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El
comercio internacional: ¿Recuperación o recaída?
Por
Msc. Rosibel Hidalgo Gallo
[28.05.2011]-Actualizado
10:50 pm Cuba
El artículo que se presenta contiene una
caracterización del
comportamiento reciente de los intercambios de
bienes y servicios a
nivel mundial a través de sus principales
tendencias. Se incluye una
evaluación del impacto que ha tenido la crisis
económica global en las
relaciones comerciales internacionales entre el año
2009 y
proyecciones para 2011. A lo largo del artículo,
basándose en la
información que se muestra y su análisis crítico, se
ofrecen
consideraciones referidas a cuánto se observa de
recuperación o de
recaída en la evolución del comercio internacional
en el contexto
actual.
Introducción
La ampliación y profundización de la globalización
en su dimensión
económica, ha tenido notable incidencia sobre el
comercio
internacional. Sobresalen la creciente interconexión
entre los
diferentes mercados; los cambios en procesos de
producción,
distribución, cambio y consumo; la forma en que se
afianza el
protagonismo de las empresas transnacionales; y el
papel que
desempeñan las nuevas tecnologías en el mercado
mundial.
En este contexto, se destaca la participación
mayoritaria de las
economías desarrolladas en los flujos comerciales,
tanto de mercancías
como de servicios. Este grupo de economías explica
el 62 % del
comercio mundial de bienes y el 66 % del comercio
mundial de
servicios. Más de la mitad del comercio mundial de
productos
agrícolas, de manufacturas y de servicios le
corresponde a la Unión
Europea y los Estados Unidos. En cambio, las
economías
subdesarrolladas de manera conjunta representan solo
el 38 % de las
mercancías y el 34 % de los servicios que se
intercambian a escala
mundial (OMC, 2010).
En el contexto de crisis económica global, resulta
oportuno seguir el
impacto que esta tiene sobre los intercambios de
bienes y servicios.
Aunque ha sido relativamente corto el tiempo
transcurrido desde que se
desató la crisis, es posible realizar este análisis
tomando en cuenta
tres rasgos esenciales que caracterizan la actual
crisis global en su
dimensión económica: la profundidad, por la magnitud
de la caída en
los indicadores macroeconómicos; la extensión, por
su carácter global;
y la rapidez, por la velocidad de propagación de sus
impactos.
Esta situación se expresa en las principales
tendencias del comercio
internacional, que a su vez están presentes, directa
o indirectamente,
en la agenda de negociaciones multilaterales de la
Organización
Mundial del Comercio (OMC). A partir de estos
aspectos es posible
construir el panorama actual con los rasgos
distintivos de las
relaciones comerciales internacionales, objetivo que
se persigue con
este trabajo.
La primera parte se dedica a la caracterización del
comercio
internacional a través de las tendencias más
representativas en los
últimos años. En la segunda parte se realiza una
evaluación de los
impactos más significativos que ha tenido la crisis
económica global
sobre el comercio internacional, incluyendo la
perspectiva sobre el
comportamiento del comercio, que refleja el debate
sobre las distintas
percepciones en cuanto a la recuperación o no del
comercio
internacional.
Evolución reciente del comercio internacional:
principales tendencias
Mediante la identificación de las principales
tendencias de los
intercambios mundiales de bienes y servicios, es
posible caracterizar
y evaluar el comportamiento de las relaciones
comerciales
internacionales. En unos casos se trata de
tendencias que se mantienen
desde décadas pasadas y se han profundizado;
mientras que otras son
tendencias más recientes. Entre las principales se
destacan las
siguientes:
1 - Protagonismo de la Organización Mundial del
Comercio (OMC)
2 - Variación del volumen del comercio de mercancías
superior a la del
PIB mundial
3 - Predominio de una estructura oligopólica en el
mercado mundial
4 - Notable participación del comercio intrafirma
5 - Papel significativo del comercio intraindustrial
6 - Ampliación del efecto del cambio tecnológico,
las marcas y la
publicidad en los precios del mercado mundial
7 - Alta concentración de la composición y
orientación geográfica del comercio
8 - Expansión del comercio internacional de
servicios
9 - Crecimiento del comercio electrónico
10 - Mayor uso de barreras no arancelarias por
países desarrollados
11 - Peso significativo del comercio intraregional
12 - Auge del comercio Sur- Sur
13 - Inestabilidad en los precios de productos
primarios
A continuación se dedica un espacio a reflejar de
manera sintética la
expresión actual de cada una de las tendencias
señaladas.
1. Protagonismo de la Organización Mundial del
Comercio (OMC)
De manera general, desde el GATT de 1947, pasando
por la creación de
la OMC en 1995 y llegando hasta la actualidad, el
comercio mundial ha
afianzado sus bases multilaterales, a pesar de la
situación altamente
delicada que atraviesa la OMC. Esta organización
enfrenta una crisis
de funcionamiento y credibilidad altamente compleja,
tanto por su
situación interna como por el contexto económico
internacional. Este
aspecto, de significativa actualidad y relevancia,
se aborda en la
segunda parte del trabajo.
Con la creación de la OMC, como resultado de las
negociaciones de la
Ronda Uruguay, de acuerdo con las regla del Acuerdo
General sobre
Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT1), se
reforzaron las bases
multilaterales en las relaciones comerciales
internacionales. Desde su
creación en el año 1995, la OMC ha sido la
organización multilateral
encargada de regular las normas comerciales para los
153 países
miembros de la organización, que representan el 95 %
del comercio
mundial.
El sistema multilateral de comercio regulado por la
OMC, cuenta con
una base jurídica más sólida que incluye un órgano
de solución de
diferencias. Este le confiere a la Organización la
capacidad efectiva
de imponer sanciones a los miembros por el
incumplimiento de las
reglas. Al mismo tiempo crecieron los compromisos
contractuales, con
la incorporación a las negociaciones comerciales de
áreas que no
habían sido parte de las políticas comerciales.
Estas reglas van más
allá de las medidas aplicadas en frontera en temas
como la propiedad
intelectual y los servicios (Hidalgo y Quirós,
2010).
2. Variación del volumen del comercio de mercancías
superior a la del
PIB mundial
Una tendencia que se observa desde hace varias
décadas en el
comportamiento de los intercambios comerciales se
refiere a la
relación entre la tasa de variación anual del
volumen del comercio de
mercancías y la del producto interno bruto (PIB)
mundial. El ritmo de
crecimiento del volumen del comercio internacional
de bienes
generalmente ha sido entre dos y tres veces superior
a la del PIB
mundial.
Esta diferencia que resalta el mayor dinamismo del
comercio de
mercancías responde a varios elementos. Debido al
protagonismo de las
empresas transnacionales, se destaca la
fragmentación e
internacionalización del proceso de producción a lo
largo de las
cadenas globales de valor, de manera que los insumos
de un producto
final cruzan fronteras más de una vez. Al mismo
tiempo, es importante
tener en cuenta que el comercio de mercancías se
registra en cifras
brutas, mientras que en el PIB se mide el valor
añadido durante el
proceso de producción. Por tanto, los productos
intermedios sólo se
tienen en cuenta en el PIB a través del valor
adicional generado en
cada etapa del proceso de producción. En cambio, en
los datos sobre el
comercio de mercancías, los productos intermedios se
registran según
su valor total cada vez que cruzan la frontera.
En el año 2007 el comercio mundial creció un 6%,
mientras que el PIB
mundial lo hizo a una tasa del 3,4% (OMC, 2008). En
2008, cuando ya
comienzan a sentirse los efectos de la crisis, la
diferencia entre
ambas tasas fue menor. El crecimiento de un 2% del
comercio superó al
de la producción mundial, que fue del 1,7% (OMC,
2009). En el año
2009, aunque en sentido negativo, por las
reducciones tanto en el PIB
como en el comercio mundial, la relación entre ambos
indicadores que
marca la tendencia se mantiene. La situación a
partir de 2009 se
examina en la segunda parte de este trabajo.
3. Predominio de una estructura oligopólica en el
mercado mundial
Otra de las tendencias que sobresale está referida a
la estructura
oligopólica del mercado mundial, en la que también
es relevante el
alto grado de transnacionalización del comercio
internacional. Un
grupo relativamente reducido de grandes empresas,
fundamentalmente de
países desarrollados, controlan la oferta de bienes
y servicios a
escala mundial.
Para diferenciar los productos y que los
consumidores no los
consideren siempre como sustitutivos, estas empresas
establecen
diferenciación entre sus productos atendiendo, por
ejemplo, a la
publicidad, el diseño, la calidad, el envase, los
servicios de
posventa, las redes de distribución, entre otros.
El control de precios que ejercen estas empresas
implica fuertes
barreras de entrada al mercado para nuevos
competidores. Por ejemplo,
diez empresas transnacionales obtienen tres cuartas
partes de las
ganancias del sector de biotecnología a escala
mundial y otras diez
controlan cerca del 90% de las ventas mundiales de
agroquímicos.
Aunque la presencia de empresas de propiedad
estadounidense es notable
entre las de mejor desempeño a nivel mundial, en los
últimos años
comienza a observarse la inclusión de empresas
chinas en los listados
que sobre este aspecto realizan distintas fuentes,
como las revistas
Forbes y Fortune.
4. Notable participación del comercio intrafirma
El peso relativo de los intercambios de bienes y
servicios entre las
filiales de una empresa o entre estas y la casa
matriz, tiene un peso
notable en el comercio mundial. Su ampliación se
debe en gran medida a
las decisiones de empresas transnacionales sobre la
localización de
sus actividades en diferentes países, en busca de
menores costos de la
fuerza de trabajo, incentivos fiscales, abundancia y
cercanía de
materias primas, nuevos y mayores mercados, entre
otros factores; al
impacto de las empresas transnacionales en el
comercio mundial y a la
expansión de la inversión extranjera directa.
Entre países con altos niveles de renta las filiales
generalmente
reciben bienes terminados para ser distribuidos en
el mercado local;
mientras que entre países con niveles de renta
diferentes, las
filiales tienen como misión la transformación
productiva de bienes que
se destinarán a otros mercados, incluyendo el de la
empresa matriz.
Los países, de manera general, no suelen registrar
de forma clara y
sistemática el comercio intrafirma. No obstante, se
conoce que la
mayor parte de este comercio corresponde a empresas
de los Estados
Unidos y de Japón. Teniendo en cuenta las escasas
estadísticas, se
estima que el comercio intrafirma representa
alrededor de un tercio
del comercio mundial (OMC, 2009). En cuanto a su
composición,
predominan los productos químicos, maquinarias,
equipos de transporte,
electrónicos e informáticos.
5. Papel significativo del comercio intraindustrial
Se destaca también como tendencia un notable
incremento de la
importancia relativa del intercambio de bienes que
pertenecen a una
misma rama industrial. Está muy relacionado con el
aprovechamiento de
las economías de escala en la producción y el grado
de especialización
de los países. Las estadísticas son igualmente
escasas. No obstante,
se conoce que tiene lugar fundamentalmente entre
países desarrollados
y se estima que representa entre el 60 y el 70% del
comercio exterior
de ese grupo de países. (OMC, 2008).
6. Ampliación del efecto del cambio tecnológico, las
marcas y la
publicidad en los precios del mercado mundial
Resulta interesante cómo a medida que se acorta el
ciclo de vida de
determinados productos con el desarrollo de nuevas
tecnologías, sus
precios van siendo menores; al mismo tiempo que el
valor simbólico de
las marcas supera al valor de los productos. Ambos
aspectos se
relacionan directamente con el contenido y la forma
que adopta la
publicidad actualmente y los tres, de manera
conjunta, tienen una
notable incidencia sobre la determinación de los
precios en el mercado
mundial.
Las empresas, mediante la publicidad, intentan
generar identidad de
marca en las personas, destacando el componente
innovador y funcional
de los productos. Existe actualmente una forma de
hacer publicidad que
se adapta a múltiples soportes, tanto impresos como
digitales. Ante el
efecto de saturación publicitaria, hay empresas que
han adoptado
nuevas estrategias, por ejemplo, la de ocultarse,
siendo muy reducida
la información que se brinda y en algunos casos
inexistente; y la de
fusionarse, como cuando se introduce la publicidad
en programas de
televisión. Esta última ha generado el empleo de un
nuevo término en
inglés, el “advertainment”, resultado de la fusión
entre el
“advertisement” (anuncio) y el “enterteinment”
(entretenimiento).
Un ejemplo de los efectos de la publicidad sobre los
precios en el
mercado mundial, es la reciente campaña publicitaria
desarrollada por
el banco belga KBC. El objetivo esencial de la
campaña era promover
una inversión de ahorristas en seis productos
primarios agrícolas. El
fondo de inversión se denominaba “KBC-Life MI
Security Food Prices”.
Para convencer a los clientes, el lema de publicidad
era: “¡Obtenga
ventajas del alza de precios de los productos
alimenticios!”,
contribuyendo así al incremento en los precios de
los productos
primarios.
7. Expansión del comercio internacional de servicios
Aunque se mantiene el predominio de los flujos
internacionales de
mercancías, el comercio de servicios ha ganado
notable participación y
dinamismo en las últimas dos décadas. Cuando se
iniciaron las
negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT
(1986-1994), el comercio de
servicios comenzaba a ganar participación en el
comercio mundial. Este
fue uno de los factores que impulsaron la
negociación de un acuerdo
que regulara el comercio de servicios para cuando
entrara en vigor la
OMC, en el año 1995.
En el año 2006, los servicios representaban
alrededor del 18 % del
comercio total mundial. Tres años después, el 21,4 %
del comercio
total mundial correspondió a los servicios. El ritmo
de crecimiento
promedio del comercio de servicios en el período
1999-2000 fue del 6
%, similar al de las mercancías. Sin embargo, entre
los años 2005 y
2009 crecieron a una tasa promedio del 7 %, superior
al 4 % de
crecimiento en el comercio de bienes (OMC, 2009).
En el comercio internacional de servicios se ha
observado una
fragmentación de la producción similar a la del
comercio de
mercancías. En los Estados Unidos, como ejemplo
ilustrativo, es
creciente la proporción que representa el comercio
intrafirma en el
caso de los servicios. Los intercambios de las
empresas
transnacionales con sus filiales en el extranjero
tienen una
participación mayoritaria (filiales no bancarias y
con exclusión de
los servicios de transporte y los viajes). En el año
2007 esa
proporción pasó del 21,5 al 27,5 %; más de la cuarta
parte de las
exportaciones de servicios de la economía
norteamericana.
8. Crecimiento y expansión del comercio electrónico
En los últimos años, se destaca la tendencia a la
ampliación del
comercio electrónico, entendiendo este como los
intercambios de bienes
y servicios a través de las redes de comunicación
electrónica. Con el
desarrollo de las Tecnologías de la Información y
las Comunicaciones
(TIC), se ha ampliado el uso de Internet como
plataforma comercial. No
obstante, la dinámica por productos es muy
diferente. Los que más se
destacan por su dinamismo son: libros, prendas de
vestir, videos,
teléfonos móviles, juegos, boletos aéreos y equipos
electrónicos.
También se han dado notables avances en servicios de
abastecimiento y
distribución, como programas informáticos, productos
financieros,
enseñanza, esparcimiento, entre otros.
En el comercio electrónico existe también una
concentración en cuanto
a países que lo emplean. Son países desarrollados
los que hacen mayor
uso de esta modalidad de comercio, como Reino Unido,
Alemania, Japón y
los Estados Unidos, donde alrededor del 95% de los
clientes con acceso
a Internet realizan compras en línea. Sobresale
también la diferente
dinámica entre el comercio electrónico doméstico y
el transfronterizo,
siendo el primero mucho más amplio.
9. Alta concentración del comercio mundial
Otra tendencia de gran relevancia es la alta
concentración del
comercio internacional, tanto por su composición
como por su
orientación geográfica. El comercio de bienes, en
términos de volumen,
tiene mayor peso que el de servicios. En el año
2009, los bienes
intercambiados mundialmente representaron el 79,6% y
los servicios, el
21,4 (OMC, 2010).
En el comercio mundial de mercancías, más de dos
tercios son
manufacturas, especialmente las de mayor valor
agregado: productos
químicos, equipos de oficina y de
telecomunicaciones, productos de la
industria automotriz. En el caso de los servicios,
durante varios años
la tendencia era que la mayor parte estaba
concentrada en el comercio
de servicios de viajes, por la expansión mundial de
la industria
turística. Actualmente esta tendencia ha cambiado.
Se observa una
participación concentrada en el rubro de Otros
Servicios2, que en el
año 2009 representó más de la mitad del total de
servicios
mundialmente comercializados. Una participación
destacada dentro de
esta categoría la tienen los servicios financieros,
de
telecomunicaciones y servicios prestados a empresas.
En cuanto a la participación por países en el
comercio internacional,
el mayor peso lo tienen países desarrollados. Los
mayores exportadores
mundiales son países desarrollados, exceptuando el
caso de China3, que
en el año 2009 superó a Alemania como primer
exportador mundial de
bienes. Cinco economías desarrolladas: Alemania,
Estados Unidos,
Japón, Países Bajos y Francia, concentran el 30% de
las exportaciones
mundiales de mercancías. Vale destacar que en los
casos de China,
Alemania y los Estados Unidos, su posición como
principales
exportadores mundiales de bienes se encuentra
distanciada muy por
encima de los otros tres países que a continuación
de ellos figuran
también en los primeros puestos: Japón, Países Bajos
y Francia. En el
caso de los intercambios de servicios comerciales,
la situación es
similar. Los Estados Unidos, el Reino Unido,
Alemania, Francia y Japón
representan el 36% de las exportaciones mundiales de
servicios.
10. Mayor uso de barreras no arancelarias por países
desarrollados
Se ha generalizado como tendencia un mayor uso de
barreras no
arancelarias en las políticas comerciales,
particularmente en países
desarrollados. Esta tendencia se ha profundizado
como respuesta a los
efectos de la crisis económica global en el comercio
internacional. Se
destaca la permanencia de un discurso librecambista
que contrasta con
el empleo de múltiples barreras no arancelarias de
países
desarrollados. Estos países recurren a la aplicación
de barreras no
arancelarias, como las medidas sanitarias y
fitosanitarias y los
subsidios a sus exportaciones agrícolas. Al mismo
tiempo, exigen mayor
apertura comercial a los subdesarrollados,
especialmente en las
negociaciones multilaterales, incrementando el grado
de vulnerabilidad
de estos últimos.
11. Inestabilidad en los precios de productos
primarios
La inestabilidad en los precios de productos
primarios es un rasgo
característico del comercio internacional que desde
el año 2002
comenzó a perfilarse como tendencia. En el año 2008
se produjo un
incremento extraordinario en los precios, de manera
conjunta, que
alcanzó el 28 %. Al año siguiente se produjo una
fuerte caída del 30 %
y en 2010 volvieron a crecer, a un ritmo del 26 % (OMC,
2011).
Se destaca que el comportamiento inestable no ha
tenido la misma
intensidad si se revisan los precios de los
productos primarios de
manera independiente. El promedio de incremento ha
sido superior para
el petróleo, los minerales y los metales, en
comparación con la media
de todos los productos primarios. En el caso del
petróleo ha sido
distintiva esta inestabilidad, afectando a su vez el
precio de otros
bienes y servicios para los que constituye un insumo
importante. Esta
situación genera especial incertidumbre para los
países
subdesarrollados, por su alta dependencia de las
exportaciones de
productos primarios. Entre los años 2003 y 2006, la
mitad de las
exportaciones de 84 países subdesarrollados dependía
de tres o menos
bienes primarios, y en 50 países, de uno solo de
estos productos
(CEPAL, 2009).
En el comportamiento inestable de los precios de
bienes primarios han
incidido diversos factores. Uno de los que más
utilizan las fuentes
especializadas es el incremento de la demanda,
impulsada en gran
medida por China y la India. Con este argumento se
ha construido algo
parecido a una leyenda, en especial cuando se
intenta utilizar para
explicar el incremento en los precios del petróleo y
los alimentos.
Sin embargo, existen estudios, como el de Jacques
Berthelot4, que
demuestran cómo China y la India no son responsables
del alza en los
precios de estos bienes (Toussaint, 2010). Resulta
que en la práctica
ambos países exportan más alimentos de los que
importan. China es
exportadora de cereales (trigo, maíz, arroz) y de
carne, algo similar
ocurre en el caso de la India. Algo diferente sucede
en la Unión
Europea y los Estados Unidos. En el año 2009
representaron de forma
conjunta el 54 % de las importaciones mundiales de
alimentos; mientras
que China y la India sólo abarcan el 6 % (OMC,
2010). Por tanto, la
amplia demanda de importaciones de alimentos de la
Unión Europea y los
Estados Unidos tuvo mayor incidencia en los precios
que las de China y
la India.
Al criterio anterior se añade el incremento de la
producción de
agrocombustibles y los movimientos especulativos en
las bolsas de
productos, argumentos poco utilizados por las
diversas fuentes que
intentan explicar el alza de los precios. En el año
2007, el 43 % de
la producción mundial de agrocombustibles
correspondió a los Estados
Unidos, a la vez que la Unión Europea produjo el 27
% del agrodiesel a
nivel mundial (Toussaint, 2010).
Es ineludible que la mayor demanda de productos
agrícolas para la
producción de agrocombustibles, por parte de
empresas dedicadas a los
agronegocios, ha tenido repercusiones directas e
indirectas en el
incremento de los precios de bienes agrícolas como
el maíz, la soja,
el trigo y el arroz. Al mismo tiempo, se añade el
papel desempeñado
por los diferentes actores que participan en los
mercados bursátiles
donde se negocian los precios mundiales de productos
básicos. Los
precios de 25 productos primarios cotizados en los
mercados bursátiles
de los Estados Unidos se incrementaron un 183 %
entre los años 2003 y
2008 (Toussaint, 2010). De esta forma, los
movimientos especulativos
en los mercados de futuros tuvieron efectos
importantes sobre los
precios de estos bienes.
12. Mayor participación del comercio intrarregional
El comercio intrarregional muestra también una
tendencia al
crecimiento, aunque con diferencias entre las
regiones. Desde el año
2000, entre el 55 y el 58% del comercio mundial es
intrarregional
(OMC, 2009). Se destaca la región europea por el
predominio de su
comercio intrarregional, seguida de América del
Norte y Asia. Estas
dos últimas regiones presentan una distribución
balanceada entre su
comercio intra y extrarregional. Para las economías
de África, América
del Sur, Central y Caribe, Oriente Medio y la
Comunidad de Estados
Independientes (CEI), se mantiene una alta
dependencia del comercio
extrarregional, siendo los principales destinos de
sus exportaciones
Europa, Asia y América del Norte.
Esta tendencia se expresa en la consolidación de
bloques comerciales
regionales. Una notable participación la tienen
países desarrollados
como los Estados Unidos, en el Tratado de Libre
Comercio de América
del Norte (TLCAN), y los países europeos, en la
Unión Europea. En el
caso de América Latina, existen varios bloques
comerciales, con
características diferenciadas, como el Mercado Común
del Sur
(MERCOSUR), la Comunidad Andina de Naciones (CAN),
el Mercado Común
Centroamericano (MCCA) y la Comunidad del Caribe
(CARICOM). Las
exportaciones de bienes entre países de un mismo
Acuerdo Comercial
Regional (ACR) crecieron, de manera general, entre
los años 2000 y
2009.
En las dos últimas décadas el número de ACR ha
crecido continuamente.
En el año 1990 existían en todo el mundo veinte
Acuerdos; en 2007
llegaron a ser 159 y actualmente existen más de 220
Acuerdos (UNCTAD,
2009). Una característica que sobresale es que desde
la década de los
noventa en un mismo ACR participan países con
diferentes niveles de
desarrollo económico.
En algunos de estos acuerdos los países de mayor
fortaleza económica
suelen ejercer presiones en términos de
liberalización comercial que
supera la apertura en el ámbito de la OMC, como en
los temas de
servicios, propiedad intelectual y tratamiento a la
inversión
extranjera directa, por citar ejemplos. La
proliferación de los ACR en
los últimos años, en contraposición al
multilateralismo, ha
incrementado las preocupaciones de la secretaría de
la OMC acerca de
la percepción que puede generalizarse sobre el Trato
de Nación Más
Favorecida, como parte del principio de No
Discriminación, que se
convierta en una excepción más que en una regla.
13. Auge del comercio Sur- Sur
Se observa una tendencia al incremento relativo de
la participación y
el dinamismo de algunos países subdesarrollados en
el comercio
internacional, como son los casos de Brasil, la
India y China, que en
el año 2008 tuvieron un crecimiento en las
exportaciones del 23, 17 y
22%, respectivamente (OMC, 2009). Brasil tiene como
destino principal
de sus exportaciones a Europa y América del Sur. Es
importante señalar
que este país latinoamericano ha incrementado su
comercio con países
subdesarrollados, que en 2008 representó la mitad de
sus exportaciones
totales. En los casos de la India y China la mayor
parte de sus ventas
externas se dirigen hacia la propia región asiática.
Lo anterior ha significado un auge de los
intercambios entre países
subdesarrollados, el denominado comercio Sur-Sur,
que representa
alrededor del 46% del comercio exterior de países
subdesarrollados
(UNCTAD, 2009). Sin embargo, este comportamiento
tiene un alcance
regional limitado. La mayor parte del comercio
Sur-Sur se concentra en
Asia, con un papel sobresaliente de China y la India
y la
participación de productos manufacturados en estos
intercambios.
Como parte de esta tendencia adquiere especial
relevancia el
crecimiento del papel protagónico de los países
denominados como BRIC:
Brasil, Rusia, India y China. Estos cuatro países
subdesarrollados, de
manera conjunta, representan el 40% de la población
mundial, el 12%
del PIB mundial, el 14% del comercio de bienes y el
9% del comercio de
servicios. En particular, sobresale el mayor peso de
China en la
economía mundial. Durante la última década, esta
economía asiática
tuvo un papel relevante, tanto en el ámbito de la
producción como del
comercio internacional, la inversión extranjera
directa y,
recientemente, en la tenencia de reservas
internacionales y la
internacionalización de sus empresas.
La crisis económica global ha tenido sus canales de
transmisión hacia
las corrientes comerciales internacionales. Vale
recordar que en su
dimensión económica, la crisis se ha caracterizado
por la profundidad
en la caída en los indicadores, su alcance global y
la velocidad de
propagación de sus impactos directos e indirectos.
En las relaciones
comerciales internacionales los efectos comenzaron a
manifestarse poco
tiempo después de que desató la crisis. No obstante,
es posible
evaluar esta situación examinando el comportamiento
del comercio,
particularmente su composición y orientación
geográfica en el período
comprendido entre 2009 y el primer trimestre de
2011.
El comercio internacional ante la crisis económica
global
La actual crisis económica global, que comenzó en el
área financiera,
se profundizó y se trasladó a la esfera de la
producción entre finales
de 2008 y principios de 2009. Las afectaciones en la
esfera de la
producción abarcaron el 81% del PIB mundial, siendo
la mayor
contracción económica después de la segunda guerra
mundial. Como
consecuencia de la crisis, el comercio mundial se
redujo a una tasa
mayor que la registrada durante la Gran Depresión.
Desde julio de 2008
hasta mayo de 2009, se produjo una contracción del
37% en el valor del
comercio mundial (CEPAL, 2009).
Desde que comenzaron los efectos de la crisis sobre
el comercio, la
disminución en la tasa de crecimiento del volumen
del comercio mundial
ha sido mayor que la contracción de la producción
mundial. Según
estimaciones de la OMC, en el año 2009 el PIB
mundial se redujo en un
2,5 %, mientras que el ritmo de crecimiento del
volumen del comercio
cayó en un 12 %.
Los flujos de comercio internacional se han reducido
como resultado de
un conjunto de factores. Los más relevantes han sido
la contracción de
la producción y la demanda mundiales, el peso
considerable de las
cadenas globales de valor en el comercio mundial, el
impacto
simultáneo de la crisis en las diferentes regiones y
la limitada
disponibilidad y encarecimiento de los créditos, que
reducen gran
parte del financiamiento del comercio.
La demanda de economías como la de los Estados
Unidos, que representa
el mercado de destino para el 21 % de las
exportaciones de países
subdesarrollados, se afectó considerablemente. Se
vieron reducidas sus
importaciones provenientes de países
subdesarrollados de África
(-53%), América Latina (-29%) y Asia (-16%). Además,
la difícil
situación de los créditos perjudica notablemente a
países
subdesarrollados, quienes los utilizan para
financiar alrededor de las
dos terceras partes de sus exportaciones de bienes
(CEPAL, 2009).
Aunque los primeros efectos de la crisis se
manifestaron en el
comercio de países desarrollados, en breve tiempo se
ampliaron y
profundizaron. Ya en el año 2009 se produjo una
caída de las
exportaciones, fuerte y sincronizada en las
distintas regiones. La
reducción del volumen de manufacturas en el comercio
mundial fue
superior al de productos básicos, considerando que
las importaciones
de manufacturas de los Estados Unidos y la Unión
Europea cayeron 27 y
26%, respectivamente. Los países desarrollados
estuvieron más
afectados por la reducción del comercio de
manufacturas en términos de
volumen, mientras que para los países
subdesarrollados fue más
importante la afectación en términos de valor, por
las variaciones en
los precios de los productos básicos (OMC, 2010).
Si se examina el comportamiento del comercio de
bienes por tipo de
producto, como resultado de la crisis en 2009, de
manera general los
resultados fueron desfavorables. La contracción de
la demanda de
bienes de consumo y de capital ocasionó que el
volumen del comercio
mundial de manufacturas se contrajera en un 15,5 %.
Especial
incidencia en este comportamiento tuvo la caída del
comercio de
productos de la industria automotriz (30 %), que a
su vez impactó
negativamente al comercio de hierro y acero (45 %),
el rubro más
afectado entre las manufacturas.
En consonancia con esta situación, el comercio de
combustibles y
productos de las industrias extractivas tuvo una
reducción del 4,5 %.
A pesar de que las importaciones de este rubro por
parte de los
Estados Unidos y la Unión Europea se redujeron (18 y
11 %
respectivamente), las de China crecieron un 22 %,
por lo que la caída
de este subsector no fue de mayor magnitud.
En el caso del comercio de productos agropecuarios,
disminuyó un 3 %
en términos de volumen. Este resultado, que fue el
menos desfavorable,
se debió en parte al aumento del 3 % en el volumen
de las
exportaciones de Brasil con destino a Asia, Oriente
Medio y África.
Por el contrario, las exportaciones de productos
agropecuarios de la
Unión Europea y los Estados Unidos se redujeron en 3
y 5 %,
respectivamente (OMC, 2010).
Desde el segundo trimestre de 2008, el comercio
internacional de
servicios también recibió los impactos de la crisis,
sin embargo, la
reducción fue inferior a la del comercio de
mercancías. Las
afectaciones tuvieron diferente magnitud en cada
categoría de
servicios. Los menos afectados forman parte de la
categoría “otros
servicios”, como los de telecomunicaciones, seguros,
informáticos y
empresariales (jurídicos, auditoría, publicidad,
investigación y
desarrollo, consultoría, medioambientales). Los
subsectores de turismo
y transporte han recibido los impactos más adversos,
con caídas del 30
y 27 %, respectivamente (OMC, 2010); lo que incide
de manera negativa
en países subdesarrollados, por ser ambos parte
importante de sus
exportaciones de servicios.
En 2009, como promedio anual, las exportaciones
mundiales de servicios
descendieron un 12 %. En el segundo trimestre del
mismo año, cuando la
crisis económica arreciaba con más fuerza, los
servicios registraron
una reducción interanual de casi un 20 % ciento.
Puede notarse que en
el segundo semestre del mismo año comenzaron a
recuperarse, pero
todavía a partir de un nivel relativamente bajo.
Vale destacar la contracción del 23 % que
experimentaron las
exportaciones mundiales de servicios de transporte.
Este resultado
está estrechamente relacionado con la situación
desfavorable del
comercio mundial de mercancías, de manera que el
transporte fue el
sector de servicios más afectado por la crisis. Se
explica en gran
medida por la contracción de la demanda de
transporte de carga, que
para las exportaciones asiáticas implicó una
reducción del 26 % y para
la Unión Europea y los Estados Unidos, más del 20 %
(OMC, 2010).
Desde el punto de vista regional, la reducción del
comercio de
servicios como promedio en 2009 fue generalizada.
Resulta
significativo cómo las exportaciones de servicios de
Europa, que
representan más de la mitad de las exportaciones
mundiales,
disminuyeron un 14 %. Los países de esta región,
además, son los
principales proveedores de servicios de los Estados
Unidos. En la CEI,
la región que más rápidamente creció en 2008, las
exportaciones de
servicios se redujeron un 17 % y las de Asia
descendieron, un 12 %. En
América del Norte y África la caída fue del 9 % y la
región de América
Central, del Sur y el Caribe, que fue la menos
afectada, tuvo un
descenso del 8 % (OMC, 2010).
El comercio Sur-Sur también ha sufrido una
contracción a causa de la
crisis. Las exportaciones de países subdesarrollados
con un peso
notable en el comercio mundial se vieron reducidas.
En el caso de la
India esta caída fue del 25 % y de un 19 % para
China y Brasil.
Igualmente, hubo una disminución de la demanda de
importaciones de
economías subdesarrolladas como la de China, que
cayó un 30 %.
Para que el comercio Sur-Sur sea una alternativa
viable y efectiva,
conviene prestar atención a la necesaria
diversificación de las
exportaciones para la mayoría de los países
subdesarrollados
encaminada a incrementar su competitividad. Para
alcanzar este
objetivo, es importante potenciar las exportaciones
de bienes y
servicios no tradicionales, considerando además las
posibilidades de
aprovechar las complementariedades entre este grupo
amplio de países y
priorizar la diversificación de los socios
comerciales.
En cuanto a las políticas comerciales, el refuerzo
de medidas
proteccionistas como respuesta a la crisis, ha
generado una fuerte
polémica en las complejas negociaciones de la Ronda
de Doha de la OMC,
donde se aboga constantemente por la liberalización
creciente del
comercio. Con estas medidas, puestas en práctica por
países
desarrollados y subdesarrollados, se despierta la
amenaza de reacción
en cadena y un potencial incremento de las disputas
comerciales. Pese
al compromiso inicial de los países miembros del
G-20 financiero, las
medidas proteccionistas se incrementaron. Diecisiete
países de este
grupo aplicaron en total 536 nuevas medidas entre
octubre de 2008 y
mayo de 2009. De ellas, el 80 % correspondieron a la
India, Rusia,
China, Estados Unidos, Argentina, Unión Europea,
Brasil, Indonesia y
México (OMC, 2010b).
Estas medidas restrictivas han adoptado diversas
formas, desde
aranceles y cuotas, hasta susidios directos a los
productores. Los
países desarrollados han aplicado principalmente
subsidios dirigidos a
sectores como el automotriz, la agricultura y los
servicios
financieros. En el caso de países subdesarrollados,
que cuentan con
una escasa disponibilidad de financiamiento para
subsidiar su
producción, predomina el incremento de aranceles y
medidas no
arancelarias.
Acompañado de lo anterior, han aumentado las
presiones para llegar a
acuerdos en las negociaciones de la denominada Ronda
de Doha para el
Desarrollo5, fundamentalmente en los temas de
agricultura y acceso a
mercados para productos no agrícolas. Ante la
posición de la
Secretaría de la OMC de contener el proteccionismo,
se le atribuye
mayor urgencia a lograr un acuerdo entre las partes
que contribuya a
desestimular las medidas que restringen el comercio.
La crisis agrava
la compleja situación por la que han transitado las
negociaciones en
sus diferentes momentos durante más de nueve años.
Como se señala en la primera parte, para la OMC la
crisis se presenta
en dos dimensiones, interna y externa. En cuanto al
aspecto interno,
desde el lanzamiento de la Ronda de Doha, se han
sucedido momentos
críticos a lo interno de la organización,
particularmente por las
crecientes dificultades para llegar al consenso, la
falta de avance y
la dilación de la Ronda, que se ha convertido en la
de mayor duración
en la historia del sistema multilateral de comercio.
Como señala el investigador Umberto Mazzei, “después
de nueve años de
negociaciones, el Director de la OMC, Pascal Lamy,
dice que hay
consenso sobre el 80 % de los asuntos. Se ve que es
el otro 20 % lo
que cuenta. Ese 80 % no tiene nada sobre eliminación
de subsidios
agrícolas, la esencia del mandato de Doha. Estados
Unidos aumentó los
aplicados y pretende que basta recortar un tope
teórico inventado. Tal
hipocresía aumenta la desconfianza y socava la
voluntad política para
un acuerdo” (Mazzei, 2010).
Desde el punto de vista externo, se añade la crisis
económica global,
que implica mayores desafíos para la organización.
Uno de los
principios esenciales de la OMC es la liberalización
del comercio
mundial, que se materializa específicamente en
llevar a los países
miembros a realizar continuas reducciones
arancelarias. Este principio
que promueve la secretaría de la OMC ha sido
históricamente apoyado
por los miembros desarrollados, argumentando las
ventajas de un
comercio más libre para todos, ignorando que se
trata de reglas
iguales para países diferentes donde tres cuartas
partes son
subdesarrollados.
Contrario a este principio, ante la crisis económica
actual, una gran
parte de los miembros han reforzado el
proteccionismo en políticas
comerciales. Al mismo tiempo, la OMC ha reconocido
su preocupación por
la ampliación del número de acuerdos comerciales
regionales en los que
participan miembros de la organización. Esto ha
implicado que se
desvíe la atención de las negociaciones
multilaterales en cierta
medida hacia las de carácter regional.
La VII Reunión Ministerial, pendiente desde 2007, se
realizó en
Ginebra, entre el 30 de noviembre y el 2 de
diciembre de 2009. En esta
ocasión las negociaciones de la Ronda de Doha no
fueron el tema
central de la agenda, algo que no había sucedido en
reuniones
ministeriales anteriores. El objetivo principal de
este encuentro se
concentró únicamente en mejorar la debilitada
credibilidad de la OMC.
No podía haber espacio en la agenda para la Ronda
porque en la
práctica no se contaba con avances sustantivos que
condujeran a nuevos
resultados en un encuentro tan breve. Sin embargo,
era importante para
la organización no dejar un segundo vacío de
ministerial, como en
2007, en un contexto de crisis económica global.
En el año 2010 la situación no fue muy diferente;
pero ya a principios
del 2011 el director general -Pascal Lamy-, inició
una ardua labor
convocando a reuniones de diferentes formatos para
exigir resultados.
Se espera realizar la VIII Reunión Ministerial para
fines de año,
nuevamente en Ginebra. Al respecto, el director
general ha comentado
la posibilidad de que Rusia pase a ser un nuevo
miembro cuando se
efectúe la VIII Ministerial. De lograrse, tendría un
impacto
significativo, pues la Ronda de Doha marcaría su
inicio y cierre con
la incorporación a la OMC de dos importantes actores
a nivel mundial:
China y Rusia. No obstante, todavía existen varios
puntos pendientes
en los diversos temas de la agenda de negociaciones,
por lo que puede
ser poco probable que se logre concluir la Ronda al
cierre de 2011.
En cuanto a lo acontecido en el comercio y el PIB
mundiales, las
cifras fueron más alentadoras pero no menos
vulnerables. Los mejores
resultados se observaron en países subdesarrollados.
El crecimiento
del PIB de estos países en el año 2010 fue casi dos
veces el de los
desarrollados. Se destacan en especial los
crecimientos de las
economías del grupo de países BRIC. China, India,
Brasil y Rusia
tuvieron tasas de crecimiento del PIB de 10; 7,9;
7,6 y 4,3 %,
respectivamente.
La recuperación del crecimiento económico en los
Estados Unidos (2,9)
y la Unión Europea (1,1) como promedio en 2010
estuvo por debajo de la
tasa mundial. En Europa confluyen el alto desempleo,
el estancamiento
de la demanda, medidas de austeridad fiscal
propuestas para el año en
curso (2011) y continúan las presiones
proteccionistas. El efecto
conjunto de estos factores podría enlentecer la
recuperación de la
región incluso antes de que haya comenzado (UNCTAD,
2010). Asimismo,
los recientes sucesos tan lamentables en la región
del Medio Oriente y
Japón han elevado los niveles de incertidumbre en la
economía mundial.
Desde el punto de vista de los intercambios a nivel
mundial, luego de
un aumento en el volumen del comercio de mercancías
del 14,5 % al
cierre de 2010, la OMC estima que para 2011 el
comercio mundial retome
una tasa de crecimiento que no superará el 6,5 %. Se
prevé que en el
caso de los países desarrollados, alcance un
crecimiento en el volumen
del comercio de bienes alrededor del 4,5 %, mientras
que el de los
subdesarrollados puede llegar a crecer un 9,5 % (OMC,
2011).
En 2010, la economía china se situó nuevamente
encabezando la lista de
los principales exportadores mundiales de
mercancías, representando el
10, 4 % del comercio mundial de bienes. Le siguieron
los Estados
Unidos, Alemania y Japón, con participaciones del
8,5; 8,3 y 5,1 %,
respectivamente. Muy significativo resultó que los
países BRIC
registraron significativos crecimientos en sus
exportaciones de
mercancías: Brasil y Rusia, 32 % y China y la India,
31 %. En las
importaciones de bienes su desempeño fue igualmente
favorable: 43%
para Brasil, 39% para China, 30% para Rusia y 25%
para la India (OMC,
2011).
Por otra parte, el comercio mundial de servicios en
2010 tuvo un
crecimiento del 8 %, inferior al alcanzado el año
anterior (12 %). Las
exportaciones de países con una alta participación
en este rubro
alcanzaron crecimientos ligeros, como el 8 % de los
Estados Unidos y
el 2 % de Alemania. Sin embargo, China -que se situó
en el cuarto
lugar mundial- y Brasil tuvieron crecimientos muy
superiores: 32 y 15
%, respectivamente.
De manera general, se observan ligeras señales de
recuperación en el
PIB y el comercio mundiales, pero todavía no han
mostrado ser lo
suficientemente sólidas como para augurar una salida
próxima de la
crisis. Los pronósticos del comercio internacional
pueden estar
sujetos a continuas modificaciones, dada la actual
situación de
inestabilidad en el mercado mundial. Vale mantener
cierta cautela,
para no tomar decisiones apresuradas que puedan ser
irreversibles.
Consideraciones finales
El crecimiento económico de los países desarrollados
en el futuro
próximo puede ser relativamente lento. Sobre este
indicador inciden
varios factores, especialmente, la débil demanda
global provocada por
el impacto negativo de la crisis; y las altas tasas
de desempleo que
persisten en países con un peso considerable a nivel
mundial, como los
Estados Unidos y países europeos. De manera general,
teniendo en
cuenta los acontecimientos desfavorables de diversa
índole que han
tenido lugar en el mundo recientemente, la
incertidumbre de los
pronósticos es aún mayor.
Un aspecto importante a considerar en la posible
recuperación o
recaída del comercio internacional radica en el
ámbito del
negociaciones multilaterales, donde las complejas y
extendidas
negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC apuntan
hacia un contexto
igualmente incierto. El tema del desarrollo, que se
pretendió colocar
en el centro del Programa de Trabajo de Doha, ha ido
perdiendo
protagonismo, mientras ganan espacio las
preocupaciones por el acceso
a los mercados. Continúan los intentos por apresurar
las negociaciones
y llegar a la conclusión de la Ronda, poniendo a
prueba la capacidad
de la OMC para hacer frente a la crisis económica
global. Con tales
presiones disminuyen las probabilidades de atender
las necesidades y
prioridades de los miembros subdesarrollados. La OMC
se encuentra ante
el reto de concluir las complejas negociaciones
iniciadas hace casi
diez años, cuando un elevado nivel de incertidumbre
amenaza la
credibilidad y confianza en la Organización.
Sobresale el desempeño favorable que han tenido
algunos países
subdesarrollados en comparación con los
desarrollados, de modo que los
primeros van teniendo un papel clave en la economía
internacional. Se
evidencia el ascenso de nuevos actores globales, en
particular los
cuatro países subdesarrollados denominados BRIC. Sus
resultados en el
comercio de bienes y servicios, de manera general,
demuestran el
impacto favorable que tuvieron sobre el desempeño
reciente del
comercio mundial, destacándose el impulso que han
dado al comercio
Sur-Sur. Con su incorporación más competitiva en la
división
internacional del trabajo, los países BRIC mantienen
un papel
relevante como fuerza dinamizadora del crecimiento y
el comercio a
escala mundial.
La perspectiva de recuperación en la economía
mundial se muestra
desequilibrada y frágil. Puede parecer que se ha
comenzado a producir
una salida de la crisis, incluso relativamente
rápida. Sin embargo, se
mantiene una elevado nivel de inestabilidad e
incertidumbre en el
comportamiento de los diferentes mercados en
general. El actual
panorama del comercio mundial refleja que todavía
son pocas las
probabilidades de que esta situación tenga la
solidez y durabilidad
requeridas.
Referencias:
1) GATT, por sus siglas en inglés: General Agreement
on Trade and Tariffs.
2) En la categoría Otros Servicios se incluyen los
servicios
financieros, de telecomunicaciones, de salud,
educación, de seguros,
de construcción, jurídicos, culturales, entre otros.
3) En el año 2009, China pasó a ocupar el primer
lugar entre los
principales exportadores de mercancías a nivel
mundial. Como
exportadora de servicios se encuentra en la quinta
posición (OMC,
2010).
4) “Démèler le vrai du fax dans la flambée des prix
agrícoles
mundiaux”, julio de 2008. Citado por Toussaint,
2010, en: Crisis
Global y alternativas desde la perspectiva del Sur.
5) La denominada Ronda de Doha para el Desarrollo es
la primera ronda
multilateral de negociaciones de la OMC. Se inició
durante la IV
Reunión Ministerial de la OMC que tuvo lugar en el
mes de noviembre de
2001, en la ciudad de Doha, Qatar (OMC, 2003).
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Msc. Rosibel Hidalgo Gallo es integrante del Centro
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(Tomado de ARGENPRESS.info) |