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LA ELECCIÓN EN EL FMI
Es hora de un cambio
Por Oscar
Ugarteche - ALAI AMLATINA
[04.06.2011]-Actualizado
11:50 am Cuba
Desde que se crearon las instituciones financieras
internacionales (IFIs) en 1944, ha sido la costumbre
que el BIRF sea dirigido por un estadounidense y el
FMI por un europeo. Este acuerdo informal
constituyó un arreglo cupular entre los dirigentes
mundiales de la época. Sin embargo, desde la década
de los 90 una nueva era está germinando. Los países
ricos altamente endeudados son las nuevas
economías-problema de hoy. Los países emergentes
están en rápido crecimiento, mientras que el
estancamiento parece ser el signo de los tiempos de
los países más ricos.
De pronto, el problema de antaño de la deuda en los
países en desarrollo ha dado un giro hacia el
Norte. Desde Japón hasta Francia, desde EE.UU. y
Gran Bretaña a Bélgica y similares, el problema de
la deuda se ha vuelto una característica de los
países más ricos y no existe la arquitectura
financiera internacional para hacer frente a estos
problemas. Los fondos regionales de estabilización
monetaria no han sido tan rápidos ni amables como
era de suponer, ni en Asia ni en Europa. Se ha
acudido en ciertas ocasiones al FMI para presentar
las condiciones de los préstamos de emergencia,
concedidos en su mayoría ya sea por el Banco Central
Europeo -BCE- o por la Comisión Europea, donde el
Fondo ha quedado en el asiento trasero en términos
de recursos.
Parte del problema es que la estructura de la
economía mundial está empezando a cambiar. Un nuevo
grupo de siete economías refleja el 84% del total
del PIB de los países del G7. Estas son China,
Rusia, India, Indonesia, Singapur, Corea, Brasil,
que también suman cuatro veces el nivel de reservas,
tres veces la tasa de crecimiento pronosticada,
menos de la mitad de la deuda pública, y un ingreso
per cápita que en promedio es la mitad de los países
más ricos. Según las proyecciones del FMI, a
finales de la segunda década del siglo XXI constará
sólo un país europeo en la lista de las siete
economías más grandes: Alemania. EE.UU. también se
mantendrá, posiblemente como la segunda economía más
grande, y los otros cinco serán en su mayoría
economías asiáticas, más Brasil. Con estas
proyecciones, la cuestión de la nacionalidad de
quienes encabezan las IFIs es un asunto de
importancia.
Otra parte del problema es que los ajustes del FMI
provocan estancamiento, concentración del ingreso y
la destrucción del Estado de bienestar. La
credibilidad del FMI se ha desplomado y la confianza
en la institución está muy débil. Para fines
prácticos, estaba ya extinto en 2008, cuando había
despedido a 1.240 funcionarios. La crisis lo
revivió y lo colocó al centro del escenario en
Europa.
Mientras tanto, luego del ocaso del colonialismo, la
cuestión de la democracia ha pasado a primer plano.
La transparencia y la representatividad son
importantes. Tanto el FMI como el Banco Mundial son
conocidos por ser opacos y por tener procesos
electorales que se asemejan más a aquellos de las
órdenes religiosas, que a las instituciones
democráticas abiertas. Las creencias y la
nacionalidad son más importantes que cualquier otra
cosa.
El asunto es que el FMI está al centro de un debate
global sobre reformas y que dentro de la institución
quien las impulsaba era Dominique Strauss-Kahn.
Parece que el Gobierno francés está a la cabeza de
algunas reformas planteadas para el FMI y de algunos
cambios en la arquitectura financiera
internacional. En ese contexto, la ministra de
finanzas de Francia tiene un papel muy importante.
Lagarde está directamente relacionada con el
concepto de la Comisión Stiglitz -como se conoce a
la Comisión Internacional para la Medición del
Desempeño Económico y el Progreso Social-, por
iniciativa del gobierno francés. Ello se diferencia
del Informe de la Comisión de Expertos del
Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas
sobre las Reformas del Sistema Monetario y
Financiero, en el que también tuvo influencia.
Francia detiene también la mayor deuda pública
absoluta y podría enfrentar un problema similar al
que ya ha surgido en otros lugares cuando suban las
tasas europeas de interés.
Varios candidatos han surgido para reemplazar a DSK.
Uno en particular ha sido promovido: el Dr. Carstens,
gobernador del Banco de México, ex ministro de
Finanzas de México y de ex número tres en el Fondo.
El Dr. Carstens está muy alejado de la discusión
sobre las reformas en el Fondo o en la arquitectura
financiera internacional. Más bien es reconocido
por haber llevado a México a un decrecimiento del
PIB del 6,5% en 2009, el mayor de América Latina y
uno de los más grandes del mundo. También es
conocido por haber rechazado los consejos de varios
premio Nobel sobre políticas anticíclicas, entre
ellos Stiglitz. Carstens es un verdadero creyente
en las políticas procíclicas.
Cuando el FMI comenzó el debate sobre los controles
de capitales a fin de evitar la propagación de la
crisis financiera, en caso de producirse reversiones
de flujos de capital, la posición que defendía era
mantener a los mercados perfectamente abiertos, a la
vez que mantener el acceso a la línea de crédito
flexible del FMI, para que una corrida monetaria no
erosionase la base de reservas internacionales.
Carstens es el candidato de México y podría ser el
candidato para América del Norte. Es poco probable
que sea el candidato para las otras grandes
economías emergentes de América Latina, que perciben
a México como parte de América del Norte, que
siempre toma partido con EE.UU. A finales de abril,
el Presidente Calderón en una visita a Lima, dijo
que el acuerdo del Arco del Pacífico -que incluye a
México, Colombia, Perú y Chile- fue creado con el
fin de contrarrestar el peso de Brasil en la región.
¿Puede el FMI convertirse en una institución
democrática que refleje la estructura cambiada del
poder mundial? ¿La elección del nuevo director
ejecutivo abrirá el paso a alguien que pueda liderar
las reformas dentro de la institución, que entre
otras cosas supone apartarse del pensamiento de la
Universidad de Chicago en materia de las
recomendaciones de política económica? ¿Podrá el
nuevo director ejecutivo del FMI encaminar las
reformas en el sistema de reservas internacionales?
¿Es razonable que el nuevo director ejecutivo
represente a un país rico altamente endeudado en
lugar de una economía de crecimiento sólido? ¿Puede
el FMI dejar de ser una entidad Norte-Sur y volver a
su sentido multilateral? Es hora de un cambio.
(Traducción del inglés: ALAI)
- Oscar Ugarteche, economista
peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones
Económicas de la UNAM, México. Es presidente de
ALAI y coordinador del Observatorio Económico de
América Latina (OBELA)
www.obela.org
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