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¿Austeridad
económica para la deuda italiana? Un completo
error
Por Nichi Vendola - The Guardian
[21.07.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Tal como ha hecho
notar con sarcasmo Paul Krugman, [1] muchos
responsables políticos escuchan a los
economistas obsesionados con la austeridad
simplemente porque esos economistas son "Gente
Muy Seria".
Y así de repente, esta gente se pone seria
hablando de obligar a Italia a saltar por el
mismo precipicio que Grecia, Irlanda y Portugal.
O se aprueba el paquete de austeridad propuesto
por el presidente del Gobierno, Silvio
Berlusconi y el Ministro de Economía, Giulio
Tremonti, dicen, o Italia está condenada.
Hay dos problemas respecto a esta idea. El
primero es italiano: las soluciones de nuestro
gobierno carecen tanto de imaginación como de
credibilidad. Italia no sobrevivirá a la crisis
prestando oídos a la misma gente que nos metió
en ella, y en particular no cuando exigen que
sean la clase media y los pobres los que paguen
la factura de sus errores.
El segundo problema es europeo. En lugar de
crear soluciones adaptadas a la economía de cada
nación, los gobiernos tienen ahora una fijación
obsesiva con poner en práctica un control más
estricto del déficit presupuestario con el fin
de cumplir el pacto europeo de estabilidad. La
política económica se ha convertido en un
ejercicio de puro dogma, carente de todo debate
real sobre cómo hacer que funcione el euro o
promover un crecimiento sostenible.
La cosa va completamente en serio y es un
completo error. En 2008, este dogma dictaba que
los irlandeses tenían que rescatar a sus bancos.
En 2010 le dictaba a los griegos que con una
ronda de austeridad obraría milagros. En 2011,
le dicta a Italia que ha de recortar las
inversiones en energías renovables y reducir
drásticamente el gasto social, poniendo una
camisa de fuerza a los gobiernos municipales,
que andan cortos de dinero.
¿Tiene alguna importancia que no seamos Grecia,
que nuestro déficit esté en buena medida
autofinanciado y que nuestra tasa personal de
ahorro sea elevada? ¿O que no seamos como
España? ¿Que – pese a los grandes esfuerzos de
Tremonti por importar la especulación
inmobiliaria a Italia a principios de la década
del 2000 – los italianos no hayamos sufrido una
burbuja especulativa de la vivienda? No, dice la
Gente Muy Seria. La situación de Italia es
crítica, y lo que nos hace falta es justamente
una dosis del paquete de austeridad de Tremonti.
Salvo que esta clase de austeridad no arregla
nada. Si se aprueba y se aplica, el paquete de
Tremonti será una catástofre social de 45.000
millones de euros. Lo que debemos hacer en vez
de esto es volverla contra él. Reconociendo que
Italia tiene, sí, una deuda muy elevada en
relación a su PIB, pero que nuestro país ha de
concentrarse en la parte del PIB de esa cifra.
El problema de Italia es tanto de crecimiento
como de deuda.
Esto no puede ocurrir a menos que substituyamos
el gasto despilfarrador por inversiones públicas
inteligentes. En lugar de tirar miles de
millones en derroches como el puente de
Berlusconi en Sicilia [para unirla al
continente], tenemos que invertir en
infraestructuras que incrementen la
productividad. Deberíamos expandir – y no
recortar – las inversiones en el sector de
energías renovables, en educación, investigación
y desarrollo.
Adoptar estas medidas requerirá de un nuevo
gobierno. Italia necesita elecciones, porque
sólo una clase gobernante completamente nueva
puede alcanzar el consenso político necesario
para diseñar y poner en práctica un plan con el
que enfrentarse a la crisis. Quienes invierten
en bonos italianos entenderán seguramente que,
en un país en el que la evasión fiscal impulsa
el déficit, no pueden esperar que nuestro
ciudadano más opulento saque el látigo de la
disciplina fiscal. Como demostró su torpe
intento de introducir en el presupuesto una
cláusula que libraría a Berlusconi de pagar 560
millones de euros en indemnizaciones derivadas
de un caso de soborno, este gobierno ha estado
bastante más interesado en hacer progresar las
prioridades del presidente del Gobierno y sus
opulentas amistades que en las de los italianos
corrientes.
Al oponerme al plan de Berlusconi y Tremonti's
plan, no quiero dar a entender que eche la
unidad europea en saco roto, pero rechazo la
mentalidad de una misma medida igual para todos,
que tantos problemas ha causado. No podemos
seguir imaginándonos que una sola solución
europea puede aplicarse igualmente bien en las
islas del Egeo que en el condado de Cork.
El pacto de estabilidad no es el undécimo
mandamiento. Podemos y debemos renegociar su
marco para permitir pautas más flexibles, y dar
prioridad a las cosas que más les importan a los
europeos: los puestos de trabajo. No nos hace
ningún bien complacer a las élites de nuestras
capitales, que viven en otro mundo, mientras la
gente tiene que apretarse el cinturón y a
nuestra juventud le roban su futuro.
NOTA: [1]
Paul Krugman, The Austerity Delusion, The New
York Times, 24 de marzo de 2011.
Nichi Vendola es gobernador de la región de
Apulia y líder del partido Sinistra Ecologia
Libertà (Izquierda, Ecología y Libertad). Fue
miembro del parlamento italiano entre 1992 y
2005.
Traducción para
www.sinpermiso.info:
Lucas Antón
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4307
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