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Japón, crisis
económica mundial e inserción argentina
Por
Julio C. Gambina
[25.03.2011]-Actualizado 9:50 am Cuba
Mientras en Argentina se discutía sobre las
Licencias no automáticas y las restricciones a las
importaciones, se produjo el terremoto en Japón,
acompañado de un tsunami y la explosión de una
central nuclear, reinstalando la preocupación, más
allá de la pérdida en vidas humanas, por la
evolución de la economía japonesa y mundial.
Son
temas que se vinculan porque tienen que ver con
referencias a la economía mundial y la inserción
económica de la Argentina.
La
primera reacción de los comentaristas económicos en
el país fue que el impacto de la situación japonesa
no repercute en el país por el escaso vínculo
comercial entre la Argentina y Japón, claro que
escaso, con relación a otras regiones, ya que el
privilegio del vínculo comercial del país es con la
región latinoamericana, especialmente Brasil (quién
desde nuestra región más vínculo ha desarrollado con
Japón), con China en Asia, con Europa y con EEUU, en
ese orden.
El
vínculo comercial de Japón en la región
latinoamericana es con Brasil que exportó en 2010
por 9.875 millones de dólares; Chile por 7.541
millones y Perú por 2.100 millones, contra 858
millones de Argentina, apenas el 1,2% del total de
exportaciones, contra importaciones por 1.191
millones, un 2% del total.
El 30%
de las exportaciones argentinas son cereales,
especialmente maíz; soja y aceite de soja; el 25%
minerales metalíferos y el 16% aluminio; el resto
pescado, lácteos y hortalizas. Japón figura detrás
de China, India, Malasia y Corea en los destinos
asiáticos de las exportaciones argentinas. Argentina
tampoco es destino final importante de las X
japonesas, de donde vienen bienes de capital, piezas
y accesorios, principalmente importantes en la
industria automotriz, sector en que se concentra la
política actual de restricciones a las importaciones
al mercado local de la Argentina.
Pese
al vínculo limitado, es un análisis errado
desvincular al país de la problemática económica
derivada del sismo en Japón, especialmente si se
considera que uno de los rubros afectados por la
restricción actual a las importaciones se vinculan a
la industria automotriz, una parte de las cuales
referencia sus casas matrices en Japón.
La
situación en Japón
La
situación japonesa afectará a la economía mundial y
por efecto derivado a la Argentina. Japón es la 3ra
economía del mundo y tercer consumidor de petróleo.
El primer impacto fue la reducción del precio del
petróleo por la previsible menor demanda de la
producción japonesa, que preventivamente cerró
importantes fábricas hasta detectar el impacto en su
infraestructura productiva. Es una situación que
impacta a la industria automotriz, electrónica,
química y de manufacturas en general. Es grave el
daño en infraestructura que limita el transporte de
mercancías y se afectó la provisión energética,
agudizado con la explosión nuclear. Resulta aún
prematuro cuantificar los costos y mucho más
imaginar la duración de un plan de restablecimiento
productivo en Japón, uno de los ejes del capitalismo
desarrollado junto a Europa y EEUU.
El
Banco central japonés anunció que podrá todo su
potencial para el salvataje, dicho en un país que su
deuda pública duplica su PBI, agravando la situación
problemática del endeudamiento público de los
principales países capitalistas desarrollados. Por
lo financiero vendrán problemas, especialmente por
los daños causados y los costos a cubrir por
compañías de seguros y reaseguros de carácter
transnacional, es decir, más allá de Japón, en
compañías europeas y estadounidenses. Vale recordar
la caída de la aseguradora AIG en 2008 en EEUU para
pensar el efecto financiero, un tema delicado a la
hora de pensar la situación de Argentina, en plena
negociación con el Club de París y buscando
reinsertarse en el mercado mundial de capitales.
Argentina sigue dependiendo del financiamiento
externo dando cuenta de una vulnerabilidad que
hipoteca su futuro.
Restricciones a las importaciones y consumo
suntuario
La motivación por las restricciones a las
importaciones en el país se asocia a la preocupación
por la disminución del saldo comercial positivo,
producto de un crecimiento mayor de las
importaciones que de las exportaciones. Es
interesante reflejar que el saldo comercial con
Japón es negativo y resulta difícil imaginar cómo se
desarrollará en el corto y mediano plazo esa
relación en función de los acontecimientos ocurridos
en Japón.
Sobre
las restricciones, la argumentación oficial alude a
un crecimiento del consumo interno, aunque vale
aclarar que se trata especialmente de consumo de
sectores de elevados ingresos y por eso, las
restricciones son a productos de alta gama, aquellos
a los que acceden los sectores de mayor ingreso y
con capacidad de consumo suntuario.
Es una
señal de que en Argentina hay un sector que gana muy
bien, y sin duda son los grandes beneficiarios de
este ciclo de crecimiento de la economía. Las
elevadas ganancias son las que explican el
crecimiento de la importación de automotores de lujo
y no la extensión de la asignación universal, que sí
puede impactar en el incremento del consumo de
subsistencia para la vida cotidiana.
También se debe consignar que la mejora de los
precios internacionales de los productos de
exportación, para una cosecha de 100 millones de
toneladas significa un creciente ingreso de divisas
al país que abarata, por razones de mercado el
precio del dólar, que solo se sostiene por grandes
compras realizadas por las autoridades monetarias.
En esta semana corta se compraron divisas por más de
100 millones de dólares diarios para evitar una baja
pronunciada de la divisa estadounidense. Argentina
crece en exportaciones más por evolución de los
precios internacionales de sus productos primarios
que por diversificación de su producción en el
exterior.
Es de
interés pensar que tipo de modelo está en desarrollo
en el país, que estimula consumo suntuario e
importaciones de bienes de lujo, ahora limitadas;
pero también pensar el modelo productivo global,
puesto discusión ahora con los episodios japoneses,
pese a todas las seguridades tecnológicas ofrecidas
para evitar impacto ambiental negativo,
especialmente en países de alto desarrollo
tecnológico como Japón. |