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Francia, Alemania, Estados Unidos y
BCE: Bote salvavidas dudoso
Por Fausto Triana (PL)
[21.08.2011]-Actualizado
11:30 am Cuba
Los
grises del verano europeo se apoderaron del ambiente
financiero en los últimos días, colocaron a la
economía mundial al borde del colapso y apenas
ofrecen un bote salvavidas todavía frágil.
Francia, Alemania, Estados Unidos y el Banco Central
Europeo (BCE) con Jean Claude Trichet a la cabeza,
se apropiaron del espinoso liderazgo para intentar
calmar a los mercados bursátiles y alejar otro
peligro de recesión.
Sin
embargo, los economistas no están convencidos de las
proyecciones actuales y temen que sirvan apenas de
paliativos a lo que tuvo su origen en una crisis
sistémica del capitalismo, incapaz hasta ahora de
reformarse profundamente.
Este
último enunciado es del presidente de Francia,
Nicolás Sarkozy, quien en su afán de conquistar el
protagonismo internacional fue uno de los promotores
del Grupo de los 20 (G20), un nuevo diseño de
concertación en el orbe.
En la
actualidad Sarkozy encabeza el G20 y el Grupo de los
Ocho (G8) y se vio obligado a interrumpir sus
vacaciones tras el "jueves negro" bursátil y la
debacle en curso viernes, sábado y en menor medida
ayer domingo.
El
jefe de Estado francés reactivó el mecanismo de
consultas indispensables con la principal locomotora
de la economía europea, Alemania, y su Canciller
Federal, Angela Merkel. Ambos pidieron una rápida
aplicación de las medidas anunciadas por Italia y
España.
De
acuerdo con analistas galos, los contactos
telefónicos entre Sarkozy, Merkel, el mandatario
norteamericano Barack Obama, Trichet, y el
secretario del Tesoro de Washington, Timothy
Geithner se sucedieron con celeridad el fin de
semana.
Por
supuesto que París y Berlín intercambiaron sobre
todo con José Luis Rodríguez Zapatero (jefe del
Gobierno español), y con el Silvio Berlusconi
(primer ministro italiano) para que se adoptaran las
acciones, dijo el diario francés Les Echos.
Pero
Frederick Renoir, un experto en las bolsas y la
economía europea, reveló que el foco de las
negociaciones se concentró en Berlusconi e Italia,
para arrancar un "doloroso compromiso" de recetas
que ponen contra las cuerdas al gobernante.
Aunque
a la luz pública estas iniciativas, sumadas a la
actitud más constructiva del BCE, alejaron el
peligro de un "lunes negro" en los mercados, detrás
del telón fue Roma el máximo perdedor de esta
historia, afirmó Renoir.
Sin
ambages y presionando al máximo con el respaldo
tácito de la Casa Blanca -a su vez sacudida por las
cuitas alrededor de la deuda estadounidense-,
Sarkozy y Merkel subrayaron su apego a la aplicación
del plan adoptado en Bruselas el 21 de julio.
Luego,
en la declaración conjunta emitida por el Palacio
del Elíseo, recalcaron los pasos a dar por Italia y
España y el fortalecimiento de las posibilidades de
ayuda a los países frágiles a través del Fondo
Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). El BCE
dijo que va a aplicar activamente su programa de
compra de bonos para luchar con la crisis de la
deuda de la zona euro, al indicar que se concentrará
en España e Italia como prevención de un contagio de
los mercados financieros.
Esperamos que los parlamentarios de los respectivos
países concernidos autoricen la aplicación de las
medidas antes de fines de septiembre, recordó un
vocero del Elíseo citando a Sarkozy y Merkel. |