir su responsabilidad
en el hecho de que sigan impunes en ese país
notorios terroristas internacionales, reclamados por
la justicia de varios países, al mismo tiempo que se
mantienen en injusta prisión nuestros Cinco hermanos
por luchar contra el terrorismo.
En sus
calumniosas campañas sobre el tema de los Derechos
Humanos en Cuba, los Estados Unidos han encontrado
la connivencia de países europeos, caracterizados
por su doble rasero y sometimiento al imperialismo
norteamericano, conocidos por su complicidad con los
vuelos secretos de la CIA, el establecimiento de
centros de detención y tortura, por descargar los
efectos de la crisis económica sobre los
trabajadores de menores ingresos y estudiantes, la
violenta represión contra los manifestantes y la
aplicación de políticas discriminatorias hacia los
inmigrantes y minorías.
Junto
a las naciones hermanas de América Latina
proseguiremos luchando por la integración
emancipadora y en los marcos de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América,
trabajaremos por afianzar la solidaridad y unidad
que nos fortalecerá a todos, cada vez más.
Así
continuaremos apoyando a la fraterna nación de
Haití, donde nuestro personal de la salud, junto a
médicos latinoamericanos y haitianos graduados en
Cuba, enfrenta con abnegación y de forma
desinteresada y humanitaria la epidemia de cólera,
los daños del terremoto y la secuela de siglos de
explotación y saqueo de ese noble pueblo, que
necesita de la comunidad internacional recursos para
la reconstrucción y, especialmente, para el
desarrollo sostenible.
También es propicia la ocasión para desde este
Parlamento enviar, en nombre de todos los cubanos,
un mensaje de aliento y solidaridad al hermano
pueblo de Venezuela, que sufre los embates de
lluvias torrenciales con cuantiosas pérdidas de
vidas humanas y daños materiales. Las decenas de
miles de colaboradores cubanos que prestan servicios
en ese país, recibieron tempranamente instrucciones
de ponerse a disposición de los venezolanos y del
Presidente Hugo Chávez para lo que sea necesario.
El
próximo mes de abril se cumplirán 50 años de la
proclamación del carácter socialista de nuestra
Revolución. En las arenas de Playa Girón nuestras
fuerzas combatieron por primera vez en defensa del
socialismo y en apenas 72 horas, bajo la conducción
personal del Comandante en Jefe, derrotaron la
invasión mercenaria patrocinada por el gobierno
norteamericano.
En
ocasión de tan relevante acontecimiento, el 16 de
abril realizaremos una Revista Militar, con
participación de tropas y medios de combate, a la
que asistirán los delegados al VI Congreso del
Partido que esa propia tarde se congregarán para el
inicio de sus trabajos, aquí mismo, que esperamos
concluir el 19 de abril, Día de la Victoria de Playa
Girón. Empezamos celebrando la proclamación del
carácter socialista, discurso de Fidel en el
entierro de las víctimas de los bombardeos,
realizado el día antes del ataque a Girón, y
concluiremos el día de la victoria. El cierre de la
Revista lo protagonizarán varias decenas de miles de
jóvenes, representando a las nuevas generaciones,
que constituyen la garantía de la continuidad de la
Revolución.
Esta
conmemoración estará dedicada a nuestra juventud,
que nunca le ha fallado a la Revolución. Jóvenes
fueron los que cayeron en el asalto a los cuarteles
Moncada y de Bayamo.
Jóvenes fueron los que se sublevaron en Santiago de
Cuba bajo la dirección de Frank País.
Jóvenes eran los expedicionarios del Granma, que
tras la debacle de Alegría de Pío formaron el
Ejército Rebelde, fortalecidos por oleadas también
de jóvenes provenientes del campo y las ciudades, en
primer lugar el refuerzo santiaguero organizado
personalmente y enviado por el propio Frank.
Jóvenes eran los integrantes del poderoso movimiento
clandestino de todas las organizaciones.
Jóvenes fueron los valerosos asaltantes al Palacio
Presidencial y a la emisora Radio Reloj el 13 de
marzo de 1957, encabezados por José Antonio
Echeverría.
Jóvenes fueron los que combatieron heroicamente en
Girón.
Jóvenes y adolescentes se sumaron a la campaña de
alfabetización durante ese mismo año, hace también
50 años.
Jóvenes eran la mayoría de los combatientes en la
lucha contra las bandas mercenarias que organizó la
CIA, hasta avanzado 1965.
Jóvenes fueron los que protagonizaron hermosas
páginas de coraje y estoicismo en las misiones
internacionalistas en varias naciones,
particularmente en ayuda a los movimientos de
liberación en África.
Jóvenes son nuestros Cinco Héroes que arriesgaron
sus vidas luchando contra el terrorismo y sufren ya
más de doce años de cruel prisión (Aplausos).
Jóvenes son muchos de los miles y miles de
colaboradores cubanos que defienden la vida humana
curando enfermedades erradicadas en Cuba, apoyan
programas de alfabetización y difunden cultura y la
práctica deportiva a niños y adultos por muchos
países del mundo.
Esta
Revolución es obra del sacrificio de la juventud
cubana: obrera, campesina, estudiantil, intelectual,
militar; de todos los jóvenes en todas las épocas
que les ha tocado vivir y luchar. Por eso dedicamos
ese festejo del 50 aniversario a nuestros jóvenes.
Esta
Revolución la conducirán adelante los jóvenes plenos
de optimismo e inconmovible fe en la victoria.
Grandes han sido los retos y también los peligros
desde el triunfo de la Revolución y de la
proclamación de su carácter socialista y muy
especialmente a partir de la victoria de Girón, mas
ninguna dificultad ha podido doblegarnos. Estamos
aquí y estaremos por la dignidad, la entereza, el
valor, la firmeza ideológica y el espíritu de
sacrificio y revolucionario del pueblo de Cuba, que
hace mucho tiempo hizo suyo el concepto de que el
socialismo es la única garantía para seguir siendo
libres e independientes.
Muchas
gracias (Ovación). |