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Cuba, los árabes y el
cambio de hora
Por
Raúl Menchaca
[31.03.2011]-Actualizado 9:50
pm Cuba
Como el horario de máxima demanda en el país va
desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la
noche, ganar esos 60 minutos diarios de luz natural,
es disminuir el consumo de energía.
La
agresión militar contra Libia, octavo productor
mundial de petróleo, y la ola de revueltas populares
en Bahréin, Siria y Yemen, tienen un efecto casi
directo sobre Cuba, que acaba de cambiar la hora en
busca de ahorro energético.
Aunque
algunos se han frotado las manos calculando
aviesamente el eventual efecto político en la isla
de la convulsión entre los árabes, lo cierto es que
la única incidencia que tendrá está asociada a la
economía y de eso hablaremos.
Este
lunes, el barril de petróleo amaneció a 116 dólares,
un salto de más de dos enteros que muchos consideran
continuará hacia arriba por los problemas en el
mundo árabe y que acabó con el respiro que habían
dado el terremoto y el tsunami en Japón.
Sube
precio del petróleo tras ofensiva militar
Ambos
desastres naturales habían detenido la espiral en
que se había embarcado el mercado del crudo en las
últimas semanas, pues se daba por descontado que la
demanda global caería por el freno en la economía
japonesa.
El
mercado no se relajó ni siquiera con el anuncio de
que Arabia Saudita y de otros miembros de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP) elevarían los niveles de extracción para
compensar la falta del crudo libio.
"Si la
situación empeora, veremos rápidamente un aumento
del precio del petróleo de Oriente Medio", estimó
Jonathan Barrat, un analista del mercado petrolero
citado por varios medios internacionales.
Esa
escalada tendrá por fuerza un impacto sobre la
economía nacional, que produce la energía en
termoeléctricas que queman mayoritariamente crudo
venezolano, adquirido con facilidades de pago, es
cierto, pero que hay que pagar hasta el último
centavo.
Por
eso, adelantar una hora los relojes, como ocurrió en
todo el país el domingo último, significa ahorrar
unas siete mil 900 toneladas de diesel, sólo en el
mes de marzo.
Programa de Ahorro de Electricidad en Cuba (PAEC)
Como
el horario de máxima demanda en el país va desde las
cinco de la tarde hasta las nueve de la noche, ganar
esos 60 minutos diarios de luz natural y atrasar la
llegada del anochecer, es disminuir el consumo de
energía, porque además dejan de coincidir el
encendido de las luces artificiales y el inicio de
las labores en las cocinas cubanas, repletas hoy de
dispositivos eléctricos.
Esa
hora de luz diurna que se le roba a la Naturaleza
también permite extender la práctica de actividades
cotidianas en ámbitos que van desde lo laboral hasta
lo deportivo.
Disminuir el consumo de electricidad es bajar el
gasto de combustible y por ende reducir la factura
petrolera en momentos en que el país hace malabares
con sus magras finanzas y mira con preocupación el
alza de los precios del crudo, que ya algunos
vaticinan superará los 120 dólares por barril.
De
manera casual, la aplicación del horario de verano
coincidió con los graves problemas en el mundo árabe
y esa, aunque suene a herejía, ha sido una suerte
porque llegó cuando el petróleo sube en flecha.
En
este mundo globalizado, que algunos consideran como
una aldea, esa es la única relación que se puede
hallar entre Cuba, los árabes y el cambio de hora.
(Tomado de
CUBAHORA) |