[21.07.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
África, ese enorme continente que desborda
recursos naturales por todo su territorio cuyos
países y pueblos han sido explotados durante
siglos por las potencias occidentales
capitalistas, se enfrenta ahora a una nueva
versión de neocolonialismo, el llamado
US. Africa Command (AFRICOM).
Con una cara humanitaria que propagandiza la
ayuda al desarrollo africano, esta agrupación de
fuerza organizada por Estados Unidos, se enfila
a controlar desde el petróleo, oro, diamantes y
todo tipo de minerales hasta sus inmensas
riquezas ecológicas.
La
mejor definición sobre este comando estratégico
la ofreció el ex Secretario de Defensa
estadounidense, Robert Gates, que señaló: sus
tareas serán las de reforzar la asociación en
materia de seguridad con los países del
continente; incrementar las habilidades en las
tácticas anti-terroristas en los países
receptores; apoyar las estructuras de seguridad
de las organizaciones subregionales; y, si fuese
necesario, conducir las operaciones militares en
el continente.
O
sea, AFRICOM garantizará con más eficiencia la
dominación militar sobre todo el continente,
operación que antes ocupaban el Comando Europeo
(EUCOM) y el Comando Central en Estados Unidos (CENTCOM).
Por la década de 1980, CENTCOM describió la
importancia del flujo de petróleo del Golfo
Pérsico como de interés vital de Estados Unidos
y advirtió que emplearía cualquier medio
militar, para garantizarlo. Tras su deambular
sediento de crudo por el Medio Oriente, ahora la
nueva agrupación encamina sus pasos hacia
África.
El
comando comenzó a funcionar a finales de 2008
con sede en Stuttgart, Alemania, debido a que
ningún país africano estuvo de acuerdo en
prestarse para acogerlo de forma permanente en
su suelo, aunque Washington tiene basado en
Djibuti una fuerza de intervención conjunta de 2
000 hombres.
Precisamente es esa nación del Cuerno de África,
empezó su “humanitario” accionar con ayuda a las
poblaciones que padecen hambruna por las
constantes sequías, y extendieron misiones a
Etiopía donde construyeron unas pequeñas
escuelas y llegaron a Malawi para enfrentar una
crisis alimentaria.
El
presidente Barack Obama durante una visita que
realizó a Ghana, en julio de 2009, declaró que
“América tiene la responsabilidad de trabajar
con ustedes como socio” y señaló que el AFRICOM
contribuiría sobre todo a resolver pacíficamente
los conflictos y “no tratará de imponer sistema
de gobierno a ninguna nación”.
Las edulcorantes palabras del mandatario
norteamericano no se corresponden con la
realidad pues en marzo de 2011, con fuerzas de
ese comando estratégico, Estados Unidos lanzó la
operación Odissey Dawn, con el objetivo final de
derrocar al gobierno de Muammar el Gaddafi en
Libia.
Como se conoce, esa nación norafricana cuenta
con las mayores reservas de petróleo y de agua
potable del continente y durante años ese
gobierno no ha sido afín a Estados Unidos.
Importancia capital le otorgan los jefes de
AFRICOM a establecer una base permanente en el
Golfo de Guinea donde se encuentran grandes
yacimientos de crudo que garantizarían en buena
medida los abastecimientos de ese fundamental
combustible si ocurriera algún problema en la
inestable zona del Medio Oriente.
El
18 % del petróleo que importa Estados Unidos
proviene de África Occidental cuya región posee
reservas del crudo calculadas en 60 000 millones
de barriles. Interés especial ha puesto en
Angola, Chad, Camerún, Guinea Ecuatorial, Cabo
Verde, Gabón, Nigeria, Sao Tomé y Príncipe,
Senegal y Mali. Además, es una zona mucho más
segura que la del Medio Oriente y de bajo costo
de transporte pues esta a siete días de la costa
este de Estados Unidos.
Solo la producción de petróleo en los países del
Golfo de Guinea (Nigeria, Congo, Gabón, Camerún
y Guinea Ecuatorial) sobrepasa los 4,5 millones
de barriles diarios y supera a la de Irán o
Venezuela.
Compañías transnacionales norteamericanas como
Exxon Mobil, Chevron, Maraton Oil, Amerada Hess
y Ocean Energy invirtieron hasta fines de 2010
más de 50 000 millones de dólares, mientras
siguen sus pasos empresas de Francia, Holanda y
Gran Bretaña.
El
Center for Strategic and International Studies
(CSIS), (Centro para Estudios Estratégicos e
Internacionales) significó que “debido a los
crecientes intereses estratégicos en la región
recomendamos que Estados Unidos conviertan la
seguridad y la gobernabilidad en el Golfo de
Guinea en una prioridad absoluta de la política
exterior de Estados Unidos en relación a África,
defendiendo una política firme para la región”.
Las administraciones de George Bush y de Barack
Obama la han llevado al pie de la letra.
En
2011 la organización militar-humanitaria gastará
8 300 millones de dólares en 440 actividades que
enrolan a 41 países del continente y que van
desde diligencias diplomáticas, campañas para
promocionar ventas de material bélico, cursos y
viajes de estudio, hasta la formación y
entrenamiento de militares africanos en varias
ciudades de Estados Unidos.
África sufrió durante cientos de años las
políticas de rapiña y saqueo que las potencias
occidentales impusieron al continente negro
mediante la fuerza militar.
Ahora la versión norteamericana trata de hacer
creer que la fundación de AFRICOM llevará ayuda
y bienestar a esos países, pero la realidad es
que se trata de una nueva forma de controlar
política, militar y económicamente a los
gobiernos donde se establezcan, o sea, una nueva
forma de neocolonialismo.
Un
ejemplo reciente fue la construcción del
oleoducto que va desde Chad hasta la costa de
Camerún que según Organizaciones No
Gubernamentales, contaminó el agua, devastó las
tierras de cacería de los pigmeos, destruyó
cultivos y hasta propagó el SIDA entre los
pobladores al contratarse mano de obra
golondrina proveniente de distintos lugares.
La
obra aportará a las compañías Chevron y Exxon,
así como al Banco Mundial, al Banco Europeo de
Inversiones y a otros prestamistas, la abultada
cifra de 4 700 millones de dólares. Chad
recibirá solo 12 millones mientras Camerún 18
millones.
Cuidado pueblos africanos: AFRICOM es la pieza
clave para garantizar, bajo amenaza militar,
estos y otros leoninos proyectos.
Estados Unidos de América es el más voraz
consumidor de petróleo del mundo, que consume el
21,7% de todo el petróleo extraído a pesar de
que sólo concentra el 5% de la población
mundial; importa el 57% de lo que consume ya que
cada vez descansa menos en su propia producción.
«Aunque aumente su eficacia energética,
Estados Unidos necesitará nuevos suministradores
exteriores, pues se prevé que para 2020 la
demanda será de 22.860 millones de barriles al
año mientras que su producción interna llegará
sólo a los 15.480 millones» , se afirmaba
enel informe que Dick Cheney presentó al
presidente Bush en 2001 recomendando «la
diversificación y aumento del aprovisionamiento
exterior» , y advirtiendo del hecho de que
«una interrupción significativa del
aprovisionamiento exterior pondría en peligro
nuestra economía y nuestra capacidad de
alcanzar nuestros objetivos económicos y
políticos».
E n otras palabras, militarizar las
relaciones de Estados Unidos con África. Así, en
febrero de 2008 George Bush, el incansable
servidor de los intereses de las multinacionales
del petróleo, emprendió una gira africana.
Cualquier agresión imperialista siempre se ha
presentado públicamente de la manera más
altruista posible; en África se presenta como
una acción humanitaria para luchar contra la
enfermedad y el analfabetismo, para la
cosntrucción de viviendas, la atribución de
becas, etc... sólo objetivos nobles.
El
otro argumento es la lucha contra el terrorismo,
que carga con las culpas y sirve incluso para
encubrir acciones terroristas del imperialismo
estadounidense.
Espero que las líneas que preceden se haya
expuesto claramente los verdaderos objetivos de
esta nueva agresión, que no ha hecho más que
empezar, y que por ello es urgente denunciar
desde este mismo momento .
Rebelión ha publicado
este artículo con el permiso del autor mediante
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