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Crisis
alimentaria: debate sobre dinámica de precios
Por Alejandro Nadal-La Jornada
[10.03.2011]-Actualizado 11:40
am de Cuba
Según
la FAO el aumento en los precios de alimentos en
diciembre del año pasado superó el nivel de junio de
2008. Ese verano los espectaculares incrementos
provocaron protestas en muchos países, incluyendo
México, Filipinas, India y Egipto. En 2009 los
precios retornaron a cierta normalidad, pero en 2010
recuperaron su tendencia alcista. Estos aumentos
tienen graves consecuencias para millones de
personas y para la economía mundial.
Paul
Krugman ofrece dos explicaciones sobre el tema.
Primero, la reducción en la producción agrícola por
el mal clima. Segundo, el crecimiento de la demanda
en China. El segundo factor lo descartamos
rápidamente: China es prácticamente autosuficiente
en todos los alimentos, con excepción de la soya.
Pero las importaciones de este producto no pueden
explicar los aumentos de precios internacionales de
todos los productos alimenticios.
¿Qué
hay del mal clima? Es cierto que la producción
mundial de granos se redujo 2.6 por ciento entre
2008/09 y 2010/11. La sequía e incendios en Rusia
(seguidos del embargo a las exportaciones de trigo)
causaron el retiro de 20 millones de toneladas del
mercado mundial de ese grano. ¿Cómo se compara eso
con el desvío de maíz para la producción de
biocombustibles?
En
2007 Estados Unidos fijó la meta de producir 36 mil
millones de galones anuales de etanol para 2022. Por
eso hoy 40 por ciento de la producción de maíz en
ese país, unos 108 millones de toneladas, se destina
a los digestores de etanol. Eso explica por qué las
reservas de ese grano en Estados Unidos han
descendido al nivel más bajo desde 1995.
Las
políticas de apoyo a los biocombustibles en Estados
Unidos y la Unión Europea provocaron el retiro de
250 millones de toneladas (equivalentes) de cereales
del mercado mundial en 2010. Es claro que el aumento
de precios de los alimentos se debe más al desvío
para producir biocombustibles, sobre todo en Estados
Unidos, principal productor mundial, que al mal
clima.
¿Qué
hay de la especulación financiera? Se dice que la
desregulación de los mercados de futuros y de
productos básicos (los llamados commodities) abrió
las puertas a los capitales especulativos y condujo
a distorsiones en los procesos de formación de
precios. Nuevamente Krugman levanta objeciones y
señala que para que los precios corrientes se vean
afectados por la especulación en los mercados de
futuros (de granos) tiene que existir acaparamiento.
Como no existe evidencia de esto en la información
sobre inventarios, Krugman desecha la especulación
financiera como causa de los aumentos de precios en
alimentos.
Yves
Smith (www.nakedcapitalism.com) señala con razón que
la información sobre inventarios dista mucho de ser
transparente. Pero la réplica a Krugman más sólida
ha sido formulada por Timothy Wise (en
www.triplecrisis.org) al recordar que hoy en día los
mercados de commodities están abrumados por la
actividad de los especuladores. Las transacciones de
derivados en estos mercados superan los 9 mil
millones de dólares anuales, de los cuales 85 por
ciento corresponde a transacciones fuera del control
de las agencias regulatorias. Es decir, la
proporción de especuladores a operadores comerciales
(con intereses que se consideran legítimos en esos
mercados) es de cuatro a uno.
Krugman es prisionero de su visión neoclásica sobre
el proceso de formación de precios en un mercado de
futuros estándar. La realidad es que la
proliferación de instrumentos derivados conduce a
esquemas en los que la entrega del producto puede
postergarse indefinidamente. No es necesario
recurrir al acaparamiento físico para manipular los
precios. Los especuladores pueden evitar las
molestias del manejo físico de granos, porque lo
único que hacen es acumular contratos a futuro
extendiendo continuamente las fechas de vencimiento.
Wise
también confirma lo señalado en el informe del
relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho
a la alimentación (www.srfood.org): los fondos de
inversión en commodities son el principal vehículo
de la especulación en los mercados de futuros. Y
como su composición incluye productos como el
petróleo, los aumentos de precios en este último
actúan como incentivo adicional para el capital
especulativo, independientemente de los indicadores
fundamentales en los mercados de granos.
Dos
conclusiones se desprenden de lo anterior. Primero,
la política energética no debe competir con la
producción de alimentos. Para los biocombustibles,
otras fuentes de biomasa deben ser utilizadas.
Segundo, urge la re-regulación profunda de los
mercados de futuros y de commodities, restringiendo
el acceso y los montos de las posturas en cada
contrato.
Los
aumentos de precios tendrán repercusiones
importantes. Los estratos de ingresos más bajos
destinan hasta 70 por ciento del ingreso para
adquirir alimentos. Hambre y desnutrición provocan
unos 30 mil muertos cada día en todo el mundo.
Diariamente un tsunami de muerte y desolación,
producido por un modelo económico cruel y rapaz.
http://www.jornada.unam.mx/2011/04/06/index.php?section=opinion&article=034a1eco |