|
Mensaje
mafioso
Por
Atilio A. Boron
-
Rebelión
[10.06.2011]-Actualizado
9:30 pm Cuba
Según Kurt Burneo,
economista del equipo técnico que asesora a Ollanta
Humala, no existe ningún fundamento macroeconómico
que explique la abrupta caída experimentada por la
Bolsa de Lima el lunes pasado. En relación a este
tema se manifestó también la calificadora de riesgo
Moody’s, asegurando que no existen razones que
autoricen a cambiar sus pronósticos sobre el
desempeño futuro de la economía peruana o a
disminuir el grado de inversión del Perú, lo que fue
confirmado por otra calificadora, Fitch Rating y por
los bancos internacionales de inversión que operan
en ese país. Impávido ante estos argumentos, el sol
continuó su moderada depreciación frente al dólar.
Burneo destacó una vez más que la seguridad de los
depósitos bancarios no será alterada y que los
grandes lineamientos de la política económica
seguirán en vigor. Dijo también que las empresas que
cotizan en Bolsa muestran elevados grados de
rentabilidad: “las utilidades de las empresas con
respecto a sus ventas están por encima del 24 por
ciento, y en el caso de las empresas mineras, ese
ratio es de 60 por ciento.” ¡Nótese la fenomenal
rentabilidad empresarial, que contrasta con la no
menos fenomenal deuda social del tan exitoso
“modelo” en el Perú! Si, según se dice, los
fundamentos son sólidos y se descarta cualquier
cambio, ¿cuál es la razón por la que cayó la Bolsa?
La respuesta es bien
simple: porque ante el nuevo cuadro político abierto
por la elección de Humala los especuladores que se
dan cita en todas las bolsas del mundo (y la de Lima
no es una excepción) decidieron enviarle un mensaje
mafioso al presidente electo haciendo una pequeña
demostración de su poderío y su musculatura
financiera. En suma, una especie de “golpe de
mercado” preventivo, una advertencia y un
recordatorio de lo que podría llegar a pasarle en
caso de que optara por abandonar el camino trazado
por sus predecesores. El capital no descansa y vota
todos los días, y sus estratagemas pueden maniatar a
cualquier gobierno. Humala declaró que será
respetuoso de la economía de mercado; al mismo
tiempo dijo que quiere acabar con la pobreza y la
exclusión social. Pero si mantiene la economía de
mercado, tal cual hoy existe en el Perú, lo seguro
será que la pobreza y la exclusión social crezcan al
ritmo desmesurado en que lo hace la tasa de ganancia
de las empresas. Tendrá que optar, y en la pulseada
con los mercados su arma principal, tal vez la
única, será su capacidad para promover la
organización y concientización del campo popular. A
escasas veinticuatro horas de las elecciones el
mercado le arrojó el guante a Humala y se constituyó
como su enemigo. Habrá que ver como éste reacciona
ante la inveterada afición de aquél por las
prácticas extorsivas a las que apela para defender
los intereses del capital.
Rebelión ha
publicado este artículo con el permiso del autor
mediante una
licencia de Creative Commons,
respetando su libertad para publicarlo en otras
fuentes. |