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ENTREVISTA AL ECONOMISTA JEFE DE LA UNCTAD
“La ola
especulativa con derivados financieros de materias
primas dispara los precios de los alimentos”
Por
Heiner Flassbeck-Focus
[25.03.2011]-Actualizado 9:50 am Cuba
En
esta interesante y oportuna entrevista concedida por
Heiner Flassbeck a la revista alemana Focus, el
economista en jefe de la UNCTD (Conferencia de las
NNUU para el comercio Mundial y el Desarrollo)
sostiene que la causa principal del alza mundial de
precios de los alimentos es la especulación en los
mercados financieros de futuros. Flassbeck invita a
ver también a través de ese prisma los recientes
sucesos de Egipto, y como en la ola especulativa de
2008, ve dibujarse de nuevo en el horizonte masivas
revueltas por hambre en todo el mundo.
Señor
Flassbeck, ¿hasta qué punto es peligrosa la
acelerada subida de los precios de los alimentos?
Tan
peligrosa como en 2008, cuando estallaron en algunos
países desórdenes considerables. Y la causa central
es siempre la misma: la especulación.
La
cosa está bajo discusión…
Nadie
puede discutir seriamente que desde marzo de 2009
comenzó a hincharse en todos los mercados
financieros una nueva burbuja. Los precios de los
alimentos, que se comercian en mercados de futuros,
se mueven simultáneamente con los de las acciones,
las divisas o el petróleo. Pero una correlación tan
alta sólo la pueden tener los títulos de los
mercados financieros; de modo que los elevados
precios de la soja o del trigo son una consecuencia
de las inversiones especulativas.
En
2008, el Congreso norteamericano investigó la
sospecha de que los comerciantes con títulos de
petróleo empujaban al alza los precios. Pero al
final, no se hallaron pruebas…
Había
mucho indicios. Investigaciones llevadas a cabo por
mi organización, la UNCTAD, muestran
concluyentemente el efecto de la especulación sobre
los precios de las materias primas. ¿Por qué, si no,
habría de evolucionar el curso cambiario del real
brasileño –la moneda en que se comercian materias
primas agrícolas como la soja— de un modo casi
paralelo al del precio del petróleo?
¿Y a
qué conclusiones llegan sus estudios?
Muestran que los mercados de materias primas se
anticipan incluso al auge de coyuntura. Los precios,
así pues, no suben porque haya más demanda concreta.
En la esperanza de una mayor demanda futura, se
suben todos de consuno al ascensor.
En las
bolsas, para todo comprador tiene que haber un
vendedor: no puede ser que sólo con eso suban los
precios.
En los
mercados, todos los jugadores disponen de la misma
información, se forman rebaños gigantescos. Si una
muchedumbre tal se lanza hacia una materia prima o
hacia un derivado, monta el precio. De aquí que el
rebaño pueda generar su propia ganancia: una
profecía autocumplida.
En
China impera la sequía, y está amenazada la mayor
cosecha de trigo del mundo. ¿Qué papel desempeñan
los cuellos de botella?
En
todos los mercados hay shocks de corto plazo. Pero
nadie se molesta en comprobar qué peso cuantitativo
tiene eso. Usted no puede explicar una carrera de
tres años de duración con perturbaciones climáticas.
La verdadera causa son los especuladores
financieros.
¿Por
qué resultan tan interesantes el azúcar o el trigo?
La
toma de control de los mercados de materias primas
por parte de los ingenieros de las finanzas empezó
hace cuatro cinco. En aquel momento, los bancos de
inversión buscaban formas de depósitos que no
evolucionaran al mismo paso que las acciones.
Eso
suena razonable…
Pero
la consecuencia absurda de eso es que hoy los
precios de las materias primas agrícolas más
importantes marchan en paralelo con otros títulos
financieros. Fluyen sumas increíbles de dinero hacia
los mercados de mercancías a término. Lo fatal es
que esas señales emitidas por los mercados virtuales
de futuros determinan los precios de los mercados
físicos presentes.
¿Se
puede distinguir todavía entre mercados físicos y
mercados financieros? Los bancos han llegado
entretanto a poseer contenedores y almacenes.
Algunos comerciantes restringen la oferta, para
influir en el mercado. En 2010, un fondo hedge de
cobertura británico compró casi todo el cacao
almacenado en Europa. Que la mercancía se eche luego
a perder es lo de menos; casi da lo mismo. El dinero
de verdad se gana en el mercado financiero.
¿Estamos, pues, ante una crisis alimentaria que,
como en Egipto, hará caer regímenes políticos?
No
vivimos eso por primera vez. Ya en 2008 nos arrolló
una ola especulativa que llevó a hambrunas y
revueltas. El problema es: la mentalidad de casino
se ha apoderado de centenares de mercados distintos,
el grueso de los cuales se desploma simultáneamente.
No sólo observamos robustas correlaciones en
distintos escenarios aislados, sino en el conjunto
de las clases de los distintos activos. Divisas,
acciones, materias primas, bienes raíces, todo se
mueve uniformemente, porque todos disponen de las
mismas informaciones.
¿Hasta
cuándo seguirán subirán los precios?
El
rebaño cambiará de dirección, esos incrementos en el
petróleo y en los productos agrícolas no serán
duraderos.
La
producción alimentaria tiene que incrementarse un
70% de aquí a 2050 para poder mantener el ritmo del
creamiento demográfico. ¿Podrá alimentarse la
humanidad a la larga?
El
problema mucho más inmediato es que los mercados de
materias primas agrícolas no pueden encontrar ya
precios adecuados, porque han sido pervertidos por
aventureros financieros. Además, claro está, hay
desafíos de futuro. La humanidad no puede crecer
eternamente. Pero eso no explica por qué de la noche
a la mañana se han doblado los precios del trigo o
de la soja.
¿Cuál
es para usted la solución?
El
Congreso de los EEUU ha propuesto la separación
entre quienes comercian con bienes físicos y los
especuladores con derivados financieros. Además,
debería limitarse la altura de las apuestas y
prohibirse el comercio fuera de las bolsas. Al
final, lo que está en cuestión es lo siguiente:
¿debe o no intervenir la comunidad internacional, a
fin de restar presión a las burbujas de materias
primas antes de que sea demasiado tarde?
¿Debe?
¡Claro
que sí: esto no puede ser un tabú! Ni siquiera los
fanáticos de la economía de mercado deberían
consentir que los precios se desacoplen
completamente de la oferta y la demanda en los
mercados físicos.
Heiner
Flassbeck (Birkenfelde/Nahe, Alemania,12 de
diciembre der 1950) fue entre octubre de 1998 y
abril de 1999 secretario de estado en el ministerio
federal de finanzas de Oskar Lafontaine. Desde el
año 2000 trabaja como economista en la UNCTD
(Conferencia de las NNUU para el comercio Mundial y
el Desarrollo), y desde 2003 es el economista en
jefe.
Traducción para www.sinpermiso.info: Amaranta Süss
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4026 |