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Camino
al congreso: Rectificación o ajuste
Por Jorge Gómez Barata (especial para
ARGENPRESS.info)
[22.01.2011]- Actualización 8:10 pm de Cuba
En su
intervención en la más reciente sesión de la
Asamblea Nacional el presidente cubano Raúl Castro
llamó a revisar: "…Qué orientaciones del Jefe de la
Revolución hemos cumplido y cuáles no, desde su
vibrante alegato La Historia Me Absolverá hasta
hoy". La exhortación indica que la rectificación
auspiciada por el próximo Congreso del Partido puede
incluso conducir al rescate de acentos originales
del proceso revolucionario cubano.
Esta
vez no se trata de la reacción a una coyuntura
desfavorable sino de cambios estructurales y de
conceptos derivados de una comprensión de que el
modelo instalado, no sólo para la gestión económica
sino referido a los métodos y al estilo de ejercer
el poder, gobernar y dirigir a la sociedad, ha
perdido eficacia y se impone rectificar.
Salvando obvias distancias y escalas, el modelo
vigente en Cuba no es funcional aproximadamente por
las mismas razones que no lo fue en la Unión
Soviética y en los países socialista de Europa y
Asia y su supervivencia se explica por el carácter
de la Revolución Cubana y el liderazgo encabezado
por Fidel y Raúl Castro que marcan la diferencia.
Basta
una aproximación a la gestación del movimiento
revolucionario en Cuba y a la guerra revolucionaria,
a la personalidad y trayectoria política de Fidel y
Raúl Castro y al proyecto político contenido en el
alegato conocido como La Historia me Absolverá para
percatarse de que no hay en los orígenes de la
Revolución Cubana ningún punto de contacto de aquel
movimiento con el socialismo al estilo de la época,
ninguna militancia y nada que involucrara a la Unión
Soviética.
Según
la letra de aquel programa, la transformación de la
sociedad cubana era concebida como un proyecto
avanzado, no sólo para su época, sino incluso para
hoy. Fidel Castro lo resumió así: "El problema de la
tierra, el problema de la industrialización, el
problema de la vivienda, el problema del desempleo,
el problema de la educación y el problema de la
salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos
a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente
nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las
libertades públicas y la democracia política".
Si
bien las tareas sociales y políticas de hoy son
totalmente diferentes; al aludir a la Historia Me
Absolverá, el presidente Raúl Castro parece
referirse al aliento, al estilo, al realismo y a la
autoctonía de aquel diseño, que interpretaciones
discutible, prematuras y probablemente erróneas,
dieron por sobrepasado.
Después de 1959 la rápida mutación del proceso
revolucionario hacia las posiciones del socialismo,
el acercamiento político y la alianza con la Unión
Soviética, se explica por la temprana, irracional y
desmesurada y agresiva política norteamericana hacia
la Revolución, que motivó una respuesta equivalente
de la Unión Soviética que hasta hoy se asume como un
gesto de solidaridad, aunque también, la parte
soviética obtuvo dividendos geopolíticos.
En
realidad aquella alianza, al menos en los primeros
15 años, no influyó decisivamente sobre los aspectos
más auténticos del proceso revolucionario, empujado
a la radicalización, no por ideas acerca de la
conveniencia de la estatización de toda la economía
y la regulación de la actividad social, sino como
respuesta a la actitud norteamericana que llevó a
Cuba contra la cuerdas y la obligó, a pesar de
colosales asimetrías, a responder golpe por golpe.
Aun
bajo las intensas presiones del bloqueo y las
amenazas de agresión militar norteamericana, al
éxodo de empresarios, profesionales y técnicos y lo
agudo de la confrontación en los primeros años, la
Revolución continuó su propio camino alejado de la
ortodoxia y del modelo de gestión soviético,
fenómeno que resultó ser fuente de contradicciones
con la izquierda marxista, incluso con la Unión
Soviética.
Con
enormes tareas sociales por realizar, acosada por
Estados Unidos, aislada de América Latina,
incomprendida por parte de la izquierda
latinoamericana, en los años setenta del pasado
siglo, Cuba produjo un corrimiento que la llevó a
adoptar estructuras y procedimientos análogos a los
existentes en la Unión Soviética y Europa Oriental.
Pronto
se hizo evidente que, en primer lugar en el plano
económico, aquella opción y sobre todo la exagerada
copia que la acompañó, no aportaban una solución
viable, por lo cual, desde alrededor de 1984, antes
de que Gorbachov se enfrascara en la Perestroika,
Fidel Castro inició un Proceso de Rectificación de
Errores y Tendencias Negativas, que cuestionaban el
modelo económico trasplantado desde la Unión
Soviética.
El fin
de La Unión Soviética y la crisis que golpeó
implacablemente a Cuba, abortaron la Rectificación.
Fidel Castro llamó a la resistencia para salvar, no
el modelo que había hecho aguas, sino las conquistas
básicas del socialismo, proceso que implicó la
adopción de importantes reformas económicas,
políticas e incluso ideológicas.
Recordar a la Historia Me Absolverá no es una
expresión de nostalgia, ni un retroceso. Retornar a
la semilla, no sería en este caso dar marcha atrás y
ni siquiera rectificar, sino avanzar y crear.
No se
trata ahora de defender ideas exóticas, sino como
asoma en La Historia Me Absolverá y estaba ya en la
idea de: "Una república con todos y para el bien de
todos" de José Martí, de crear no un Estado de
clases sino un Estado Social, una economía mixta y
floreciente coronadas por una democracia socialista
plena y de nuevo tipo.
Obviamente, la democratización a la cubana no es
ahora restablecer la Constitución del año 40, sino
recrear mediante las reformas pertinentes la que
existe, no porque haya sido incorrecta ni omisa,
sino porque en la vida y mucho menos en la
Revolución, nada es inmutable.
Seguramente el Congreso del Partido y la Conferencia
que le seguirá, profundizaran en estos aspectos y
como otras tantas veces, la vanguardia militante de
la Revolución Cubana, con la dirección histórica al
frente, encontraran el camino correcto. Allá nos
vemos. |