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Coyuntura de crisis mundial y Argentina
Por
Julio C. Gambina
[21.07.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
Mientras el escenario político argentino privilegia
el fenómeno
eleccionario, en pleno proceso, la vida continúa y
se manifiesta en la
economía mundial como crisis, y conviene considerar
que nuestro país
no está al margen del mundo.
Una crisis que esta semana se concentró en los
países más grandes,
entre ellos Estados Unidos, sin perjuicio de
mantener en primera plana
a algunos casos ya tradicionales del debate
periodístico, tal el caso
de Grecia.
En Estados Unidos, la crisis asume carácter
político, por el debate
entre republicanos, mayoritarios en el Parlamento, y
los demócratas,
al frente del poder ejecutivo pero atrapados en la
disputa congresal.
El tema es la capacidad de endeudamiento público de
la potencia
imperialista. Ya acumula 14 billones de dólares de
deuda, el 100% del
PBI y el máximo permitido por su legislación. Es una
deuda motivada
por un déficit fiscal crónico del 10%, 1,4 billones
de dólares
anuales, especialmente explicado por el gasto
militar de las
cuantiosas misiones guerreras del imperio, sea en
Afganistán, Irak, la
reactivación de la IVº flota, o las múltiples bases
militares
distribuidas por todo el mundo.
La discusión es bajar gasto y subir impuestos a los
ricos, el combo
que propone Obama. Los republicanos solo quieren
bajar costos de la
asistencia médica, a los jubilados especialmente.
Con ansiedad y contra reloj se demanda que el
Parlamento apruebe un
mayor endeudamiento que suba la proporción de deuda
al 120% del PBI,
otros 2,5 billones de dólares. Ese porcentaje es una
cifra similar a
la de Italia, que también fue noticia en estos días
por agravamiento
de la crisis.
En Grecia, la situación se complica y ya hace un año
y medio que la
realidad es de ajuste y resistencia, creciente por
cierto, con
renovadas e inimaginables unidades de organizaciones
sociales y
políticas que rechazan el ajuste.
Los bancos europeos, principales acreedores de la
deuda griega
empezaron a amortizar sus préstamos, anticipando una
cesación de
pagos, y los industriales europeos reclaman por un
perdón de una parte
de la deuda. Si se quiere seguir con los negocios,
industriales o
bancarios, hay que perdonar una parte de la deuda.
Es increíble pero
la consigna del perdón es similar a la sostenida
históricamente desde
la izquierda del no pago.
La deuda griega es del 150% del PBI y la sugerencia
que recibe desde
todo ángulo es reproducir la receta argentina, en el
mismo momento que
en el País vuelve el debate sobre el tipo de cambio.
En la inauguración de la 125 edición de la
exposición de la Sociedad
Rural, se defiende la liberalización de la economía
y la promoción sin
reparos de las exportaciones, al tiempo que se
discute la llamada
“enfermedad holandesa”, que alude a los problemas
que se le presentan
a un país cuando por razones diversas asienta su
expansión en el
beneficio del comercio internacional de alguna
ventaja comparativa
proveniente de sus recursos naturales, para el caso
argentino, la
concentración en la soja.
El problema alude al desplazamiento de otros
productos, concentrando y
especializando la producción, con efectos incluso
culturales, al
tiempo que se genera una avalancha de divisas por
esas crecientes
exportaciones, con impacto inflacionario y
apreciación de la moneda
local, algo que en la Argentina se compensa con
política cambiaria,
retenciones y acumulación de reservas y su
contrapartida en deuda
interna.
Son temas de mucho interés, porque el precio de la
soja y de los
alimentos está asociado a la crisis mundial y aunque
aquí sea
crecimiento y en el norte crisis, deuda y desempleo,
la economía
argentina está asociada al destino de la economía
mundial y mejor
sería que se tomaran las medidas adecuadas para
pensar en cierta
autonomía y desvinculación del epicentro de la
crisis mundial.
Julio
C. Gambina es Presidente de la Fundación de
Investigaciones
Sociales y Políticas, FISYP. |