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La furia ciudadana
sacude el centro del neoliberalismo global: Londres
Por
Alfredo Jalife-Rahme-La Jornada
[31.03.2011]-Actualizado 9:50
pm Cuba
¡Pónganse a temblar países totalitarios
neoliberales!
Medio
millón de manifestantes británicos –cifra que rebasó
las óptimas expectativas– salió imponentemente a las
calles del centro de Londres a reprobar los recortes
presupuestales a los servicios públicos y a expensas
del bien común de parte de la alianza contranatura
del Partido Conservador y del Partido Liberal
Demócrata (sic).
Los
recortes de George Osborne, manejador de las
finanzas de la coalición, perjudican a la mayoría de
la población y benefician a la parasitaria
plutocracia bancaria, pese a su ostensible
insolvencia.
Si
Londres, hoy principal plaza financiera del planeta
(donde opera inmisericorde y desreguladamente la
fauna neoliberal de los banqueros esclavistas
Rothschild y su presunto hombre de paja, el
megaespeculador George Soros), ha sido sacudida en
sus entrañas, ergo, cualquier centro neoliberal del
planeta puede ser motivo de las legítimas protestas
ciudadanas.
Londres desplazó a Wall Street (arrumbada a un
humillante tercer lugar) como la primera plaza
financiera global, según el reciente Índice de
Desarrollo Financiero del Foro Económico Mundial de
Davos.
¿El
revolucionario aroma del jazmín tunecino llegó a
Londres, después de Wisconsin y Ohio?
No, en
estricto sentido cronológico, ya que Londres sufre
su segunda manifestación después de la del año
pasado, que se había adelantado a la revolución del
jazmín del paradigma tunecino.
El año
pasado los jóvenes protestaron ruidosamente (cuyos
proyectiles alcanzaron irreverentemente a la familia
real británica) contra el incremento a sus
matrículas.
Hace
dos meses comentamos que el ex premier británico
Brown temía una revuelta global de estudiantes
desempleados y hambrientos (ver Bajo la Lupa,
26/1/11). Los temores de Brown se cumplieron
exactamente dos meses más tarde.
¿Impondrá el anacrónico Consejo de Seguridad de la
ONU una zona de exclusión aérea en Londres para
proteger de la globalización neoliberal a los
contestatarios británicos?
Fueron
atacados en forma significativa los bancos
neoliberales, en particular HSBC y Royal Bank of
Scotland (presuntamente banco de la reina y
controlador real, en el doble sentido de la palabra,
del español Banco Santander), así como otras
entidades comerciales del hiperconsumismo, y hasta
el simbólico hotel Ritz (de la alcurnia
plutocrática).
El
gobierno de coalición catalogó la violencia
piromaniaca como producto de infiltrados anarquistas
que portaban mantas alusivas al primer ministro
Cameron como Thatcher II. Otras mantas invitaban a
escuchar la furia (sic) del pueblo (sic). Una manta
fue particularmente perturbadora: Cameron, el
carnicero (sic) de Gran Bretaña. Le pudieron haber
agregado: también de Libia.
Tampoco se puede soslayar que los gobiernos
totalitarios (en lo económico y/o en lo político)
suelen recurrir a sus anarquistas, una técnica muy
añeja para mancillar a los manifestantes pacíficos.
Al
premier británico David Cameron se le incendiaba su
frente interno mientras bombardeaba Libia con el fin
de reposicionar a la depredadora British Petroleum
expulsada del Golfo de México (tesis de Stratfor).
The
Observer (26/3/11) aduce que la marcha de la
alternativa envía un mensaje ruidoso al gobierno y
cuya vasta mayoría era gente ordinaria (sic) que
deseaba hacer escuchar su voz, aunque un pequeño
grupo de alborotadores parecía inclinado a causar
perturbaciones.
Se
trató de la mayor manifestación organizada por los
sindicatos en los recientes 20 años y la mayor
protesta desde la marcha contra la guerra en 2003.
Es apenas la punta del iceberg y las protestas van a
continuar in crescendo.
Los
contestatarios acusan al Partido Conservador de
imponer su leitmotiv thatcheriano de que no existe
alternativa y que el desempleo es el precio que vale
la pena pagar. Tal es la quintaesencia del
depredador neoliberalismo global: mantener y
sostener las especulaciones financieras de la
insolvente banca parasitaria mediante el patrimonio
nacional, los fondos de pensiones y el trabajo
esclavizado de los ciudadanos. A eso todavía se
atreven llamar civilización.
Una
exigencia reiterada que nos suena familiar a los
mexicanos (no olvidar que el neoliberalismo es un
modelo depredador global) era: ¡Que paguen impuestos
los ricos!
Patrick Sawer y David Barrett,
del rotativo ultraneoliberal The Daily
Telegraph (26/3/11), arremeten contra la devastación
de los anarquistas anticapitalistas a quienes les
llueven los insultos y son tildados de chusma de
gamberros que han dañado la reputación de Gran
Bretaña alrededor del mundo.
Damian
Reece, jefe de la mesa de negocios (sic) del mismo
rotativo neoliberal The Daily Telegraph (29/3/11),
diferencia a los despedidos del sector privado, más
dóciles, de los del sector público, más indomables:
Los recortes realizados por las empresas del sector
privado, que empezaron en 2008, fueron rápidas y
profundas y no recibieron la misma cantidad de
cobertura de los medios ni resultaron en
manifestaciones masivas ni en anarquía. Reece por
fin descubrió el fin de la violencia humana, en el
país de los hooligans del futbol: privatizar todos
los empleos con el fin de finiquitar las
manifestaciones once for all.
Según
el sofisma de la teología neoliberal el problema no
es su modelo nihilista, sino los humanos quienes no
se dejan aniquilar. A ver si en las próximas
manifestaciones in crescendo en Gran Bretaña aceptan
sus disparates a los propagandistas muy bien
lubricados del neoliberalismo global.
Richard Rogers, del rotativo británico The Guardian
(26/3/11), detalla que los rostros de la protesta
antirrecortes proviene de la clase media:
enfermeras, abogados y profesores, cuyo mensaje fue
muy claro para la coalición de David Cameron: el
pueblo no está feliz.
¿No
aportó, entonces, felicidad la teología pagana de la
globalización neoliberal financierista? Recomendamos
al respecto el excelso ensayo El colapso de la
globalización (Truthdig, 28/3/11), del galardonado
escritor educado en Harvard Chris Hedges, quien
reclama en Estados Unidos (¡supersic!) actos
sostenidos de desobediencia civil en contra del
Estado plutocrático.
Ya
decíamos que sería un grave error de juicio
pretender que la revuelta del mundo árabe estaba
confinada a dicha región ante el mismo fenómeno
estructural: la crisis multidimensional (financiera,
económica, energética y alimentaria, en medio del
cambio climático) que epitomiza una crisis de la
civilización (sic) occidental incapaz de brindar
empleo a sus jóvenes con el fin de rescatar a sus
parasitarios banqueros, quienes sumieron al mundo en
su grave crisis.
Tal es
la lógica del triage neoliberal consustancialmente
misántropo: se rescata a un puñado de banqueros,
quienes causaron la crisis, y se castiga todavía más
a quienes la padecen. Esta es la verdadera filosofía
nihilista neoliberal, que ha conducido a la revuelta
global ciudadana que subsume el requilibrio
ontológico de la preservación de todas las especies
vivientes de la creación, desde Londres pasando por
El Cairo hasta Madison.
La
revuelta global ciudadana asienta una imperativa
necesidad biológica frente a su indeseado exterminio
a fuego lento.
(Tomado de Rebelión) |