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El Club Bilderberg y
su apetito voraz de saqueo en América Latina y
Colombia
Por
Fernando Arellano Ortiz
El
recetario neoliberal y en buena medida las
operaciones
financieras especulativas en los últimos años han
sido impulsadas por
una sociedad secreta, una especie de gobierno
soterrado que en América
Latina y Colombia, particularmente, cuenta con
connotados defensores
de sus intereses.
[25.06.2011]-Actualizado
9:30 pm Cuba
América Latina con el modelo neoliberal implementado
en la década de
los 90 entró, en lo que el sociólogo y profesor
norteamericano William
I. Robinson denomina el “capitalismo global”, para
explicar que la
acumulación se sustenta ahora en la integración de
la actividad
industrial nacional a las cadenas de producción
mundial, como fases
constitutivas, y a la especulación financiera. En
ese sentido las
industrias nacionales y las agro-exportaciones
tradicionales ya no
jalonan el desarrollo económico de los países. Esta
receta que produjo
la hecatombe socioeconómica y política de los países
latinoamericanos
no fue impulsada por el Banco Mundial, el Fondo
Monetario
Internacional o el Tesoro norteamericano (cuya
misión es la de servir
de simples instrumentalizadotes de las medidas y de
ejercer presión
para que se cumplan), como comúnmente se cree. El
recetario neoliberal
fue auspiciado, promulgado e impulsado por una
sociedad secreta, una
especie de gobierno soterrado a nivel global
integrado por las cien
personas más potentadas y los más destacados
traficantes de
influencias del planeta como David Rockefeller,
Henry Kissinger,
inescrupulosos banqueros y especuladores financieros
norteamericanos,
judíos y europeos que deciden la suerte del mundo a
puerta cerrada y
cuya organización responde al nombre del Club
Bilderberg.
Aunque este influyente y poderoso grupo cerrado y
secreto que debe su
nombre al hotel holandés localizado en la localidad
de Oosterbeek en
el que se celebró su primera reunión en mayo de
1954, ha delineado las
políticas económicas del mundo a partir de la
posguerra de 1945, sus
órdenes y deseos se vinieron a cumplir al pie de la
letra y a
cabalidad en América Latina a finales de la década
de los 90 cuando en
su 37ª Conferencia realizada entre el 12 y 14 de
mayo de 1989 en la
ciudad española de La Toja, en Santiago de
Compostela, se expuso el
interés y la conveniencia de privatizar las empresas
de servicios
públicos y los bancos en este hemisferio, al tiempo
que se decidió
promover la denominada globalización neoliberal (“glocolonización”)
y
el “gobierno mundial”.
Para implementar esta estrategia neoliberal se
acordó que España
sirviera de plataforma de lanzamiento, por eso no es
gratuito que
transnacionales de este país como Endesa, BBVA,
Unión Fenosa,
Telefónica, Banco Santander, hayan terminado
apropiándose de buena
parte de los activos públicos de América Latina,
pues detrás de estas
poderosas empresas aparecen los verdaderos dueños,
todos cercanos a
los “amos del mundo” congregados en el Grupo de
Bilderberg, cuyos
asesores además de Kissinger son entre otros, el
exsecretario de
Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld; la
exsecretario de Estado,
Condleezza Rice; el expresidente del Banco Mundial,
Paul Wolfowitz; el
expresidente español Felipe González; el
expresidente de la Reserva
Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan; los
magnates George
Soros y David Rockefeller; la presidenta de la
Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre; el exministro de Economía de
España, Pedro Solbes;
el alto representante de la Unión Europea para
asuntos exteriores,
Javier Solana y el representante del Grupo Prisa,
Juan Luis Cebrián,
entre otros.
El Club Bilderberg controla igualmente a la Comisión
Trtilateral que
Rockefeller creó en 1973 para incluir a altos
representantes
financieros y empresariales de Japón en las
deliberaciones con
europeos y estadounidenses; así como el Consejo de
Relaciones
Exteriores (Council on Foreing Relations) que edita
la influyente
revista norteamericana Foreing Affairs.
El periodista y escritor lituano-canadiense Daniel
Estulin ha
publicado varios libros sobre la historia de este
secreto y
superpoderoso Club, que como él bien afirma, se
constituye “en un
gobierno mundial en la sombra”.
Petróleo, Libia y crisis europea
El cónclave de los Bilderberg correspondiente a 2011
tuvo lugar en un
exclusivo hotel enclavado en las montañas de la
pequeña población
suiza de Saint Moritz entre el 9 y el 12 de junio.
En esta
oportunidad, asistieron 140 personas y era la
primera vez en la que se
contaba con la presencia de China a través de su
vicecanciller.
Además de Rockefeller, cabeza del Chase Manhattan
Bank, estaban, entre
otros, los ejecutivos del Deutsche Bank de Alemania,
del Bank
Financial Group de Canadá, la Caixa de España, el
Citigroup de Estados
Unidos, y altos funcionarios de la Organización
Mundial del Comercio
(OMC), el FMI, el Banco Mundial y los ministros de
hacienda o economía
de los principales países europeos.
Los temas de discusión tuvieron que ver con
petróleo, medicamentos,
publicidad, reducción de población y la crisis
económica europea,
específicamente la de países como Grecia, Irlanda,
Portugal y España.
El tema del Medio Oriente fue otro de los aspectos
centrales de la
deliberación. La situación de Libia y la posibilidad
que ese conflicto
se amplíe fue motivo del análisis.
A los magnates del Club Bilderberg les interesa
posibilitar a esa
región de los suficientes recursos económicos para
frenar la
“revolución árabe” y profundizar la
contrarrevolución por cuanto ello
contribuirá a que el petróleo llegue a los 150 o180
dólares por
barril, lo que será de gran utilidad para las
grandes empresas
transnacionales del sector.
Aunque el delegado de la China debió escuchar las
voces tanto
norteamericanas como europeas preocupadas por la
presencia cada vez
mayor de ese país asiático en África y América
Latina, trascendió que
dejó sentada su posición respecto de dos temas. El
primero, en el
sentido de señalar en forma categórica que cualquier
agresión
norteamericana a Pakistán sería un ataque a China; y
segundo, que no
tiene retorno la decisión de su país de seguir
vendiendo los bonos
norteamericanos en poder de su gobierno, lo que irá
ahondando la
crisis norteamericana.
Rothschild, Colombia y César Gaviria
Al Club Bilderberg lo financia operacionalmente
desde sus inicios la
banca de inversiones judía Nathan Meyer Rothschild &
Sons que en
Colombia ha realizado las principales
privatizaciones de empresas
públicas, utilizando como una de sus tácticas para
apropiarse de los
grandes negocios, la mala imagen del Estado como
administrador, para
lo cual he generado toda una matriz publicitaria de
opinión desde las
década de los 90.
Esta firma de la familia Rothschild hace
multimillonarios negocios en
todo el mundo desde el siglo XIX. En Colombia,
quienes le manejan
todos los hilos de sus estrategias financieras y
representan sus
intereses son el expresidente César Gaviria
Trujillo, el exdirector de
Planeación Nacional, Armando Montenegro Trujillo,
que es su
representante legal, y el actual presidente de
Avianca, Fabio
Villegas.
Ágora es el nuevo nombre que adopta Rothshild en
Colombia que ha
liderado en el país las privatizaciones de la
Empresa de Energía de
Bogotá, 14 electrificadoras regionales, Telecom, el
Aeropuerto de
Palmaseca, Emtelsa S.A., Bancafé, la creación de OLA
y la venta de
acciones de la Empresa de Telecomunicaciones de
Bogotá (ETB).
La estrategia de Rothshild es desprestigiar al
Estado como
administrador para adueñarse de las empresas
públicas, según lo
confirma el acta de constitución de Ágora,
registrada en la Notaría 6
de Bogotá.
OTUN GROUP AL SERVICIO DE ROTHSHILD
No es coincidencial por todo este entramado de
intereses económicos
que haya sido en el gobierno de César Gaviria que
Colombia hiciera una
apertura económica como primer paso para implementar
el modelo
neoliberal. Y tampoco lo es que el propio Gaviria
como secretario
general de la OEA liderara la creación de la unidad
de comercio en esa
organización continental para asistir a los países
latinoamericanos en
las negociaciones de tratados de libre comercio con
Estados Unidos,
fundamentalmente.
Por eso al salir de la OEA, Gaviria no solo buscó
reencaucharse
políticamente como jefe del Partido Liberal sino que
fundó su empresa
de asesoría Otun Group con sede en Nueva York para
representar
intereses de importantes transnacionales. Junto con
sus socios Darío
Álvarez, C. Barry Shaeter y Juan Felipe Muñoz
asesoran a empresas en
todo lo relacionado con tratados de libre comercio y
representan
intereses no solo de Rothschild sino de importantes
conglomerados
judíos. De ahí el interés de Gaviria de apoyar en el
Congreso de
Colombia la aprobación del leonino TLC con Estados
Unidos.
(Tomado de
ARGENPRESS.info) |