|
ESPECULADORES PETROLEROS
Compra el rumor, vende el hecho
Por Hedelberto López Blanch-Rebelión
[10.03.2011]-Actualizado 11:40
am de Cuba
Los
aumentos en los precios del petróleo se han
convertido en una verdadera pesadilla para la
mayoría de los pueblos del mundo y en especial del
llamado Tercer Mundo que no cuentan con suficiente
financiamiento para enfrentarlos.
Monopolios petroleros y las llamadas bolsas de
valores internacionales dominan con especulaciones
el precio del crudo y para esto se basan en
introducir el miedo ante cualquier situación que las
aliente.
El más
grave o el más intrascendente motivo puede provocar
subida en los precios, por ejemplo: invasión y
ocupación de Irak por Estados Unidos; sabotajes a
instalaciones petroleras en Kenia; ataque contra una
planta química en Arabia Saudita; dificultades en
los yacimientos de Noruega; amenazas de guerra
norteamericana contra Irán; huracanes en México;
poca producción de las naciones de la OPEP; pérdida
de valor del dólar; tensiones en Venezuela; mayores
consumos de China e India; inestabilidad política en
Pakistán; manifestaciones sociales en Egipto, Yemen,
Jordania, Arabia Saudita; ataques
norteamericano-europeo contra Libia, etc.
Con
los bombardeos occidentales contra las poblaciones
civiles libias, el precio del barril (159 litros) ha
llegado a 117 dólares, el más alto desde mayo de
2008 cuando llegó a 127 dpb, ayudado mayormente por
la especulación de las compañías comercializadoras e
intermediarias que incrementan los temores
relacionados al abastecimiento así como con la
depreciación del dólar (moneda en que comercia la
mayoría de los exportadores).
Existen factores que empujan al incremento en los
precios del crudo como son el aumento del consumo
mundial pues en 1990 era de 66,2 millones de
barriles diarios y para 2010 se cifraba en casi 85
millones de barriles.
Estados Unidos marcha a la cabeza de este gasto con
el 25 % de la producción mundial, equivalente a 22
millones de barriles diarios, mientras solo produce
el 12 % de la producción del orbe (alrededor de 9
millones). En este país se quema uno de cada dos
litros de gasolina que se gastan en el planeta.
China
también ha elevado sus consumos de crudo al pasar de
2,4 millones de barriles diarios en 1990 a cerca de
8 millones en 2010.
Otro
problema es la producción de petróleo la cual se
encuentra limitada y sobre todo concentrada en un
pequeño grupo de países, principalmente en Medio
Oriente y África con cerca de un tercio del total y
donde se halla el 60 % de las reservas petrolíferas.
Especialistas calculan que las reservas mundiales de
crudo se cifran en 1,1 billones de barriles de crudo
lo cual indica que si se mantiene la producción
actual, esas reservas desaparecerán en la primera
década de 2040.
Si en
África, durante los últimos años, Estados Unidos y
empresas transnacionales europeas han ido tomando
posiciones en el control de los yacimientos
petrolíferos, en Medio Oriente ha sido mediante las
guerras lanzadas contra Irak y Libia, mientras
penden serías amenazas belicistas contra Irán,
Argelia y Siria.
La
proyección es adueñarse del control total de esas
fuentes pues ya cuentan con el beneplácito de las
diferentes monarquías existentes en la región con
abundantes reservas como Arabia Saudita, Emiratos
Árabes Unidos, Bahrein, Qatar, Kuwait, Omán.
LOS
PRECIOS Y LA ESPECULACIÓN MERCANTIL
Datos
fidedignos confirman que la producción actual cubre
perfectamente la demanda y que la elevación de entre
el 50 y 60 % en los precios del crudo se basa en la
especulación que realizan las grandes compañías
petroleras y las bolsas internacionales del sistema
de mercado financiero, una de las grandes
desventajas de la globalización económica.
Durante gran parte del siglo XX, la extracción,
refinación y distribución del combustible estuvo en
manos de las llamadas "Siete Hermanas" (Exxon, Mobil
Oil, Royal Dutch Shell, British Petroleum (BP),
Gulf, Chevron, Texaco).
Con el
surgimiento de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) y su radicalización
en la década de 1970, las Siete Hermanas perdieron
el 50 % del control de la producción y transporte
del crudo pero lograron retener la refinación y
venta final de gasolina y productos derivados.
La
globalización y el neoliberalismo permitieron que a
finales de la década de 1990 y principios de 2000
esas compañías comenzaran a fusionarles para
convertirse en grandes monopolios.
De esa
forma, Exxon y Mobil (1999) crean ExxonMobil (EEUU)
(Símbolo bursátil: XOM); Royal Dutch Shell
(Holanda-Reino Unido) (Símbolo bursátil: RDS); BP y
Amoco (1998), conforman BP (Reino Unido) (Símbolo
bursátil: BP); Total y Petrofina (1999) y
subsecuentemente, Elf Aquitaine (2000), integran
Total S.A. (France) (Símbolo bursátil: TOT); Chevron
y Texaco (2001) crean, Chevron Corporation (United
States) (Símbolo bursátil: CVX); Conoco Inc. y
Phillips Petroleum Company (2002) se fusionan entre
1998 y 2002, e integran ConocoPhillips (United
States) (Símbolo bursátil: COP).
También surgen compañías, con controles más o menos
estatales según el país como son: Saudi Aramco
(Arabia Saudita); JSC Gazprom (Rusia); China
National Petroleum Corporation-CNPC (China);
National Iranian Oil Company-NIOC (Irán); Petróleos
de Venezuela-PDVSA (Venezuela); Petróleo
Brasileiro-Petrobras (Brasil); Petroliam Nasional
Berhad-Petronas (Malaysia); Petróleos
Mexicanos–Pemex (México) y otras con menor
relevancia.
Esos
conglomerados de compañías, tanto privadas como
estatales, además de la OPEP, dirigen la producción,
refinación y distribución del petróleo y sus
derivados, pero en los últimos tiempos ha surgido un
factor determinante en la imposición de los precios,
como las bolsas internacionales del crudo en Nueva
York y Londres.
Por su
importancia, las tres principales bolsas de valores
son el Nymex en Nueva York, el ICE Futures de
Londres y Dubai Mercantile Exchange (DME).
La
Nymex Nueva York cuenta con el primer nivel de
intercambio de futuros precios petroleros en el
mundo, la cual comenzó en 2006 en la Bolsa de
Valores de esa ciudad mediante Nymex Holdings y en
2008 fue comprada por Chicago Mercantile Exchange
(CME).
Entre
las mayores bolsas de negocio de futuros energéticos
aparece ICE Futures, que en 2001 la obtuvo
Intercontinental Exchange y que aparece registrada
en la Bolsa de Nueva York bajo el símbolo ICE.
No por
menos importante se encuentra después una de más
reciente creación, la Dubai Mercantile DME que
controla los contratos futuros de combustible y
mercadería del Medio Oriente y que tiene como
accionistas principales a Tatweer, miembro del Dubai
Holding, el Oman Investment Fund (OIF), y el CME
Chicago.
Aproximadamente un 25 % del patrimonio de Dubai DME
pertenece a cada accionista. En 2008, la Dubai
anunció una oferta adicional del 20 % de
participación en su patrimonio que inmediatamente la
obtuvieron Goldman Sachs, Morgan Stanley, Shell,
Vitol, Concord Energy, Casa Trading y JP Morgan.
Todas estas entidades financieras son también
accionistas mayoritarios del Nymex y el ICE, con lo
cual se conforma un fuerte monopolio sobre los
precios petroleros.
La
pagina web Euronews comenta que desde los bombardeos
de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia contra
Libia, el barril de crudo ha ganado en el fixing
(aseguradores) de Chicago un 25%, a pesar de que el
petróleo que no se bombea desde el país africano ya
ha sido repuesto por otros productores.
Los
agentes encarecen el petróleo en previsión de una
caída en el suministro. El precio se fija a un
horizonte futuro de tres meses. Para este operador,
un riesgo elevado, significa a cambio, un beneficio
también elevado.
Euronews señala que uno de los especuladores
declaró: "No me fijo en el barril físico de
petróleo, más bien negocio su precio, fijándome en
la ganancia que puedo obtener."
El
impacto de este arbitraje futuro en el mercado se
traduce en una aceleración en el precio de todos los
derivados: gasolinas, fuel para calefacción, etc.
Cerca
de dos terceras partes del petróleo que se negocia a
diario es comprado y vendido no por empresas de
hidrocarburos, sino por inversores y grandes
institucionales que incluyen bancos y fondos de
pensiones.
La
especulación conecta oferta y demanda, pero su
exceso está causando una perniciosa fiebre en los
precios, indica Euronews.
Las
tres grandes bolsas internacionales y sus
plataformas, se ñ aladas con anterioridad, controlan
los precios de referencia del oro negro, mediante
contratos a futuros basados en los dos principales
mecanismos petroleros de referencia, es decir, el
Brent del Mar del Norte y el West texas Intermediate
(WTI).
El
primero es un petróleo ligero, aunque no tanto como
el West Texas Intermediate. El Brent es ideal para
la producción de gasolina. La producción petrolífera
de Europa, África y Medio Oriente, tiende a venderse
al precio del barril de crudo Brent, o sea, fija un
precio en dólares recomendado o estándar para un 65
% de las diferentes variedades de crudo mundial, las
cuales lo toman como referente.
El
Brent se usa en los contratos de futuros a corto y a
largo plazo para encontrar un nivel de valoración al
petróleo crudo que se produce en el mercado del
petróleo global cada día. Ya para noviembre de 2011
se ha fijado en 114 dólares por barril
El
West Texas es una canasta de referencia del petróleo
crudo estadounidense.
De
esta forma, en la actualidad las grandes firmas
bancarias y de inversión como Goldman Sachs, JP
Morgan, Shell, Morgan Stanley, Concord Energy y
otras, con amplio poder y control de cómo se
comportará el mercado petrolero en el futuro (por
dificultades, desabastecimiento, guerras o
propaganda difamatoria) imponen precios de futuro
muy por encima del precio presente (spot).
Algunos analistas coinciden en sostener que en
nuestros días, los precios del crudo han dejado de
ser una potestad de la OPEP o las grandes compañías
privadas y estatales para pasar a ser un feudo de
las bolsas internacionales representadas en Wall
Street y Londres.
Indican que se ha puesto de moda la filosofía "Buy
the rumor, sell de fact (Compra el rumor, vende el
hecho), para negociar contratos a futuros con lo
cual se genera una gran inestabilidad en los
mercados y se crean burbujas sumamente peligrosas
para la economía internacional.
Resulta de estas transacciones una millonaria
ganancia especulativas para las compañías con acceso
a esas fuentes que pueden comprar barato para
después vender más caro, mientras la mayor carga
afectará a la mayoritaria población mundial, al
aumentar los precios de todos los productos,
servicios y manufacturas que cada vez les son más
difíciles de conseguir para su sobrevivencia.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso
del autor mediante una licencia de Creative Commons,
respetando su libertad para publicarlo en otras
fuentes. |