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Auditorías de la deuda
pública: una alternativa a los planes de ajuste
Por
Enric Llopis
El
CADTM plantea estudiar el origen de los
endeudamientos y en caso de ser ilegítimo cancelar
su pago
[01.07.2011]-Actualizado
11:30 pm Cuba
El
dogma neoliberal impone indefectiblemente planes de
ajuste y recortes sociales a los países con
dificultades para afrontar su deuda, pública o
privada, como condición para acceder a nuevos
préstamos. Estos principios de la ortodoxia liberal,
defendidos a ultranza por instituciones como el
Fondo Monetario Internacional o el Banco Central
Europeo, son bien conocidos en países dependientes
de África y América Latina, cuya población los ha
sufrido en sus carnes.
La disciplina social ligada a la crisis de la deuda
se extiende ahora a los países de la periferia
europea: Grecia, Irlanda y Portugal, por el momento.
Para los economistas del sistema no hay alternativa.
Sin embargo, organizaciones como el Comité por la
Anulación de la Deuda Externa del Tercer Mundo (CADTM)
llevan más de dos décadas trabajando en propuestas
socialmente más justas, como las Auditorías de la
Deuda, de gran potencial transformador en el actual
contexto europeo de crisis de las deudas soberanas.
El grupo valenciano del CADTM ha explicado estos
planteamientos habitualmente ignorados por los
medios de comunicación oficiales en el local de Ca
Revolta (Valencia).
Las Auditorías parten del análisis del origen y
composición de la deuda pública de un país con el
fin de determinar si es “ilegítima” u “odiosa”. En
caso de serlo, debería procederse a su anulación.
Según Laura Pérez, del CADTM-Valencia, “se trata de
un derecho democrático esencial como es el derecho a
la información pública, además de una apuesta
decidida por la participación y movilización
ciudadana en las cuestiones de estado; es, en
definitiva, un instrumento de control de la
transparencia y la conducta democrática de los
poderes públicos”.
Yves Julien, también miembro del CADTM-Valencia,
insiste en la excelente oportunidad que supone la
actual crisis financiera para realizar Auditorías
como alternativa a los planes de austeridad.
“Permiten abrir un nuevo espacio de reflexión y
participación democrática frente a los rescates de
la banca privada, el Pacto del Euro y todo tipo de
reformas neoliberales frente a las cuales, nos
dicen, no hay alternativa”, subraya, y añade una
idea primordial: “Los gobiernos utilizan a menudo la
deuda pública como argumento para imponer planes de
austeridad”.
El estudio de la deuda contraída por un país ha de
incluir un conjunto de variables: contexto histórico
y social; quién contrajo los créditos; quiénes
fueron los acreedores y su comportamiento; el
destino de los recursos; las disposiciones del
contrato; evolución de las tasas de interés;
porcentaje de presupuesto público y del PIB dedicado
al pago de la deuda; políticas de privatización
realizadas; y la relación entre la deuda y la
distribución de la riqueza, entre otros aspectos.
Además del CADTM, organizaciones sociales como
Jubileo Sud, Jubileo 2000, Quien debe a Quien,
Observatori del Deute de la Globalització y la Red
Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE)
vienen trabajando en la idea de la Auditoría que, en
definitiva, trata de responder a tres preguntas:
¿Cuánto se debe? ¿Por qué se debe? (en esta cuestión
radica la esencia del problema) y ¿A quién se debe?
El análisis del débito para comprobar su legitimidad
tiene una función eminentemente práctica, ya que el
recorte de derechos básicos que implica el
endeudamiento afecta directamente a la vida
cotidiana de las poblaciones. Pero todo este trabajo
parte de unas premisas teóricas bien elaboradas y
conceptos netamente definidos. La deuda ilegítima
sería la derivada de un préstamo cuyos fondos se
hubieran empleado, por ejemplo, para la violación de
los derechos humanos o la destrucción del medio
ambiente. La otra noción clave, la deuda odiosa,
requiere tres condiciones: préstamo asumido por un
régimen despótico; utilizado contra el bienestar de
la población y todo ello con el conocimiento de los
acreedores.
No resulta difícil encontrar ejemplos de los dos
conceptos. Entre otros casos, se considera deuda
ilegítima la contraída para la construcción del
embalse de Inga (Congo-Zaire); la central nuclear de
Bataan (Filipinas) o el proyecto de embalse
hidroeléctrico de Yacireta (Argentina-Paraguay);
puede catalogarse asimismo como deuda odiosa el
gasto militar de la dictadura ruandesas entre 1990 y
1994, los desfalcos de Fernando Marcos en Filipinas
o la deuda de la dictadura griega de los coroneles,
que se cuadruplicó en siete años.
Pero el modelo más acabado y paradigma de aplicación
de las Auditorías lo constituye Ecuador durante la
presidencia de Rafael Correa. Entre 2007 y 2008 el
gobierno canceló deudas consideradas ilegítimas
contraídas por entidades públicas con bancos
privados, con un ahorro de 300 millones de dólares a
lo largo de 20 años que podrían invertirse en
mejorar la sanidad pública, educación y creación de
puestos de trabajo. También se decidió en noviembre
de 2008 suspender el reembolso de bonos de deuda que
vencían en 2012 y 2030. Todo ello tras un análisis
del origen de la deuda a la que se calificaba de
“eminentemente especulativa y fuente de una pérdida
de la capacidad soberana del estado”.
Al hilo, entre otros, del ejemplo ecuatoriano, se
están impulsando iniciativas similares en otros
países, sobre todo los más afectados por la
denominada crisis del endeudamiento. En Grecia,
algunos parlamentarios, intelectuales y
organizaciones ciudadanas han formado una comisión
independiente para estudiar las cuentas públicas del
país, cada vez más asediadas por los especuladores
internacionales. En mayo de este año Grecia también
acogió una Conferencia Internacional de Promoción de
Auditoría de la Deuda. En Túnez e Irlanda,
organizaciones ciudadanas trabajan en la misma
línea.
Las Auditorías, en todos los casos, se vinculan a un
frontal rechazo de los planes de ajuste y recortes
sociales. Así lo explica Jerome Duval, del CADTM:
“La reducción de los déficits públicos ha de
realizarse mediante un incremento de los ingresos
fiscales, gravando en mayor medida tanto a las
empresas y al capital financiero, como a la renta,
el patrimonio de las familias más ricas y las
transacciones financieras; para conseguir esto,
resulta imprescindible romper con la lógica
capitalista e imponer un cambio radical de
sociedad”. Y añade que actualmente “las
instituciones financieras, culpables de la crisis,
se enriquecen y especulan con las deudas de los
estados, y esto con la complicidad activa del BCE y
el FMI”.
Por ello, dado que el endeudamiento público se
inserta en una ofensiva capitalista global, el CADTM
plantea un conjunto de medidas que acompañen a las
Auditorías de la deuda: prohibición de los paraísos
fiscales; lucha contra el fraude fiscal masivo de
las grandes empresas y de los más ricos; reducir
drásticamente el tiempo de trabajo para crear empleo
al tiempo que se aumentan los salarios y las
pensiones; y socializar las numerosas empresas y
servicios privatizados en los últimos 30 años. Todo
ello con la esperanza de que otro mundo es posible y
está en construcción. |