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Algunas consideraciones acerca del desarrollo de la política industrial desde la experiencia de Japón y Cuba
Por Hugo M. Pons Duarte, Dr. C.; PT.
Encuentro Cuba – Japón. Marzo 2011 Centro de Estudios de la Economía Cubana. CEEC. Universidad de La Habana. Cuba

[10.03.2011]-Actualizado 11:40 am de Cuba 

Desde hace algunos años, más de una década, en diferentes círculos académicos, políticos y empresariales, se ha especulado acerca de las causas que han determinado el desarrollo de la economía japonesa y su irradiación hacia el bienestar relativo de esa sociedad. Época más reciente, en ciertos documentos de conferencias internacionales o estudios e informes de organizaciones internacionales, en los que se brindan pautas para el desarrollo de los países menos industrializados, se toma como referencia el proceso de desarrollo japonés, que se contrasta con el de Estados Unidos y con el de países de la Comunidad Económica Europea, se reconocen las diferencias entre ellos y sus particularidades, sin embargo, se enfatiza en el proceso japonés como fuente factible para aquellos países -los subdesarrollados - en la cual pueden encontrar una guía para su desarrollo.

En términos generales, existe una valoración de que los resultados alcanzados por el Japón de la postguerra responden a factores externos, que propiciaron una fuerte corriente de financiamiento a la economía de ese país, al tiempo en que la recuperación y reconstrucción nacional se asentaba en el tradicional régimen de trabajo y disciplina asiática. No es menos cierto que ambos factores constituyen una parte del complejo proceso que originó y determinó el período de alto crecimiento económico que tuviera lugar entre 1960 y 1973 en el Japón. Sin embargo, dichos factores por sí solos no constituyen, para ningún país, fuente exclusiva de desarrollo si no se logran armonizar con el resto del conjunto que es capaz de condicionar y orientar el largo y difícil camino del desarrollo.

Algunos autores y estudiosos conceden al Japón la cualidad de exclusividad en el proceso de desarrollo detentado, en el que los altos niveles de productividad industrial han estado subordinados primordialmente a la articulación que tiene lugar entre el Gobierno, los empresarios y los trabajadores en ese país, generando una forma de relaciones que brota de las características histórico-culturales propias e imprimen un rasgo peculiar de estabilidad para el proceso de acumulación industrial e innovación tecnológica (Morishima M., 1989)

En otros términos, ¿sería factible concebir como irrepetible de desarrollo japonés de postguerra? ¿Es Japón un caso único en la historia socio-económica? ¿No vale la pena estudiar los factores que caracterizan las bases de apoyo al proceso de desarrollo japonés de postguerra? ¿Existen condiciones que puedan estar presentes en otros países a la espera de una adecuada articulación y organización de los factores que las determinan, para repetir la experiencia japonesa?

En este trabajo se pretende abordar algunos elementos que pudieran brindar una respuesta a esas preguntas. Su sustentación está desarrollada en una investigación de mayor alcance, de la que se ha extraído un conjunto de aspectos que pueden contribuir a identificar algunas analogías en el proceso de desarrollo industrial de Japón y Cuba desde una estructura de análisis metodológico, que recurre a conceptos del marxismo ortodoxo y de la denominada corriente "unoista".

El análisis y las respuestas a aquellas preguntas pueden ser desarrollados desde distintas posiciones. Entre ellas, partiendo de las consideraciones teóricas de la corriente de pensamiento conocida como "unoismo", en tanto se erige en una derivación del marxismo. La corriente de pensamiento desarrollada por el profesor Kozo Uno (1897 – 1977), ha sido considerada como una de las de mayor influencia marxista en Japón. Su contenido esencial puede ser consultado en la obra Keizai genron (Principios de Economía, en español, 1950-1952), que se constituye en una apropiación actualizada de la obra de Carlos Marx, El Capital. También cuenta como antecedente en el tratamiento marxista de Uno, su trabajo titulado Keizai seinsakuron (Políticas Económicas, en español, 1936). La obra de pensamiento "unoista" se desarrolló a través de tres exponentes de las corrientes del pensamiento japonés de la segunda postguerra mundial: Ohuchi Tsutomu (1918-), Tamanoi Yoshiro (1918-85), y Baba Hiroji (1933-. Este último, autor de la obra Shin shihonshugi-ron (Un Nuevo Tratado sobre el Capitalismo, 1997)1. Un aspecto común entre varios de los pensadores que siguieron esas corrientes de pensamiento y que se identificaban como la sociedad civil marxista ha sido la de considerar que esa etapa de modernidad japonesa posterior a 1947, ha sido incompleta.

El acercamiento a la obra de Kozo Uno, en relación con la economía política del Japón, es posible a través de uno de sus colaborades, Thomas Sekine, cuyo trabajo ha enfatizado en el aporte metodológico de Uno en el campo de la economía política. Desde esta perspectiva, la combinación Uno-Sekine, distingue tres niveles de análisis en la teoría marxista sobre el capitalismo: el de la lógica pura, el de la teoría por etapas y el análisis histórico. En el primero, se trata de identificar la teoría del capitalismo puro; en el segundo, se aborda desde la lógica interna o desde su estructura institucional, a través de los periodos históricos en el desenvolvimiento del capital, de manera que pueda ser formulado, explorado y analizado el conjunto de vías en las que el movimiento del valor se compromete con las instituciones existentes para establecer un modo aceptable de acumulación del capital. El tercero, se concentra en los factores de contingencia y de relevancia que son considerados en el análisis coyuntural de un hecho en particular2. Uno, por su parte, organiza y estructura el trabajo de Marx en El Capital, en lo que considerara tres doctrinas: Circulación, Producción y Distribución, lo que posteriormente Sekine establece en cierto paralelo con los contenidos desarrollados por Hegel en su obra Lógica.

Desde la óptica marxista, con un contenido tácitamente ortodoxo, también es posible encontrar identificar puntos de contacto con la denominada teoría alternativa Uno-Sekine. Se trata, en este caso, de utilizar los elementos metodológicos que son comunes a ambas, para identificar las congruencias en el desarrollo de la política industrial, en un síntesis de las características que han sido propias para Japón y Cuba.

Subyacen interminables argumentos acerca de las causas que condujeron al período de alto crecimiento económico de postguerra en el Japón. En el conjunto de valoraciones que abordan este tema, se destacan dos corrientes principales:

a) la que se concentra en adjudicar el papel más importante al liderazgo del Gobierno y la burocracia, como sucede con "Japan Inc", de Richard Halloran y Alfred Knopf, 1969; considerándose que la estructura burocrática y otros elementos de la organización de 1940 sobrevivieron de forma intacta hasta hoy. (Noguchi Yukio; Ushio Jiro, 1994).

b) la otra, ubica la fuente de crecimiento en esa etapa en la enérgica dinámica provocada por una fuerte competencia en el entorno del sector privado. (Kosai Y.; Harada, Y., 1985).

De cualquier manera, en la proyección japonesa está definido que sin la existencia de condiciones institucionales que propiciaran un funcionamiento apropiado de la economía de mercado no era posible alcanzar el comportamiento adecuado de la economía.

Las experiencias japonesas inmediatas a la Segunda Guerra Mundial no son de aplicación directa a las transformaciones de Cuba, debido a la existencia de un número apreciable de diferencias entre la etapa de postguerra en Japón y la situación reciente en Cuba. No obstante, las experiencias del modelo japonés pudieran brindar algunas sugerencias al proceso de desarrollo cubano. Primero que todo, es importante tener en cuenta que las condiciones internacionales de Cuba están sometidas al fortalecimiento y permanentes acciones de presión por los Estados Unidos, quienes actúan contra las reales posibilidades de una adecuada reinserción de la Isla en la economía internacional. Esta es la primera y más importante diferencia con el proceso de desarrollo japonés de postguerra.

La reorganización de la economía cubana ha compulsado al país a realizar un esfuerzo extraordinario para conservar funcionando los elementos fundamentales de la economía, al tiempo en que se canaliza la recuperación y se promueve la eficiencia económica. Por otro lado, uno de los objetivos básicos es la protección de los logros sociales alcanzados y mantener la proyección del desarrollo socio-económico iniciado en 1959. En esa dirección, Cuba ha asumido acciones para promover la reanimación económica y su reinserción en la economía mundial, en correspondencia con las circunstancias prevalecientes en la actualidad.

Sin embargo, algunas experiencias del desarrollo japonés pudieran ser tenidas en cuenta después de un estudio más profundo. Es importante enfatizar que la política industrial de Japón alcanzó un éxito sin precedentes yendo en contra de la teoría económica moderna, esto significa que existe la posibilidad de lograrlo por otro país.

El sistema de producción prioritaria, fue orientado a través del uso de controles directos sobre precios y materiales, respaldado por programas de subsidio y de préstamos y posibilitó asentar las bases del proceso de recuperación industrial de Japón, insertándose en la aplicación de políticas de racionalización industrial, en las cuales el gobierno frecuentemente tomó la iniciativa aplicando instrumentos apropiados de política. Al respecto, el papel del denominado "mecanismo de consenso" a través de diferentes formas entre el Gobierno y las entidades privadas pudieran mostrar algunos resultados interesantes a las relaciones entre el gobierno cubano y los inversionistas extranjeros.

La creación de un nuevo orden industrial ha sido visto como un proceso en que se involucran aspectos tales como:

a) la redefinición de las relaciones gobierno - industria, lo que implica la extensión del poder del gobierno para intervenir en la industria.

b) el nuevo cuestionamiento de un orden apropiado de competitividad.

c) un aumento en la escala de firmas a través de la restructuración industrial.

El asunto de la redefinición de la relación gobierno - industria fue llamado a sustituir el sistema de precio con el sistema de cooperación entre el sector privado con el gobierno en la ubicación de una coordinación de carácter artificial, por su orientación fuera de la acción del mercado, en la que la administración central sentaba las pautas y derroteros de los aspectos primordiales bajo los cuales se trabajaría en función de los intereses nacionales. En ello desempeñó un papel importante la raíz nacionalista de la sociedad japonesa, que sirvió de base para el desarrollo de un esquema de tratamiento ideológico, sustentado en la historia del país y que contribuyó a focalizar socialmente los aspectos fundamentales hacia los que se debían concentrar los esfuerzos de todas las fuerzas políticas y estratos sociales.

Por otra parte, la sustentación de dichas proyecciones nacionales en un cuerpo legal, contribuían a fortalecer el ejercicio de la dirección económica del país, al tiempo en que dicha legislación constituía punto de apoyo a la actuación de la leyes económicas, al contemplar en sus fundamentos y argumentaciones elementos propios de las leyes económicas que rigen en los procesos objeto de decisiones, en ello desempeño un papel sustancial la experiencia de la intelectualidad marxista japonesa de los años veinte por un lado, y el espacio ocupado por los intelectuales de este corte en la búsqueda de soluciones para el desarrollo de postguerra. Esto último, si bien estuvo sustentado en la coalición política de 1955, también constituyó fuente de aportes teóricos y prácticos para el diseño de políticas que atenuaran las contradicciones sociales en el devenir del desarrollo japonés.

En concordancia con lo antes expuesto, se puede hacer referencia al papel desempeñado por la Ley de la Industria de Maquinaria, que en su contexto perseguía alcanzar un grado ideal de división del trabajo, como parte de la organización de una política industrial trazada en la búsqueda de un alto desarrollo económico, que demuestra la estrecha relación entre los objetivos de gobierno y el uso de los mecanismos legislativos para el logro de determinada política.

Es importante también considerar, que el proceso de elaboración de leyes que sustentaran y apoyaran la recuperación de la economía, se desarrollaba con una agilidad y dinamismo que contribuía a facilitar las funciones gubernamentales y a propiciar el aseguramiento de las medidas planteadas mediante la flexibilización legal, esto es, por ejemplo, lo sucedido con el concepto de temporalidad de los instrumentos legales, que se expresaba en la aprobación de leyes temporales que determinaban y fijaban el marco-calendario de su acción, en correspondencia con la proyección del programa de planificación.

La respuesta a la brecha tecnológica en Japón durante la última postguerra, como resultado del aislamiento a que fuera sometido el país en el período de guerra, se expresó en una ausencia de la tecnología actualizada. Con el objetivo de cubrir lo que fue denominado como " brecha tecnológica dual", la industria japonesa se conectó a la importación de la tecnología más actualizada, desarrollada en el llamado Occidente.

La adopción de equipamiento de última generación, de gran escala y capacidad, para reducir los costos de producción formó parte de la estrategia de recuperación del Japón. La organización industrial estaba condicionada al más alto nivel de eficiencia tecnológica. El criterio básico del MITI, a partir del cual debían ser establecidas las políticas orientadas hacia las transformaciones de la estructura industrial, se sustentaba en el de la elasticidad del ingreso. Esto conllevaba a la sugerencia de que aquella industria cuya elasticidad de la demanda de exportación respecto a la del ingreso real como un todo es comparativamente alto debe ser desarrollada como industria de exportación. Bajo ese criterio, en tanto la elasticidad del ingreso de los productos textiles es mayor que la elasticidad del ingreso de las mercancías agrícolas, y las elasticidades de automóviles y productos electrónicos son más altos que las de mercancías textiles, los automóviles eran obviamente preferibles que los textiles como productos de exportación, y los textiles son más ventajosos que los productos agrícolas.

Por otro lado, se le prestó atención al "criterio comparativo de progreso tecnológico", atendiéndose más la posibilidad de ubicar una industria particular en posición más ventajosa en el futuro, a través de un grado de progreso técnico comparativamente mayor, aún si el costo de los productos es relativamente alto en ese estadio. Esto se ha denominado la "doctrina de costo dinamizado comparativo", su estudio y análisis para desarrollos futuros pudiera ser otro aspecto interesante.

La experiencia japonesa respecto al costo de producción es un importante asunto a tener en cuenta. El costo de producción es ciertamente más bajo mediante el incremento de la capacidad y escala de planta. El tamaño mínimo de planta óptima es determinado al nivel en que el costo de producción ha sido suficientemente reducido. Sin embargo, esto no implica que el tamaño de la planta deba ser expandido hasta el nivel del costo mínimo sacrificando otras condiciones. El tamaño óptimo máximo normalmente posee cierto rango, fuera del cual un punto de selección puede ser aquel en el que se incorporan además otras condiciones, incluyendo las fluctuaciones de la demanda y los factores ambientales, que también ejercen influencia en ese entorno. No obstante, el tamaño máximo de las plantas ha sido invariablemente adoptado por cualquier empresa en Japón, esta última experiencia pudiera denotar una política errónea en materia de diseño de política industrial, pero como tal, puede mostrar algunas experiencias en términos de tamaño de planta para alcanzar el nivel de eficiencia deseado.

En otros términos, para la definición del tamaño de planta en las condiciones actuales, aun cuando sean tenidos en cuenta principalmente los elementos prácticos de la doctrina de costo comparativo dinamizado, es necesario incorporar los factores particulares que están presentes en las condiciones de cada país, al tiempo en que aquellos que generan costos futuros inducidos, como es el caso del deterioro de las condiciones ambientales como resultado de la inversión y cuyo efecto no tiene un carácter inmediato.

Las características del sistema corporativo japonés incluyen la relativa importancia del impuesto corporativo, las políticas de incentivo impositivo y las medidas de impuesto especial. La Reforma Impositiva Shoup pudiera ser interesante para los expertos de reforma impositiva como un estudio de caso en relación a los objetivos de la misión del impuesto en un período corto, bajo ciertas condiciones. En la búsqueda de las condiciones necesarias para el éxito de una reforma tributaria, existe un conjunto de factores relevantes que pueden ser estudiados a partir del impacto de la Misión Shoup, teniendo en cuenta que dicha reforma impositiva puede ser considerada como una de las más exitosas reformas impositivas del mundo, con independencia de la necesidad de su posterior restructuración.

Japón generó su propio sistema para la creación de un mecanismo de consenso en torno a la política impositiva. El gobierno japonés utiliza a tal efecto la Comisión Asesora de Impuestos, supeditada a la oficina del Primer Ministro directamente. La Comisión ha desempeñado un papel central en la asistencia a la formulación de la política impositiva y su reforma, esta experiencia y su ulterior desarrollo hacia el balance de las finanzas pudiera ser objeto de estudio.

En el caso de Japón se confirma la experiencia de otros países en que se ha demostrado que la provisión de créditos al campesinado y la pequeña empresa es un problema de especial dificultad e importancia, requiriendo de la creación de instituciones públicas y cooperativas especialmente adaptadas para ese propósito. Lo anterior es particularmente cierto cuando la población crece rápidamente, compulsando un crecimiento en las áreas rurales. El aumento de la producción agrícola en manos de pequeños productores en Cuba convierte ahora en un problema fundamental de la sociedad rural los aspectos que van desde los salarios hasta los créditos. Aunque, es necesario señalar, que la población rural de Cuba es cercana al 30 por ciento de la población total.

Más allá del período de guerra, cuando un sistema rígido de economía centralizada fuera adoptado en Japón, durante una buena parte de la postguerra el papel del Gobierno en la economía creció establemente para alcanzar dimensiones sin precedentes, en el que la burocracia fue adquiriendo más y más responsabilidades en la planificación, así como en la organización e iniciativa de la actividad económica. En corto período de tiempo, el capitalismo de estado devino en la realidad y la actitud japonesa hacia la planificación económica ha continuado en términos de preceptos de planificación, organización e inclusive en estructura. Es interesante el papel desempeñado por el sistema de planificación en Japón durante el período y la flexibilidad asumida para alcanzar y asegurar determinados objetivos en una etapa política y económica relativamente incierta.

En esa dirección, un importante aspecto que pudiera estudiarse es la forma de la estructura institucional para la planificación económica y los mecanismos aplicados para orientar la denominada economía híbrida.

Al margen de los aspectos que se constituyen en diferencias entre Cuba y Japón, y las experiencias recorridas por ambos países, es posible convenir en que dejando de lado viejos conceptos que consideraban el desarrollo social como una consecuencia del desarrollo científico, tecnológico y económico, Cuba ha adoptado nuevos acercamientos que otorgan una creciente importancia a que el desarrollo social, va de la mano con el desarrollo social sustentable: una sociedad totalmente integrada, una población saludable y educada y una fuerza de trabajo instruida y capaz de adoptar las últimas tecnologías, y con ese objetivo, el país puede beneficiarse de conocer las experiencias de otros países y adaptar aquellas convenientes para preservar y avanzar el desarrollo socioeconómico alcanzado.

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