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Endeudamiento y
suicidio de mujeres
Por
Nicolas Sersiron
[31.03.2011]-Actualizado 9:50
pm Cuba
La
crisis actual del microcrédito en la India y los
suicidios femeninos son el resultado de la deuda
creada por las grandes empresas capitalistas para
mantener en servidumbre a los gobiernos y a los
pueblos del tercer mundo desde hace 50 años. Una
herramienta esencial de la conquista. Después de la
retirada de las tropas de ocupación y la
proclamación de las independencias, la pregunta era:
¿cómo garantizar la continuidad de la sobre
explotación de los recursos naturales que había
hecho las fortunas de los países europeos y
sobretodo de sus capitalistas durante los últimos 5
siglos?
Sin la
continuación de las importaciones de minerales,
petróleo y productos agrícolas, a precios tan bajos
que se debe mejor hablar de saqueo en vez de compra,
muy pocas de las grandes empresas occidentales
habrían podido seguir generando las increíbles
riquezas que sus accionistas tienen hoy en día. La
transformación de estas materias primas, efectuada
exclusivamente en el norte, y la venta de productos
de consumo masivo resultante, son la causa de
pobreza por un lado, y de un consumo excesivo y
desperdicio por el otro: o sea injusticia social y
desastre ambiental.
La
introducción del sistema de la deuda en los primeros
días de las independencias, el asesinato de los
demócratas elegidos y la corrupción de los demás han
mantenido encadenado a estos países, perpetuando así
el poder exorbitante del Norte sobre el Sur. Para
pagar estas deudas ilegítimas, los países menos
desarrollados se vieron obligados a continuar
exportando sus materias primas, sin procesarlas, y a
mantener a sus pueblos trabajando por salarios
diarios incompatibles con una alimentación digna de
sus familias.
Desde
las independencias, la liberalización impuesta por
el trío FMI-BM-OMC ha dado lugar a la desaparición
de las barreras aduaneras que protegían los pequeños
productores frente a los mastodontes, a los
productos subsidiados del Norte, a las
privatizaciones a bajo valor de las grandes empresas
públicas y a la libertad de movimientos de los
capitales con la libre repatriación de beneficios.
Estas medidas han crónicamente debilitado los
Estados del sur y provocado la pauperización de sus
poblaciones. Sin embargo, el crecimiento del PIB
[producto interno bruto] - 5% en Africa y 8% en la
India - promocionado tanto por los defensores de la
economía liberal, no refleja la realidad vivida por
la mayoría de sus habitantes. Para tener una idea de
la Renta Nacional Bruta [RNB] que permanecerá en el
país para ser distribuida, se debe deducir de las
cifras del PIB que tanto lo publican, los beneficios
netos que se pagan en el extranjero.
Sin
impuestos aduaneros y después de la privatización y
la explotación internacional de los recursos
naturales, con empresas transnacionales [ETN] casi
liberadas de impuestos, lo que queda del PIB para
realizar los servicios públicos de salud, educación
e inversión en infraestructuras, es extremadamente
bajo.
Con
los nuevos préstamos, las instituciones financieras
internacionales obligaron los países pobres a pagar
deudas odiosas las cuales nunca fueron utilizadas en
la inversión y en el desarrollo de sus países, sino
para corromper sus políticos y para enriquecer a las
transnacionales que, así, ganaban las licitaciones
de los mercados públicos locales. De este modo, la
desregulación económica, llamada ’Consenso de
Washington” por los más fuertes, se impuso a los más
débiles con fórceps financieros, y fue delicadamente
llamada “plan de ajuste estructural”. Dicha
desregulación permitió mantener el Tercer Mundo en
el subdesarrollo. Además de exportar cada vez más
materias primas, con precios cada vez más bajos,
estos países tenían que exportar también una parte
significativa de las divisas obtenidas para tratar
de salir de sus deudas.
El
libre comercio, con una distorsión de la
competencia, y la baja de los gastos de los
servicios públicos, fue impuesto por el trío
FMI-BM-OMC. El objetivo declarado era: impulsar la
economía y liberar montos del presupuesto para
reembolsar los acreedores mayoritariamente
extranjeros. En realidad, el verdadero y escondido
fin, ha sido el aumento de los beneficios de una
pequeña oligarquía financiera internacional a
expensas de justicia social y bienestar de los
pueblos.
Eso es
también lo que los pueblos del Norte viven en los
últimos años. Para hacer frente a la deuda
organizada de los Estados, aumentada recientemente
por el rescate de los bancos, los gobiernos recortan
fuertemente los gastos públicos preparando así sus
privatizaciones. El FMI y la OMC se han convertido
en casi tan influyentes en las políticas del Norte
como en las del Sur.
Si el
hambre y la pobreza han disminuido en China
capitalista y dictatorial, más de la mitad de sus
habitantes viven todavía en 2011 en la extrema
pobreza [menos de 2 dólares por día], esto sin
mencionar el número de hambrientos que va nuevamente
a aumentar por el insoportable aumento de los
precios de los cereales a principios de este año.
Desde
hace tiempo, en caso de problemas graves y para
garantizar la seguridad de sus familias, las mujeres
han sabido crear tontinas en África y, en la India,
grupos de protección y de crédito. Estas diversas
formas de microfinanza mutualista se construyeron
sobre una base popular e independiente. Ofrecían un
real principio de independencia de las mujeres y les
permitía escapar de los prestamistas privados que
practican tasas usureras de interés de hasta un 5%
por día en casos extremos, específicamente en la
India.
Es la
extrema pobreza de Bangladesh, como resultado de una
distribución totalmente desigual de los bienes
comunes a nivel planetario, que ha permitido al
Grameen Bank crear su institución de microfinanzas y
con tan rápido crecimiento. La intención era
socialmente interesante, pero ¿cómo imaginar que con
préstamos mínimos a las mujeres se podría luchar
contra la pobreza global cuyas causas son exógenas?
Especialmente cuando los gastos de reembolso son de
5 a 10 veces mayor que en Europa. Los investigadores
Roesch, Server, Guerin, y Morvant escribieron en el
diario Le Monde del 13/12/2010 sobre el sur de la
India: ’Nuestras investigaciones establecen que las
tasas de los prestamistas privados [...] las más
comunes, son entre 3 a 5% por mes [o sea 36 a 60%
por año] [...] la tasa efectiva es muy cercana a la
de las IMF [instituciones de microfinanzas],
actualmente en cuestión”. Esto contradice la
afirmación de las IMF que han insistido siempre en
presentar el nivel más bajo de sus tasas con
respecto al de los prestamistas privados que
califican de usureros. El éxito de Muhammad Yunus,
fundador del Graneen Bank, recomendó a las grandes
instituciones financieras en el mundo a aprovechar
este negocio aconsejando la creación de otras
agencias de microcréditos.
’...
invertir en una institución de microfinanzas
proporciona un rendimiento del capital propio de más
del 20%, un reembolso de los préstamos a 99% y todo
esto permitiendo a los pobres, y específicamente a
las mujeres, para crear sus propias empresas [....]
Todos
nuestros estudios muestran que el 90% de la
población de Andhra Pradesh en la India está
endeudada y sobrevive sólo pasando de un crédito a
otro. Las familias toman préstamos a las IFM, no
porque tienen ’confianza’, sino porque no pueden
hacer otra cosa. Reembolsan el 100% no por
“confianza’, sino por la necesidad de renovar el
crédito para vivir. Muy a menudo toman un préstamo
para pagar otro”.
En
lenguaje financiero esto se le llama cabalgar, es
una espiral infernal de la cual nunca se puede
salir. Por el contrario es muy rentable para los
prestamistas. Eso es exactamente lo que pasó con los
PED [Países En Desarrollo], después de la gran
crisis de la deuda de los años 80, el país deudor se
ve obligado a pagar dos diferentes acreedores por la
misma suma prestada, con el riesgo de duplicar los
intereses por pagar. Cuando los prestamistas,
institucionales o privados, no controlan el nivel de
endeudamiento de una mujer india antes de conceder
un nuevo préstamo, al igual que el anterior, no está
destinado a una inversión productiva, sino
simplemente para hacer frente a un intolerable
estado de la pobreza, la válvula del endeudamiento
se abre y la inundación de los dramas que se
producirán será imparable sin ayuda externa o la
intervención del Estado. La presión insoportable de
algunos oficiales de las IMF en muchas mujeres de la
India, ya en un punto de sobre-endeudamiento sólo
puede empujarlas al suicidio. ’Por primera vez un
partido político llama a la no devolución y esta
llamada apunta particularmente a las dos más grandes
y más conocidas de las instituciones de
microfinanzas de la India: SKS y Spandana. Se les
acusa de cobrar intereses ’usurarios’ y de incitar
al suicidio a las mujeres pobres que no pueden
pagar. [...]
Desde
hace años, el microcrédito se presentó como
destinado para financiar la creación de
microempresas de las familias pobres. Una amplia
investigación sobre el uso del crédito y la forma de
gestionar estos fondos, hecho en particular por un
equipo del IRD – CIRAD, puso de manifiesto que casi
ocho de cada diez préstamos son utilizados como
créditos de consumo, para los gastos de salud, para
viviendas o para gastos educativos. ’, El diario LE
MONDE.15/11/2010. El diario LIBERATION
del10/02/2011, anuncia en título: “A los campesinos
indios, les mata la deuda’. 17.000 de ellos se han
suicidado en 2009 y en 10 años, más de 150.000. Si
las IMF no están directamente involucradas, los
comerciantes que venden a crédito fertilizantes,
plaguicidas y semillas híbridas a los agricultores
también practican una forma de microcréditos. Una
mala cosecha, debido a cambios climáticos u otras
causas imprevistas, tales como ataques de insectos
en el algodón OGM, las semillas más caras que se
debe comprar todos los años al distribuidor, también
los insumos químicos, cuyos precios aumentan con los
precios del petróleo, dejan el agricultor sin
solución.
Desde
las órdenes del FMI en los años 90 por la
desregularización financiera de la India, los bancos
agrícolas públicos estatales han desaparecido.
Muchos movimientos alter mundialistas apoyan la
transición hacia una moderna agro ecología, sin
insumos químicos, con semillas naturales
intercambiadas como se ha hecho por milenios. Esto
es parte de la reclamación de la soberanía
alimenticia. Por orgullo y para liberar a sus
familias encadenadas a deudas impagables, el
campesino indio [a menudo por la ingestión de un
plaguicida que causó su ruina] o la mujer india
prefiere poner fin a sus propias vidas. En Francia,
donde más de un campesino se suicida cada día, el
sobre endeudamiento es la causa principal, aunque no
sea la única..
Traducción Michel Carles y Marie-Claire Charo
(Tomado del boletín electrónico del CADTM) |