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Abiertas las apuestas
Por
Jorge Gómez Barata
[04.06.2011]-Actualizado
11:50 am Cuba
Sin que España haya sido bombardeada ni nadie se
haya preocupado por
la protección de los civiles reprimidos en la plaza
de Cataluña, la
apuesta del momento es: quién se irá primero: ¿Muammar
al-Gaddafi o
José Luis Rodriguez Zapatero? y quién puede más: ¿la
OTAN o los
Indignados?
Salvando enormes distancias, a la socialdemocracia
europea le ocurre
como a la izquierda autoritaria afroasiática a las
que el poder
desconcertó; unos porque creyeron que bastaba con
derrocar a Franco,
Oliveira Salazar y al coronel Papadopoulus y los
otros porque pasada
la euforia de la libertad, se acomodaron asumiendo
que con mejor el
nivel de vida de ciertas capas era suficiente para
eternizarse en el
poder.
Actualmente comienza a ser evidente que la
democracia en España,
Grecia y Portugal y en ninguna parte colma las
aspiraciones de la
gente como tampoco en Tunez, Egipto, Argelia, Libia,
Baherein,
Indonesia, India y otros lugares, la elevación del
bienestar, una meta
ya cumplida no es la única aspiración.
Quizás, como alguna vez explicara Fidel Castro: “Con
los estímulos
materiales se consigue un poco más, pero un poco más
no basta”. Es
probable que estemos ante uno de aquellos momentos
excepcionales en
que emerge una era en la historia en la cual
aparecen no sólo nuevas
aspiraciones de bienestar, sino que se estrenan
nociones acerca de la
libertad, la soberanía y otras categorías políticas
que no son eternas
ni inmutables. Tal vez al hombre nuevo no haya que
crearlo, sino que
llegará por sus propios pies para edificar su propio
entorno.
Leyendo la prensa del día y tratando de seguir los
acontecimientos
locales y mundiales, aterra la simpleza, no se sabe
si hipócrita,
ingenua o maledicente como algunos líderes,
ejecutivos, comentaristas
e instituciones que, principalmente en las naciones
desarrolladas,
asumen la problemática actual de algunos países y de
la humanidad en
su conjunto.
Tal perece como si los líderes del G8 en verdad
creyeran que el actual
orden mundial es inmutable y eterno y que en
Alemania, Inglaterra,
Francia, Rusia, los Estados Unidos y otros países,
el sistema ha
logrado colmar todas las expectativas. La idea de
que el desarrollo,
el confort y la seguridad alcanzados son un punto de
llegada en el
cual las aspiraciones humanas se paralizaran y los
pueblos serán como
rebaños mansos a los que les basta con pastar, son
equivocadas. El
desarrollo y el progreso son caminos, no destinos.
En algunas otras latitudes: China, India, Brasil,
Argentina y otra
media docena de países que han logrado paliar la
crisis económica, las
cosas marchan mejor porque el desarrollo y la
gestión política, por
fin han pasado de las promesas y de los esfuerzos
fallidos a
realizaciones asociadas al progreso, que dan lugar a
metas compartidas
y a consensos que, aunque temporales, ofrecen
horizontes no exentos de
tensiones, aunque menos abrumadores.
A las innovaciones introducidas por los movimientos
sociales que
rápida y exitosamente desplazan a los partidos
políticos
tradicionales, ocupan sus espacios y buscan las
respuestas que el
liberalismo no pudo encontrar. Las revoluciones de
los siglos XVIII,
XIX y XX fueron respuestas de las vanguardias
ilustradas, no sólo a la
exclusión económica y a la pobreza, sino sobre todo
al despotismo y a
la ausencia de libertades. No basta con lograr
sociedades más
eficientes, de lo cual el capitalismo desarrollado
es paradigma, sino
también más justas, participativas e inclusivas.
Tampoco hay que hacerse ilusiones ni creer que los
movimientos en
marcha son la fórmula ganadora. Pasará mucho tiempo
antes de que la
democracia participativa y los estados asuman su
posición de garantes
del bien común y habrá que ganar para el progreso
político la batalla
de ideas.
El mundo que viene, si es que los poderosos no se
equivocan y
sacrifican a la humanidad por defender sus
privilegios, no estará
espiritualmente vacio ni sus inquietudes podrán ser
llenadas con
simplezas, falsas promesas, dogmas o consignas.
Seguramente aparecerán
talentos como los de Montesquieu, Rousseau, Adam
Smith, Carlos Marx,
John Maynard Keynes y otros que como aquellos
aportarán las ideas que
confieren el perfil moral a la época.
Queda por ver qué papel desempeñaran en lo inmediato
los pobres y los
excluidos, que si bien no están en condiciones de
ser protagonistas de
grandes cambios, tampoco esperarán resignados a ser
exterminados por
el hambre y las enfermedades.
Por otra parte, en la reciente reunión del G8 se
revelaron algunos de
los temores de los poderes facticos del mundo de
hoy, que acaban de
identificar como nuevos adversarios. Entre los
fantasmas de ahora y
las recién estrenadas excusas para otras formas de
intolerancia,
represión y persecución de la cultura, figuran:
Internet, Twitter
Facebook, el correo electrónico, los teléfonos
móviles y otras
tecnologías a las que se culpa de la conflictividad
social y de la
inseguridad.
Culpar a la cultura y al progresó de la
inconformidad y de la rebelión
de los jóvenes es tratar de imponer a la ignorancia
como opción. La
estabilidad política alcanzada a base de prácticas
autoritarias y de
restricciones a las libertades como son usuales en
el Medio Oriente y
el Magreb, aun cuando estén acompañadas por cierto
bienestar, a la
larga, no favorece el desarrollo de las naciones y
los pueblos sino
que lo comprometen.
Los españoles de hoy, como tampoco los egipcios y
los sirios, viven
peor ni tienen menos libertades que cuarenta años
atrás, el asunto es
que los sistemas políticos y los mecanismos de
participación se
retrasan respecto al desarrollo de la condición
humana y de sus
expectativas. Las democracias cooptadas de occidente
y la propuesta de
bienestar sin democracia han cumplido su ciclo
histórico.
Las elites están avisadas: el crecimiento económico
sin justicia,
equidad y democracias genuinas; sin integración
social, participación
decisoria y sin desarrollo de los componentes
morales, éticos, y
espirituales del progreso, no colman los ideales
humanos. No
necesariamente se trata de cambiar, sino de avanzar.
Allá nos vemos.
(Tomado de Argenpress.info) |