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HAITÍ, EL RETO DE SOBREVIVIR

¿Qué originó el terremoto en Haití?  

La investigación de las causas del sismo no ha concluido 

Según informaron distintos medios noticiosos el 13 de enero de 2010, un reporte confeccionado por la Flota Rusa del Norte señaló que el sismo registrado en Haití constituye el “claro resultado” de una prueba de la Marina de Estados Unidos mediante el uso de una de sus “armas de terremotos”.  

La Flota del Norte, ubicada en el área de Múrmansk, ha estado monitoreando los movimientos y las actividades navales estadounidenses en el Caribe desde 2008, cuando las autoridades de Washington anunciaron su intención de restablecer la Cuarta Flota, que había sido disuelta en 1950.  

Desde finales de la década de 1970, los Estados Unidos han “avanzado enormemente” en el desarrollo de sus armas de terremotos y, según los informes rusos, ahora emplea dispositivos que usan una tecnología de Pulso, Plasma y Sónico Electromagnético Tesla, junto con “bombas de ondas de choque”.  

El estudio menciona además el ensayo realizado últimamente por la Marina estadounidense dos de estas armas de terremotos, que en el caso de la prueba efectuada en el Pacífico causó un terremoto de magnitud 6.5 azotando el área alrededor de la ciudad de Eureka, en California sin causar víctimas fatales, mientras que la prueba en el Caribe provocó la muerte de miles de personas.  

Según indica el reporte, es “más que probable” que la Marina estadounidense haya tenido “conocimiento total” del catastrófico daño que esta prueba de terremoto podría tener potencialmente sobre Haití y que por tal motivo había pre-posicionado a su Comandante Delegado del Comando Sur, el General P.K. Keen, en la isla para supervisar las labores de ayuda.  

En cuanto al objetivo final de las pruebas de estas armas, advierte el reporte que está en marcha un plan de Estados Unidos con vistas a la destrucción de Irán por medio de una serie de terremotos, preparados para derrocar al actual gobierno Islámico.  

Según el informe mencionado, el sistema experimentado por los Estados Unidos (proyecto HAARP) permitiría además crear anomalías climatológicas para provocar inundaciones, sequías y huracanes.  

¿Fue manipulado científicamente el terremoto de Haití?  

A simple vista suena como una "teoría conspirativa", pero ateniéndonos a las investigaciones y verificaciones que existen sobre experimentos militares (sobre todo de EEUU y algunas potencias centrales) con armas, químicas y biológicas orientadas al exterminio masivo de seres humanos, la versión no parece tan descabellada.  

Que el Pentágono investigue y desarrolle un sistema que puede generar violentos e inesperados cambios en el clima, incluidos un terremoto como el de Haití o un tsunami como el de Asia, más que un asunto conspirativo podría ser parte de una realidad estudiada y expresada en diversos informes de especialistas, omitidos por las cadenas periodísticas.  

Hay un cúmulo de trabajos investigativos (esparcidos en la red y silenciados por la prensa del sistema) que demuestran, por ejemplo, que los virus patógenos y las pandemias son inicialmente estudiados para su utilización en posibles operaciones de exterminio en masa, con la finalidad de controlar y manipular socialmente determinadas poblaciones.  

Bajo el argumento de "prevenir ataques enemigos" con armas químicas o biológicas, el Pentágono ha diseñado -desde el siglo pasado hasta aquí- diferentes programas de investigación y experimentación con virus inyectados primero en organismos animales, y luego lanzados contra organismos humanos.  

El investigador y profesor canadiense Michel Chossudovsky, en su artículo titulado "Guerra climática: Atención a los experimentos militares de EEUU", publicado en el sitio web The Ecologist, señala que "El Haarp es un arma de destrucción masiva, capaz de desestabilizar los sistemas agrícolas y ecológicos en todo el globo".  

Afirma que EEUU ha desarrollado experimentos similares desde 1940, y que durante la guerra de Vietnam se hicieron prácticas de bombardeo de nubes, con el fin de prolongar la estación del monzón (temporada de lluvias) y bloquear las rutas de suministro de las fuerzas rivales a lo largo del llamado corredor Ho Chi Minh.  

De acuerdo con el investigador, "La tecnología que está siendo perfeccionada bajo el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (Haarp) apunta a lo impensable: la manipulación encubierta de modelos climáticos, comunicaciones y sistemas de energía eléctrica como un arma de la guerra global, capacitando a EEUU para desestabilizar y dominar regiones enteras".  

Según Chossudovsky, "la manipulación climática es el arma preventiva por excelencia ya que puede ser dirigida contra países enemigos e incluso "naciones amigas" sin su conocimiento, utilizándose para desestabilizar economías, ecosistemas y agricultura”. 

“También puede provocar el caos en los mercados financieros y de materias primas”, agrega. “La alteración en la agricultura causa una mayor dependencia de la ayuda alimentaria y de productos de granos importados de EEUU y de otros países occidentales", apunta el científico.  

Las teoría de Chossudovsky sobre la guerra climática tiene un correlativo en las armas químicas o biológicas de exterminio masivo utilizadas en diferentes programas de investigación y experimentación, entre las cuales sobresalen los virus inyectados primero en animales, y luego lanzados contra seres humanos.  

Con la aparición cíclica de pandemias detonadas por la inseminación de virus patógenos en poblaciones civiles, se genera una campaña simultánea de "terror mediático" (con pánico e incertidumbre social) ejecutada por las grandes cadenas informativas internacionales, la que activa a su vez una demanda comercial masiva de recursos y medicamentos para enfrentar la emergencia sanitaria, que moviliza paralelamente un multimillonario negocio capitalista a escala global.  

Cabe recordar que a la feroz manipulación mediática global con el "terror pandémico" de la reciente fiebre porcina ( o Gripe A), se agregan cada vez más, preguntas e hipótesis sobre el origen y posible utilización económica o política del virus patógeno, que van desde la lógica y el sentido común hasta teorías conspirativas de la más variada especie y procedencia.  

En este caso, se ha hablado, incluso, de distintas operaciones de "aprovechamiento" político y militar del virus, cuyos objetivos van desde una "cortina de humo" para distraer la atención de la actual crisis global, hasta una estrategia para crear un "11-S biológico" que justifique nuevas invasiones y "guerras antiterroristas", un plan capitalista "malthusiano" para reducir la población pobre "sobrante", o una maniobra comercial de los grandes laboratorios para generar demanda masiva de medicamentos y vacunas preventivas.  

Una crisis pandémica, una crisis económica, una catástrofe natural o una guerra movilizan multimillonarios recursos financieros para enfrentarla.  

Y como vivimos dentro de un sistema capitalista dirigido por potencias hegemónicas (EEUU y las naciones centrales de Europa), los programas de exterminio en masa con epidemias salen originalmente de los laboratorios militares del Pentágono y de los sectores de biodefensa europeos, principalmente Gran Bretaña.  

En ese escenario, la guerra climática, la guerra biológica o la guerra química , son parte indivisible de la acción militar para conquistar países y poblaciones. Todas a su vez, se sintetizan en la guerra psicológica para manipular la mente humana con fines del control político y social sin el uso de las armas (Conflicto de Cuarta Generación).  

La guerra biológica por medio de agentes genéticos orientados al exterminio masivo de poblaciones es un soporte activo de la política militar y de la campaña psicológica. Cuando está al servicio de la guerra psicológica, la guerra biológica se convierte en bioterrorismo, y cuando sirve a la guerra militar se convierte en operación de exterminio con uso de agentes biológicos.  

Como primer objetivo central, las "guerras silenciosas" de exterminio poblacional por medio de agentes biológicos o químicos se originan dentro de los planes y estrategias del Pentágono para preservar la seguridad de EEUU, la potencia dominante del sistema capitalista a escala global.  

Como segundo objetivo central, todo lo que se destruye hay que "reconstruirlo", y todo lo que enferma hay que "curarlo", es la máxima que sigue siempre el sistema capitalista para arrancar rentabilidad tanto de las crisis económicas, como de las catástrofes, las epidemias y las contiendas bélicas.  

"Si no hay guerra hay que inventarla para hacer negocios", es la máxima histórica de Rothschild, líder emblemático del sionismo financiero internacional.  

En este escenario ¿Puede sorprender la posibilidad de que el terremoto de Haíti haya salido de los laboratorios militares de Pentágono" 

Fuente: Centre for Research on Globalization, Candá.

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