[17.02.2011]- Actualización
8:40 am de Cuba
Cayó el gobierno de Mubarak[1]
en Egipto y terminó el Foro Social Mundial (FSM) en
Dakar. En ambos acontecimientos el protagonista
excluyente es el pueblo. Sea en El Cairo o en Dakar,
la movilización popular hizo visible lo invisible a
millones de personas: que África no es solo pobreza
o dictaduras en los gobiernos. África es también
conciencia de la miserabilización de la vida
cotidiana y lucha para erradicarla[2].
La discusión económica para
muchos analistas durante los 18 días de protesta en
Egipto era el impacto en la suba de los precios del
petróleo y otros productos que se comercian por la
ruta que atraviesa el Canal de Suez. Es cierto que
se trata del paso de las mercancías asiáticas hacia
Europa y el Atlántico Norte, territorio del
capitalismo desarrollado y epicentro de la crisis
mundial. Lo que pretendo enfatizar, es que no ven lo
principal para el análisis de las cuestiones
económicas: la movilización popular que decide en
acto, en acontecimiento del accionar colectivo,
modificaciones sustanciales en el orden social
vigente: el capitalismo.
Movilizaciones populares
y cambio político
Algunos comparan la
rebelión egipcia con el 19 y 20 de diciembre del
2001 en Argentina[3]; con el 89 y la caída del muro
de Berlín, y más aún con los acontecimientos rusos
de 1917, para unos "febrero"[4] (Kerensky) y para
otros "octubre"[5] (Lenin). Son todas comparaciones
discutibles, pero con un elemento en común, que cada
uno de esos acontecimientos modificó (cada uno en su
punto, el devenir histórico, económico, social,
político y cultural).
Resulta prematuro imaginar
el sentido de los acontecimientos egipcios en el
orden mundial contemporáneo, máxime con la
continuidad y profundidad de la crisis mundial. Pero
es evidente que no se trata de una revuelta o
protesta más, entre muchas que se presentan
recurrentemente.
La rebelión popular
Argentina aconteció a meses de la ofensiva
militarista lanzada por Bush luego de los atentados
del 11S. El miedo atemorizó a movimientos y líderes
de la protesta global. Todos podían caer en las
redes del designio por pertenecer al "eje del mal".
¿Quién podía animarse a la confrontación contra las
manifestaciones del poder mundial? Las luchas en la
Argentina fueron analizadas globalmente como de
confrontación con el neoliberalismo y su principal
ideólogo y ejecutor, el FMI. Ello dicho más allá de
las motivaciones de la protesta en cacerolazos,
asambleas, piquetes, o experiencias diversas de la
movilización en la Argentina. La movilización
argentina repercutió en el ámbito mundial y es parte
constitutiva del nuevo tiempo que expresa en
Latinoamérica la primera década del Siglo XXI,
precisamente la década de la saga de reuniones del
FSM.
Está claro el impacto
global de los cambios ocurridos en el 89, y aún
antes los de 1917. Estos dos casos adquieren
significado en la contraposición entre capitalismo y
socialismo.
Insistamos que no son
comparables, solo en lo esencial, de ser
acontecimientos que marcan o definen rumbos del
acontecer local, regional o mundial.
¿Acaso la bipolaridad no
remite a la revolución rusa y su expresión en el
este de Europa a la salida de la segunda guerra
mundial? ¿El orden unipolar contemporáneo no está
asociado a la caída de la URSS? ¿Algo tiene que ver
el 2001 argentino con la expectativa mundial
generada por la región latinoamericana en el primer
decenio del Siglo XXI? ¿Qué efecto tendrá sobre el
orden social, en el corto, mediano y largo plazo, el
acontecer de movilización popular en Egipto?
Egipto en el orden
mundial
Egipto ya no volverá a ser
lo que representó para el imperialismo
estadounidense en la articulación de un orden que
requería la asociación con Israel para resolver sus
intereses, no solo en el medio oriente.
EEUU es el principal
consumidor mundial de petróleo, exigiéndole ello
asegurarse capacidad de provisión fluida de
hidrocarburos. No es tanto el petróleo producido en
el país de los faraones, sino el territorio del
tránsito el que le preocupa.
La población no solo se
movilizó contra la dictadura, sino también contra
las condiciones de vida, contra la pobreza, la
situación del empleo, el desempleo y la precariedad
laboral.
Está claro que las clases
dominantes en Egipto y del mundo intentarán burlar
el sentido de la movilización. El objetivo será para
ellos restablecer el "orden social", tal como se
propusieron las autoridades argentinas en la primera
semana de enero del 2002, cuando todavía la
población en calles y asambleas eran el dato de la
realidad.[6]
En Dakar, los movimientos
sociales reunidos en asamblea reconocieron
públicamente el "aporte fundamental de África y de
sus pueblos en la construcción de la civilización
humana."[7] Hasta ahora la novedad política mundial
eran los procesos desarrollados en la región
latinoamericana y su experiencia de cambio político.
Las novedades se remozan en la actualidad con los
movimientos en el norte de África.
Es importante analizar
desde donde se posicionan quienes hablan y se
pronuncian en la Declaración de la Asamblea de los
Movimientos Sociales[8], donde señalan que se oponen
a la "dominación del capital, que se oculta detrás
de la promesa de progreso económico del capitalismo
y de la aparente estabilidad política." Es una
reflexión profunda del cónclave en Dakar, que merece
ser comentada de cara al acontecer egipcio.
El pueblo movilizado en
Egipto continua alerta, más allá del logro obtenido
con la renuncia de Mubarak, porque subsiste el temor
a que les sea usurpado o escamoteado el poder
logrado. No se trata de pensar en estabilizar
políticamente el gobierno egipcio, bajo parámetros
de la democracia occidental, como imaginan analistas
del poder mundial, incluso el propio gobierno
estadounidense, que hasta ayer saludaba la
transición con Mubarak hasta las elecciones de
septiembre, y ahora imagina una normalización
capitalista para relanzar el "progreso", que es la
forma de aludir a la recuperación de un ciclo de
negocios que afectó la protesta. Todo debe volver a
la "normalidad", del capitalismo, habría que
agregar. Es el deseo del gobierno de EEUU y del
poder económico mundial[9].
Desde Dakar se lee
distinto, y el dato es la movilización contra el
régimen del capital, el "progreso" asociado a la
ganancia del capital transnacional, de la
liberalización de la economía y la continuidad de la
colonización y explotación de los pueblos.
El lugar de los sujetos
en el orden económico
Se trata de una importante
enseñanza relativa al orden económico, que no es
solo una cuestión de mercados, o de precios, sino de
voluntades colectivas conscientes sobre el orden en
el que se pretende vivir.
Algo que debieran
comprender los que analizan la realidad de nuestros
países, sean comentaristas, autoridades, e incluso
vanguardistas aspirantes a dirigir al movimiento
popular. No se trata de decirle al pueblo lo que
tiene que hacer, sino de hacer con el pueblo,
construir el nuevo tiempo colectivamente, en una
experiencia que se renueva constantemente, que lee
nuevamente la emancipación social como trayecto de
aprendizaje de anteriores procesos históricos.
La ofensiva del capital se
construyó ante la crisis capitalista de los 70´ para
frenar el poder mundial de los trabajadores y de los
pueblos.
En esa respuesta se
inscribe el acceso al poder de Mubarak y el
paulatino desarme del orden "nacional" egipcio. La
colonización neoliberal se asocia a la apertura de
la economía, a las inversiones externas y a la
liberalización de la economía de Egipto. Es
convergente con el proceso de auge de la
restauración conservadora en América.[10]
Por eso queremos insistir
en este escrito, que la novedad no es la emergencia
de la derecha, o del acontecer político e ideológico
de las clases dominantes[11]. La novedad es la
emergencia de un movimiento popular que confronta
con la institucionalidad neoliberal construida a la
salida de la crisis de los 70´, en el largo proceso
regresivo y reaccionario de los 80´ y los 90´.
Que la novedad en esta
primera década es la dinámica de resistencia, lucha,
e intención de transformar la realidad que se vive
en América Latina y el Caribe, y que ahora se
potencia en el continente olvidado.
Esa es la razón que anima a
la Asamblea de los Movimientos Sociales reunida en
Dakar a finalizar su documento con un llamamiento
para avanzar "hacia la unidad a nivel mundial para
derrotar al sistema capitalista", que recuerda el
viejo lema de la Asociación Internacional de los
Trabajadores: ¡Proletarios del mundo uníos!
Más allá del recuerdo que
nos anima, la actual, es una convocatoria inspirada
en la diversidad de procedencia, trayectoria y
experiencia de los protagonistas, de los sujetos,
pero con la convicción de que se requiere "construir
agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el
patriarcado, el racismo y todo tipo de
discriminación."[12]
No alcanza la lucha contra
el capitalismo. La propuesta es más amplia e
integral.
Son los pueblos
constituidos en sujetos conscientes los que definen
el orden económico y social. No se trata de mercados
o de relaciones entre cosas. La economía política
trata de relaciones entre personas, de relaciones
para la producción, la distribución, el cambio y el
consumo.
¿Qué reflexión merecen
estos acontecimientos para la Economía Política?
Cada vez más debe reconocerse el carácter mundial de
la economía, del capitalismo, y que no pueden
aislarse los fenómenos nacionales.
¿La crisis capitalista en
curso es solo de los países más desarrollados?
¿Está nuestra región al
margen de impactos de esa crisis?
¿El crecimiento económico
de nuestros países, nos aísla de los efectos
regresivos de las políticas anti crisis en el mundo
capitalista desarrollado?
¿Deben nuestros países
continuar abonando la institucionalidad del poder
para pensar la superación de la crisis?
¿Porqué no inspirarse en
los acontecimientos populares que demandan otro
orden económico social, otro mundo posible?
En definitiva, ¿es posible
otro mundo?
La rebelión africana, en
Túnez o Egipto, como en toda esa región demanda otro
mundo. Es una reivindicación convergente con todos
los hambrientos del mundo, nada menos que más de
1.000 millones de personas, según la FAO.
La demanda es por soberanía
alimentaria, lo que significa ir contra el orden
agrícola de la biotecnología en manos de las
transnacionales y retomar un rumbo de revolución
agraria. Se trata de retomar y estimular la
agricultura familiar y achicar, tendiendo a
eliminar, los tramos de circulación de alimentos
(mercancías). El objetivo apunta a modificar la
orientación al mercado por los consumos necesarios
para una elevada calidad de vida, el "buen vivir"
según la antigua cultura andina que hoy recuperan
los textos constitucionales de Bolivia y Ecuador.
Es también la lucha por la
soberanía energética, reivindicando el derecho
humano a la energía. Supone otro vínculo de los
seres humanos con la naturaleza y los bienes
comunes, no solo el petróleo, sino el agua y la
tierra, la sustentabilidad de la vida en el planeta,
para nuestra generación y las posteriores. No es
solo tema de crecimiento.
¿Porqué no pensar en
decrecimiento con mejora integral de la calidad de
vida de la población mundial? ¿Para qué más
desarrollo del automóvil individual y no transporte
colectivo de pasajeros? ¿Tren para todos contra la
cultura del auto propio de los que pueden consumir?
¿Qué orden financiero para
este otro mundo posible? ¿El de los paraísos
fiscales, el libre movimiento de capitales y la
especulación estimulada por la banca transnacional y
el mercado de capitales? ¿El que dirige el sistema
financiero mundial con el FMI y el Banco Mundial a
la cabeza? ¿El que promueve el G20 con validación de
países del sur dependiente del capitalismo
desarrollado? Hace falta la soberanía financiera,
que discuta la moneda mundial, el carácter de la
circulación monetaria global y el tipo de relaciones
financieras monetarias par un mundo sin explotación,
de solidaridad y cooperación mundial.
¿Es esto lo que hoy discute
la academia en Economía?
Probablemente no, pero es
lo que ampliamente se debatió en Dakar, casi 50.000
personas, en representación de millones de
militantes y habitantes de más de 130 países del
mundo.
Un debate que se realizó en
el territorio de la novedad del cambio político
contemporáneo: África.
[1] Hosni Mubarak,
Presidente de Egipto entre octubre de 1981 y el 11
de febrero del 2011. Fue depuesto tras 18 días de
movilización popular.
[2] "las personas más
vulnerables a la crisis económica mundial actual son
los que viven fuera del centro de atención, los 1,4
mil millones de personas que viven con sólo poco más
de un dólar por día." Es lo que puede leerse en la
portada del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo, PNUD, bajo el lema "Reducción de la
pobreza", con abundantes datos sobre la incidencia
de la pobreza en África. Leído en el sitio del PNUD
el 12 de febrero de 2011 en:
http://www.undp.org/spanish/temas/pobreza.shtml
[3] Rebelión popular que
determinó la caída del gobierno de Fernando De la
Rúa (1999-2001) y la salida del régimen de
convertibilidad en una paridad de un peso igual a un
dólar, vigente entre 1991 y 2001.
[4] Cae el régimen del Zar.
[5] Triunfo de los
bolcheviques. Primera experiencia triunfante en la
construcción del socialismo.
[6] Gastón Varesi. El
kirchnerismo como cultura (política) afirmativa.
Elementos culturales,
políticos y económicos de la estrategia oficial,
2003-2007. En Periferias, Revista de Ciencias
Sociales de la FISYP, Año 14, nº 10 del primer
semestre del 2010, página 161 y siguientes.
Editada en Buenos Aires,
2010.
[7] Leída el 12 de febrero
de 2011 en el sitio del Comité de Anulación de la
Deuda del Tercer Mundo, CADTM. En:
http://www.cadtm.org/FSM-Declaracion-de-la-Asamblea-de
[8] Ib.
[9] "Obama dijo que ahora
el ejército en Egipto tenía la responsabilidad de
asegurar una transición creíble a la democracia,
estableciendo una ley de emergencia y abriendo un
claro camino para elecciones libres en el país".
Citado de International Businnes Times, leído el 12
de febrero de 2011, en:
http://mx.ibtimes.com/articles/9896/20110211/obama-dice-egipto-no-volvera-a-ser-el-mismo-tras-renuncia-de-mubarak.htm
[10] Eric Toussaint. Una
mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus
orígenes hasta la actualidad. En Periferias, Revista
de Ciencias Sociales de la FISYP, Año 14, nº 10 del
primer semestre del 2010, página 31 y siguientes.
Editada en Buenos Aires, 2010.
[11] Julio C. Gambina. ¿Se
viene la derecha en la Argentina? Páginas 65 y
siguientes. En La ofensiva de las derechas en el
Cono Sur. Coordinadora Marielle Palau. BASE
Investigaciones Sociales y Rosa Luxemburg Stiftung,
RLS, Asunción, Paraguay, 2010.
[12] Del documento citado y
publicado en el sitio del CADTM.
Publicado por Julio C.
Gambina