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El comercio internacional: ¿Recuperación o recaída?
Por Msc. Rosibel Hidalgo Gallo

[28.05.2011]-Actualizado 10:50 pm Cuba 

El artículo que se presenta contiene una caracterización del
comportamiento reciente de los intercambios de bienes y servicios a
nivel mundial a través de sus principales tendencias. Se incluye una
evaluación del impacto que ha tenido la crisis económica global en las
relaciones comerciales internacionales entre el año 2009 y
proyecciones para 2011. A lo largo del artículo, basándose en la
información que se muestra y su análisis crítico, se ofrecen
consideraciones referidas a cuánto se observa de recuperación o de
recaída en la evolución del comercio internacional en el contexto
actual.

Introducción

La ampliación y profundización de la globalización en su dimensión
económica, ha tenido notable incidencia sobre el comercio
internacional. Sobresalen la creciente interconexión entre los
diferentes mercados; los cambios en procesos de producción,
distribución, cambio y consumo; la forma en que se afianza el
protagonismo de las empresas transnacionales; y el papel que
desempeñan las nuevas tecnologías en el mercado mundial.

En este contexto, se destaca la participación mayoritaria de las
economías desarrolladas en los flujos comerciales, tanto de mercancías
como de servicios. Este grupo de economías explica el 62 % del
comercio mundial de bienes y el 66 % del comercio mundial de
servicios. Más de la mitad del comercio mundial de productos
agrícolas, de manufacturas y de servicios le corresponde a la Unión
Europea y los Estados Unidos. En cambio, las economías
subdesarrolladas de manera conjunta representan solo el 38 % de las
mercancías y el 34 % de los servicios que se intercambian a escala
mundial (OMC, 2010).

En el contexto de crisis económica global, resulta oportuno seguir el
impacto que esta tiene sobre los intercambios de bienes y servicios.
Aunque ha sido relativamente corto el tiempo transcurrido desde que se
desató la crisis, es posible realizar este análisis tomando en cuenta
tres rasgos esenciales que caracterizan la actual crisis global en su
dimensión económica: la profundidad, por la magnitud de la caída en
los indicadores macroeconómicos; la extensión, por su carácter global;
y la rapidez, por la velocidad de propagación de sus impactos.

Esta situación se expresa en las principales tendencias del comercio
internacional, que a su vez están presentes, directa o indirectamente,
en la agenda de negociaciones multilaterales de la Organización
Mundial del Comercio (OMC). A partir de estos aspectos es posible
construir el panorama actual con los rasgos distintivos de las
relaciones comerciales internacionales, objetivo que se persigue con
este trabajo.

La primera parte se dedica a la caracterización del comercio
internacional a través de las tendencias más representativas en los
últimos años. En la segunda parte se realiza una evaluación de los
impactos más significativos que ha tenido la crisis económica global
sobre el comercio internacional, incluyendo la perspectiva sobre el
comportamiento del comercio, que refleja el debate sobre las distintas
percepciones en cuanto a la recuperación o no del comercio
internacional.

Evolución reciente del comercio internacional: principales tendencias

Mediante la identificación de las principales tendencias de los
intercambios mundiales de bienes y servicios, es posible caracterizar
y evaluar el comportamiento de las relaciones comerciales
internacionales. En unos casos se trata de tendencias que se mantienen
desde décadas pasadas y se han profundizado; mientras que otras son
tendencias más recientes. Entre las principales se destacan las
siguientes:

1 - Protagonismo de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
2 - Variación del volumen del comercio de mercancías superior a la del
PIB mundial
3 - Predominio de una estructura oligopólica en el mercado mundial
4 - Notable participación del comercio intrafirma
5 - Papel significativo del comercio intraindustrial
6 - Ampliación del efecto del cambio tecnológico, las marcas y la
publicidad en los precios del mercado mundial
7 - Alta concentración de la composición y orientación geográfica del comercio
8 - Expansión del comercio internacional de servicios
9 - Crecimiento del comercio electrónico
10 - Mayor uso de barreras no arancelarias por países desarrollados
11 - Peso significativo del comercio intraregional
12 - Auge del comercio Sur- Sur
13 - Inestabilidad en los precios de productos primarios

A continuación se dedica un espacio a reflejar de manera sintética la
expresión actual de cada una de las tendencias señaladas.

1. Protagonismo de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

De manera general, desde el GATT de 1947, pasando por la creación de
la OMC en 1995 y llegando hasta la actualidad, el comercio mundial ha
afianzado sus bases multilaterales, a pesar de la situación altamente
delicada que atraviesa la OMC. Esta organización enfrenta una crisis
de funcionamiento y credibilidad altamente compleja, tanto por su
situación interna como por el contexto económico internacional. Este
aspecto, de significativa actualidad y relevancia, se aborda en la
segunda parte del trabajo.

Con la creación de la OMC, como resultado de las negociaciones de la
Ronda Uruguay, de acuerdo con las regla del Acuerdo General sobre
Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT1), se reforzaron las bases
multilaterales en las relaciones comerciales internacionales. Desde su
creación en el año 1995, la OMC ha sido la organización multilateral
encargada de regular las normas comerciales para los 153 países
miembros de la organización, que representan el 95 % del comercio
mundial.

El sistema multilateral de comercio regulado por la OMC, cuenta con
una base jurídica más sólida que incluye un órgano de solución de
diferencias. Este le confiere a la Organización la capacidad efectiva
de imponer sanciones a los miembros por el incumplimiento de las
reglas. Al mismo tiempo crecieron los compromisos contractuales, con
la incorporación a las negociaciones comerciales de áreas que no
habían sido parte de las políticas comerciales. Estas reglas van más
allá de las medidas aplicadas en frontera en temas como la propiedad
intelectual y los servicios (Hidalgo y Quirós, 2010).

2. Variación del volumen del comercio de mercancías superior a la del
PIB mundial

Una tendencia que se observa desde hace varias décadas en el
comportamiento de los intercambios comerciales se refiere a la
relación entre la tasa de variación anual del volumen del comercio de
mercancías y la del producto interno bruto (PIB) mundial. El ritmo de
crecimiento del volumen del comercio internacional de bienes
generalmente ha sido entre dos y tres veces superior a la del PIB
mundial.

Esta diferencia que resalta el mayor dinamismo del comercio de
mercancías responde a varios elementos. Debido al protagonismo de las
empresas transnacionales, se destaca la fragmentación e
internacionalización del proceso de producción a lo largo de las
cadenas globales de valor, de manera que los insumos de un producto
final cruzan fronteras más de una vez. Al mismo tiempo, es importante
tener en cuenta que el comercio de mercancías se registra en cifras
brutas, mientras que en el PIB se mide el valor añadido durante el
proceso de producción. Por tanto, los productos intermedios sólo se
tienen en cuenta en el PIB a través del valor adicional generado en
cada etapa del proceso de producción. En cambio, en los datos sobre el
comercio de mercancías, los productos intermedios se registran según
su valor total cada vez que cruzan la frontera.

En el año 2007 el comercio mundial creció un 6%, mientras que el PIB
mundial lo hizo a una tasa del 3,4% (OMC, 2008). En 2008, cuando ya
comienzan a sentirse los efectos de la crisis, la diferencia entre
ambas tasas fue menor. El crecimiento de un 2% del comercio superó al
de la producción mundial, que fue del 1,7% (OMC, 2009). En el año
2009, aunque en sentido negativo, por las reducciones tanto en el PIB
como en el comercio mundial, la relación entre ambos indicadores que
marca la tendencia se mantiene. La situación a partir de 2009 se
examina en la segunda parte de este trabajo.

3. Predominio de una estructura oligopólica en el mercado mundial

Otra de las tendencias que sobresale está referida a la estructura
oligopólica del mercado mundial, en la que también es relevante el
alto grado de transnacionalización del comercio internacional. Un
grupo relativamente reducido de grandes empresas, fundamentalmente de
países desarrollados, controlan la oferta de bienes y servicios a
escala mundial.

Para diferenciar los productos y que los consumidores no los
consideren siempre como sustitutivos, estas empresas establecen
diferenciación entre sus productos atendiendo, por ejemplo, a la
publicidad, el diseño, la calidad, el envase, los servicios de
posventa, las redes de distribución, entre otros.

El control de precios que ejercen estas empresas implica fuertes
barreras de entrada al mercado para nuevos competidores. Por ejemplo,
diez empresas transnacionales obtienen tres cuartas partes de las
ganancias del sector de biotecnología a escala mundial y otras diez
controlan cerca del 90% de las ventas mundiales de agroquímicos.

Aunque la presencia de empresas de propiedad estadounidense es notable
entre las de mejor desempeño a nivel mundial, en los últimos años
comienza a observarse la inclusión de empresas chinas en los listados
que sobre este aspecto realizan distintas fuentes, como las revistas
Forbes y Fortune.

4. Notable participación del comercio intrafirma

El peso relativo de los intercambios de bienes y servicios entre las
filiales de una empresa o entre estas y la casa matriz, tiene un peso
notable en el comercio mundial. Su ampliación se debe en gran medida a
las decisiones de empresas transnacionales sobre la localización de
sus actividades en diferentes países, en busca de menores costos de la
fuerza de trabajo, incentivos fiscales, abundancia y cercanía de
materias primas, nuevos y mayores mercados, entre otros factores; al
impacto de las empresas transnacionales en el comercio mundial y a la
expansión de la inversión extranjera directa.

Entre países con altos niveles de renta las filiales generalmente
reciben bienes terminados para ser distribuidos en el mercado local;
mientras que entre países con niveles de renta diferentes, las
filiales tienen como misión la transformación productiva de bienes que
se destinarán a otros mercados, incluyendo el de la empresa matriz.

Los países, de manera general, no suelen registrar de forma clara y
sistemática el comercio intrafirma. No obstante, se conoce que la
mayor parte de este comercio corresponde a empresas de los Estados
Unidos y de Japón. Teniendo en cuenta las escasas estadísticas, se
estima que el comercio intrafirma representa alrededor de un tercio
del comercio mundial (OMC, 2009). En cuanto a su composición,
predominan los productos químicos, maquinarias, equipos de transporte,
electrónicos e informáticos.

5. Papel significativo del comercio intraindustrial

Se destaca también como tendencia un notable incremento de la
importancia relativa del intercambio de bienes que pertenecen a una
misma rama industrial. Está muy relacionado con el aprovechamiento de
las economías de escala en la producción y el grado de especialización
de los países. Las estadísticas son igualmente escasas. No obstante,
se conoce que tiene lugar fundamentalmente entre países desarrollados
y se estima que representa entre el 60 y el 70% del comercio exterior
de ese grupo de países. (OMC, 2008).

6. Ampliación del efecto del cambio tecnológico, las marcas y la
publicidad en los precios del mercado mundial

Resulta interesante cómo a medida que se acorta el ciclo de vida de
determinados productos con el desarrollo de nuevas tecnologías, sus
precios van siendo menores; al mismo tiempo que el valor simbólico de
las marcas supera al valor de los productos. Ambos aspectos se
relacionan directamente con el contenido y la forma que adopta la
publicidad actualmente y los tres, de manera conjunta, tienen una
notable incidencia sobre la determinación de los precios en el mercado
mundial.

Las empresas, mediante la publicidad, intentan generar identidad de
marca en las personas, destacando el componente innovador y funcional
de los productos. Existe actualmente una forma de hacer publicidad que
se adapta a múltiples soportes, tanto impresos como digitales. Ante el
efecto de saturación publicitaria, hay empresas que han adoptado
nuevas estrategias, por ejemplo, la de ocultarse, siendo muy reducida
la información que se brinda y en algunos casos inexistente; y la de
fusionarse, como cuando se introduce la publicidad en programas de
televisión. Esta última ha generado el empleo de un nuevo término en
inglés, el “advertainment”, resultado de la fusión entre el
“advertisement” (anuncio) y el “enterteinment” (entretenimiento).

Un ejemplo de los efectos de la publicidad sobre los precios en el
mercado mundial, es la reciente campaña publicitaria desarrollada por
el banco belga KBC. El objetivo esencial de la campaña era promover
una inversión de ahorristas en seis productos primarios agrícolas. El
fondo de inversión se denominaba “KBC-Life MI Security Food Prices”.
Para convencer a los clientes, el lema de publicidad era: “¡Obtenga
ventajas del alza de precios de los productos alimenticios!”,
contribuyendo así al incremento en los precios de los productos
primarios.

7. Expansión del comercio internacional de servicios

Aunque se mantiene el predominio de los flujos internacionales de
mercancías, el comercio de servicios ha ganado notable participación y
dinamismo en las últimas dos décadas. Cuando se iniciaron las
negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT (1986-1994), el comercio de
servicios comenzaba a ganar participación en el comercio mundial. Este
fue uno de los factores que impulsaron la negociación de un acuerdo
que regulara el comercio de servicios para cuando entrara en vigor la
OMC, en el año 1995.

En el año 2006, los servicios representaban alrededor del 18 % del
comercio total mundial. Tres años después, el 21,4 % del comercio
total mundial correspondió a los servicios. El ritmo de crecimiento
promedio del comercio de servicios en el período 1999-2000 fue del 6
%, similar al de las mercancías. Sin embargo, entre los años 2005 y
2009 crecieron a una tasa promedio del 7 %, superior al 4 % de
crecimiento en el comercio de bienes (OMC, 2009).

En el comercio internacional de servicios se ha observado una
fragmentación de la producción similar a la del comercio de
mercancías. En los Estados Unidos, como ejemplo ilustrativo, es
creciente la proporción que representa el comercio intrafirma en el
caso de los servicios. Los intercambios de las empresas
transnacionales con sus filiales en el extranjero tienen una
participación mayoritaria (filiales no bancarias y con exclusión de
los servicios de transporte y los viajes). En el año 2007 esa
proporción pasó del 21,5 al 27,5 %; más de la cuarta parte de las
exportaciones de servicios de la economía norteamericana.

8. Crecimiento y expansión del comercio electrónico

En los últimos años, se destaca la tendencia a la ampliación del
comercio electrónico, entendiendo este como los intercambios de bienes
y servicios a través de las redes de comunicación electrónica. Con el
desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones
(TIC), se ha ampliado el uso de Internet como plataforma comercial. No
obstante, la dinámica por productos es muy diferente. Los que más se
destacan por su dinamismo son: libros, prendas de vestir, videos,
teléfonos móviles, juegos, boletos aéreos y equipos electrónicos.
También se han dado notables avances en servicios de abastecimiento y
distribución, como programas informáticos, productos financieros,
enseñanza, esparcimiento, entre otros.

En el comercio electrónico existe también una concentración en cuanto
a países que lo emplean. Son países desarrollados los que hacen mayor
uso de esta modalidad de comercio, como Reino Unido, Alemania, Japón y
los Estados Unidos, donde alrededor del 95% de los clientes con acceso
a Internet realizan compras en línea. Sobresale también la diferente
dinámica entre el comercio electrónico doméstico y el transfronterizo,
siendo el primero mucho más amplio.

9. Alta concentración del comercio mundial

Otra tendencia de gran relevancia es la alta concentración del
comercio internacional, tanto por su composición como por su
orientación geográfica. El comercio de bienes, en términos de volumen,
tiene mayor peso que el de servicios. En el año 2009, los bienes
intercambiados mundialmente representaron el 79,6% y los servicios, el
21,4 (OMC, 2010).

En el comercio mundial de mercancías, más de dos tercios son
manufacturas, especialmente las de mayor valor agregado: productos
químicos, equipos de oficina y de telecomunicaciones, productos de la
industria automotriz. En el caso de los servicios, durante varios años
la tendencia era que la mayor parte estaba concentrada en el comercio
de servicios de viajes, por la expansión mundial de la industria
turística. Actualmente esta tendencia ha cambiado. Se observa una
participación concentrada en el rubro de Otros Servicios2, que en el
año 2009 representó más de la mitad del total de servicios
mundialmente comercializados. Una participación destacada dentro de
esta categoría la tienen los servicios financieros, de
telecomunicaciones y servicios prestados a empresas.

En cuanto a la participación por países en el comercio internacional,
el mayor peso lo tienen países desarrollados. Los mayores exportadores
mundiales son países desarrollados, exceptuando el caso de China3, que
en el año 2009 superó a Alemania como primer exportador mundial de
bienes. Cinco economías desarrolladas: Alemania, Estados Unidos,
Japón, Países Bajos y Francia, concentran el 30% de las exportaciones
mundiales de mercancías. Vale destacar que en los casos de China,
Alemania y los Estados Unidos, su posición como principales
exportadores mundiales de bienes se encuentra distanciada muy por
encima de los otros tres países que a continuación de ellos figuran
también en los primeros puestos: Japón, Países Bajos y Francia. En el
caso de los intercambios de servicios comerciales, la situación es
similar. Los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Francia y Japón
representan el 36% de las exportaciones mundiales de servicios.

10. Mayor uso de barreras no arancelarias por países desarrollados

Se ha generalizado como tendencia un mayor uso de barreras no
arancelarias en las políticas comerciales, particularmente en países
desarrollados. Esta tendencia se ha profundizado como respuesta a los
efectos de la crisis económica global en el comercio internacional. Se
destaca la permanencia de un discurso librecambista que contrasta con
el empleo de múltiples barreras no arancelarias de países
desarrollados. Estos países recurren a la aplicación de barreras no
arancelarias, como las medidas sanitarias y fitosanitarias y los
subsidios a sus exportaciones agrícolas. Al mismo tiempo, exigen mayor
apertura comercial a los subdesarrollados, especialmente en las
negociaciones multilaterales, incrementando el grado de vulnerabilidad
de estos últimos.

11. Inestabilidad en los precios de productos primarios

La inestabilidad en los precios de productos primarios es un rasgo
característico del comercio internacional que desde el año 2002
comenzó a perfilarse como tendencia. En el año 2008 se produjo un
incremento extraordinario en los precios, de manera conjunta, que
alcanzó el 28 %. Al año siguiente se produjo una fuerte caída del 30 %
y en 2010 volvieron a crecer, a un ritmo del 26 % (OMC, 2011).

Se destaca que el comportamiento inestable no ha tenido la misma
intensidad si se revisan los precios de los productos primarios de
manera independiente. El promedio de incremento ha sido superior para
el petróleo, los minerales y los metales, en comparación con la media
de todos los productos primarios. En el caso del petróleo ha sido
distintiva esta inestabilidad, afectando a su vez el precio de otros
bienes y servicios para los que constituye un insumo importante. Esta
situación genera especial incertidumbre para los países
subdesarrollados, por su alta dependencia de las exportaciones de
productos primarios. Entre los años 2003 y 2006, la mitad de las
exportaciones de 84 países subdesarrollados dependía de tres o menos
bienes primarios, y en 50 países, de uno solo de estos productos
(CEPAL, 2009).

En el comportamiento inestable de los precios de bienes primarios han
incidido diversos factores. Uno de los que más utilizan las fuentes
especializadas es el incremento de la demanda, impulsada en gran
medida por China y la India. Con este argumento se ha construido algo
parecido a una leyenda, en especial cuando se intenta utilizar para
explicar el incremento en los precios del petróleo y los alimentos.

Sin embargo, existen estudios, como el de Jacques Berthelot4, que
demuestran cómo China y la India no son responsables del alza en los
precios de estos bienes (Toussaint, 2010). Resulta que en la práctica
ambos países exportan más alimentos de los que importan. China es
exportadora de cereales (trigo, maíz, arroz) y de carne, algo similar
ocurre en el caso de la India. Algo diferente sucede en la Unión
Europea y los Estados Unidos. En el año 2009 representaron de forma
conjunta el 54 % de las importaciones mundiales de alimentos; mientras
que China y la India sólo abarcan el 6 % (OMC, 2010). Por tanto, la
amplia demanda de importaciones de alimentos de la Unión Europea y los
Estados Unidos tuvo mayor incidencia en los precios que las de China y
la India.

Al criterio anterior se añade el incremento de la producción de
agrocombustibles y los movimientos especulativos en las bolsas de
productos, argumentos poco utilizados por las diversas fuentes que
intentan explicar el alza de los precios. En el año 2007, el 43 % de
la producción mundial de agrocombustibles correspondió a los Estados
Unidos, a la vez que la Unión Europea produjo el 27 % del agrodiesel a
nivel mundial (Toussaint, 2010).

Es ineludible que la mayor demanda de productos agrícolas para la
producción de agrocombustibles, por parte de empresas dedicadas a los
agronegocios, ha tenido repercusiones directas e indirectas en el
incremento de los precios de bienes agrícolas como el maíz, la soja,
el trigo y el arroz. Al mismo tiempo, se añade el papel desempeñado
por los diferentes actores que participan en los mercados bursátiles
donde se negocian los precios mundiales de productos básicos. Los
precios de 25 productos primarios cotizados en los mercados bursátiles
de los Estados Unidos se incrementaron un 183 % entre los años 2003 y
2008 (Toussaint, 2010). De esta forma, los movimientos especulativos
en los mercados de futuros tuvieron efectos importantes sobre los
precios de estos bienes.

12. Mayor participación del comercio intrarregional

El comercio intrarregional muestra también una tendencia al
crecimiento, aunque con diferencias entre las regiones. Desde el año
2000, entre el 55 y el 58% del comercio mundial es intrarregional
(OMC, 2009). Se destaca la región europea por el predominio de su
comercio intrarregional, seguida de América del Norte y Asia. Estas
dos últimas regiones presentan una distribución balanceada entre su
comercio intra y extrarregional. Para las economías de África, América
del Sur, Central y Caribe, Oriente Medio y la Comunidad de Estados
Independientes (CEI), se mantiene una alta dependencia del comercio
extrarregional, siendo los principales destinos de sus exportaciones
Europa, Asia y América del Norte.

Esta tendencia se expresa en la consolidación de bloques comerciales
regionales. Una notable participación la tienen países desarrollados
como los Estados Unidos, en el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), y los países europeos, en la Unión Europea. En el
caso de América Latina, existen varios bloques comerciales, con
características diferenciadas, como el Mercado Común del Sur
(MERCOSUR), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercado Común
Centroamericano (MCCA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM). Las
exportaciones de bienes entre países de un mismo Acuerdo Comercial
Regional (ACR) crecieron, de manera general, entre los años 2000 y
2009.

En las dos últimas décadas el número de ACR ha crecido continuamente.
En el año 1990 existían en todo el mundo veinte Acuerdos; en 2007
llegaron a ser 159 y actualmente existen más de 220 Acuerdos (UNCTAD,
2009). Una característica que sobresale es que desde la década de los
noventa en un mismo ACR participan países con diferentes niveles de
desarrollo económico.

En algunos de estos acuerdos los países de mayor fortaleza económica
suelen ejercer presiones en términos de liberalización comercial que
supera la apertura en el ámbito de la OMC, como en los temas de
servicios, propiedad intelectual y tratamiento a la inversión
extranjera directa, por citar ejemplos. La proliferación de los ACR en
los últimos años, en contraposición al multilateralismo, ha
incrementado las preocupaciones de la secretaría de la OMC acerca de
la percepción que puede generalizarse sobre el Trato de Nación Más
Favorecida, como parte del principio de No Discriminación, que se
convierta en una excepción más que en una regla.

13. Auge del comercio Sur- Sur

Se observa una tendencia al incremento relativo de la participación y
el dinamismo de algunos países subdesarrollados en el comercio
internacional, como son los casos de Brasil, la India y China, que en
el año 2008 tuvieron un crecimiento en las exportaciones del 23, 17 y
22%, respectivamente (OMC, 2009). Brasil tiene como destino principal
de sus exportaciones a Europa y América del Sur. Es importante señalar
que este país latinoamericano ha incrementado su comercio con países
subdesarrollados, que en 2008 representó la mitad de sus exportaciones
totales. En los casos de la India y China la mayor parte de sus ventas
externas se dirigen hacia la propia región asiática.

Lo anterior ha significado un auge de los intercambios entre países
subdesarrollados, el denominado comercio Sur-Sur, que representa
alrededor del 46% del comercio exterior de países subdesarrollados
(UNCTAD, 2009). Sin embargo, este comportamiento tiene un alcance
regional limitado. La mayor parte del comercio Sur-Sur se concentra en
Asia, con un papel sobresaliente de China y la India y la
participación de productos manufacturados en estos intercambios.

Como parte de esta tendencia adquiere especial relevancia el
crecimiento del papel protagónico de los países denominados como BRIC:
Brasil, Rusia, India y China. Estos cuatro países subdesarrollados, de
manera conjunta, representan el 40% de la población mundial, el 12%
del PIB mundial, el 14% del comercio de bienes y el 9% del comercio de
servicios. En particular, sobresale el mayor peso de China en la
economía mundial. Durante la última década, esta economía asiática
tuvo un papel relevante, tanto en el ámbito de la producción como del
comercio internacional, la inversión extranjera directa y,
recientemente, en la tenencia de reservas internacionales y la
internacionalización de sus empresas.

La crisis económica global ha tenido sus canales de transmisión hacia
las corrientes comerciales internacionales. Vale recordar que en su
dimensión económica, la crisis se ha caracterizado por la profundidad
en la caída en los indicadores, su alcance global y la velocidad de
propagación de sus impactos directos e indirectos. En las relaciones
comerciales internacionales los efectos comenzaron a manifestarse poco
tiempo después de que desató la crisis. No obstante, es posible
evaluar esta situación examinando el comportamiento del comercio,
particularmente su composición y orientación geográfica en el período
comprendido entre 2009 y el primer trimestre de 2011.

El comercio internacional ante la crisis económica global

La actual crisis económica global, que comenzó en el área financiera,
se profundizó y se trasladó a la esfera de la producción entre finales
de 2008 y principios de 2009. Las afectaciones en la esfera de la
producción abarcaron el 81% del PIB mundial, siendo la mayor
contracción económica después de la segunda guerra mundial. Como
consecuencia de la crisis, el comercio mundial se redujo a una tasa
mayor que la registrada durante la Gran Depresión. Desde julio de 2008
hasta mayo de 2009, se produjo una contracción del 37% en el valor del
comercio mundial (CEPAL, 2009).

Desde que comenzaron los efectos de la crisis sobre el comercio, la
disminución en la tasa de crecimiento del volumen del comercio mundial
ha sido mayor que la contracción de la producción mundial. Según
estimaciones de la OMC, en el año 2009 el PIB mundial se redujo en un
2,5 %, mientras que el ritmo de crecimiento del volumen del comercio
cayó en un 12 %.

Los flujos de comercio internacional se han reducido como resultado de
un conjunto de factores. Los más relevantes han sido la contracción de
la producción y la demanda mundiales, el peso considerable de las
cadenas globales de valor en el comercio mundial, el impacto
simultáneo de la crisis en las diferentes regiones y la limitada
disponibilidad y encarecimiento de los créditos, que reducen gran
parte del financiamiento del comercio.

La demanda de economías como la de los Estados Unidos, que representa
el mercado de destino para el 21 % de las exportaciones de países
subdesarrollados, se afectó considerablemente. Se vieron reducidas sus
importaciones provenientes de países subdesarrollados de África
(-53%), América Latina (-29%) y Asia (-16%). Además, la difícil
situación de los créditos perjudica notablemente a países
subdesarrollados, quienes los utilizan para financiar alrededor de las
dos terceras partes de sus exportaciones de bienes (CEPAL, 2009).
Aunque los primeros efectos de la crisis se manifestaron en el
comercio de países desarrollados, en breve tiempo se ampliaron y
profundizaron. Ya en el año 2009 se produjo una caída de las
exportaciones, fuerte y sincronizada en las distintas regiones. La
reducción del volumen de manufacturas en el comercio mundial fue
superior al de productos básicos, considerando que las importaciones
de manufacturas de los Estados Unidos y la Unión Europea cayeron 27 y
26%, respectivamente. Los países desarrollados estuvieron más
afectados por la reducción del comercio de manufacturas en términos de
volumen, mientras que para los países subdesarrollados fue más
importante la afectación en términos de valor, por las variaciones en
los precios de los productos básicos (OMC, 2010).

Si se examina el comportamiento del comercio de bienes por tipo de
producto, como resultado de la crisis en 2009, de manera general los
resultados fueron desfavorables. La contracción de la demanda de
bienes de consumo y de capital ocasionó que el volumen del comercio
mundial de manufacturas se contrajera en un 15,5 %. Especial
incidencia en este comportamiento tuvo la caída del comercio de
productos de la industria automotriz (30 %), que a su vez impactó
negativamente al comercio de hierro y acero (45 %), el rubro más
afectado entre las manufacturas.

En consonancia con esta situación, el comercio de combustibles y
productos de las industrias extractivas tuvo una reducción del 4,5 %.
A pesar de que las importaciones de este rubro por parte de los
Estados Unidos y la Unión Europea se redujeron (18 y 11 %
respectivamente), las de China crecieron un 22 %, por lo que la caída
de este subsector no fue de mayor magnitud.

En el caso del comercio de productos agropecuarios, disminuyó un 3 %
en términos de volumen. Este resultado, que fue el menos desfavorable,
se debió en parte al aumento del 3 % en el volumen de las
exportaciones de Brasil con destino a Asia, Oriente Medio y África.
Por el contrario, las exportaciones de productos agropecuarios de la
Unión Europea y los Estados Unidos se redujeron en 3 y 5 %,
respectivamente (OMC, 2010).

Desde el segundo trimestre de 2008, el comercio internacional de
servicios también recibió los impactos de la crisis, sin embargo, la
reducción fue inferior a la del comercio de mercancías. Las
afectaciones tuvieron diferente magnitud en cada categoría de
servicios. Los menos afectados forman parte de la categoría “otros
servicios”, como los de telecomunicaciones, seguros, informáticos y
empresariales (jurídicos, auditoría, publicidad, investigación y
desarrollo, consultoría, medioambientales). Los subsectores de turismo
y transporte han recibido los impactos más adversos, con caídas del 30
y 27 %, respectivamente (OMC, 2010); lo que incide de manera negativa
en países subdesarrollados, por ser ambos parte importante de sus
exportaciones de servicios.

En 2009, como promedio anual, las exportaciones mundiales de servicios
descendieron un 12 %. En el segundo trimestre del mismo año, cuando la
crisis económica arreciaba con más fuerza, los servicios registraron
una reducción interanual de casi un 20 % ciento. Puede notarse que en
el segundo semestre del mismo año comenzaron a recuperarse, pero
todavía a partir de un nivel relativamente bajo.

Vale destacar la contracción del 23 % que experimentaron las
exportaciones mundiales de servicios de transporte. Este resultado
está estrechamente relacionado con la situación desfavorable del
comercio mundial de mercancías, de manera que el transporte fue el
sector de servicios más afectado por la crisis. Se explica en gran
medida por la contracción de la demanda de transporte de carga, que
para las exportaciones asiáticas implicó una reducción del 26 % y para
la Unión Europea y los Estados Unidos, más del 20 % (OMC, 2010).

Desde el punto de vista regional, la reducción del comercio de
servicios como promedio en 2009 fue generalizada. Resulta
significativo cómo las exportaciones de servicios de Europa, que
representan más de la mitad de las exportaciones mundiales,
disminuyeron un 14 %. Los países de esta región, además, son los
principales proveedores de servicios de los Estados Unidos. En la CEI,
la región que más rápidamente creció en 2008, las exportaciones de
servicios se redujeron un 17 % y las de Asia descendieron, un 12 %. En
América del Norte y África la caída fue del 9 % y la región de América
Central, del Sur y el Caribe, que fue la menos afectada, tuvo un
descenso del 8 % (OMC, 2010).

El comercio Sur-Sur también ha sufrido una contracción a causa de la
crisis. Las exportaciones de países subdesarrollados con un peso
notable en el comercio mundial se vieron reducidas. En el caso de la
India esta caída fue del 25 % y de un 19 % para China y Brasil.
Igualmente, hubo una disminución de la demanda de importaciones de
economías subdesarrolladas como la de China, que cayó un 30 %.

Para que el comercio Sur-Sur sea una alternativa viable y efectiva,
conviene prestar atención a la necesaria diversificación de las
exportaciones para la mayoría de los países subdesarrollados
encaminada a incrementar su competitividad. Para alcanzar este
objetivo, es importante potenciar las exportaciones de bienes y
servicios no tradicionales, considerando además las posibilidades de
aprovechar las complementariedades entre este grupo amplio de países y
priorizar la diversificación de los socios comerciales.

En cuanto a las políticas comerciales, el refuerzo de medidas
proteccionistas como respuesta a la crisis, ha generado una fuerte
polémica en las complejas negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC,
donde se aboga constantemente por la liberalización creciente del
comercio. Con estas medidas, puestas en práctica por países
desarrollados y subdesarrollados, se despierta la amenaza de reacción
en cadena y un potencial incremento de las disputas comerciales. Pese
al compromiso inicial de los países miembros del G-20 financiero, las
medidas proteccionistas se incrementaron. Diecisiete países de este
grupo aplicaron en total 536 nuevas medidas entre octubre de 2008 y
mayo de 2009. De ellas, el 80 % correspondieron a la India, Rusia,
China, Estados Unidos, Argentina, Unión Europea, Brasil, Indonesia y
México (OMC, 2010b).

Estas medidas restrictivas han adoptado diversas formas, desde
aranceles y cuotas, hasta susidios directos a los productores. Los
países desarrollados han aplicado principalmente subsidios dirigidos a
sectores como el automotriz, la agricultura y los servicios
financieros. En el caso de países subdesarrollados, que cuentan con
una escasa disponibilidad de financiamiento para subsidiar su
producción, predomina el incremento de aranceles y medidas no
arancelarias.

Acompañado de lo anterior, han aumentado las presiones para llegar a
acuerdos en las negociaciones de la denominada Ronda de Doha para el
Desarrollo5, fundamentalmente en los temas de agricultura y acceso a
mercados para productos no agrícolas. Ante la posición de la
Secretaría de la OMC de contener el proteccionismo, se le atribuye
mayor urgencia a lograr un acuerdo entre las partes que contribuya a
desestimular las medidas que restringen el comercio. La crisis agrava
la compleja situación por la que han transitado las negociaciones en
sus diferentes momentos durante más de nueve años.

Como se señala en la primera parte, para la OMC la crisis se presenta
en dos dimensiones, interna y externa. En cuanto al aspecto interno,
desde el lanzamiento de la Ronda de Doha, se han sucedido momentos
críticos a lo interno de la organización, particularmente por las
crecientes dificultades para llegar al consenso, la falta de avance y
la dilación de la Ronda, que se ha convertido en la de mayor duración
en la historia del sistema multilateral de comercio.

Como señala el investigador Umberto Mazzei, “después de nueve años de
negociaciones, el Director de la OMC, Pascal Lamy, dice que hay
consenso sobre el 80 % de los asuntos. Se ve que es el otro 20 % lo
que cuenta. Ese 80 % no tiene nada sobre eliminación de subsidios
agrícolas, la esencia del mandato de Doha. Estados Unidos aumentó los
aplicados y pretende que basta recortar un tope teórico inventado. Tal
hipocresía aumenta la desconfianza y socava la voluntad política para
un acuerdo” (Mazzei, 2010).

Desde el punto de vista externo, se añade la crisis económica global,
que implica mayores desafíos para la organización. Uno de los
principios esenciales de la OMC es la liberalización del comercio
mundial, que se materializa específicamente en llevar a los países
miembros a realizar continuas reducciones arancelarias. Este principio
que promueve la secretaría de la OMC ha sido históricamente apoyado
por los miembros desarrollados, argumentando las ventajas de un
comercio más libre para todos, ignorando que se trata de reglas
iguales para países diferentes donde tres cuartas partes son
subdesarrollados.

Contrario a este principio, ante la crisis económica actual, una gran
parte de los miembros han reforzado el proteccionismo en políticas
comerciales. Al mismo tiempo, la OMC ha reconocido su preocupación por
la ampliación del número de acuerdos comerciales regionales en los que
participan miembros de la organización. Esto ha implicado que se
desvíe la atención de las negociaciones multilaterales en cierta
medida hacia las de carácter regional.

La VII Reunión Ministerial, pendiente desde 2007, se realizó en
Ginebra, entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre de 2009. En esta
ocasión las negociaciones de la Ronda de Doha no fueron el tema
central de la agenda, algo que no había sucedido en reuniones
ministeriales anteriores. El objetivo principal de este encuentro se
concentró únicamente en mejorar la debilitada credibilidad de la OMC.
No podía haber espacio en la agenda para la Ronda porque en la
práctica no se contaba con avances sustantivos que condujeran a nuevos
resultados en un encuentro tan breve. Sin embargo, era importante para
la organización no dejar un segundo vacío de ministerial, como en
2007, en un contexto de crisis económica global.

En el año 2010 la situación no fue muy diferente; pero ya a principios
del 2011 el director general -Pascal Lamy-, inició una ardua labor
convocando a reuniones de diferentes formatos para exigir resultados.
Se espera realizar la VIII Reunión Ministerial para fines de año,
nuevamente en Ginebra. Al respecto, el director general ha comentado
la posibilidad de que Rusia pase a ser un nuevo miembro cuando se
efectúe la VIII Ministerial. De lograrse, tendría un impacto
significativo, pues la Ronda de Doha marcaría su inicio y cierre con
la incorporación a la OMC de dos importantes actores a nivel mundial:
China y Rusia. No obstante, todavía existen varios puntos pendientes
en los diversos temas de la agenda de negociaciones, por lo que puede
ser poco probable que se logre concluir la Ronda al cierre de 2011.

En cuanto a lo acontecido en el comercio y el PIB mundiales, las
cifras fueron más alentadoras pero no menos vulnerables. Los mejores
resultados se observaron en países subdesarrollados. El crecimiento
del PIB de estos países en el año 2010 fue casi dos veces el de los
desarrollados. Se destacan en especial los crecimientos de las
economías del grupo de países BRIC. China, India, Brasil y Rusia
tuvieron tasas de crecimiento del PIB de 10; 7,9; 7,6 y 4,3 %,
respectivamente.

La recuperación del crecimiento económico en los Estados Unidos (2,9)
y la Unión Europea (1,1) como promedio en 2010 estuvo por debajo de la
tasa mundial. En Europa confluyen el alto desempleo, el estancamiento
de la demanda, medidas de austeridad fiscal propuestas para el año en
curso (2011) y continúan las presiones proteccionistas. El efecto
conjunto de estos factores podría enlentecer la recuperación de la
región incluso antes de que haya comenzado (UNCTAD, 2010). Asimismo,
los recientes sucesos tan lamentables en la región del Medio Oriente y
Japón han elevado los niveles de incertidumbre en la economía mundial.

Desde el punto de vista de los intercambios a nivel mundial, luego de
un aumento en el volumen del comercio de mercancías del 14,5 % al
cierre de 2010, la OMC estima que para 2011 el comercio mundial retome
una tasa de crecimiento que no superará el 6,5 %. Se prevé que en el
caso de los países desarrollados, alcance un crecimiento en el volumen
del comercio de bienes alrededor del 4,5 %, mientras que el de los
subdesarrollados puede llegar a crecer un 9,5 % (OMC, 2011).

En 2010, la economía china se situó nuevamente encabezando la lista de
los principales exportadores mundiales de mercancías, representando el
10, 4 % del comercio mundial de bienes. Le siguieron los Estados
Unidos, Alemania y Japón, con participaciones del 8,5; 8,3 y 5,1 %,
respectivamente. Muy significativo resultó que los países BRIC
registraron significativos crecimientos en sus exportaciones de
mercancías: Brasil y Rusia, 32 % y China y la India, 31 %. En las
importaciones de bienes su desempeño fue igualmente favorable: 43%
para Brasil, 39% para China, 30% para Rusia y 25% para la India (OMC,
2011).

Por otra parte, el comercio mundial de servicios en 2010 tuvo un
crecimiento del 8 %, inferior al alcanzado el año anterior (12 %). Las
exportaciones de países con una alta participación en este rubro
alcanzaron crecimientos ligeros, como el 8 % de los Estados Unidos y
el 2 % de Alemania. Sin embargo, China -que se situó en el cuarto
lugar mundial- y Brasil tuvieron crecimientos muy superiores: 32 y 15
%, respectivamente.

De manera general, se observan ligeras señales de recuperación en el
PIB y el comercio mundiales, pero todavía no han mostrado ser lo
suficientemente sólidas como para augurar una salida próxima de la
crisis. Los pronósticos del comercio internacional pueden estar
sujetos a continuas modificaciones, dada la actual situación de
inestabilidad en el mercado mundial. Vale mantener cierta cautela,
para no tomar decisiones apresuradas que puedan ser irreversibles.

Consideraciones finales

El crecimiento económico de los países desarrollados en el futuro
próximo puede ser relativamente lento. Sobre este indicador inciden
varios factores, especialmente, la débil demanda global provocada por
el impacto negativo de la crisis; y las altas tasas de desempleo que
persisten en países con un peso considerable a nivel mundial, como los
Estados Unidos y países europeos. De manera general, teniendo en
cuenta los acontecimientos desfavorables de diversa índole que han
tenido lugar en el mundo recientemente, la incertidumbre de los
pronósticos es aún mayor.

Un aspecto importante a considerar en la posible recuperación o
recaída del comercio internacional radica en el ámbito del
negociaciones multilaterales, donde las complejas y extendidas
negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC apuntan hacia un contexto
igualmente incierto. El tema del desarrollo, que se pretendió colocar
en el centro del Programa de Trabajo de Doha, ha ido perdiendo
protagonismo, mientras ganan espacio las preocupaciones por el acceso
a los mercados. Continúan los intentos por apresurar las negociaciones
y llegar a la conclusión de la Ronda, poniendo a prueba la capacidad
de la OMC para hacer frente a la crisis económica global. Con tales
presiones disminuyen las probabilidades de atender las necesidades y
prioridades de los miembros subdesarrollados. La OMC se encuentra ante
el reto de concluir las complejas negociaciones iniciadas hace casi
diez años, cuando un elevado nivel de incertidumbre amenaza la
credibilidad y confianza en la Organización.

Sobresale el desempeño favorable que han tenido algunos países
subdesarrollados en comparación con los desarrollados, de modo que los
primeros van teniendo un papel clave en la economía internacional. Se
evidencia el ascenso de nuevos actores globales, en particular los
cuatro países subdesarrollados denominados BRIC. Sus resultados en el
comercio de bienes y servicios, de manera general, demuestran el
impacto favorable que tuvieron sobre el desempeño reciente del
comercio mundial, destacándose el impulso que han dado al comercio
Sur-Sur. Con su incorporación más competitiva en la división
internacional del trabajo, los países BRIC mantienen un papel
relevante como fuerza dinamizadora del crecimiento y el comercio a
escala mundial.

La perspectiva de recuperación en la economía mundial se muestra
desequilibrada y frágil. Puede parecer que se ha comenzado a producir
una salida de la crisis, incluso relativamente rápida. Sin embargo, se
mantiene una elevado nivel de inestabilidad e incertidumbre en el
comportamiento de los diferentes mercados en general. El actual
panorama del comercio mundial refleja que todavía son pocas las
probabilidades de que esta situación tenga la solidez y durabilidad
requeridas.

Referencias:
1) GATT, por sus siglas en inglés: General Agreement on Trade and Tariffs.
2) En la categoría Otros Servicios se incluyen los servicios
financieros, de telecomunicaciones, de salud, educación, de seguros,
de construcción, jurídicos, culturales, entre otros.
3) En el año 2009, China pasó a ocupar el primer lugar entre los
principales exportadores de mercancías a nivel mundial. Como
exportadora de servicios se encuentra en la quinta posición (OMC,
2010).
4) “Démèler le vrai du fax dans la flambée des prix agrícoles
mundiaux”, julio de 2008. Citado por Toussaint, 2010, en: Crisis
Global y alternativas desde la perspectiva del Sur.
5) La denominada Ronda de Doha para el Desarrollo es la primera ronda
multilateral de negociaciones de la OMC. Se inició durante la IV
Reunión Ministerial de la OMC que tuvo lugar en el mes de noviembre de
2001, en la ciudad de Doha, Qatar (OMC, 2003).


Fuentes bibliográficas:
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2008-2009. Santiago de Chile, 2009. Secretaría de la CEPAL.
Publicación de las Naciones Unidas.146 pp.
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Instituto de Investigaciones sobre América Latina, Academia de
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Hidalgo, Rosibel. Economía Internacional. Capítulo 2, epígrafe 2.5:
Principales tendencias de las corrientes comerciales internacionales.
Ciudad de la Habana, Cuba, 2010. Colectivo de autores, Editorial Félix
Varela, ISBN: 978-959-07-1117-6, Tomo I. 445 pp.
Hidalgo, R. y J. Quirós. El comercio internacional y sus principales
tendencias ante la crisi económica mundial. En: XII Encuentro
Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del
Desarrollo. Palacio de convenciones, La Habana, Cuba, 2 de marzo de
2010. 15 pp.
Hidalgo, R. y J. Quirós. Globalización y problemas del desarrollo:
Balance de una década. Capítulo 6: Las negociaciones comerciales
multilaterales: una visión desde los países subdesarrollados.
Coordinadora: Oneida Álvarez. CEPAL, Naciones Unidas, Santiago de
Chile, 2010.
Mazzei, Umberto. OMC: la vida después de Doha. Instituto de Relaciones
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OMC. Declaración Ministerial de Doha. Secretaría de la OMC, Ginebra,
Suiza, 2003.
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2009a. Secretaría de la OMC. Publicación de las Naciones Unidas. 246
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------- Estadísticas del Comercio Internacional. Ginebra, Suiza,
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------- El comercio mundial en 2010 y perpectivas para 2011.
Comunicado de Prensa Press/628. Secretaría de la OMC. 7 de abril.
UNCTAD. Informe sobre el Comercio y el Desarrollo. Ginebra, Suiza,
2007. Secretaría de la UNCTAD. ISBN: 978-92-1-312336-2. Publicación de
las Naciones Unidas. 205 pp.
------------ La evolución del sistema comercial internacional y del
comercio internacional desde la perspectiva de desarrollo: impacto de
la crisis. Ginebra, Suiza, 2009. Secretaría de la UNCTAD. TD/B/56/7.
Publicación de las Naciones Unidas. 23 pp.
------------- Trade and development report. Ginebra, Suiza, 2010.
Secretaría de la UNCTAD. ISBN: 978-92-1-112807-9. Publicación de las
Naciones Unidas. 204 pp.

Msc. Rosibel Hidalgo Gallo es integrante del Centro de Investigaciones
de Economía Internacional de la Universidad de La Habana.
(Tomado de ARGENPRESS.info)

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