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El
sistema agroalimentario capitalista no alimenta
Por Freddy
Ordoñez - Rebelión
[14.05.2011]-Actualizado
11:50 am Cuba
El
nuevo orden global alimentario
Desde la década de
los 80 del siglo pasado1, el modelo
agroalimentario capitalista, ha llevado un derecho
fundamental de la humanidad, la alimentación, a
parámetros y estándares propios del mercado y el
libre comercio transnacional, al punto que la
alimentación se ha convertido en uno de los negocios
estrella del capitalismo global, cuyo soporte
fundamental son las políticas neoliberales,
especialmente las impulsadas por la Organización
Mundial del Comercio, OMC, después de la Conferencia
de Doha (realizada en noviembre de 2001).
Anteriormente, las iniciativas formuladas entre 1986
y 1994, vinculadas al Acuerdo General para las
Tarifas y el Comercio GATT y a la Ronda Uruguay,
orientadas a la reducción de aranceles, eliminación
de subsidios y ayudas a la producción agraria,
fueron determinantes para facilitar la dependencia e
inseguridad alimentaria de países del Sur global,
situación contraria a la vivida por EEUU y Europa,
que lograron mantener la protección a su agricultura
por medio de las subvenciones, mientras el resto del
mundo renunció a este derecho. Así se construyó el
nuevo orden global alimentario: subvenciones y
protección en países del norte, acuerdos comerciales
sofisticados desiguales entre éstos y el Sur,
empresas transnacionales agroalimentarias y
regulación internacional de la mano de los
empréstitos, la banca y los organismos
multilaterales (entre estos el BM y el FMI).
En el caso de la
agricultura, el modelo se ha orientado a la
concentración de tierras en manos de élites rurales,
empresas agroalimentarias y fondos de inversión, con
el fin de implementar monocultivos de exportación
principalmente cereales, arroz, caña de azúcar y
soja. Este tipo de agricultura se ha extendido en
Norteamérica, Europa, el Cono Sur de América Latina
y Australia (Amin, 2005) y ha llevado a que la
alimentación se inserte, especialmente después del
2008, en los mercados financieros, lo que ha sido
considerado un negocio más seguro que, por ejemplo,
el inmobiliario o la industria tecnológica. En
Colombia, el capitalismo encontró en la violencia
paraestatal y estatal el arma perfecta para la
adecuación de los campos al sistema agroalimentario,
al punto que los primeros diez años del siglo XXI se
ha podido observar la fácil implementación y
consolidación del modelo, especialmente orientado a
agrocombustibles y monocultivos de exportación
tradicional. El proyecto de Plan Nacional de
Desarrollo del gobierno Santos profundiza y expande
el modelo.
La agricultura del
capital emplea a nivel mundial unas decenas de
millones de obreros que dejaron de ser campesinos y
han perdido derechos como: la tierra, el territorio,
la vivienda, el trabajo, la salud y la alimentación,
en un proceso de descampesinización del campo. Pero
lo paradójico es que la implementación, expansión y
profundización del modelo agroalimentario del
capital no se ha traducido en la garantía del
derecho a la alimentación de la población.
La alimentación
capitalista no alimenta
Una de las
incongruencias que se presenta en el sistema
agroalimentario, es el crecimiento en el número de
personas subnutridas a pesar del aumento de la
agricultura: “La producción de cereales a nivel
mundial se ha triplicado desde los años sesenta,
mientras que la población a escala global tan sólo
se ha duplicado” (Montagut y Vivas, 2009).
Es imperativo señalar
que el hambre en el planeta iba en aumento mucho
antes de la crisis alimentaria (evidenciada en el
2006 y presente al día de hoy), crisis relacionada
directamente con el alto costo de los alimentos y la
crisis capitalista, pero con un carácter
estructural, resultante de la consolidación de los
negocios agroalimentarios bajo el régimen
alimentario corporativo (Delgado, 2010). La FAO ha
indicado que desde el año 1995 ha crecido
constantemente el número de personas subnutridas en
el mundo, coincidiendo con el despliegue global del
neoliberalismo, encontrando su pico más alto en el
2009, con 1.023 millones de personas (FAO, 2010). El
hambre ha tenido como origen, no la disminución de
las cosechas, mucho menos reducciones en la
producción de alimentos, sino la imposibilidad de
acceder a ellos como consecuencia de sus precios,
del desempleo, la pobreza mundial, el modo de
distribución y la destinación de la producción
agrícola a usos diferentes al de la alimentación
humana.
La “recuperación” de
la crisis económica mundial ha implicado la
reducción del número de personas subnutridas en el
globo, aunque la cantidad sigue siendo, en palabras
de la FAO (2010) “inaceptablemente alta”. Lo
anterior corrobora la tesis aquí sostenida: en la
actualidad, el derecho a la alimentación se rige por
las leyes del mercado. Jacques Diouf, Director
General de la FAO y Josette Sheeran, Directora
Ejecutiva del PMA, indican: “Si persiste el reciente
aumento de los precios, se podrían crear nuevos
obstáculos a la lucha contra la reducción del
hambre” (FAO, 2010)2.
Y lamentablemente así
ha sido: el aumento de los precios de los alimentos
ha continuado. En enero de 2011, el índice para los
precios de los alimentos, tuvo un promedio de 231
puntos en el mes, un 3,4% de incremento frente a
diciembre de 2010 (FAO, 2011).
Si bien es cierto que
se ha presentado un aumento en la producción de
cereales, la tendencia reciente ha sido la
utilización de éstos con fines diferentes a la
alimentación humana, lo que ha ido de la mano, como
se señaló, con la adquisición de grandes extensiones
de tierras3. Al respecto Segrelles (2007)
indica: “Gran parte de las tierras arables del mundo
se utilizan para cultivar plantas que después se
emplean para fabricar piensos para ganadería
(fundamentalmente cereales y oleaginosas) […] por
influencia de algunos países, como Estados Unidos, y
sus empresas transnacionales del sector
agroalimentario, se crea una cadena alimenticia
artificial donde el eslabón principal está
representado por la carne, sobre todo la de vacuno”.
El caso paradigmático
lo constituye el maíz. El mayor productor del mundo,
Estados Unidos, responsable del 40% de la producción
total global, con un área cultivada de 412 millones
de hectáreas, en el año 2010, destinó el 35% de la
cosecha para etanol y un 76% del consumo interno lo
dedicó a la alimentación de ganado.
Pero el sistema
agroalimentario actual no solo produce hambre,
también produce sobrepeso: más del 10% de la
población mundial sufre de sobrepeso, lo que ha sido
considerado como una “pandemia de obesidad” (El
Espectador, 2011 Feb. 03), que va de la mano con
enfermedades cardiovasculares y la diabetes. La
obesidad y el sobrepeso no son problemas de ricos
que comen alimentos que engordan, como popularmente
se cree:
“Estos trastornos de
la salud asociados a la comida se relacionan con una
alimentación que tiene cada vez más productos
refinados, alimentos de origen animal, grasas y
aditivos químicos añadidos, no para mejorar su
calidad, sino para garantizar la manufactura, el
almacenamiento y transporte. Para sostener la
expansión de los imperios alimentarios” (Delgado,
2010).
Raj Patel en Obesos y
famélicos (2008), presenta una serie de ejemplos
sobre la forma de construir obesidad en diferentes
partes del mundo:
-
México, un país
con un ingreso medio de 6.000 dólares por
persona, presenta en la actualidad el mayor
número de casos de adolescentes con sobrepeso de
toda su historia, aunque la pobreza aumenta, la
obesidad no se asocia con la riqueza, sino con
la proximidad a los Estados Unidos, ya que las
familias residentes en la zona de frontera,
influenciadas por el hábito alimenticio
estadounidenses rico en comidas procesadas,
grasas y azucares, poseen mayor cantidad de
niños con sobrepeso, que aquellas familias
distantes de la frontera.
-
En Inglaterra,
los niños tienen la posibilidad de escoger en
los supermercados entre veintiocho marcas de
cereales infantiles para el desayuno. El
contenido de azúcar de veintisiete de éstos,
excede las recomendaciones del gobierno. Lo
anterior es clave para entender que en el Reino
Unido, 8,5% de los niños de seis años y más de
uno de cada diez chicos de quince años sean
obesos.
-
En 1992, en la
India, en las mismas aldeas y pueblos donde la
malnutrición había comenzado a atacar a las
familias más pobres, el gobierno permitió que se
colara en su sistema económico, hasta entonces
muy protegido, los fabricantes de refrescos
extranjeros y multinacionales de la
alimentación. En una década, la India logró la
mayor cantidad de diabéticos del mundo, la
mayoría niños, consumidores excesivos de
alimentos inadecuados.
Estados Unidos es,
entre los países desarrollados, el que mayor
obesidad presenta, esto debido a la masificación de
la comida rápida, reina de su alimentación: en un
año consumen siete mil millones de hamburguesas con
queso (lo que implica la preparación de 36 millones
de papas fritas al día), 85 mil millones de
tortillas (base de la preparación de comidas
mexicanas como tacos, burritos y fajitas) y 22
millones de “hot dogs” (en los estadios durante los
partidos de beisbol), así como 350 porciones de
pizza cada segundo. (History Channel, 2011).
En Latinoamérica
recientemente se ha evidenciado que los índices de
obesidad en menores de 20 años son alarmantes: un
30% de esta población sufre de sobrepeso, de este
porcentaje, la mitad tiene un índice de obesidad de
más de 95%, es decir son niños y adolescentes
clínicamente obesos (El Espectador, 2011 Feb. 11).
Para el caso
colombiano, la última Encuesta Nacional de Situación
Nutricional, reveló que, a 2010, el 51,1% de todos
los adultos tienen sobrepeso u obesidad, lo que
implica un 5,3% más que las cifras de hace cinco
años. En niños y adolescentes, uno de cada seis,
tiene sobrepeso. El problema del sobrepeso en el
país está asociado, con cambios en la alimentación,
la cual se ha orientado hacia las comidas chatarras
y rápidas, los embutidos, las bebidas gasificadas y
azucaradas (El Tiempo, 2011 Abr. 17).
De esta forma el
modelo agroalimentario del capital no sólo ha
producido 1.000 millones de personas subnutridas,
sino también 1.000 millones de seres humanos que hoy
en día sufren de sobrepeso. Estas dos catástrofes de
la humanidad han significado el enriquecimiento de
quienes se encuentran detrás del modelo.
Mientras el sistema
continúa generando obesos y subnutridos, el alza en
los precios de los alimentos no para. El informe más
reciente del Banco Mundial revela que el precio
internacional de los alimentos no ha bajado y por el
contrario sigue en ascenso, ubicándose el índice de
precios de los alimentos cerca del nivel máximo
registrado en 2008. Los cereales presentan precios
muy superiores a los del año pasado: el maíz (74%),
el trigo (69%), la soya (36%) y el azúcar (21%).
Dentro de las razones que presenta el Banco para que
se dé el alza se encuentran, el aumento generalizado
de los costos de los productos agrícolas (lo que
promovió la competencia por la tierra y otros
insumos) y el alza en el valor de los combustibles
(Banco Mundial, 2011), dos elementos claramente
relacionados con el modelo agroalimentario
capitalista.
Levantar la bandera
de la soberanía alimentaria y la agricultura
campesina
Ante las diversas
amenazas y afectaciones que se presentan con la
expansión y profundización del sistema
agroalimentario capitalista, particularmente la
vulneración de derechos a las campesinas y
campesinos, la subnutrición y la obesidad, es
imperativo, si se quiere ejercer el derecho humano a
la alimentación adecuada, levantar la bandera de la
soberanía alimentaria, y volver a la agricultura
campesina con perspectiva agroecológica y a la
comercialización local de alimentos, como bases de
las alternativas necesarias a un sistema
agroalimentario que no alimenta.
Fuentes:
Amin, S. (2005). Las
luchas campesinas y obreras frente a los desafíos
del Siglo XXI. España: El Viejo Topo.
Banco Mundial (2011 Abr.).
Alerta sobre precios de los alimentos. En:
http://www.bancomundial.org/temas/preciosalimentos/alerta/abril-2011.htm
Delgado, M. (2010).
El sistema agroalimentario globalizado: imperios
alimentarios y degradación social y ecológica. En:
Revista de Economía Crítica, No. 10. pp. 32 – 61.
El Espectador (2011 Feb. 11).
“Tres de cada diez niños en Latinoamérica tiene
problemas de sobrepeso. En:
http://www.elespectador.com/noticias/salud/articulo-250342-tres-de-cada-diez-ninos-latinoamerica-tienen-problemas-de-sobrep
EL Espectador (2011 Feb. 03).
Más del 10% de la población mundial es obesa. En:
http://www.elespectador.com/noticias/salud/articulo-248765-mas-del-10-de-poblacion-mundial-obesa
El Tiempo (2011 Abr. 17)
Editorial: Un problema gordo de verdad. En:
http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/editorial-un-problema-gordo-de-verdad_9183585-4
FAO (2011). Los precios
mundiales de los alimentos alcanzan un nuevo récord
histórico En:
http://www.fao.org/news/story/es/item/50538/icode/
FAO (2010). El estado
de la inseguridad alimentaria en el mundo. La
inseguridad alimentaria en crisis prolongadas. Roma
(Italia).
History Channel
(2011). Food Tech. En:
http://www.history.com/shows/food-tech/episodes/
Montagut X. y Vivas
E. (2009). Del campo al plato. Los circuitos de
producción y distribución de alimentos. Barcelona:
Icaria.
Naciones Unidas,
Asamblea General, Sexagésimo quinto periodo de
sesiones (2010. Ago. 11). El derecho a la
alimentación. Informe provisional del Relator
Especial sobre el derecho a la alimentación, Olivier
De Schutter. A/65/281
Patel,
R. (2008). Obesos y famélicos. Buenos Aires: Marea.
Segrelles,
J. A. (2007). Una reflexión sobre la reciente
reorganización de los usos agropecuarios en América
Latina. En: Anales de Geografía de la Universidad
Complutense, vol. 27, nº 1, 2007. pp. 125-147.
Rebelión ha
publicado este artículo con el permiso del autor
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