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Texto íntegro del
discurso de Raúl en las conclusiones del VI Congreso
del PCC
Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl
Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista
de Cuba, en la clausura del 6to Congreso de la
máxima organización política del país
[19.04.2011]-Actualizado 9:50
pm Cuba
Compañeras y compañeros:
Nos
vamos acercando al final del Congreso, luego de
intensas jornadas en las que los comunistas cubanos
hemos discutido y aprobado los Lineamientos de la
Política Económica y Social del Partido y la
Revolución, el Informe Central y diferentes
resoluciones sobre los principales asuntos
analizados.
Considero que la forma más digna y a la vez
productiva de conmemorar el 50º Aniversario de la
Victoria sobre la invasión mercenaria en Playa
Girón, un día como hoy, el 19 de abril de 1961, es
precisamente haber efectuado un magnífico Congreso
del Partido, reunión que culmina tras algo más de
cinco meses del inicio de las discusiones acerca de
los Lineamientos, proceso de profundo carácter
democrático y transparente, cuyo protagonismo
indiscutible lo asumió el pueblo bajo la dirección
del Partido.
Deseo,
en nombre de los casi 800 mil militantes comunistas,
de los mil delegados al Congreso, de la nueva
dirección de nuestra organización y en particular,
del compañero Fidel Castro Ruz, felicitar a todas
las cubanas y cubanos por su decisiva participación
en el debate y la indudable demostración de apoyo a
la Revolución, lo cual constituye para nosotros
motivo de satisfacción y lo más importante, una
responsabilidad y compromiso superiores para lograr,
con el concurso de todos, la actualización del
modelo económico a fin de garantizar el carácter
irreversible del Socialismo en Cuba.
Ya
expresamos en el Informe Central que no nos hacíamos
ilusiones de que los Lineamientos y las medidas a
ellos asociadas, por sí solos, fueran la solución a
todos los problemas existentes. Para alcanzar el
éxito en esta cuestión estratégica y en las demás,
es preciso que de inmediato nos concentremos en
hacer cumplir los acuerdos de este Congreso, bajo un
denominador común en nuestra conducta: el ORDEN, la
DISCIPLINA y la EXIGENCIA.
La
actualización del modelo económico no es un milagro
que pueda obrarse de la noche a la mañana, como
algunos piensan; su despliegue total se logrará
gradualmente en el transcurso del quinquenio, pues
es mucho el trabajo de detalle, planificación y
coordinación, tanto en el plano jurídico como en la
preparación minuciosa de todos los que intervengan
en su ejecución práctica.
También será necesario desarrollar una intensa labor
de divulgación a la población sobre cada medida que
vayamos adoptando y al mismo tiempo, mantener los
pies y los oídos bien atentos y pegados a la tierra,
para superar los obstáculos que encontremos y
rectificar rápidamente los fallos que cometamos en
su aplicación.
Estamos convencidos de que el principal enemigo que
enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias
deficiencias y que por tanto, una tarea de tamaña
dimensión para el futuro de la nación, no podrá
admitir improvisaciones ni apresuramientos. No
renunciaremos a hacer los cambios que hagan falta,
como nos indicó Fidel en su reflexión de ayer, los
que efectuaremos al ritmo que demanden las
circunstancias objetivas y siempre con el apoyo y
comprensión de la ciudadanía, sin poner nunca en
riesgo nuestra arma más poderosa, la unidad de la
nación en torno a la Revolución y sus programas.
Sin el
menor afán de chovinismo, considero que Cuba está
entre el reducido número de países del mundo que
cuentan con las condiciones para transformar su
modelo económico y salir de la crisis sin traumas
sociales porque, en primer lugar, tenemos un pueblo
patriótico, que se sabe poderoso por la fuerza que
representa su unidad monolítica, la justeza de su
causa y preparación militar, con elevada instrucción
y orgulloso de su historia y raíces
revolucionarias.
Avanzaremos con decisión a pesar del bloqueo
norteamericano y las adversas condiciones imperantes
en el mercado internacional, que se expresan, entre
otras, en las restricciones para el acceso de Cuba a
fuentes de financiamiento y la espiral de los
precios del petróleo, que arrastra al resto de las
materias primas y los alimentos; en pocas palabras,
se encarece todo lo que adquirimos en el exterior.
A
pocos meses de iniciado el 2011 y según datos muy
recientes, ya se eleva a más de 800 millones de
dólares el costo adicional de las importaciones del
año, sólo por el incremento de los precios, para
adquirir las mismas cantidades planificadas, lo que
nos obligará en cuanto termine el Congreso a
realizar ajustes al plan aprobado en diciembre
pasado.
En
estos momentos el ahorro de recursos de todo tipo
continúa siendo una de las fuentes principales de
ingresos del país, pues todavía existen gastos
irracionales e inmensas reservas de eficiencia que
debemos explotar con mucho sentido común y
sensibilidad política.
Pese
al aceptable comportamiento obtenido hasta la fecha
en la entrega de tierras ociosas en usufructo, al
amparo del Decreto-Ley 259 del 2008, aún persisten
miles y miles de hectáreas de superficie cultivable
esperando por brazos dispuestos a extraerle los
frutos que tanto demanda la población y la economía
nacional y que podemos cosechar en nuestros campos
para sustituir las cada vez más costosas
importaciones de muchos productos, que hoy
benefician a suministradores extranjeros, en lugar
de a nuestros campesinos.
Lo
primero que debemos hacer es cumplir lo que acabamos
de aprobar en este evento y por ello no es fortuita
la decisión de que el Comité Central analice en sus
plenos, al menos dos veces al año, cómo se cumplen
los acuerdos del Congreso, en particular la marcha
de la actualización del modelo económico y la
ejecución del plan de la economía.
En
este sentido, debo resaltar la trascendencia de la
tarea asignada a la Comisión Permanente del Gobierno
para la Implementación y Desarrollo, la cual
conducirá armónicamente los esfuerzos y acciones de
los organismos y entidades nacionales involucrados
en la actualización del modelo económico con el
apoyo, en particular, del Ministerio de Economía y
Planificación, que constituye el Estado Mayor del
Gobierno para esta actividad del quehacer nacional.
Por
otra parte, nuestros diputados tienen un mayor
trabajo por delante, ya que los Lineamientos
aprobados por el Congreso serán sometidos al
análisis de la Asamblea Nacional del Poder Popular,
para su ratificación legislativa en los sucesivos
períodos de sesiones, a medida que vayamos
completando la elaboración de las normativas legales
correspondientes.
Como
ustedes escucharon, el Congreso acordó convocar para
el 28 de enero del próximo año, fecha en que se
cumple el 159 aniversario del nacimiento de José
Martí, la Conferencia Nacional, la cual en la
práctica será una continuación del 6to Congreso,
dedicada a valorar con realismo y espíritu crítico
la labor del Partido y también precisar las
transformaciones requeridas para ejercer el papel de
fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado
que le corresponde en virtud del Artículo cinco de
la Constitución de la República. Asimismo, acordamos
otorgar a dicha Conferencia facultades para
actualizar los métodos y estilo de trabajo,
estructuras y política de cuadros, incluyendo
ampliar y renovar el Comité Central.
Como
se expresa en su convocatoria, la Conferencia
Nacional estará presidida por la determinación de
“cambiar todo lo que debe ser cambiado” contenida en
la brillante definición del concepto Revolución del
compañero Fidel.
Para
alcanzar el éxito, lo primero que estamos obligados
a modificar en la vida del Partido es la mentalidad,
que como barrera sicológica, según mi opinión, es lo
que más trabajo nos llevará superar, al estar atada
durante largos años a los mismos dogmas y criterios
obsoletos. También será imprescindible rectificar
errores y conformar, sobre la base de la
racionalidad y firmeza de principios, una visión
integral de futuro en aras de la preservación y
desarrollo del Socialismo en las presentes
circunstancias.
En
materia de política de cuadros, con la elección del
nuevo Comité Central, su Secretariado y el Buró
Político, presentados en la mañana de hoy, hemos
dado un primer paso para cumplimentar lo que
acordamos en el Congreso, muy especialmente en lo
que se refiere a iniciar un proceso gradual de
renovación y rejuvenecimiento de la cadena de cargos
políticos y estatales, al tiempo que se mejoró, de
manera sustancial, la composición racial y de
género.
El
Comité Central quedó integrado por 115 miembros, de
los cuales 48 son mujeres, el 41.7 por ciento, lo
que más que triplica la proporción alcanzada en el
congreso anterior, que fue del 13.3 por ciento. Los
negros y mestizos son 36, creciendo en un 10 por
ciento su representación, que asciende ahora al 31.3
por ciento.
Este
resultado, que repito es un primer paso, no es fruto
de la improvisación. El Partido, desde hace varios
meses, venía trabajando con profundidad en esta
dirección con el propósito de conformar una
candidatura que tuviera en cuenta la necesidad de
lograr proporciones justas de género y raza en la
membresía del Comité Central.
Fueron
seleccionados de la gigantesca cantera de graduados
universitarios y especialistas calificados, que la
Revolución no perdió tiempo en formar. Son hijos de
la clase obrera, surgidos de las entrañas más
humildes del pueblo, con una vida política activa en
las organizaciones estudiantiles, la UJC y el
Partido; jóvenes que en su mayoría cuentan con más
de 10, 15 ó 20 años de experiencia en la base, sin
dejar de trabajar en las profesiones que estudiaron
y casi todos fueron propuestos por los núcleos donde
militan, como parte del proceso de preparación del
Congreso.
Nos
corresponde en lo adelante darles seguimiento y
proseguir su formación para prepararlos en interés
de que progresivamente, con su trabajo, puedan
ocupar responsabilidades superiores.
En la
integración de los órganos superiores del Partido,
no obstante la salida del Comité Central de 59
compañeros, la mitad de sus miembros efectivos, la
mayoría de ellos con una positiva hoja de servicios
a la Revolución; nos mantuvimos varios veteranos de
la generación histórica y es lógico que así sea,
como una de las consecuencias de las deficiencias
cometidas en este ámbito, criticadas en el Informe
Central, que nos han impedido contar hoy con la
reserva de sustitutos maduros y con experiencia
suficiente para asumir el relevo en los principales
cargos del país.
Por
consiguiente, seguiremos adoptando medidas similares
en esta decisiva dirección durante la próxima
Conferencia Nacional del Partido y en la vida diaria
de nuestro quehacer partidista, gubernamental y
estatal.
El
compañero Fidel Castro Ruz, fundador y Comandante en
Jefe de la Revolución Cubana, nos dio el primer
ejemplo de actitud consecuente en esta materia, al
solicitar expresamente no ser incluido en la
candidatura del Comité Central.
Fidel
es Fidel y no precisa de cargo alguno para ocupar,
por siempre, un lugar cimero en la historia, en el
presente y en el futuro de la nación cubana.
Mientras tenga fuerzas para hacerlo, y
afortunadamente se encuentra en la plenitud de su
pensamiento político, desde su modesta condición de
militante del Partido y soldado de las ideas,
continuará aportando a la lucha revolucionaria y a
los propósitos más nobles de la Humanidad.
En lo
que a mí respecta, asumo mi última tarea, con la
firme convicción y compromiso de honor de que el
Primer Secretario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba tiene como misión principal y
sentido de su vida: defender, preservar y proseguir
perfeccionando el Socialismo y no permitir jamás el
regreso del régimen capitalista.
En el
Buró Político, como podrán observar, se refleja una
adecuada proporción de Jefes principales de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias. Es natural que sea
así, lo cual fundamento citando las palabras del
compañero Fidel en el Informe Central al Primer
Congreso del Partido:
“El
Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución. De
sus armas victoriosas emergió libre, hermosa,
pujante e invencible la patria nueva… Cuando se
fundó el Partido… nuestro ejército, heredero a su
vez del heroísmo y la pureza patriótica del Ejército
Libertador y continuador victorioso de sus luchas,
depositó en sus manos las banderas de la Revolución
y fue a partir de ese instante y para siempre su más
fiel, disciplinado, humilde e inconmovible
seguidor”. Fin de la cita.
Tengo
sobradas razones para proclamar que las Fuerzas
Armadas Revolucionarias, de las cuales albergo el
orgullo de haber sido ministro por casi 49 años,
nunca renunciarán a cumplir ese papel al servicio de
la defensa del pueblo, del Partido, de la Revolución
y el Socialismo.
La
condición de miembro del Comité Central, si bien en
parte había sido hasta ahora un reconocimiento a la
trayectoria de lucha de los elegidos, lo cual fue
justo, a partir de este momento deberá predominar el
concepto de que en esencia, esa categoría representa
una enorme responsabilidad frente al Partido y el
pueblo, pues entre congreso y congreso, el Comité
Central es el organismo superior de dirección
partidista y le corresponden, según los estatutos,
amplias facultades en el control de la aplicación de
la política trazada y los programas de desarrollo
económico y social del país, así como en la política
de cuadros y la labor ideológica, entre otras.
En
consonancia con ello, se requiere elevar la
preparación y superación constante de sus miembros,
ya que nos proponemos utilizar activamente al Comité
Central en la materialización de los acuerdos del
Congreso, como foro para analizar de modo colegiado,
sin asomo de formalismo, los principales temas de la
vida del Partido y la nación.
Lo
propio haremos en el Buró Político, como le compete,
por ser el organismo superior de dirección entre los
plenos del Comité Central.
El
Buró Político se compone de 15 miembros,
reduciéndose en comparación con el anterior de 24
integrantes, cantidad que en la práctica resultó
excesiva. En él ingresaron tres nuevos compañeros:
Mercedes López Acea, Primera Secretaria del Comité
Provincial del Partido en La Habana; Marino Murillo
Jorge, Vicepresidente del Consejo de Ministros y
Jefe de la Comisión Permanente del Gobierno para la
Implementación y Desarrollo y Adel Yzquierdo
Rodríguez, quien recientemente fue nombrado Ministro
de Economía y Planificación.
Estas
promociones no son casuales, en el primer caso
obedece a la prioridad que el Partido concede a su
labor en la capital, de más de dos millones de
habitantes y en los restantes compañeros, responde a
la significación estratégica de la actualización del
modelo económico y el desarrollo de la economía
nacional.
Mantendremos la útil práctica de reunir de conjunto,
semanalmente, a la Comisión del Buró Político con el
Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, para
evaluar los asuntos fundamentales del acontecer
nacional, al tiempo que continuaremos propiciando la
participación en las sesiones mensuales del Consejo
de Ministros, según los temas a debatir y en calidad
de invitados, a los miembros del Buró Político y del
Secretariado del Comité Central, el Consejo de
Estado y la presidencia de la Asamblea Nacional; los
cuadros centro de la Central de Trabajadores de Cuba
(CTC), demás organizaciones de masas y la UJC, al
igual que a los primeros secretarios de los comités
provinciales del Partido y los presidentes de los
consejos de la Administración Provincial.
Este
método ha probado su eficacia para trasmitir, sin
intermediarios, a los principales dirigentes de todo
el país, informaciones indispensables y
orientaciones para el desempeño de sus
responsabilidades.
Finalmente, a ninguno de nosotros escapa la
importancia histórica que revistió para el destino
de la Revolución la aplastante derrota a la invasión
mercenaria de Playa Girón, como resultado de la
firme, incesante y decidida acción de nuestros
combatientes, que bajo el mando directo del
Comandante en Jefe Fidel Castro, quien se mantuvo
todo el tiempo en el teatro de operaciones donde se
libraban las acciones combativas, destrozaron, en
menos de 72 horas, el intento del gobierno de los
Estados Unidos de crear una cabeza de playa en un
apartado rincón de la patria, al cual pretendían
trasladar después, desde una base militar en la
Florida, un gobierno títere que solicitara a la
Organización de Estados Americanos, la tristemente
célebre OEA, la intervención militar de fuerzas
norteamericanas, ubicadas en aguas muy cercanas,
acompañando al contingente mercenario desde su
salida de costas centroamericanas, como ya habían
hecho en Guatemala en 1954 siete años antes, al
derrocar al gobierno progresista de Jacobo Arbenz.
Sirva
la ocasión para repetir las palabras de Fidel en el
décimo quinto aniversario de la Victoria, el 19 de
abril de 1976 cuando dijo: “A partir de Girón todos
los pueblos de América fueron un poco más libres”
fin de la cita.
En
Girón por primera vez fue empleado en defensa del
socialismo en Cuba el armamento suministrado por la
entonces Unión Soviética pocos meses antes, sin
apenas haberlo podido asimilar completamente. Es
justo, un día como hoy, reconocer que sin la ayuda
de los pueblos que componían aquel inmenso país, en
especial el pueblo ruso, la Revolución no hubiera
podido sobrevivir en los años iniciales ante las
crecientes y continuas agresiones del imperialismo y
por eso les estaremos eternamente agradecidos.
Nuestra gratitud, un día como hoy, a los actuales
países socialistas por su invariable cooperación y
apoyo en todos estos años de duras batallas y
sacrificios.
Los
pueblos hermanos del Tercer Mundo, en especial los
de América Latina y el Caribe, que se esfuerzan por
transformar la herencia de siglos de dominación
colonial saben que siempre contarán con nuestra
solidaridad y apoyo.
Un
caluroso saludo fraternal a los partidos comunistas
y demás fuerzas progresistas de todo el planeta, que
luchan sin cesar, partiendo de la firme convicción
de que un mundo mejor es posible.
También deseo expresar el reconocimiento del pueblo
cubano a todos los gobiernos que, año tras año, han
reclamado con su voto y con su voz, en las Naciones
Unidas, el cese del bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba.
Finalmente, llegue nuestro agradecimiento a todas y
todos aquellos que de uno u otro modo participaron
en la exitosa organización y aseguramiento de este
Congreso.
Creo
que no existe mejor modo de celebrar el 50
aniversario del Día de la Victoria en Playa Girón,
que clausurar este histórico Congreso del Partido
con el simbolismo que encierra la “Elegía de los
Zapaticos Blancos” del Indio Naborí, declamada
vibrantemente por el actor Jorge Ryan y las
emocionadas palabras de Nemesia, la niña carbonera
que vio morir indefensa a su madre y las heridas
producidas a su abuela y dos hermanos por la acción
asesina de aviones pintados con las insignias
cubanas y cuyos zapatos blancos, perforados por la
metralla enemiga, se exponen en el museo de Playa
Girón, como constancia material de que la Revolución
se mantiene victoriosa 50 años después, rindiéndole
honor a sus caídos.
Muchas
gracias. |