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"Problemas en el mundo
actual con el acceso y el financiamiento en la
educación superior"
Por
Ernesché Rodríguez Asien
Profesor Principal Auxiliar
Master en Ciencias
e-mail:
rodriguezasien@yahoo.es
Universidad de la Habana, Cuba
[31.03.2011]-Actualizado 9:50
pm Cuba
Introducción
Un
aspecto importante que hay que tener en cuenta para
hablar de educación superior relacionado con el
desarrollo de las naciones, es que el desarrollo hay
que verlo de forma integral, no se puede valorar
solamente desde el aspecto económico, sino desde el
punto de vista social, cultural, medioambiental,
etc.
Las
estadísticas generales de educación en todos los
niveles que presenta la UNESCO que van desde la
educación primaria hasta la universitaria, es
bastante preocupante, sobre todo las de los países
subdesarrollados. Por mucho que se escribe y se
plantea por algunos organismos internacionales la
necesidad de una vida digna y culta para todos los
seres humanos de la tierra, todavía no se logra
llegar ni remotamente a lo que se aspira a
alcanzar.
El
segundo objetivo del milenio que es lograr una
educación universal, no se cumplirá mientras los
Estados nacionales no hagan nada con respecto a
incrementar el Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Precisamente el objetivo de este trabajo es hacer un
análisis de cómo se está comportando la educación
superior en el mundo y su implicación en el
desarrollo de los países, así como lo que Cuba ha
realizado este campo.
Hay
que tener claro que no se puede hablar de educación
superior sin haber tenido en cuenta una buena base
de educación primaria, secundaria y
preuniversitaria.
¨Es
necesario ajustar un programa nuevo de educación,
que empiece en la escuela de primeras letras y acabe
en una universidad brillante, útil, de acuerdo con
los tiempos, estado y aspiraciones de los países en
que enseña"
José
Martí
La
educación constituye un factor clave en el
desarrollo económico de los países, pues contribuye
al incremento de la productividad del trabajo y por
lo tanto al crecimiento económico, la enseñanza
primaria es la base del conocimiento posterior del
individuo en su etapa adulta, de ahí la importancia
de la primera etapa de vida.
Invertir en la infraestructura científica y en los
recursos humanos son los dos pasos primarios para
obtener los resultados óptimos en la sociedad. La
falta de atención a este último aspecto se
manifiesta en los países en desarrollo, donde se
destinan recursos públicos escasos en la inversión
para la preparación profesional.
Un
ejemplo de lo anterior es lo que ocurre con las
universidades públicas en América Latina, las cuales
pocas de estas instituciones son de alto nivel
internacional.
La
financiación de la educación es un sacrificio social
que se tiene que hacer del modo más racional posible
y a medida de las necesidades. Para que haya
enseñanza se necesita dinero, que se obtiene del
trabajo, por lo que no cuesta igual a todas las
familias. Esto da lugar a la desigualdad de
oportunidades educacionales.
Los
gastos en educación dependen de:
a) La
tasa de crecimiento económico.
b) El % de renta y recursos destinados a educación.
c) Los costos de la educación por alumno.
d) En los países subdesarrollados, dependen además
del volumen de asistencia educacional recibida de
fuentes externas.
e) La prioridad dada a la educación tanto por la
población como por los dirigentes del país.
La
rentabilidad de la educación es un sistema
productivo, que produce grados académicos y capacita
a la población, además de otros servicios. El factor
trabajo está compuesto por 4 grupos: profesores,
estudiantes, administradores e investigadores.
Así en
el sector de la educación hay una oferta y una
demanda. En la oferta hay que distinguir:
Oferta
global (nº de grados que puede producir un sistema
según el nº de plazas), Oferta real (nº de grados
que podría dar en un año concreto, según el nº de
plazas ocupadas) Oferta efectiva (nº de grados que
realmente se producen, según el nº de alumnos que
han aprobado).
En la
demanda hay:
Demanda global (necesidades y deseos de la población
con respecto a la educación), Demanda real (nº de
individuos escolarizados), Demanda efectiva (nº de
alumnos que obtienen grados).
Existen diferencias entre el sector de la educación
y otros sectores públicos, pues hay que tener en
cuenta que los recursos de la educación son
adquiridos en el mercado y son financiados
públicamente. En el caso de la enseñanza privada se
vende en el mercado según la ley de la oferta y la
demanda. Pero la enseñanza pública es un servicio
público y no está sometido a la ley de la oferta y
la demanda. Su ciclo de producción es más largo,
consumiendo parte de su propia producción. La
enseñanza pública no se explota como maximizadora de
beneficio.
En la
Declaración Mundial sobre la Educación Superior en
el Siglo XXI: Visión y Acción, celebrada el 9 de
octubre de 1998, se plantearon varios aspectos muy
importantes, destacándose las misiones y funciones
de la educación superior, que contiene varios
artículos.
El
artículo 14 titulado: La financiación de la
educación superior como servicio público, enuncia
que la financiación de la educación superior
requiere recursos públicos y privados. El Estado
conserva una función esencial en esa financiación.
También plantea que el apoyo público a la educación
superior y a la investigación sigue siendo
fundamental para asegurar que las misiones
educativas y sociales se llevan a cabo de manera
equilibrada.
En el
inciso b de ese artículo expresa que la sociedad en
su conjunto debería apoyar la educación en todos los
niveles, incluida la enseñanza superior dado el
papel que esta desempeña en el fomento de un
desarrollo económico, social y cultural sostenible.
La movilización con este fin depende de la
sensibilización y la participación del público, de
los sectores públicos y privado de la economía, de
los parlamentos, de los medios de comunicación, de
las organizaciones gubernamentales y no
gubernamentales, de los estudiantes y de los
establecimientos, de las familias y de todos los
agentes sociales que intervienen en la enseñanza
superior.
Como
es lógico en los países subdesarrollados existen más
problemas que en los países desarrollados para la
financiación de la educación. A continuación se
exponen algunos problemas fundamentales en la
financiación de la Educación Superior en los países
subdesarrollados y en los desarrollados:
Subdesarrollados:
• Uno
de los factores fundamentales en la financiación es
la situación económica de los países
• Ausencia de políticas estatales a mediano plazo de
financiación de la Educación Superior, la Ciencia y
la Tecnología.
• La inversión pública en educación se centra
prioritariamente en la educación primaria y
secundaria.
• La Educación Superior no es una prioridad en la
mayoría de los gobiernos dada la necesidad de
invertir recursos públicos en ámbitos sociales
prioritarios o más rentables a corto plazo.
• La sociedad atribuye poca importancia a la
Educación Superior o la
percibe como una cuestión de élites.
• La situación económica de pobreza limita la
capacidad de recaudación del Estado y un bajo poder
adquisitivo de la población que dificulta la
contribución directa de las familias en la
financiación de la Educación Superior.
• Falta de eficacia y eficiencia en la gestión de
los recursos públicos destinados, inexistencia de
modelos de asignación de recursos, falta de
transparencia y control.
• Crecimiento incontrolado de la iniciativa privada
en la Educación Superior, mayoritariamente de baja
calidad y a costos reales de matrícula que dificulta
el acceso.
• El Banco Mundial no otorga suficiente prioridad a
la Educación Superior
como un recurso para el desarrollo. (Consideración
impuesta a los gobiernos de las regiones en
desarrollo, como parte de los Programas
de Estabilización y Ajuste Estructural).
• El Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional no apoyan
suficientemente el desarrollo de la ciencia y la
formación de profesionales en países pobres que
puedan quedarse en sus países de origen y contribuir
a su crecimiento.
Desarrollados:
Existencia de otras prioridades políticas, pues
existe poco compromiso de las autoridades con la
educación y la investigación. Inadecuación de las
respuestas de los sistemas públicos a las
necesidades sociales. Escaso control y rendición de
cuentas de los sistemas públicos de la sociedad.
Autonomía limitada de las universidades públicas,
que dificulta la capacidad de autofinanciación y de
los recursos de las universidades, que se traduce en
excesos de control por parte de las autoridades.
Reticencia social a la incorporación de fuentes
privadas para la financiación de la Educación
Superior pública. Los recursos públicos no pueden
asumir mayor inversión sin sistemas impositivos
crecientes.1
Hasta
la fecha y en sentido general en el mundo se ha
hecho poco por la financiación de la Educación
Superior, pues muchos gobiernos no han tomado la
suficiente conciencia de la importancia que esto
reviste. En la actualidad la educación está más en
peligro que nunca, pues el impacto de la crisis
financiera internacional se ha hecho sentir muy
fuerte en este terreno. Sobre todo los países más
pobres del mundo han sufrido en su sistema de
educación un deterioro grave en este sentido.
Hay
que tener también en cuenta las repercusiones de la
desaceleración del crecimiento económico en la
financiación de la educación de los países en
desarrollo más pobres. Los sistemas educativos de
muchos países más pobres del mundo están sufriendo
ahora las consecuencias de una crisis surgida en los
sistemas financieros de los países desarrollados,
produciéndose un retroceso, debido al aumento de la
pobreza, la desaceleración económica y la presión
que esto ejerce sobre los presupuestos
gubernamentales.
A
pesar de que los gobiernos de todo el mundo reiteran
constantemente su compromiso a favor de la igualdad
de oportunidades de educación, no se Cristina
Escrigas Páez ¿Es sostenible la financiación de la
Educación Superior? lleva a cabo en la realidad. Las
convenciones internacionales sobre derechos humanos
les obligan a actuar de conformidad con ese
compromiso.
Según
el informe de seguimiento ¨Educación para Todos¨ en
el mundo, plantea que tener la posibilidad de
recibir una educación útil es un derecho fundamental
de todo ser humano, y la oferta de esa posibilidad
es una condición imprescindible para hacer progresar
la justicia social. Las personas a las que se deja
al margen de la educación afrontan la perspectiva de
ver mermadas sus posibilidades de desenvolverse en
la vida en otros muchos ámbitos, por ejemplo en los
del empleo, la salud y la participación en los
procesos políticos que les interesan. Además, la
limitación de oportunidades en la educación es uno
de los factores más poderosos de transmisión de la
pobreza de generación en generación.
Se ha
creado un nuevo instrumento en el 2010 que
proporciona una idea de la marginación dentro de los
países y de la composición social de los grupos
marginados, a este instrumento se le denomina:
Penuria de Educación y la Marginación en la
Educación (PEME). A pesar de los esfuerzos
realizados en el último decenio se sigue manteniendo
a un nivel extraordinariamente elevado a lo que se
le ha llamado la penuria absoluta de educación. Por
ello se plantea que a cualquier escala global, el
hecho de haber cursado menos de cuatro años de
estudios –el tiempo mínimo para adquirir el
conocimiento básico de la lectura, la escritura y el
cálculo elemental– constituye un signo de extrema
desventaja. El conjunto de datos PEME define esa
duración de estudios como indicador de referencia de
la “penuria de educación” y la duración de estudios
inferior a dos años como indicador de la “penuria
extrema de educación”.
Las
conclusiones de un examen de la situación de sesenta
y tres países en desarrollo muestran lo siguiente:
Penuria de educación. En veintidós países el 30%, o
más, de los jóvenes de diecisiete a veintidós años
han cursado menos de cuatro años de estudios. Este
porcentaje se eleva al 50%, o más, en once países
del África Subsahariana.
Penuria extrema de educación. En veintiséis países
el 20%, o más, de los jóvenes de diecisiete a
veintidós años han estado escolarizados menos de dos
años, y en algunos países como Burkina Faso y
Somalia esa proporción se cifra en un 50%, o más.
El
conjunto de datos PEME ayuda a identificar no sólo
la extrema penuria de educación, sino también
algunas de las características esenciales de
aquellos a los que se margina. Sobre la base de
encuestas, este conjunto de datos sirve para
identificar al quintil de la población de un país
que ha cursado menos años de estudios en la
escuela.
Los
resultados ponen de manifiesto la gran influencia
que tienen las circunstancias sociales en las
oportunidades para la vida, circunstancias sobre las
cuales los niños no tienen poder alguno. También
atraen la atención sobre la existencia de niveles de
desigualdad inaceptables.
La
desigualdad en el grado de riqueza significa que,
cuando se nace en una familia pobre, se duplica la
probabilidad de formar parte del 20% de los más
desfavorecidos en educación en toda una serie de
países, que van desde la India hasta Filipinas,
pasando por Vietnam. Las diferencias entre regiones
significan, por ejemplo, que el hecho de vivir en
las zonas rurales del Alto Egipto, del Camerún
septentrional o de la Turquía occidental incrementa
considerablemente las posibilidades de formar parte
del 20% de los más desfavorecidos en educación.
El
sexo, la pobreza, el idioma y la cultura suelen
conjugarse a menudo para incrementar radicalmente el
riesgo de quedarse muy rezagado. En Turquía, el 43%
de las niñas de idioma kurdo pertenecientes a las
familias más pobres cursan menos de dos años de
estudios, mientras que el promedio nacional de las
personas que sólo han estado escolarizadas ese
tiempo se cifra en un 6%.
En
Nigeria, el 97% de las niñas pobres de idioma hausa
cursan menos de dos años de estudios.
En el
conjunto de la Unión Europea, el 15% de los jóvenes
de 18 a 24 años dejan las aulas tras haber cursado
solamente la enseñanza secundaria.
En
España, ese porcentaje se eleva a un 30%. El nivel
de ingresos de las familias guarda una relación
importante con el aprovechamiento escolar. En
Inglaterra (Reino Unido), los alumnos dispensados
del pago del almuerzo escolar –un indicador
importante de indigencia social– obtienen en las
pruebas de matemáticas, por término medio,
puntuaciones inferiores en un 29% al promedio
nacional.
Algunas Conclusiones y Recomendaciones:
Algo
que es directamente proporcional a la salida de la
pobreza, es el apoyo a los progresos de la
educación, pero si los gobiernos no apoyan con sus
presupuestos el desarrollo de la educación de sus
países, difícilmente podrán alcanzar el suficiente
crecimiento económico y desarrollo, ya que la
preparación técnica y profesional tiene su base en
lo que el Estado haya sido capaz de invertir en
recursos humanos para que de esta forma se revierta
en la economía y sociedad de cada país.
• Se
plantea por algunos informes de la ONU que la
comunidad internacional no ha respondido con
eficacia a los problemas que presentan los países
más pobres en cuanto a la Educación Superior.
Los
gobiernos de los países ricos y las cumbres
sucesivas del G-20 y el G-8 han desplazado inmensos
recursos financieros para estabilizar sus sistemas
bancarios, pero sólo han prestado una ayuda muy
modesta a las poblaciones más vulnerables del mundo.
También la elaboración de informes ha exagerado los
montos de la ayuda internacional destinada a los
países de ingresos bajos.
Los
países ricos han carecido verdaderamente de una
voluntad política para poner en práctica una
colaboración que cambie la situación del mundo.
Recomendaciones:
• Los
presupuestos nacionales tienen que desempeñar un
papel fundamental en el intento de evitar que las
crisis financieras degeneren en una crisis de
desarrollo humano de larga duración. Como los países
subdesarrollados son los más necesitados de
asistencia al desarrollo, se requiere urgentemente
una ayuda para poder afrontar la crisis y mantener
sus planes de gasto en la Educación Superior.
• Hay
que asegurar un mayor acceso a la Educación Superior
con equidad, garantizando de esta forma una mejor
respuesta a las necesidades sociales.
La
Educación Superior ha de tener de forma mayoritaria
los fondos públicos como principal fuente de
financiación.
Bibliografía Consultada
•
Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en
el Mundo. UNESCO 2009
•
Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en
el Mundo. UNESCO 2010.
•
CEPAL, Naciones Unidas: ¨La Educación Superior y el
Desarrollo Económico en América Latina¨. Juan Carlos
Moreno y Pablo Ruiz-Nápoles. Economía de la
Educación. Portal:
http://www.economiadelaeducación.com
•
Educación y Desarrollo Económico: El papel de la
Cooperación Internacional en el desarrollo del
Tercer Mundo. Neira, Isabel, Facultad de Económicas,
Universidad de Santiago de Compostela. ( En España)
• ¿Es
sostenible la financiación de la Educación Superior?
Cristina Escrigas Páez Economía, Sociedad y
Educación: Marcelo Fabián Vitarelli,
•
UNESCO (2004) “La conclusión universal de la
educación primaria en América Latina: ¿Estamos
realmente tan cerca?, Informe Regional sobre los
Objetivos de Desarrollo del Milenio vinculados a la
Educación. UNESCO (2005) “Links
between the Global Initiatives in Education” |