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Camino
al congreso: Cuba y la economía global
Por Jorge Gómez Barata (especial para
ARGENPRESS.info)
[22.01.2011]- Actualización 8:10 pm de Cuba
En la
sociedad global, particularmente en los países
emergentes, la fuerza de trabajo altamente
calificada es cada vez más relevante. En esas
economías caracterizadas por su dinamismo, blindaje
frente a la crisis y ritmos de crecimiento, se
incorporan novedades científicas, se asumen
subarriendos o facilitan la instalación de
dependencias de empresas que buscan sitios donde la
mano de obra calificada está disponible a mejores
precios, exportan personal calificado y crean
tecnologías y mercancías de alto valor agregado.
Actualmente los países que más fuerte apuestan por
el desarrollo, avanzan en varias direcciones:
sustitución de importaciones, promoción de las
aéreas de alta tecnología, captación de inversiones
extranjeras, desarrollo de infraestructuras e
introducción de la técnica y la ciencia en la
Industria y la agricultura. Esos esfuerzos y las
políticas que los definen comienzan por la formación
de los recursos humanos. La inversión más rentable
es en el hombre, hecho que convierte a las
universidades en la punta de la madeja.
Al
amparo de tales proyecciones, en menos de dos
décadas países pobres y que soportaban hambrunas
antológicas como: China, India y Vietnam se han
convertido en naciones prosperas, exportadoras de
alimentos, maquinarias, electrodomésticos, textiles,
tecnología y mano de obra calificada.
Es
preciso aclarar que estos y otros países tuvieron a
su favor haber contado con financiamiento externo en
forma de créditos de las instituciones
internacionales y de inversiones extranjeras
directas atraídas por legislaciones permisivas,
bajos costos de la mano de obra, facilidades para
acceder a los mercados internos en expansión,
abundancia de personal calificado y aceptables
facilidades de infraestructura. Todo ello acompañado
de estabilidad interna.
Esas
naciones asumieron conscientemente la idea de que
todos los problemas no pueden resolverse a la vez,
que el desarrollo implica costos y genera tensiones
sociales y, de un modo u otro, asumieron el mucha
veces criticado, aunque básicamente exitoso
pragmatismo, al estilo de Deng Xioaoping.
En
virtud del bloqueo económico norteamericano que le
impide el acceso a las fuentes crediticias y a los
mercados, anula las posibilidades de transferencia
tecnológicas, prohíbe el establecimiento en la Isla
no sólo de las empresas norteamericanas sino de
prácticamente todo el mundo, Cuba trata de ser
excluida de la economía global. En esa dinámica
también influye el carácter estatal de la economía
cubana, la doctrina para el tratamiento al capital
extranjero y la exclusión por razones políticas o
ideológicas de potenciales actores, principalmente
los cubanos residentes en el exterior.
No
obstante, venciendo esas y otras dificultades, entre
ellas la excesiva centralización que coloca
cualquier decisión a niveles muy altos de la
jerarquía estatal, la burocracia que suma trámites
sobretrámites y elementos de corrupción que han
comenzado a asomar, en el desempeño económico cubano
se reflejan algunas de las mejores características
de las economías emergentes.
Como
mismo ocurre en China, la India y otros países con
economías de vanguardia, en Cuba los mayores éxitos
económicos se consiguen a cuenta de los avances en
las aéreas de las tecnologías más avanzadas:
ingeniería genética, biotecnología, medicina,
incluyendo las especialidades más complejas,
mientras se espera el despegue de sectores como la
producción de software. La economía isleña se
beneficia también de la exportación de servicios
técnicos como son médicos y otros profesionales de
la salud, técnicos agrícolas, ingenieros y
arquitectos, entrenadores deportivos y otros de
elevado perfil.
Como
parte de la obra social de la Revolución, Cuba ha
desarrollado un eficaz y vasto sistema de enseñanza
superior que le permite disponer de las
instalaciones y de los docentes para formar
profesionales en prácticamente todas las ramas,
especialmente médicos, ingenieros, arquitectos,
enfermeros, veterinarios, técnicos agrícolas,
entrenadores deportivos, instructores de arte, no
sólo para sus necesidades sino para las de otros
países.
Para
países que no puedan crear en breves plazos escuelas
de medicina, facultades de ingeniería o arquitectura
y universidades informáticas, el acceso
económicamente ventajoso a las instituciones cubanas
puede ser una opción. También pudieran crearse
mejores facilidades para que, como parte de
proyectos estatales o por su cuenta, profesionales
cubanos puedan asumir contratos de trabajo en el
extranjero.
El VI
Congreso del Partido Comunista de Cuba que decidirá
acerca de las estrategias para el desarrollo del
país y que contará con la asistencia de alrededor de
mil delegados en su mayor parte poseedores de
conocimientos económicos, seguramente profundizaran
sobre todos los temas y considerará con todo detalle
las formas y los medios para, a pesar del bloqueo
estadounidense, reinsertar a Cuba en la economía
mundial, aprovechar las ventajas de la
globalización, combinar intereses nacionales e
individuales y avanzar hacía el desarrollo.
Allá
nos vemos. |