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Agrocombustibles y
seguridad alimentaria en América Latina
Por Diana María González - ISRI
[19.04.2011]-Actualizado 9:50
pm Cuba
Ante el agotamiento de las reservas de petróleo y su
consecuente subida de precios, así como la necesidad
de los países industrializados de cumplir con sus
compromisos del Protocolo de Kyoto de reducir sus
emisiones de GEI, las fuentes de energías renovables
y con ella los agrocombustibles aparecen como
protagonistas en la escena internacional.
Diversos estudios demuestran que la producción de
agrocombustibles a gran escala y en función del gran
capital trae consigo una serie de efectos negativos
tanto sociales como ambientales que conllevan a un
análisis detallado de la sostenibilidad de estas
producciones en el tiempo.
El
tema de la seguridad alimentaria y su relación con
la producción de agrocombustibles es bien polémico.
Los defensores de esta fuente de energía alternativa
aseguran que la actual subida de los precios de los
alimentos no se debe al auge en la producción de
agrocombustibles
Sin
embargo hay estudios realizados, donde los
agrocombustibles aparecen como uno de los
principales causantes de la crisis alimentaria
(Banco Mundial, 2007; OCDE-FAO 2007)
En
este trabajo se intenta analizar los vínculos
existentes entre la producción de agrocombustibles y
la seguridad alimenaria. Este análisis se realizará
en el contexto de los cuatro grandes pilares de la
seguridad alimentaria: la disponibilidad, el acceso,
la estabilidad y la utilización
En la
Cumbre Mundial sobre Alimentación celebrada en el
año 1996 en Roma se plantea que : “Existe
seguridad alimentaria cuando todas las personas
tienen en todo momento acceso físico, social y
económico a suficientes alimentos inocuos y
nutritivos para satisfacer sus necesidades
alimenticias y sus preferencias en cuanto a los
alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.
Los cuatro pilares de la seguridad alimentaria son
la disponibilidad, el acceso, la utilización y la
estabilidad”. (Comité de Seguridad Alimentaria
Mundial)
*
Disponibilidad
Por
disponibilidad de alimentos se entiende la
existencia de cantidades suficientes de alimentos de
calidad adecuada, suministrados a través de la
producción del país o de importaciones (comprendida
la ayuda alimentaria).
La
disponibilidad de suministros alimentarios podría
verse amenazada por la producción de
agrocombustibles si la tierra y otros recursos
productivos se desvían de la producción de cultivos
alimentarios.
La
mayor competencia entre los cultivos alimentarios y
energéticos viene dada por la disponibilidad de
tierras. Un detalle inquietante es que la mitad del
incremento del área cultivada mundial de los últimos
cuatro años corresponde a biocombustibles (Trostle,
2008).
Estudios conjuntos de CEPAL y FAO han generado
análisis que presentan la superficie potencialmente
utilizable por la agricultura, asumiendo que sobre
ella se pueden implantar los nuevos cultivos para
generar combustibles. La mayor disponibilidad para
ampliar este tipo de agricultura, se encuentran en
Brasil, Bolivia, Argentina, Colombia, Paraguay, Perú
y Uruguay (citado por Honty G y Gudynas., 2007)
Las
producciones de agrocombustibles en los países del
sur no solo van encaminadas a cumplir las cuotas en
sus países, sino a la exportación para suplir las
metas de Estados Unidos y de la UE.
La
Unión Europea con sus metas de 10% de
agrocombustibles para incorporar al diesel en el
2010 y 20% en el 2020 requiere de agrocombustibles
provenientes de los países del Sur, que deben
dedicar espacios cultivables para estas
producciones.
En
varios países de la región se da un conflicto entre
alimentos destinados a la demanda interna, y
alimentos para exportación. En América Latina se
encuentran por lo menos cinco países que presentan
altos niveles de subnutrición mientras que son
importantes agro-exportadores: Bolivia, Guatemala,
Honduras, Nicaragua y Paraguay (tabla 1). Los
agrocombustibles tienen todos los atributos para
acentuar estos conflictos, ya que pueden tener
niveles de rentabilidad mayores que los obtenidos
con los alimentos, y en especial cuando son
exportados
Un
ejemplo de esto es la situación en la región
centroamericana donde la producción de los
agrocombustibles está ligada a la inseguridad
alimentaria, ya que en los últimos años Guatemala,
Nicaragua y Panamá, se han convertido en importantes
proveedores de etanol hacia la Unión Europea. En el
2007 Guatemala produjo cerca de 800 mil litros de
etanol en el marco del Acuerdo de Asociación entre
la UE y Centroamérica. Para lograr esta producción
grandes superficies de tierras antes en manos de
familias campesinas dedicadas al maíz y al arroz han
sido desplazadas por empresas privadas que han
intensificado los cultivos destinados a generar
agrocombustibles, lo que pone en riesgo la seguridad
alimentaria del país, que cuenta con uno de los
índices de desnutrición más alto del continente.
En
este tema de la disponibilidad es importante que los
gobiernos valoren si existen condiciones en sus
países para destinar recursos y tierras a estas
producciones de agrocombustibles. La gran paradoja
es que naciones con una alta vulnerabilidad en su
oferta alimentaria como los países centroamericanos
hayan hecho de la producción de agrocombustibles
una “alternativa” productiva y económica para su
campo agrícola.
El
papel de Estado en las decisiones sobre las
producciones agrícolas es fundamental en estos
casos, ya que si se tiene en cuenta solamente al
mercado, los productos que resulten más atractivos
para exportaciones terminarán desplazando los usos
de los cultivos como alimentos en los mercados
internos, lo que afectará la seguridad alimentaria
de estos países.
*
Acceso
El
acceso se refiere a el acceso de las personas a los
recursos adecuados (recursos a los que se tiene
derecho) para adquirir alimentos apropiados y una
alimentación nutritiva. Estos derechos se definen
como el conjunto de todos los grupos de productos
sobre los cuales una persona puede tener dominio en
virtud de acuerdos jurídicos, políticos, económicos
y sociales de la comunidad en que vive (comprendidos
los derechos tradicionales, como el acceso a los
recursos colectivos).
Podemos plantear que el acceso a los alimentos se
refiere a la capacidad de los hogares de comprar
alimentos para satisfacer sus necesidades, es por
esto que en este punto el tema de los precios de los
alimentos es fundamental.
Debido
a que los agrocombustibles se producen a base de
cultivos agrícolas que también se utilizan para la
alimentación y los piensos, se plantea que tienen
repercusiones directas en la seguridad alimentaria
por medio de sus efectos en los precios de los
productos básicos.
El
índice de precios de los alimentos de la FAO 1 se
incrementó un 7 % en 2006 y un 27 % en 2007. En
2008, el índice de precios de los alimentos de la
FAO todavía se situaba un 24 % por encima del valor
de 2007 y un 57 % por encima del valor de 2006.
(Figura 1)
FAO,
2009
En un
estudio de la FAO realizado en el 2009 se plantea
que pueden existir numerosos factores como posibles
causas de la subida de los precios de los alimentos
como son: la reducción de la producción, los bajos
niveles de existencias, los altos precios del
petróleo, la demanda de biocombustible, el aumento
de los ingresos en las economías emergentes, la
depreciación del dólar estadounidense y la
especulación. El estudio en cuestión refiere que si
bien resulta difícil cuantificar sus contribuciones
individuales, algunos de estos factores podrían
tener efectos persistentes en el nivel medio de los
precios. (FAO, 2009)
El
estudio hace referencia a que la demanda de ciertos
productos básicos agrícolas como materias primas
para producir agrocombustibles puede significar el
uso de menos recursos productivos en la producción
de cultivos alimentarios. La producción de
agrocombustibles podría reducir la disponibilidad de
productos alimenticios en el mercado porque la
demanda real de granos, azúcar y aceites y otros
alimentos básicos como materias primas para la
producción de combustible podría ser superior a la
demanda alimentaria en los casos en que los precios
de los aceites y materias primas favorezcan la
producción de agrocombustible.
Entre
todos los productos para la alimentación humana y
animal, la demanda adicional de maíz, materia prima
para la producción de etanol, y de colza, materia
prima para la producción de biodiesel, han tenido
las mayores repercusiones sobre los precios. Por
ejemplo, cerca de 30 millones de los 40 millones de
toneladas que aumentó el consumo de maíz mundial en
2007 fueron absorbidos por las plantas de etanol. La
mayor parte de este incremento se constató en los
Estados Unidos de América. (Figura 2). En la UE se
calcula que el sector del biodiesel ha absorbido un
60 % de la producción de aceite de colza de los
Estados miembros en 2007, cifra que representa un 25
% de la producción mundial y un 70 % del comercio
mundial de dicho producto en ese año. (FAO, 2009).
En el
debate sobre la relación existente entre el alza de
los precios de los alimentos y su relación o no con
las producciones de agrocombustibles, algunos
expertos plantean que esta alza viene dada
fundamentalmente por el consumo de alimentos de las
economías emergentes, especialmente China y la
India, que están desempeñando un papel importante
en la oferta y la demanda mundiales de productos
básicos agrícolas. Sin embargo en estudios
realizados (figura 3), el episodio de precios altos
de los productos de 2007 y 2008 no parece haberse
originado en estos mercados emergentes. De hecho, el
consumo de cereales en China y la India ha crecido
de manera más lenta que en el resto del mundo.
En la
publicación OECD-FAO Agricultural Outlook 2008 –
2017 (OCDE FAO, 2008) se expone, que entre los
principales factores del último pico de precios
—sequías en las principales regiones productoras de
granos, aumento de la demanda de materias primas
para la producción de biocombustible, precios
elevados del petróleo, depreciación del dólar
estadounidense y cambios de la estructura de la
demanda de productos, todo esto en el marco de
existencias reducidas— existen algunos elementos que
se espera mantengan los precios altos durante los
próximos diez años. Concretamente, de acuerdo con
dicho informe, estos elementos son la demanda de
biocombustibles y los precios del petróleo.
El
sector del biocombustible es la mayor fuente de
nueva demanda de crecimiento de la agricultura en
décadas y se considera un sólido factor del
incremento de los precios de los productos
agrícolas.
*
Utilización
El
concepto de utilización está relacionado con la
utilización biológica de los alimentos a través de
una alimentación adecuada, agua potable, sanidad y
atención médica, para lograr un estado de bienestar
nutricional en el que se satisfagan todas las
necesidades fisiológicas. Este concepto pone de
relieve la importancia de los insumos no
alimentarios en la seguridad alimentaria.
En el
caso de los agrocombustibles el tema de la
utilización del agua y de cultivos transgénicos es
de gran importancia en el debate de este punto.
Algunos sistemas de producción de agrocombustibles
exigen cantidades considerables de agua, tanto para
la producción de la materia básica como para la
conversión en agrocombustible. Esto podría hacer que
disminuyera la disponibilidad de agua para usos
domésticos, amenazando el estado de salud y, en
consecuencia, la situación en materia de seguridad
alimentaria de las personas afectadas.
En
cuanto a la utilización de agua para la producción
primaria, justamente dos de los cultivos más
promisorios para la elaboración de etanol y
biodiesel, respectivamente, la caña de azúcar y la
palma aceitera, tienen requerimientos altos de agua
(entre 1.500 a 2.500 mm/año).(FAO, 2007)
El
Instituto Internacional para el Manejo del Agua (IWMI,
por su sigla en inglés) publicó un informe en marzo
de 2006 en el que alertaba que la fiebre por los
biocombustibles podría empeorar la crisis del agua.2
De
igual forma los OGM que son ampliamente usados en
los cultivos a gran escala para disminuir costos,
pueden traer consecuencias para la salud humana. La
soja, el maíz y la colza (que están entre las
materias primas más usadas para producir
agrocombustibles) son, respectivamente, el primero,
segundo y cuarto cultivo OGM más difundido.
En
2008 se cultivaron con semillas de origen
biotecnológico 125 millones de hectáreas, o sea más
del 8% del área mundial (James 2009). De dicha
extensión se calcula que el 12% de las cosechas fue
destinado a la elaboración de agrocombustibles. Las
consecuencias del uso de los OGM son actualmente
ampliamente debatidas en la arena internacional, ya
que a largo plazo se desconocen los efectos que las
plantaciones de estos cultivos puedan traer a la
biodiversidad y a la salud humana
*
Estabilidad
El
cuarto pilar, o sea, a la estabilidad tiene en
cuenta tanto a la dimensión de la disponibilidad
como a la del acceso, ya que para tener seguridad
alimentaria, una población, un hogar o una persona
deben tener acceso a alimentos adecuados en todo
momento. No deben correr el riesgo de quedarse sin
acceso a los alimentos a consecuencia de crisis
repentinas (por ej., una crisis económica o
climática) ni de acontecimientos cíclicos (como la
inseguridad alimentaria estacional).
El
incremento de la producción de cultivos con fines
energéticos a gran escala podría conducir a un
aumento de los riesgos para el medio ambiente y, por
lo tanto, para la seguridad alimentaria a largo
plazo.
El
potencial de emisiones de CO2 proveniente de la
deforestación de ecosistemas amenazados por el
avance de los cultivos agroenergéticos, como la
Amazonia o el Cerrado puede multiplicar varias veces
las emisiones que se quieren reducir con el uso del
agrocombustibles. Una publicación de “Science”
muestra que las emisiones pueden ser hasta 400 veces
mayores que las reducciones logradas con el uso de
biocombustibles si estos provienen de cultivos
realizados en zonas boscosas que fueron desmontadas
para tal fin (Fargione et al, 2008).
Hay
algunos ejemplos que demuestran la deforestación en
algunas zonas de América Latina asociadas a estas
producciones. El cultivo de soja ha causado ya la
deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques
en Brasil, 14 millones de hectáreas en Argentina, 2
millones en Paraguay y 600.000 en Bolivia. (Bravo,
2006).
En
Colombia la palma africana fue introducida
deforestando miles de hectáreas de bosque tropical
húmedo. Este país en 2003 contaba con 118.000
hectáreas de palma africana, tres años más tarde se
incrementó a 285.000 hectáreas, y para el 2010
pretenden llegar al millón de hectáreas (Cruz, 2008)
Córdoba, Salta y Santiago del Estero son tres de las
siete provincias argentinas donde el proceso de
destrucción de bosque nativo es ”más intenso”, según
el informe de la Dirección de Bosques Nacionales de
Argentina. El organismo señala que en todo el país
se pierden sin remedio unas 200.000 hectáreas de
bosques al año3.
Quienes se benefician con las grandes producciones
de agrocombustibles?
Como
se ha visto, los agrocombustibles, bajo esquemas
funcionales al agronegocio transnacional, tienen un
impacto adverso en la seguridad alimentaria. Esto se
debe a varios factores analizados como son el uso de
tierras que se destina a la producción de los mismos
desplazando a otros cultivos, la utilización de
materia prima para la producción de agrocombustibles
que puede ser utilizada para la alimentación, lo que
provoca la subida de los precios de estos cultivos.
Todo esto se une al tema de los problemas
ambientales asociados a estas producciones
El
auge de las producciones de agrocombustibles viene
aparejado, en muchos casos, de la alianza de
multinacionales petroleras, biotecnológicas,
automotrices, de granos y de instituciones
financieras. Estas transnacionales del agronegocio
son los grandes beneficiarios del mercado de los
agrocombustibles.
Los
agrocombustibles pueden aportar soluciones a
problemas energéticos a nivel local, respetando la
biodiversidad, la calidad de los suelos y del agua,
la soberanía alimentaria y la agricultura campesina,
siempre que se inserten adecuadamente en programas
de desarrollo socioeconómico que consideren las
prioridades de esas comunidades, en contraste con
aquellas fórmulas de producción que los utilizan
como fuente de acumulación del capital de grandes
negocios transnacionales.
Bibliografía
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Naciones Unidas, 2008: “Aporte de los
biocombustibles a la sustentabilidad del desarrollo
en América Latina y el Caribe: Elementos para la
formulación de políticas públicas”. Santiago de
Chile, 2008.
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Disponible en
http://www.fao.org/cfs/es/
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alimentaria mundial. Disponible
en
ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/meeting/011/j9455s.pdf
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2009. “El estado de los mercados de productos
básicos agrícolas 2009” Disponible en
http://www.fao.org/docrep/012/i0854s/i0854s00.htm
Fargione et al, 2008., Land
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Disponible en
http://www.sciencemag.org/cgi/collection/atmos
Honty
G y Gudynas E., 2007: “Agrocombustibles y
Desarrollo Sostenible en América Latina”. Disponible
en:
http://www.agrocombustibles.org/conceptos/AgroCombustiblesClaesOdelD07.pdf.
Consultado el 26 de noviembre de 2007.
James
C. 2009 “Situación mundial de la comercialización
de cultivos biotecnológicos/transgénicos en 2008”
Publicado en Oleaginosas el 31 de octubre de 2009
Disponible en
http://www.oleaginosas.org/art_292.shtml
OCDE
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www.oecd.org/publishing/corrigenda.
Trostle, R., 2008. Global
Agricultural Supply and Demand: Factors Contributing
to the Recent Increase in Food Commodity Prices. ERS
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http://www.ers.usda.gov/publications/wrs0801/ |