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Washington, La Habana y el caso Alan Gross
Por Salim Lamrani
Le Monde Diplomatique, abril de 2011 (Versión larga)
[16.04.2011]-Actualizado 11:40
am de Cuba
Desde
el 3 de diciembre de 2009, el caso Alan Gross aviva
las tensiones entre Washington y La Habana. Las
relaciones son conflictivas desde hace más de medio
siglo entre Cuba y Estados Unidos, y alcanzaron un
punto de tensión extrema bajo la presidencia de
George W. Bush. La llegada al poder de Barack Obama
en 2008 ha acarreado una leve flexibilidad de las
restricciones que había impuesto la precedente
administración republicana, sin llegar no obstante
al nivel de acercamiento que hubo bajo el gobierno
de William Clinton entre 1996 y 2000. Ahora los
cubanos de Estados Unidos pueden viajar a su país de
origen sin limitaciones, en vez de los catorce días
cada tres años impuestos por Bush como fue el caso
entre 2004 y 2009. Del mismo modo, la Casa Blanca se
ha mostrado más tolerante con respecto a los
intercambios académicos, culturales y religiosos
entre las dos naciones. Pero el caso de Gross, que
arroja luz sobre un aspecto de la política exterior
estadounidense hacia Cuba, que consiste en financiar
abiertamente a la oposición interna, frena los
intentos timoratos de aproximación entre las dos
capitales. Como ha recordado el Departamento de
Estado estadounidense, "la detención de Alan Gross
constituye un obstáculo principal para la
continuación del diálogo entre nuestros dos
países".1
¿Quién
es Alan Gross?
Alan
Gross es un ciudadano estadounidense de Potomac,
Maryland, de confesión judía, de 61 años, que
trabaja para el gobierno de Estados Unidos. Es un
empleado de la Development Alternative, Inc (DAI),
subcontratista de la Agencia Estadounidense para el
Desarrollo Internacional (USAID), la cual a su vez
depende del Departamento de Estado. En diciembre de
2009, cuando Gross estaba a punto de salir de Cuba
con una simple visa turística –en lo que constituía
entonces su quinto viaje del año– los servicios de
seguridad lo detuvieron en el aeropuerto
internacional de La Habana.
Una
investigación había permitido establecer vínculos
estrechos entre él y la oposición interna al
gobierno cubano, a la cual distribuía computadoras
portátiles y teléfonos satelitales, en el marco de
un programa del Departamento de Estado de "promoción
de la democracia en Cuba".2
Experto en tecnología de comunicación de larga
distancia, Gross dispone de una gran experiencia en
este campo.
Ha
trabajado en más de cincuenta naciones y ha
elaborado sistemas satelitales de comunicación
durante las intervenciones militares estadounidenses
en Irak y Afganistán para eludir los canales
controlados por las autoridades locales.3
La
posesión de un teléfono satelital está rigurosamente
prohibida en Cuba por razones de seguridad nacional.
En efecto, además de evadir todo control de las
autoridades locales, este aparato electrónico, cuyo
precio oscila entre 1.500 € y 5.000 € por unidad,
permite también transmitir datos para coordinar un
ataque aéreo, en un país víctima de numerosos
atentados terroristas –cerca de 6.000 en total, los
más recientes en 1997– y bombardeos aéreos desde
1959. Por otra parte, el sector de las
telecomunicaciones es un monopolio del Estado en
Cuba y está prohibida cualquier competencia.4
¿Ayuda
a la comunidad judía de Cuba?
El
Departamento de Estado estadounidense, que exige la
liberación del detenido, afirma que "Gross trabaja
para el desarrollo internacional y viajó a Cuba para
ayudar a los miembros de la comunidad judía de La
Habana a conectarse con otras comunidades judías del
mundo". Según Washington, las actividades de Gross
eran legítimas y no han violado la legislación
cubana.5
En
octubre de 2010, con ocasión de la reunión anual de
la Asamblea General de las Naciones Unidas, Arturo
Valenzuela, secretario de Estado asistente para los
Asuntos Interamericanos, se entrevistó con Bruno
Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores,
a propósito de Gross. Se trataba entonces del más
importante encuentro diplomático entre
representantes de ambas naciones desde el inicio de
la era Obama.6
La
familia de Alan Gross también aseguró que sus
frecuentes viajes a la isla se destinaban a permitir
que la comunidad judía de La Habana pudiera
conseguir acceso Internet para poder comunicarse con
los judíos del mundo entero.7 Su abogado Peter J
Kahn ratificó esas palabras: "Su labor en Cuba no
tenía nada que ver con la política, sino que
simplemente se proponía ayudar a mejorar la vida de
los miembros de la pequeña, pacífica y no disidente
comunidad judía en ese país".8
No
obstante, la misma comunidad judía de La Habana
contradice la versión oficial de Estados Unidos y de
la familia Gross. En efecto, la comunidad afirma que
no conoce a Alan Gross y que nunca se ha reunido con
él a pesar de sus cinco estancias en Cuba en 2010.
Adela Dworin, presidenta del Templo Beth Shalom,
rechazó las afirmaciones de Washington: "Es
lamentable […].Lo más triste es que se haya querido
involucrar a la comunidad judía en Cuba, que es
totalmente ajena". Por su parte Mayra Levy, portavoz
del Centro Hebraico Sefardí, aseguró que ignoraba
quién era Gross y que éste jamás se había presentado
a su institución. La Agencia estadounidense
Associated Press señala por su parte que los
"líderes de la comunidad judía de Cuba negaron que
el contratista estadounidense Alan Gross […] hubiera
colaborado con ellos". Del mismo modo, la Agencia
Telegráfica Judía precisa que "los principales
grupos judíos de Cuba han desmentido cualquier
contacto con Alan Gross y cualquier conocimiento de
su programa".10
El
reverendo Odén Marichal, secretario del Consejo de
Iglesias de Cuba (CIC), que agrupa las instituciones
religiosas cristianas así como a la comunidad judía
de Cuba, ha ratificado esta posición durante una
reunión con Peter Brennan, coordinador de los
Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado. Con
ocasión de la Asamblea general de las Iglesias de
Cristo de Estados Unidos en Washington, en noviembre
de 2010, el líder religioso refutó las alegaciones
de Gross. "Lo que sí dejamos bien claro es que la
comunidad hebrea de Cuba, que es miembro del Consejo
de Iglesias de Cuba, nos dijeron: ‘Nosotros jamás
tuvimos relación con ese señor, jamás nos trajo
equipo de ninguna clase. Negaron cualquier relación
con Alan Gross'".11
La
secretaria de Estado Hillary Clinton intentó
movilizar a la comunidad judía de Estados Unidos a
favor de Gross: "Lanzo un llamado a la comunidad
judía activa de nuestro país para que se una a esta
causa". Pero las iniciativas de la secretaria de
Estado han encontrado poco eco entre los líderes
hebreos de Estados Unidos. Un año después de su
detención, ninguna organización religiosa judía
estadounidense se ha involucrado en este caso.12
En
efecto, la pequeña comunidad judía cubana, lejos de
estar aislada, está perfectamente integrada en la
sociedad y mantiene las mejores relaciones con las
autoridades políticas de la isla. Fidel Castro,
aunque se muestra sumamente crítico con respecto a
la política israelí en los territorios ocupados,
declaró al periodista estadounidense Jeffrey
Goldberg que "nadie ha[bía] sido tan difamado como
los judíos" en la historia.
"Fueron rechazados de su tierra, perseguidos y
maltratados en todo el mundo. Los judíos tuvieron
una existencia mucho más dura que la nuestra. No hay
nada que pueda compararse con el Holocausto",
añadió.13
El
presidente cubano Raúl Castro participó en la
ceremonia religiosa de Hanuka –Fiesta de las Luces–
en la sinagoga Shalom de La Habana en diciembre de
2010, la cual se transmitió en vivo por la
televisión cubana y fue primera plana del diario
Granma. Aprovechó la ocasión para saludar a "la
comunidad hebrea de Cuba y la fabulosa historia del
pueblo hebreo".14
Por
otra parte, la comunidad judía cubana dispone de
todas las facilidades tecnológicas necesarias para
comunicarse con el resto del mundo, gracias a la
ayuda que proporcionan otras entidades judías
internacionales tales como el Benai Brith and the
Cuban Jewish Relief Project, el Canadian Jewish
Congress (CJC), la World ORT, el Joint Distribution
Committee (JDC) o el United Jewish Committee (UJC),
con el acuerdo de las autoridades cubanas.15
Arturo
López-Levy, secretario de Bnai Brith en la Comunidad
Judía Cubana entre 1999 y 2001 y actualmente
profesor de la Universidad de Denver, se muestra
también escéptico a propósito de la versión
estadounidense sobre el caso Gross. Al respecto,
afirma lo siguiente:
"Gross
no fue arrestado porque sea judío ni por sus
supuestas actividades de ayuda tecnológica a la
comunidad judía cubana, que ya disponía de un
laboratorio informático, de correos electrónicos y
de acceso a Internet antes de su llegada a La
Habana.
[Los
judíos de Cuba] no se reúnen en una sinagoga para
conspirar con la oposición política pues ello
pondría en peligro la cooperación con el gobierno
que es necesaria para las actividades como el
programa de emigración a Israel, el proyecto de
Derecho de Nacimiento, mediante el cual jóvenes
judíos cubanos viajan a Israel cada año, o para
tratar de la ayuda humanitaria. Para proteger lo más
importante, se apartan todo lo posible de los
programas de injerencia política estadounidenses en
los asuntos internos cubanos.
Gross
viajó a Cuba no para trabajar con alguna
organización judía sino para la USAID".16
Por su
parte, Wayne S. Smith, embajador estadounidense en
Cuba entre 1979 y 1982 y director del Programa
"Cuba" del Centro de Política Internacional de
Washington, apunta que "Gross, en otras palabras,
estaba implicado en un programa cuyas intenciones
son claramente hostiles a Cuba ya que el objetivo no
es nada menos que un cambio de régimen".17
El
carácter clandestino de las actividades de Gross
también intrigó a las autoridades cubanas, las
cuales evocaron la ayuda que recibió el empleado
para introducir el material satelital. En efecto,
todos los equipajes pasan por los rayos X de las
aduanas cubanas y semejante mercancía habría sido
detectada inmediatamente y se habría confiscado.
Ello deja suponer que Gross se benefició de la ayuda
de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) de
La Habana, representación diplomática estadounidense
en Cuba, la cual probablemente se encargó de
introducir los diversos equipos mediante valijas
diplomáticas.
Actividades ilegales según las autoridades cubanas
Por
parte de las autoridades cubanas, la versión oficial
no ha convencido y Gross es sospechoso de
actividades de espionaje y de subversión interna.18
Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano,
afirmó que el ciudadano estadounidense había violado
la legislación del país. "Él violó leyes cubanas, la
soberanía nacional, cometió delitos que en Estados
Unidos son muy, muy castigados".19
En
efecto, el empleado de la USAID proporcionaba
equipos tecnológicos altamente sofisticados. La
distribución y el uso de teléfonos satelitales están
reglamentados en Cuba y está prohibido importarlos
sin autorización. Por otra parte, el Artículo 11 de
la Ley 88 cubana estipula que "El que, para la
realización de los hechos previstos en esta Ley,
directamente o mediante tercero, reciba, distribuya
o participe en la distribución de medios
financieros, materiales o de otra índole,
procedentes del Gobierno de Estados Unidos de
América, sus agencias, dependencias, representantes,
funcionarios o de entidades privadas, incurre en
sanción de privación de libertad de tres a ocho
años".20
Este
rigor no es específico de la legislación cubana. En
efecto, la ley estadounidense prevé sanciones
similares para este tipo de delitos. La Ley de
Registro de Agentes Extranjeros (Foreign Agents
Registration Act) sanciona a todo agente no
registrado por las autoridades que "en Estados
Unidos solicita, recolecta, proporciona o gasta
contribuciones, préstamos, dinero, u otro objeto de
valor en su propio interés", con una pena de cinco
años de prisión y una multa de 10.000 dólares.21
La
legislación francesa también sanciona este tipo de
actuación. Según el Artículo 411-8 del Código Penal,
"el hecho de ejercer, por cuenta de una potencia
extranjera, de una empresa u organización extranjera
o bajo control extranjero o de sus agentes, una
actividad con el objetivo de conseguir o
proporcionar dispositivos, informaciones,
procedimientos, objetos, documentos, datos
informatizados o ficheros cuya explotación,
divulgación o reunión tengan la naturaleza de
atentar contra los intereses fundamentales de la
nación se castiga con diez años de cárcel y 150.000
euros de multa".22
El 4
de febrero de 2011, el fiscal de la República de
Cuba acusó formalmente a Alan Gross de "actos contra
la integridad y la independencia de la nación", y
pidió una pena de veinte años de cárcel. El 12 de
marzo de 2011, Gross recibió finalmente la sentencia
de quince años de prisión tras su juicio.23 El
abogado defensor, Peter J. Kahn, lamentó que su
cliente estuviera "atrapado en el medio de una larga
disputa política entre Cuba y Estados Unidos".24
El New
York Times recuerda que Gross "fue arrestado en
diciembre pasado durante un viaje a Cuba en el marco
de un programa semiclandestino de la USAID, servicio
de ayuda extranjera del Departamento de Estado
destinado a socavar al gobierno de Cuba".
El
diario neoyorkino subraya también que "las
autoridades estadounidenses han reconocido que el
señor Gross entró en Cuba sin visa en regla, y han
declarado que distribuía teléfonos satelitales a
disidentes religiosos".25
Desde
1992 y la adopción de la ley Torricelli, Estados
Unidos admite abiertamente que su objetivo con
respecto a Cuba es un "cambio de régimen" y uno de
los pilares de esta política consiste en organizar,
financiar y equipar a una oposición interna.26 La
USAID, encargada de la administración de este plan,
admite que financia a la oposición cubana en el
marco de este programa. Según la Agencia, para el
año fiscal 2009, la suma de la ayuda destinada a los
disidentes cubanos se elevó a 15,62 millones de
dólares. En total, desde 1996, se han dedicado 140
millones de dólares al programa destinado a derrocar
al gobierno cubano. "La gran mayoría de esta suma se
destina a individuos que se encuentran en Cuba.
Nuestro objetivo es maximizar la suma del apoyo del
cual se benefician los cubanos en la isla".27
La
organización gubernamental enfatiza también el
siguiente punto: "Hemos formado a centenares de
periodistas en un periodo de diez años cuya labor ha
aparecido en grandes medios de comunicación
internacionales". Formados y estipendiados por
Estados Unidos, responden ante todo a los intereses
de Washington, cuyo objetivo es un "cambio de
régimen" en la isla.28
Desde
un punto de vista jurídico, esta realidad ubica de
hecho a los disidentes que aceptan los emolumentos
ofrecidos por la USAID en una situación de agentes
al servicio de una potencia extranjera, lo que
constituye una grave violación del código penal en
Cuba. La Agencia es consciente de esta realidad y se
limita a recordar que "nadie está obligado a aceptar
o formar parte de los programas del gobierno de
Estados Unidos".29
Judy
Gross, esposa de Alan Gross, fue autorizada a
visitarlo en prisión por primera vez en julio de
2010.30 Aprovechó la ocasión para transmitir un
correo al presidente cubano Raúl Castro. Expresó su
arrepentimiento y pidió disculpas por los actos de
su marido. "Reconozco hoy que el gobierno cubano no
aprecia el tipo de trabajo que Alan hacía en Cuba.
Su intención nunca ha sido dañar a su gobierno".31
Judy
Gross también expresó su amargura hacia el
presidente Obama, el cual no se ha pronunciado sobre
el tema. Su marido, militante demócrata, "había
hecho campaña por la elección de Obama durante cinco
semanas". El presidente tampoco respondió al correo
de Evelyn Gross, madre del detenido. Judy Gross
acusa al Departamento de Estado de no haber
explicado a su esposo que sus actividades eran
ilegales en Cuba. "Si Alan hubiera sabido que algo
le pasaría en Cuba, no habría hecho eso. Pienso que
no lo han informado claramente de los riesgos".32
¿Salida de crisis?
El
caso Gross no augura nada bueno para la mejora de
las relaciones entre ambas naciones. Por parte de
Washington, como han indicado las autoridades por
medio de Arturo Valenzuela, ningún cambio sustancial
puede ocurrir mientras no se halle una solución a
este asunto. Constituye un freno notable a los
esbozos de acercamiento entre La Habana y
Washington.33
El
asunto Gross-USAID parece vinculado a la suerte de
los cinco agentes cubanos condenados a severas penas
de prisión en Estados Unidos y encarcelados desde
1998. Fueron acusados de conspiración para cometer
actos de espionaje por infiltrarse en grupúsculos
violentos del exilio anticastrista de Florida.
Associated Press recuerda que "su misión era
recolectar información sobre los grupos
anticastristas violentos tras una campaña de
bombazos contra centros turísticos de La Habana
ocurridos un año antes".34 La Corte de Apelación de
Atlanta admitió por su parte que no se trataba de un
caso de espionaje ni de un atentado contra la
seguridad nacional. El caso ha sido condenado por la
mayoría de las organizaciones de abogados y juristas
de Estados Unidos, así como por las Naciones Unidas,
Amnistía Internacional y al menos diez Premios Nobel.
Por parte de La Habana la posición también está
clara: no puede ocurrir ningún acercamiento con
Washington mientras estas cinco personas se
encuentren en prisión.35
La
solución más viable consistiría en efectuar un
intercambio de prisioneros. De momento, frente a la
presión de miembros del Congreso de origen cubano,
como el senador Robert Menéndez y los representantes
Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Diaz-Balart, Mario
Díaz-Balart y Albio Sires, el Departamento de Estado
ha rechazado tal eventualidad, la cual convendría a
las autoridades cubanas. Pero la posición
estadounidense podría evolucionar tras la severa
condena que recibió Alan Gross.36
El
intercambio de prisioneros, preconizado por el
antiguo gobernador del Estado de Nuevo México Bill
Richardson, partidario de un acercamiento, según el
cual "cada uno tiene que dar pasos", permitiría
saldar en parte los rencores del pasado, atenuar la
mentalidad de Guerra Fría que reina en los asuntos
bilaterales y abrir una vía a un verdadero
restablecimiento de las relaciones entre ambas
naciones.37
Revisado por Caty. R.
Notas
1
Phillip J. Crowley, «Statement on Anniversary of
Alan Gross’ Incarceration in Cuba», U.S. Department
of State, 3 de diciembre de 2010.
2 Jeff
Franks, «Scenarios – U.S. Contractor Jailed in Cuba
Still in Limbo», Reuters, 24 de octubre de 2010.
3
Phillip J. Crowley, «Statement on Anniversary of
Alan Gross’ Incarceration in Cuba», op. cit.; Saul
Landau, «The Alan Gross Case», Counterpunch, 30 de
Julio de 2010.
http://www.counterpunch.org/landau07302010.html
(sitio consultado el 18 de febrero de 2011).
4 Ibid.
5
Phillip J. Crowley, «Statement on Anniversary of
Alan Gross’ Incarceration in Cuba», op. cit.
6 Paul
Haven, «US, Cuban Diplos Met About Jailed US Man»,
The Associated Press, 18 octubre 2010.
7
Anthony Boadle, «Exclusive: American Held in Cuba
Expresses Regret to Raul Castro», Reuters, 24 de
octubre de 2010.
8 Juan
O. Tamayo, «Pedirán 20 años de cárcel para Gross»,
El Nuevo Herald, 5 de febrero de 2011.
9
Andrea Rodríguez, «Judíos niegan haber colaborado
con Alan Gross», The Associated Press, 2 de
diciembre de 2010.
10
Jewish Telegraphic Agency, «Cuba to Seek 20-Year
Prison Term for Alan Gross», 6 de febrero de 2011.
11
Andrea Rodriguez, «EEUU pide iglesias de Cuba
interesarse por contratista preso», The Associated
Press, 2 de diciembre de 2010.
12
Jewish Telegraphic Agency, «Clinton Makes Plea for
Cuban Detainee Alan Gross», 14 de julio de 2010.
13
Jeffrey Goldberg, «Castro: ‘No One Has Been
Slandered More Than the Jews’», The Atlantic, 7 de
diciembre de 2010.
http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/castro-no-one-has-been-slandered-more-than-the-jews/62566/
(sitio consultado el 18 de febrero de 2011).
14 The
Associated Press, «Raul Castro Celebrates Hanukkah
With Cuban Jews»; Juan O. Tamayo, «Raúl Castro
asiste a fiesta de Janucá en sinagoga de La Habana»,
El Nuevo Herald, 6 de diciembre de 2010.
15
Comunidad Hebrea de Cuba, «Quienes ayudan».
http://www.chcuba.org/espanol/ayuda/quienes.htm
(sitio consultado el 18 de febrero de 2011).
16
Arturo López-Levy, «Freeing Alan Gross: First Do No
Harm», agosto de 2010.
http://www.thewashingtonnote.com/archives/2010/08/freeing_alan_gr/
(sitio consultado el 18 de febrero de 2011).
17
Wayne S. Smith, « The Gross Case and the Inanity of
U.S. Policy », Center for International Policy,
Marzo de 2011.
http://ciponline.org/pressroom/articles/030411_Smith_Intelligence_Brief_Gross.htm
(sitio consultado el 13 de marzo de 2011).
18
Paul Haven, «US Officials Ask Cuba to Release Jailed
American», The Associated Press, 19 de febrero de
2010.
19
Andrea Rodriguez, «Contratista de EEUU violó
soberanía de Cuba, dice alto dirigente», The
Associated Press, 11 de diciembre de 2010.
20 Ley
de protección de la independencia nacional y la
economía de Cuba (LEY Nº. 88), Artículo 11.
21 U.S.
Code, Title 22, Chapter 11, Subchapter II, § 611,
iii «Definitions»; § 618, a, 1 «Violations; false
statements and willful omissions».
22
Code Pénal, Partie législative, Livre IV, Titre Ier,
Chapitre I, Section 3, Article 411-8.
23
William Booth, «Cuba Seeks 20 Years for Md. Man»,
The Washington Post, 5 de febrero de 2011. Paul
Haven, « Cuban court convicts American Alan Gross of
crimes against state; 15 year sentence », The
Associated Press, 12 de marzo de 2011.
24
Paul Haven, «Cuba Seeks 20-Year Jail term for
Detained American», The Associated Press, 4 de
febrero de 2011.
25
Ginger Thompson, «Wife of American Held in Cuba
Pleads for His Release and Apologizes to Castro»,
The New York Times, 24 de octubre de 2010.
26
Cuban Democracy Act, Titulo XVII, Artículo 1705,
1992.
27
Along the Malecon, «Exclusive: Q & A with USAID», 25
de octubre de 2010.
http://alongthemalecon.blogspot.com/2010/10/exclusive-q-with-usaid.html
(sitio consultado el 26 de octubre de 2010); Tracey
Eaton, «U.S. government aid to Cuba is in the
spotlight as contractor Alan Gross marks one year in
a Cuban prison», El Nuevo Herald, 3 de diciembre de
2010.
28
Ibid.
29
Ibid.
30
Jessica Gresko, «US Man Jailed in Cuba Can Call Home
More Often», The Associated Press, 26 de octubre de
2010.
31
Anthony Boadle, «Exclusive: American Held in Cuba
Expresses Regret to Raul Castro», op. cit.; Jeff
Frank, «Factbox: Jailed U.S. Contractor, Sour U.S.-Cuba
Relations», Reuters, 24 de octubre de 2010.
32
Anthony Boadle, «Exclusive: American Held in Cuba
Expresses Regret to Raul Castro», op. cit.
33
EFE, «EEUU no negocia liberación de Alan Gross», 8
de febrero de 2011.
34
Andrea Rodriguez, «Contratista de EEUU violó
soberanía de Cuba, dice alto dirigente», op. cit.
35
Supreme Court of the United States, «Brief of Amici
Curiae of José Ramos-Horta, Wole Soyinka, Adolfo
Pérez Esquivel, Nadine Gordimer, Rigoberta Menchú,
José Saramago, Zhores Alferov, Dario Fo, Gunter
Grass, and Máeread Corrigan Maguire in support of
the petition for writ of certiorari», N° 08-987,
http://www.freethefive.org/legalFront/amicusnobel.pdf
(sitio consultado el 12 de marzo de 2009). Véase
también
http://www.freethefive.org/resourceslegal.htm
(sitio consultado el 12 de marzo de 2009)
36
Agence France-Presse, «Advierten sobre eventual
canje de presos con EEUU», 2 de septiembre de 2010.
37
EFE, «Aseguran que liberar a Gross es beneficioso»,
16 de febrero de 2011.
Doctor
en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la
Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani
es profesor encargado de cursos en la Universidad
Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est
Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista
de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba
de publicar Cuba: Ce que les médias ne vous diront
jamais.
Salim.Lamrani@univ-mlv.fr |